Aranzazú García Montiel – “Vivir sin esfuerzo”

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Aranzazú García Montiel, 26 años

Soy licenciada en danza clásica y contemporánea por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

Recientemente llegué de una residencia artística en el estado de Israel, en donde estuve diez meses como bailarina intérprete con la coreógrafa y bailarina Orly Portal.

¿Cómo decides emprender este espacio, cómo se llama y cómo te inspiras?

Aranzazú Dance Project tuvo sus primeras apariciones en el año 2018, cuando decido regresar a Tlaxcala. Mi formación la tuve en Puebla y Ciudad de México, cuando yo decido empezar a hacer algo en el estado, porque veía que de pronto había un área de oportunidad muy grande; así surgió.

Cuando tuvo sus primeras apariciones éramos un grupo muy pequeño, yo les daba clases. Mis alumnas no eran muchas; entre 8 y 10. Me fui de México y cuando regresé; justo casi un año que regresé, tuve que preguntarme: “¿Qué seguía en mi carrera artística y en mi futuro personal?”. Generalmente hay que tratar de irnos paralelo, porque si no, chocan; es terrible.

Este espacio surgió por esa necesidad de expansión, de crecer y madurar; es una etapa más madura de mi vida y mi carrera. Después de casi 12 años de trayectoria era el momento de tener un espacio, era el momento de poder compartir de una manera más formal, porque freelanceando como artista es una cosa, pero tener un espacio; dirigirlo, ponerle tu sello, tu filosofía, que sea un espacio donde te hubiera gustado formarte a ti, pues es otra cosa. Es eso.

Creo que fue la necesidad de expandir los horizontes de la danza, y de que la gente que tiene interés en formarse tenga un espacio donde hacerlo. Yo no lo tuve, yo tuve que salir. Y ahora se ofrece este lugar con maestros increíbles; que me encontré justo en esta trayectoria. Yo lo hubiera deseado, entonces. Más que un sueño, es un proyecto de expansión para mí, para mis maestros y para mis alumnos.

¿Qué ofreces, cuáles son los servicios que tiene este estudio?

Somos un grupo de gente que apuesta mucho por la comunidad, por la diversidad y la inclusión. Entonces, tenemos dos programas; nuestro programa recreativo: Tú llegas, te gusta tal disciplina, tomas tu clase, te formas, vas avanzando de niveles, pero nada más; es un hobby, vienes y te desestresas. Te cuidan los profesores respecto a las condiciones corporales, respecto al COVID y ya está; es un espacio para las personas que no buscan una profesionalización.

A la par, tenemos el programa de formación profesional, somos los primeros en estar avalados por el International Dance Council, de la Unesco. Nuestros alumnos que cursan esta formación con nosotros de 3.5 años al final, tienen una certificación con validez internacional, lo cual me parece increíble.

Para enero del siguiente año estamos desarrollando un proyecto para la inclusión, para personas con síndrome de Down, Asperger, autismo y sordomudos, [para que] puedan incluirse a la danza, al movimiento de nuestro espacio. Eso también queremos acogerlo de la mejor manera, son tres nuestras opciones.

Háblanos sobre la plantilla de profesores.

No pensé encontrármelos a todos. Yo dije: “Va a estar súper difícil, yo quiero maestros que tengan títulos oficiales, gente que tenga una buena trayectoria” ¿De dónde? Resultó que todos se aparecieron así, ¡paf!, rápido salieron de todos lados. Cuando me empezaron a llegar las propuestas y curriculums (sic), yo decía: “¡Madre mía! ¿Qué es esto?”.

Todos, o la mayoría, el 80% de ellos, son licenciados en danza o en educación, lo cual me parece increíble; es un plus que no todo mundo ofrece, y con unas trayectorias que inician desde los tres años, siete años y han tenido la oportunidad de estar aquí, de hacer trayectoria a nivel estatal, nacional y algunos a nivel internacional. Fue un regalo. La verdad es que no pensé encontrarlo y lo encontré aquí en Tlaxcala. El 95% de mis maestros son tlaxcaltecas.

¿Son las instalaciones más grandes que hay en todo el Estado?

Si, fíjate que siempre he apostado, de alguna manera, por el sector privado en el arte. Ya no nos funciona mucho estar esperando lugares gubernamentales, al menos a mí nunca me funcionó. Siempre aposté por la inversión privada. Sí, a nivel privado sí somos uno de los espacios más grandes, pero a nivel gobierno, estatal o federal, pues no, hay sitios más grandes. La idea es que esto crezca; lo que yo siempre he visualizado en este espacio, ahorita estamos empezando como un estudio de danza, como un programa de formación profesional, pero lo hemos platicado entre todos y se ha decretado la idea de que queremos que sea un centro de producción.

¿Qué espacios tienes?

Nuestro lugar está compuesto de dos salones, una cafetería, un área de vestidores y un foro; ahorita está en proceso de terminar de amueblarlo, pero la parte de aquí es un foro, y el pasillo de entrada va a ser una galería para exposición de arte; esos son nuestros sitios.

¿Cuáles son los retos que tienes en estos tiempos de pandemia, donde pareciera que no hay posibilidad para abrir algo nuevo como esto?

Creo que más allá de un reto, fue un sentir de congruencia con lo que quiero hacer como artista y lo que quiero que suceda con el espacio. La pandemia sí es un tema muy complejo, y muy complicado.

El cuerpo humano está diseñado para hacer cosas, para moverse de la manera que sea. Lo que más fue un reto fue que el lugar fuera seguro: sanitizamos (sic) mil veces; tenemos comprobantes, fumigamos, se limpia todo el tiempo.

Sé que son muchas disciplinas, pero ¿nos puedes decir cuáles son?

Tenemos cuatro bloques: El primer bloque está dirigido a los pequeños de 3 años a 7 años y medio, son clases muy enfocadas en respetar el desarrollo del niño y a potencializar las habilidades dentro de la danza, en ese cuadrante tenemos baby ballet, belly dance infantil, y danza creativa infantil. Después sigue el bloque de niños; entre esas disciplinas esta danza creativa infantil, pre ballet; de pronto los recibimos en clases como regional mexicano, cumbia, salsa, bachata, entrenamiento funcional y flexibilidad. Después viene el bloque de adolescentes. Tenemos clases específicamente para esa etapa; respetarla y cuidarla. Tenemos danza oriental para adolescentes, danza contemporánea y regional mexicano. Después viene la etapa adulta, tenemos ballet para adultos, danza oriental, salsa, cumbia, bachata, danzón, danza contemporánea; hay mucha gente que se interesa en esa disciplina y después tenemos a los adultos mayores; ya hay clases focalizadas como el danzón y regional mexicano, que son para ellos.

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Tlaxcala es un estado chiquito, pero muy mágico, muy difícil también para los artistas; en un lugar en donde hacerse una trayectoria cuesta mucho trabajo, a comparación de otros estados de México, pero creo que cuando comencé este proyecto me di cuenta del talento y potencial que hay.

Hay muchas disciplinas, los fotógrafos están increíbles; los artistas plásticos son increíbles; las escritoras, increíbles también. Otorguen esa oportunidad, el arte es una herramienta de trasformación social muy fuerte y no se le ha permitido serlo al cien por ciento, por ejemplo: el deporte. Habrá que darles chance a estas corrientes artísticas. Esta etapa del mundo es para eso, para volver a conectar con el mundo, con la misión vital del alma de cada uno, y el arte es una gran herramienta.  

Yassir Zárate Méndez
Fotografía: Federico Ríos Macías
Melisa Ortega Pérez

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