Instructores comunitarios, ejemplo de trabajo integral

Publicado en Mayo 2008 Edición 06

  • Jóvenes de 15 a 25 años de edad atienden a 4 mil 500 alumnos en áreas rurales
  • Cumplen estancias de lunes a viernes por sólo mil 512 pesos al mes

Su trabajo no es tan reconocido entre la sociedad como ocurre con los docentes que forman parte del sector oficial, quienes este 15 de mayo celebran el Día del Maestro con un magno evento en el que se les rifan automóviles, aparatos electrodomésticos y, por lo general, se les anuncia un incremento a su salario y a sus prestaciones.

Nos referimos a los instructores comunitarios del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) quienes son personas de 14 a 25 años de edad que cumplen tareas de enseñanza integrales en localidades rurales, a cambio de que se les libere su servicio social y de un apoyo de apenas mil 512 pesos mensuales en el primer año de participación y de mil 770 pesos con 50 centavos en caso de
lograr un segundo por tener un desempeño excelente.

Ellos no gozan de los privilegios que da tener una o más plazas, recibir 90 días de aguinaldo, acceder a Carrera Magisterial para elevar considerablemente sus percepciones, ni suspender clases cuando se le ocurra, porque las obligaciones que tiene un instructor comunitario son permanecer durante el ciclo lectivo en la localidad que le es asignada, de lunes a viernes, para cumplir con su obligación de enseñar a los alumnos del grupo que le corresponda, impartir talleres a padres de familia sobre temas de salud, higiene, equidad de género y costumbres, así como ofrecer pláticas de orientación entre los jóvenes.

Para el periodo lectivo 2007-2008, el Conafe cuenta con 400 instructores que atienden a 4 mil 536 alumnos de 281 localidades distribuidas en 40 de los 60 municipios de la entidad, informa Galagia Arboleda Nava, jefa de información y apoyo logístico de esta institución.

Los prestadores de servicio social del Conafe son maestros unitarios de grupo, pues, por ejemplo, en primaria los seis grados del sistema escolarizado tradicional se dividen en tres niveles, los cuales son atendidos por una sola persona en caso de que el grupo no rebase el número de 20 alumnos. Si se rebasa esa cantidad, entonces se incorpora a otra “figura”. Para ser instructor comunitario, los interesados deben contar con certificado de bachillerato o secundaria, tener entre 14 y 25 años de edad y, sobre
todo, disposición para enseñar.

Durante la fase de aspirante a prestador de servicio social, las personas interesadas reciben un curso de capacitación intensiva para aprender sobre el modelo educativo institucional y revisar los materiales necesarios para el desempeño como figura docente del Conafe.

La capacitación intensiva es impartida por personas a las que se les llama “capacitadores tutores”, quienes se destacaron por su excelente desempeño como instructores en ciclos escolares previos.

Ellos ofrecen asesoría pedagógica durante las reuniones de tutoría y microregionales, apoyan a la labor docente y en el desarrollo de las actividades que impulsa la educación comunitaria.

El compromiso que asumen los instructores comunitarios es permanecer en la localidad de lunes a viernes durante su servicio social, cumplir con el modelo educativo diseñado por la institución y apoyar a los integrantes de la población con actividades que busquen elevar el desarrollo cultural, deportivo, recreativo y sanitario, entre otros, detalla, por su parte, la jefa de programas educativos del Conafe en Tlaxcala, Patricia Ramos Cortés.

El Conafe proporciona cada mes un incentivo económico al instructor, mientras que la comunidad que atiende se encarga del hospedaje y alimentación, también se les da un apoyo económico para traslado,
alimentación y hospedaje cuando asisten a reuniones de capacitación o de las Asociaciones Promotoras de Educación Comunitaria (APEC), y a cursos de actualización del Conafe.

Al finalizar el primer año de servicio social, los instructores pueden incorporarse al Sistema de Estudios a Docentes y se les otorga una beca consistente en 862 pesos mensuales durante 30 meses, apoyo que les sirve para continuar su instrucción de nivel medio superior, superior o de capacitación para el trabajo.

En caso de lograr un desempeño sobresaliente como instructor, se puede prestar un segundo año de servicio social, lo cual da derecho a ingresar a cursos de nivelación académica o realizar estudios en sistemas abiertos con una beca por un periodo de 60 meses.

La obligación que tiene quienes fueron instructores comunitarios para mantener la beca es comprobar con constancias originales de la escuela que sigue preparándose en un nivel académico más alto.

“La diferencia entre un instructor del Conafe y un docente del magisterio oficial es que el trabajo de los jóvenes, aparte de dar educación a los niños, participa de manera activa en jornadas comunitarias porque no puede salir de la localidades de lunes a vierne, pues un papel fundamental que desempeña es lograr la integración de la población”, apunta Galagia Arboleda.

Mientras que Patricia Ramos concluye que los jóvenes no tengan una formación profesional, pero sí tiene mucho entusiasmo, son muy dinámicos y maduran mucho como personas durante su estancia, ya que ha habido gente que se integra a estas actividades desde los 15 años de edad.

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