Angélica Cazarín Martínez – A palabras necias, oídos sordos

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Nombre: Angélica Cazarín Martínez
Cargo: Presidenta de El Colegio de Tlaxcala
Estudios: Licenciatura en ciencias políticas y administración pública, Maestría en análisis regional, Maestría en desarrollo regional y Doctorado en desarrollo regional
Estado civil: Casada
Edad: 52 años
hijos: un hijo

Las mujeres en Tlaxcala van ga­nando espacios en la adminis­tración pública; ese es el caso de la presidenta de El Colegio de Tlaxca­la (Coltlax), Angélica Cazarín Martínez, primera mujer en tener este cargo, que asumió en 2019. Con una amplia trayectoria profesional y académica, ocupar este espacio significa un reto, compromiso y constancia para la in­vestigadora.

Cazarín Martínez fue testigo hace 20 años de la planeación, creación y de­sarrollo de una institución tan impor­tante como es El Colegio de Tlaxcala.

En el área de investigación se ha en­focado en temas como democracia, partidos políticos, elecciones, gobier­nos locales, alternancia, participación política y recientemente investiga so­bre violencia de género en Conacyt.

Este año el Coltlax cumple veinte años de funcionamiento y por ello, se­ñaló que se siente sumamente orgullo­sa de encabezar a la institución. “Aquí me formé. Creo que el Colegio no es solo la presidencia, somos una comu­nidad: investigadores, administrativos y alumnos”.

¿Cuándo era niña, qué soñaba ser de grande?

Cuando eres niño uno sueña con mu­chas cosas. Nunca en realidad te pro­pones en ser o elegir una profesión es­pecífica. En esos tiempos me tocó ser adolescente en los sesenta; era otro México y otra realidad. Las mujeres no teníamos tanto espacio de actividad laboral; lo más común era pensar que te ibas a casar y que ibas a tener hijos y difícilmente ibas a tener una activi­dad laboral en alguna carrera en es­pecifica. Sin embargo, a mí me gustó siempre la idea de la administración pública, me llamaban la atención las actividades del gobierno y pensaba que podía estudiar alguna carrera asociada a eso, pero no sabía exac­tamente cuál. Me inscribo a Ciencias Políticas y Administración Pública, en el primer semestre, dije de aquí soy, y esto es lo mío.

¿Es difícil ser mujer?

En el contexto de un país como México sí es difícil ser mujer, porque las muje­res nos hemos enfrentado a lo largo de los años a muchos tipos de violencias: doméstica, política, hay muchos tipos de violencia. México es un país que está avanzando muy lentamente, a pesar de que ha habido grandes logros, como el 50/ 50 en las candidaturas electorales. Sin embargo, hay muchos espacios y aspectos que se deben re­tomar y tomar en cuenta para que las mujeres tengan más posibilidades de expresarse y desempeñarse. Yo creo que no solamente en el aspecto nor­mativo exista esa posibilidad legal que podamos ser candidatas, funcionarias, etc., sino que también del lado de las propias mujeres hay un reto muy im­portante de nosotras mismas, lo que significa no auto censuramos para desempeñar esos cargos y preparar­nos para ello.

¿A lo largo de su carrera ha renuncia­do a algo, de acuerdo con los estánda­res de la sociedad, como ser mamá, tener una pareja, a su familia?

En lo personal no ha sido así, porque he crecido en una familia donde mi papá y mi mamá me enseñaron que somos iguales. Mi papá ya fa­lleció, fue una persona que siem­pre estuvo respaldando siempre a sus hijas, somos tres mujeres y tengo un hermano varón. Él decía que somos exactamente iguales, en ningún momento me sentí li­mitada. Por eso me he atrevido a desempeñarme en muchos espa­cios de la administración pública.

¿Hemos avanzado en equidad?

Hay dos aristas: en el aspecto nor­mativo, la reforma del 2014 fue un gran logro para la equidad de las mujeres, el 50/50 en el tema de candidaturas, y a pesar de que los partidos políticos buscaban la forma de dar la vuelta a las can­didaturas de las mujeres, ponían a contender a las mujeres en es­pacios dónde íbamos a perder, o ganando la elección pedían la renuncia y subía el suplente, que generalmente era hombre. Sin embargo, la otra cara de la mone­da en términos prácticos hay mu­chas disparidades en ese sentido, si hacemos un estudio, hay pocas mujeres desempeñándose en el sector público. A nivel federal se ha aprobado la ley que obliga a los gobiernos a contratar mujeres en la administración pública, tiene que haber equidad en el espacio público, y no hay tantas mujeres, pero no hay tantas mujeres por una cultura machista, una miso­ginia muy fuerte, todavía se pien­sa que las mujeres no somos ca­paces de desempeñar en ciertos cargos. También es importante capacitar y es parte de las obli­gaciones de las instituciones, los propios partidos políticos tienen presupuestos para la capacita­ción política de mujeres.

