LA DOBLE MORAL SOBRE LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS

Publicada en Abril 2008 edición 05

“A los infantes hay que dejarlos hacer lo que quieren, pero no lo que quieran”.

En la sociedad mexicana hay un doble discurso, e incluso una doble moral con relación a los derechos de los niños y de las niñas, porque hacia fuera todo mundo queda bien en el discurso, pero lamentablemente en el terreno escolar y familiar aún priva el regaño y el maltrato, tanto físico como psicológico.

El derecho de los niños a opinar es el que más se vulnera no sólo en el seno familiar sino en las escuelas. A los pequeños se les coarta su creatividad, su imaginación y su inquietud por descubrir el mundo, a tal grado que los padres y los maestros los meten en un cartabón en el que no pueden expresar sus ideas, so pena de ser castigados o reprobados.

Leonardo Ernesto Ordóñez Carrera, integrante del Consejo Consultivo de la Comisión Estatal de Derechos
Humanos (CEDH) y titular de la comisión de educación de este organismo, señala que si bien ha habido avances sobre este tema en México durante los últimos 20 años, todavía faltan acciones para dar un trato más digno a los pequeños, pues no basta el hecho de darles un hogar, comida, ropa, un nombre, educación y la posibilidad de crecer sanos.

En 1995, el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo Ponce de León propuso al Congreso de la Unión la creación de la Ley de los Niños, las Niñas y los Adolescentes, misma que fue aprobada por los legisladores en dicho año; sin embargo, el comisionado de la CEDH observa que en el marco legal federal hay problemas de tipo conceptual, en virtud de que la Constitución Política establece que una persona adquiere la mayoría de edad a los 18 años, de tal manera que “en el país uno es niño hasta los 17 años con 11 meses”.

Además, refiere que los mexicanos arrastramos una serie de atavismos que datan desde hace 500 años, pues en la época prehispánica había trato especial a los niños y con el paso del tiempo se perdieron, “por eso hay muchas cosas que rescatar del pasado histórico”.

Las instituciones donde hay que emprender acciones para rescatar los derechos de los niños y las niñas son dos: la familia y la escuela, en virtud de que ambas no han respondido a la transformación que la sociedad requiere para fomentar una nueva cultura de valores para cambiar como país.

Derechos Humanos de las niñas y los niños

– A la familia
– A la identidad
– A la alimentación
– A la salud
– A la educación
– A un ambiente sano
– A un sano esparcimiento, a jugar y divertirse
– A expresar su opinión
– A la información y a la información adecuada
– A la libertad de pensamiento, conciencia y religión
– A la vida privada
– A la libertad de asociación
– Los niños y niñas deben ser protegidos contra los abusos, abandono y maltrato
– Los niños trabajadores tienen derecho a que se respete su libertad y dignidad, así como que la labor que realicen no ponga en riesgo su vida o salud.

Obligaciones y deberes de los niños y las niñas

– Respetar, obedecer y honrar a los padres por medio de un buen comportamiento.
– Cumplir con las responsabilidades escolares, acudiendo a clases todos los días y elaborando las tareas.
– Seguir el ejemplo positivo y los buenos consejos de los padres.
– Cooperar, de acuerdo con su edad y características personales, en las tareas del hogar.
– No dejar la casa donde viven sin el consentimiento de los padres.

Estas dos instituciones están en crisis porque en muchas ocasiones se cae en los extremos; es decir, los maestros no permiten que los niños se paren de su pupitre o jueguen en el salón de clases, porque entonces el director considera que el docente no tiene control del grupo, pero por otra parte se limita mucho a los infantes en el sentido de que no deben hablar, no deben preguntar y hasta para ir al baño tienen que pedir permiso.

“En la casa, los padres exigen a los niños que se callen en el momento que aquéllos quieren, no les dan permiso de salir porque están castigados y no pueden opinar porque arrastran la experiencia de que ellos también fueron maltrados por sus padres”.

El consejero de la CEDH considera que en México y en Latinoamérica se avanza a paso lento en materia de respeto a los derechos de los niños, a diferencia de lo que ocurre en naciones europeas y anglosajonas. “Deberíamos ir más aprisa y reconocer como adultos que un día fuimos infantes”.

Recuerda que en alguna ocasión el presidente de la Asociación Mexicana de Alternativas en Psicología, el doctor Marco Murueta, compartía una teoría en la que se propone no educar en el viejo concepto durkheimiano. “Émile Durkheim dijo que las generaciones adultas transmitían a las generaciones nuevas todo el bagaje de conocimiento cultural, educativo y científico”.

Sin embargo, Ordóñez Carrera asegura que al ser los niños y las niñas quienes van a cambiar este mundo, entonces hay que educarlos con libertad y plenitud… “hay que dejarlos hacer lo que quieren, pero no lo que quieran”.

En esta última frase pareciera que sólo hay una letra de diferencia, pero es muy importante precisar: “Hacer lo que quieres” significa responsabilidad, libertad y felicidad porque uno desempeña tareas que son de nuestro agrado, mientras que “hacer lo que quieras” es libertinaje, especifica.

Por lo anterior, subraya la importancia de no vulnerar el derecho de los niños a opinar, principalmente en la escuela y en su hogar, porque el infante tiene que ser crítico y cuando haga una pregunta al maestro o al padre, que no se le responda con mentiras.

“Nosotros fuimos formados en una serie de mitos y de mentiras: el coco, la cigüeña y los Reyes Magos. Esa situación coarta la creatividad, la imaginación y la búsqueda de descubrir el mundo entre los pequeños y por eso es que no hay muchos científicos en el país”, lamenta el consejero.

Los servicios relacionados con niños que ha brindado la Comisión Estatal de Derechos Humanos, son solicitudes por parte de los juzgados para apoyarlos a dictaminar la patria potestad de hijos (la pelea) y quejas de padres de familia en contra de maestros por maltrato a sus hijos.

El año pasado la CEDH emitió dos recomendaciones contra la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala (USET) por maltrato de alumnos y el área jurídica atendió 243 asuntos, de los cuales 100 fueron de carácter familiar como la promoción de pensión alimenticia, custodia de hijos y divorcios.

El consejero puntualiza que el reto de este organismo autónomo es trabajar más en el Programa de Niños Promotores de Derechos Humanos, que a la fecha atiende a más de 20 mil niños a través del Centro de Estudios en Derechos Humanos.

Derechos humanos de los niños y las niñas en conflicto con la ley penal

Cuando por alguna razón los niños y las niñas se vean involucrados en la comisión de una infracción, tienen derecho a:
– Acreditar la minoría de edad.
– Que se les considere inocentes hasta que no se pruebe que realizaron la conducta infractora.
– Que de inmediato se avise a sus padres o representantes legales de la situación.
– Que les informen, en presencia de su defensor, el nombre de la o las personas que los acusan, así como la infracción que se les imputa.
– Que de inmediato sean puestos a disposición de la autoridad especializada en Justicia Penal para Adolescentes.
– Ser careados con la o las personas que hayan declarado en su contra.
– Ser tratados con dignidad y respeto, sin maltratarlos, incomunicarlos u obligarlos, mediante presión, a confesar algo.
– Que de oficio y de forma gratuita se les asigne un defensor de menores, desde que sean puestos a disposición del Ministerio Público o autoridad en turno correspondiente.
– Ser entregados inmediatamente a sus padres o representantes legales si la conducta que realizaron no está considerada como delito grave.

José Carlos Avendaño Flores

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