El gemelo retrógrado

Hace unos días tuve la oportunidad de visitar el Planetario de Puebla “Germán Martínez H.”, cuya vocación es la divulgación de la ciencia. Fue un viaje relámpago, aunque horas más tarde se convirtió en un viaje acuático: la lluvia cayó sobre la ciudad y hasta un poco de granizos pequeños me esperaban a la salida del recinto.

El boleto de entrada al planetario incluye un recorrido previo.  Hay una sala donde podemos interactuar con materiales didácticos que explican la evolución de la vida en la Tierra; recreaciones de experimentos famosos de la ciencia. Asimismo, hay algunas estaciones audiovisuales que nos dan una idea de cómo sería la comunicación de la Tierra con sus lejanos vecinos. Los materiales están dispuestos para toda la familia y hay personal que explica y comenta datos extras en cada estación que visitamos. Vale mucho la pena este recorrido previo.

Ya en lo que es propiamente la proyección del planetario, la función inicia con un repaso sobre los elementos básicos que debemos conocer para observar el cielo. Un guía explica cómo ubicar los puntos cardinales y cuáles son los objetos más brillantes del firmamento nocturno; además, nos muestran, con ayuda de una animación y de fotografías, cómo se ve la bóveda celeste durante las diferentes etapas de luz y oscuridad. En otro video, el especialista detalla las principales constelaciones y las historias asociadas con ellas.

Una de esas historias es la que vincula a las constelaciones del zodiaco con los horóscopos. Recordemos que el zodiaco es una región del cielo en forma de cinturón, que sigue la trayectoria aparente del Sol a lo largo del año, es decir, la eclíptica. Así pues, los caminos orbitales de la Luna y los planetas principales están dentro del cinturón del zodíaco.

También vale la pena recordar que el horóscopo es un procedimiento adivinatorio para predecir el futuro de las personas, a partir de la posición relativa de los planetas del sistema solar y de las constelaciones del zodíaco en el momento del nacimiento.

Al final de la visita al planetario me quedé con muchas ganas de volver, pues el estudio del espacio es un tema emocionante, que casi todos los días arroja nuevos descubrimientos. También me surgieron algunas preguntas, por ejemplo: ¿será posible que la posición de la Luna y los planetas alrededor del Sol tiene algo que decir sobre cómo será mi futuro? Desde que nací y de acuerdo con la constelación que se encontraba en ese momento, ¿mi vida está ya predestinada?

Fue muy interesante saber, después de esta visita que, en determinada medida, los horóscopos están basados en el estudio del espacio y del cosmos. ¿Pero podré entonces creer en las predicciones que hace el horóscopo sobre mi personalidad y la personalidad de otras personas, así como lo bueno o malo que avizora para el futuro inmediato?

El gemelo “retrógrado”

¿A quién creerle? El conocimiento científico nos dice que solo podemos confiar en los datos generados por un riguroso procedimiento basado en un método. Prácticas como las predicciones del horóscopo escapan a ese esquema pues, aunque recurren al conocimiento que proviene del estudio del espacio, como las constelaciones, en realidad hay una interpretación subjetiva de dicha información, y devuelve un posicionamiento donde el devenir de la vida está sujeto a un capricho de las estrellas y es inamovible, y contra cuyos designios no podemos actuar. En lo personal me rehúso a creer eso.

Mirando un rato las redes sociales, me encuentro que los millennials han puesto posts en tendencia en los últimos días, donde atribuyen lo bien o mal que van sus vidas, a que su signo zodiacal se encuentra retrógrado. ¡Vaya manera de explicar su presente y su futuro! ¿Por qué no pensar que sus vidas son el resultado de múltiples determinaciones, ya sean históricas, sociales o culturales? Quizás sea porque es más complicado.  

Ya que estamos en el mes de junio, veamos qué nos dice el horóscopo. Según este sistema, junio está regido por el signo de Géminis, cuya constelación más visible durante esta época del año es la de los mellizos (gemelos). ¿Pero qué caracteriza a una persona que nació o nace durante este periodo?

“Géminis es un signo mutable, que forma parte del elemento aire; como signo de los gemelos, su carácter es doble y bastante contradictorio por ser complejo. Por una parte, es capaz de adaptarse con facilidad y rapidez a todo, pero por otra puede resultar hipócrita. Su distintivo común es la comunicación y el ingenio. Los géminis son personas inquietas que empiezan nuevos proyectos y retos con mucho entusiasmo, aunque con demasiada frecuencia les falta la constancia necesaria para realizarlos. Tienden a pensar en la vida como un juego y buscan la diversión y aventura en todo lo que hacen; tienen el egoísmo y la imaginación propia de la infancia”. Esta descripción la tomo de la publicación del portal web La Vanguardia. 

Según los astrólogos, así son los nacidos bajo este signo. ¿Será cierto? Una persona que se adhiera a la visión de la ciencia diría que no es fiable confiar en dichas adivinaciones sobre la suerte de las personas.

El caso que veía en las redes sociales de los millennials quizá sea un ejemplo claro y actual de cómo las personas —unas más que otras— tenemos la tendencia a creer en la aparente veracidad y alta precisión de las descripciones de su personalidad y de otros, y que supuestamente se ajustan a ellos, pero que en la realidad son vagas y generales y, por tanto, se pueden aplicar a casi cualquier persona, como es el caso de las descripciones de los horóscopos. A este fenómeno psicológico se le conoce como el Efecto Forer.

Quizá sea más fácil para nosotros leer el horóscopo del día y determinar si será una buena jornada en nuestro trabajo, relaciones o familia; sin embargo, y pese a que parecieran precisas advertencias y predicciones de nuestra vida, en realidad son afirmaciones ambiguas, vagas y carentes de sentido; solo se realizan o florecen cuando las hacemos nuestras y las acomodamos con los datos de nuestra vida.

¿Solo los millennials han caído en la trampa del Efecto Forer? Por supuesto que no. Las técnicas de adivinación, así como los horóscopos y otros tantos instrumentos que nos prometen conocer nuestro futuro y revelarlo para nosotros, han estado y acompañado al ser humano a lo largo de su historia. Pero toda esta información, que en un principio pude constatar en mi visita al planetario y con la explicación del guía que la acompañó, me sirvió para comprender un poco más acerca de lo maleable que es la mente humana, en específico, los sesgos más comunes y de la vida diaria. No es tan malo, de vez en vez, expresar que la alineación de los planetas produjo tal o cual suceso en nuestras vidas, o que por el movimiento de la Luna sufrimos hoy por amor. Lo cierto es que, según el horóscopo, este mes regido por la constelación de los gemelos, el gemelo retrógrado no es la razón de nuestros males ni de nuestra bonanza.

Ariadna Serrano Juárez

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