Osteoporosis: Enfermedad Común en Mujeres Maduras

Publicado en Mayo 2008 Edición 06

Como la estructura de un enorme edificio, los 208huesos articulados que componen nuestro cuerpo, sustentan y protegen la enorme complejidad del organismo humano. Cualquiera podría suponer que el esqueleto está reducido a una especie de andamiaje que permite la distribución de órganos como el cerebro, corazón o pulmones. Sin embargo la función del esqueleto es mucho más importante que eso.

Por ejemplo, la médula ósea es responsable de la formación de las aproximadamente 180 millones de glóbulos rojos que llevan el oxígeno a las células del cuerpo. También el esqueleto es un almacén natural de fósforo y calcio y de otras sales minerales que permiten la coagulación de la sangre, los latidos cardiacos, las contracciones musculares y la conducción de los impulsos a través de los nervios, que provenientes de todo el cuerpo llegan al cerebro. Así pues, hablar de huesos no es cosa menor.

Cada año en todo el mundo, se registran millones de fracturas óseas, muchas de ellas debidas a traumatismos y otras tantas ocasionadas por la pérdida de densidad ósea que se conoce como osteoporosis. Este término derivado del latín y que hace referencia a la condición de excesiva porosidad en las huesos, es una enfermedad progresiva caracterizada por la disminución de la densidad de los miembros óseos debido a una pérdida de minerales.

Los huesos no son estructuras inertes, sino partes vivas y dinámicas del cuerpo humano, están en permanente transformación y los minerales que alojan en su interior interactúan con el organismo para atender sus necesidades, demandas y restricciones en la ingesta, almacenaje y distribución que demanda nuestro equipamiento biológico.

Cuando los huesos están en el proceso de crecimiento, tienen unas células llamadas osteoblastos y al madurar la persona éstas se denominan osteocitos, siendo los osteoclastos los encargados del proceso de resorción y durante la tercera edad son abundantes o incluso están presentes en mayor cantidad que otras células. Justamente cuando los osteoclastos aumentan y el hueso es rebasado por la resorción se pierde materia ósea, señaladamente el calcio entre los diversos minerales y entonces se presenta la osteoporosis y también puede presentarse una descalcificación conocida como osteopenia.

Estas pérdidas de densidad en los huesos los hace propensos a las fracturas entre las que destacan las de
muñeca, cadera, tobillos y en casos avanzados los de columna, que son especialmente dolorosas por la comprensión radicular o de vértebras y que incluso pueden acarrear la parálisis en diversos grados.

Las personas que son aquejadas por la osteoporosis son las mujeres en condición posmenopáusica y los ancianos. En el primer caso la disminución en la producción de estrógenos se relaciona con esta enfermedad y en el segundo se debe a procesos de descalcificación asociados con la edad.

Aunque de alguna forma este mal es inevitable, se puede prevenir en sus consecuencias más graves mediante la adopción de medidas muy simples que debieran practicarse cuando menos desde los cuarenta años de edad, aunque lo más recomendable es que sean parte de un estilo de vida desde la primera juventud. A continuación se enlistan algunas sugerencias básicas.

  • Tome complementos vitamínicos y minerales. Bajo prescripción médica, es una prevención ideal y no se contraponen con los medicamentos prescritos para el tratamiento de osteoporosis o menopausia. Además de calcio, estos complementos tienen normalmente magnesio, boro, cinc, cobre y manganeso, minerales todos ellos que facilitan la absorción de vitamina D, fundamental para la adecuada absorción del calcio.
  • La vitamina C tiene propiedades diversas entre las que destaca su calidad de antioxidante, pero además ayuda a la producción de colágeno, proteína que fortalece los huesos y el tejido conjuntivo.
    Despídase del tabaco. Aparte de los efectos que tiene sobre la presión arterial, pulmones y corazón por mencionar solo algunos casos, el consumo de tabaco impacta a los huesos a través de la descalcificación, pues reduce los niveles de estrógeno.
  • Haga ejercicio. No necesita ser un atleta olímpico para fortalecer los huesos. Basta con una caminata diaria de media hora, algo de gimnasia y el levantamiento de pesos moderados para que el contenido óseo se incremente. Por supuesto, el ejercicio debe adaptarse a su edad y condición física.
  • Incremente su ingesta de calcio. Normalmente en la alimentación diaria consumimos alimentos ricos en calcio, pero si está en el grupo de riesgo puede replantear su dieta de modo tal que incluya productos que tarde o temprano necesitará. La leche y los quesos frescos son una primera opción, pero hay otros alimentos como el salmón y las verduras que le aportarán nutrientes recomendados
    específicamente para los huesos.
  • Finalmente debe considerar que serían inagotables las recomendaciones, pero hay una que no debe hacer a un lado: si hay antecedentes de osteoporosis en su familia, si está en condición pre o postmenopáusica, si su alimentación no es muy equilibrada, o si tiene sobrepeso, lo mejor es que se haga revisar por el médico e inicie desde ya la atención que su arquitectura corporal le demanda.

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