Equilibrio

Los extremos o los polos opuestos en cualquier situación, no solamente no son sanos, sino que nos conducen a una falta de equilibrio en nuestra vida y por supuesto en nuestras relaciones interpersonales.

Por ejemplo, en cuanto al estilo de afrontar deter­minadas situaciones podemos tener en un extremo a las personas agresivas y en el otro extremo a las personas sumisas.

Por supuesto, ninguno de estos estilos producirá resultados positivos y satisfactorios a la persona en cuestión.

El optimista exagerado de igual manera se en­cuentra en un extremo, y su opuesto sería la persona que carece de dicho optimismo y, por el contrario, su percepción de la vida es completamente pesimista. El primero podrá involucrarse en decisiones impulsivas e incluso de riesgo y el segundo se perderá de muchas situaciones de disfrutar de la vida.

Otro ejemplo serían las personas que carecen de confianza en sus capacidades y se consideran incapa­ces de realizar acciones por sí mismas, y su estilo es pedir ayuda para todo, evadiendo incluso así, ciertas responsabilidades personales; su opuesto son aquellas personas que se consideran en extremo autosuficientes y nunca piden ayuda, generándose un estado de estrés bastante alto.

En el primer ejemplo, agresividad vs sumisión, ambos estilos requieren el aprender a poner límites sanos con las personas con que relacionan; en el se­gundo caso, optimismo vs pesimismo, exagerados los dos, podríamos sugerir una mezcla de ambos en proporciones iguales y obtendríamos una personalidad más adaptada.

Y en el tercer caso, el aprender a pedir ayuda en su justa medida, no solamente disminuye el estrés, sino que incrementa la autoestima en las personas.

Entonces, como diría la frase: “Una pastilla te sana, todo el frasco te mata”.

Es importante buscar el equilibrio en nuestra vida. Gracias.

Psicoterapeuta cognitivo-conductual

psicologiaclinicaintegral@gmail.com

Tel. 246 45 803 93

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