El reclutamiento de personal, una historia de tres primeros actores

CR. Capital Humano

Trabajes de manera independiente, seas parte de una pequeña organización o de una transnacional, o si haces reclutamiento de personal, sabrás de lo que hablo.

Muchas veces se dice que los que reclutamos gente, somos quienes, con los tiempos que nos tomamos, entorpecemos los procesos de las empresas, ya que no se tiene completo al equipo, hasta que entregamos al candidato ideal para el puesto.

Solo que en esta historia tenemos diferentes actores que hacen que la magia suceda.

Primero, la oferta: la empresa, ese centro de trabajo que es atractivo o no para la gente. Que si es un buen lugar para trabajar, que si el sueldo que ofrece, que si el paquete de prestaciones… es más, que si hay prestaciones y las cosas necesarias para trabajar. (Aquí entre nos, he de decirles que increíblemente hay lugares que no tienen ni lo básico para que su gente trabaje).

Todo eso sin lugar a duda es el primer actor que aparece en escena y, sin temor a equivocarme, para ofrecer un puesto debo decirles que deberíamos tener muy claro el objetivo del nuevo colaborador en nuestra organización, con su mínimo de tres funciones principales; funciones, no tareas, pues tareas pueden ser muchas. Que si el sueldo, las prestaciones, el lugar de trabajo y las herramientas para que empiece a laborar. Pensar en el tiempo que tienes que dedicarle para la bienvenida, el presentarlo con el resto del equipo y darle su inducción a tu espacio de trabajo. Todo eso enamora o desencanta a los candidatos que están en su búsqueda. Pero digamos que ese aparece en un momento más, como otro actor principal de esta historia. Luego aparecemos nosotros, los que damos el servicio de reclutamiento, hoy también llamado atracción de talento.

Somos los que en todo momento deberemos clarificar cualquier detalle de la búsqueda y poner manos a la obra. Tengo un cliente que hoy me pide gente y al rato me pregunta si ya tengo algo, pero, ojo: la búsqueda lleva un proceso: tener claro el perfil que requerimos, que en dónde publicaremos los currículums que recibimos, el primer filtro, las llamadas.

He de decir que alguna vez identifiqué que recibí para un puesto noventa y dos postulaciones; aclaro que el puesto era auxiliar administrativo;  posterior a eso identifiqué que de esos, solo 32 cumplían con el perfil que yo buscaba y de esos, solo 13 respondieron mi llamada o mensaje, de los cuales cuatro ya estaban trabajando y a dos no les interesó mi oferta, mi propuesta.  Ese actor del que les hablé en primer lugar y estos dos candidatos yo los sentía los mejores. El caso es que en tres días me quedé con siete posibilidades, de los que tres ya no me hicieron llegar sus referencias laborales y dos ya no contestaron más mis llamadas. Entonces, ya en escena estamos tres: la empresa, el reclutador y el candidato. Ninguno de estos tres actores sabe de la frustración que siente un reclutador que recibe tantas postulaciones y que al final dos personas que están en el filtro final ya no contestan. Para esto, el cliente exige opciones de manera lógica. Mandas a tus tres candidatos finalistas citándolos puntualmente en el lugar y día que te han establecido y uno de ellos no llega y el otro no le pareció opción a quien toma la decisión y solicita más propuestas, porque no se siente convencido de quien tiene al frente (o sea, el único que llegó de tus finalistas). El proceso vuelve a empezar. Pero definitivamente es espectacular cuando los dos actores para los que trabajamos se ven haciendo equipo, aportando para un objetivo común, bueno: ¡trabajando juntos!

Por eso concluiría esta nota que define gran parte de mi vida: siempre, siempre hay talento que quiere aportar a tu empresa, organización o centro de trabajo y siempre, siempre, siempre hay un centro de trabajo que es un extraordinario lugar para trabajar y siempre, siempre, siempre hay un reclutador que le encuentra sentido a hacer lo que ama todos los días.

Alguna vez alguien me dijo que mi trabajo era horroroso; yo diría que mi trabajo como reclutador es una extraordinaria oportunidad para darle a la empresa lo que necesita en cuanto a personal se refiere y que con ellos logre alcanzar sus objetivos y, además, la que para mí significa tanto: darle a quien realmente está buscando empleo, la facilidad de acercarlo al lugar indicado. Lo que traerá ingreso, desarrollo y por supuesto un lugar para aportar lo que sabe y nada me hace más feliz que eso.

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