Fin de año

Estamos en el último mes del año. En esta época normalmente inician las reuniones familiares y con amistades y grupos de personas con las cuales coincidimos y nos sentimos a gusto. También sucede lo contrario, es decir, el ser humano tiende a decir: “Aquí no; con este grupo ya no me quiero reunir. Aquí ya no me siento a gusto”. Y esto se vale. Se vale decidir con quién sí y con quién no compartes tu energía, tu tiempo y tus emociones. Cuando esto sucede, es decir, cuando te encuentras con grupos con los que ya no deseas coincidir, se recomienda hacer un trabajo de cierre de ciclos.

La vida, por sí misma, está hecha de ciclos. Hay un momento para cada etapa de la vida, y nuevos momentos siguen llegando y llegarán a la vida de las personas. También hay grupos que pueden coincidir con nosotros durante mucho tiempo. Diríamos que con estas personas hemos querido construir una rela­ción a largo plazo. Pero no con todas hemos decidido hacerlo, y está bien.

Para cerrar ciclos, es importante primero aceptar que esa etapa de nuestra vida ha concluido, con sus momentos buenos y no tan buenos, pero eso sí, con experiencias. Porque antes de vivir ese proceso, o ese ciclo, éramos de una forma, y después del mismo, ya no somos iguales; en algo hemos cambiado. Y ese cambio ha sido para bien o para mal; ojalá haya sido para bien, pero si no fue así, también hay que reconocerlo y tal vez reconstruirnos como personas.

Después de aceptar que ese ciclo ha concluido y de reconocer el aprendizaje, es importante agradecer todo lo bueno que nos dejó.

Siempre habrá momentos buenos, lo importante es reconocerlos. En cuanto a los momentos no tan buenos, se recomienda agradecer lo aprendido para no repetirlo. Lo que no se aprende se repite, ya lo decía Sigmund Freud cuando mencionó su postulado acerca de la “compulsión a la repetición”. Repetimos aquello de lo que NO hemos aprendido. Y luego la persona se pregunta: ¿por qué me pasa lo mismo una y otra vez?

Y, como último paso, se sugiere adaptarse al nuevo ciclo que está por comenzar. Esta adaptación requie­re deshacerse de hábitos que ya no nos funcionan, y de pensamientos que nos limitan, abriéndonos a la posibilidad de que este nuevo ciclo significa crecer, evolucionar y ser mejor en cada aspecto de nuestra vida. Póngase metas, que sean realistas pero alcanza­bles, es decir, que exijan un esfuerzo del cual usted esté dispuesto a implementar. Y al mismo tiempo asegúrese de no estarse autosaboteando.

De igual manera, escoja un método para medir sus avances, ya sean semanales, quincenales o mensuales. Y apéguese a ese método. Si requiere motivación, búsquela y adquiérala.

Los nuevos ciclos son para vivirse y vivirse bien.

Que el 2023 les traiga experiencias positivas y de crecimiento personal.

Psicoterapeuta cognitivo-conductual
psicologiaclinicaintegral@gmail.com
Tel. 246 45 803 93

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