EL AMOR QUE SÍ PERDURA

Publicado en Febrero 2011 Edición 15

Con el paso de los años nos hemos dado cuenta de que el amor ha sido y seguirá siendo uno de los principales temas en libros, canciones, películas, telenovelas y conversaciones personales, porque a todos nos emociona pensar en el día en que encontraremos al amor de nuestra vida y vivamos felices para siempre y aunque muchas personas han dejado de creer en el amor, debido a experiencias negativas, soñar con el amor eterno resulta siempre algo muy agradable.

En relación a la pareja, el amor es una mezcla de pasión, amistad y compasión, cuando se unen estos tres aspectos entonces el amor madura lo suficiente para quedarse y acompañarnos toda la vida, claro, siempre y cuando los involucrados se comprometan a dar lo que a cada uno corresponde.

Inicialmente el amor es egocéntrico (primero yo) y es justo ahí donde surge el deseo, luego el amor contacta (tú y yo) creando la amistad y finalmente, el amor da cabida a la compasión (primero tú) y es precisamente aquí donde nuestro amor se vuelve generoso y desinteresado.

Llegar a este nivel de amor, no es obra de la casualidad o de la buena suerte, es producto de un trabajo constante que implica disposición, porque el amor es ante todo un acto de voluntad, es decir, se ama a quien se ha elegido amar, el amor no surge instantáneamente de la nada, el amor se va alimentando con el conocimiento del otro, con el trato cotidiano, con las experiencias compartidas y, de igual manera, cuando dejamos de alimentar el amor, es nuestra responsabilidad porque ya no tuvimos la voluntad de seguir esforzándonos.

De tal manera que si el amor ha cambiado de lugar en nuestra relación, es porque volvimos a la parte inicial del amor (primero yo), donde el ego deja ver exclusivamente lo que es beneficioso para sí mismo, dejando en el olvido los intereses de la otra persona.

Tener un amor para toda la vida no tiene que ser un sueño o algo que sólo pase en la ficción, es una maravillosa posibilidad si nos permitimos conocer la parte compasiva del amor (primero tú).

No se trata de vivir sólo en torno a la persona amada en forma de sumisión, sino mostrar interés genuino por el bienestar del otro, dar generosamente las cosas buenas que poseemos, apreciar y agradecer su presencia.

El escritor italiano Cesare Pavese dice: “Serás amado el día en que puedas mostrar tu debilidad sin que el otro la utilice para afirmar su fuerza”. El amor implica renunciar al orgullo y rendirse ante la presencia del otro, como cuando sostenemos a un bebé en nuestros brazos y nuestro cuerpo de manera natural, busca una postura que brinde comodidad y bienestar a ese pequeño ser.

Se requiere un espacio afable que tenga las condiciones correctas para no dañar, no ofender, ni violentar a quien se ama, donde exista una entrega sincera y digna, donde no se pretenda ejercer dominio sobre el otro, porque se respeta profundamente la individualidad de cada uno.

Para hacer que el amor perdure es fundamental ser cuidadoso con los sentimientos del otro, es estar atento para que la brusquedad natural de mi condición humana no te hiera, es jamás permitir que me sea indiferente tu sufrimiento, es mostrar empatía sin que lo pidas, es cuidarte como si se tratara de mí, es comprender que tú y yo somos del mismo equipo y que el resultado de nuestro compromiso será el que tú y yo construyamos cada día.

De tal manera que podemos creer o no en el amor, podemos criticar a las parejas que son felices y trabajan para lograrlo, podemos quejarnos porque nuestro amor no es como en las historias de las películas o podemos, si somos valientes apostar al compromiso, a cambiar aquellas actitudes y palabras
que deliberadamente hieren al otro, porque nada justifica el desamor.

El Dr. Martín López dice que nuestra civilización pide a gritos compromisos renovados y verdaderos, corazones enamorados, inteligencias que piensen en nosotros, personas que se comprometan a trascender del nosotros como apariencia, al nosotros como camino, para llegar día a día, paso a paso, crisis a crisis, convicción a convicción al NOSOTROS que surge del amor entre tú y yo, donde es posible mirarse a los ojos, conocerse y hacer que el mundo cambie, aunque sea un poco.

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