¿Ha vivido algún tipo de violencia?

Si. Claro sería mentir que un gran porcentaje de mujeres en este país altísimo, hemos vivido en al­gún momento, algún tipo de vio­lencia en distintos espacios y por distintas razones. Sin embargo, tiene mucho que ver la forma en que las mujeres asumimos y en­frentamos esas violencias. Es par­te de la vida y de un aprendizaje.

Parecería que en el espacio donde me desempeño que es el académico no hay violencia; lo cierto es que sí hay violencia. Si uno observa cuántas investigado­ras hay a nivel nacional, son pocas en el país. Hay muchos hombres que creen que las mujeres no so­mos capaces, que no tenemos la posibilidad de desempeñar cier­tos cargos y que somos adjuntas a ciertas actividades.

¿Desde su entorno qué hacer para que las mujeres vivan en condi­ciones de verdadera equidad?

Entre las acciones que implemen­té fue revitalizar la unidad de gé­nero, que por norma nos pide la contraloría a las instituciones pú­blicas. Además atendí casos de violencia y de acoso en la institu­ción que era urgente considerar. Y que varios de los cargos que hay en El Colegio Tlaxcala los desem­peñaran las mujeres. Es notorio y quiero reiterar que las mujeres son sumamente eficientes, cuando se nos confiere una responsabilidad; somos muy precisas, puntuales, muy bien hechas.

¿Qué aprendió de la emergencia sanitaria ocasionada por la CO­VID 19?

La pandemia nos ha dejado gran­des experiencias. Ha sido un año muy complejo y nos obligó a cam­biar nuestras dinámicas, nuestros hábitos. Hoy ya no hay manera de saludarnos de mano de beso y de abrazo ni de tocarnos. Pero tam­bién oportunidades, por ejemplo, el uso de las nuevas tecnologías, en el caso de El Colegio de Tlax­cala tuvimos que impartir clases, reuniones y congresos en línea, a desempeñarnos en una forma completamente distinta en el contexto de distancia, lavado de manos, uso de gel, todas las me­didas de prevención. La pandemia nos enseñó a ver el mundo de una manera completamente distinta y pensar que un virus, que ni siquie­ra vemos, pueda prácticamente matar a una gran parte de la hu­manidad.

Se cumple el 20 aniversario de El Colegio Tlaxcala, hablemos de ello.

Estoy sumamente orgullosa de estar encabezando a El Colegio Tlaxcala, aquí me formé. Creo que el Colegio no es la presidencia, so­mos una comunidad, los investi­gadores que están aquí adscritos a tres centros de investigación, los seis programas de posgrado que tenemos, dos adscritos al Pro­grama Nacional de Posgrados de Calidad, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), una revista adscrita al catálogo de CONACYT. Ha sido un logro y el producto del esfuerzo de la comunidad, se suma el acom­pañamiento de administrativos, sumamente eficientes, somos una comunidad pequeña, pero altamente productiva. A lo largo de estos veinte años se ha dado muestra de ello.

¿Cómo ha sido su experiencia por ser durante estas dos décadas la primera presidenta del Colegio Tlaxcala? No lo puedo negar, me he sentido muy a gusto, muy acompaña­da por mis compañeros. Hay un ambiente en el Colegio de mu­cha cooperación, colaboración, camaradería y amabilidad entre nosotros. Me siento muy orgullosa de estar aquí. Me ha tocado ver a la institución desde que era un do­cumento, una intención de unos cuántos investigadores en el se­xenio de Alfonso Sánchez Anaya, que cristalizó en esta institución. Hoy es una gran institución y or­gullo para la entidad.

Tres virtudes de las mujeres.
La disciplina, la honestidad y la confianza.
¿Un defecto de las mujeres?
El miedo al espacio público, al pensar que no pueden.
¿Cuál es su pasatiempo favorito?
El cine, era muy afecta al cine; producto de la contingencia y las nuevas tecnologías, asumí muy pronto estas nuevas plataformas para ver películas.
Me encantaba ir a la Muestra de Cine Internacional, en la Sala Miguel N. Lira. Me gusta mucho el cine y en mi espacio libre, me gusta mucho leer novela.
¿Cuál es su palabra favorita?
Constancia.

Marisol Fernández Muñoz
Yazmin Zarate
Fotografía: Federico Ríos Macías
Melisa Ortega Pérez

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