Padres, antes de los 20

Publicado en Junio 2008 Edición 07

La adolescencia es una época de ilusiones, de sueños, de coleccionar momentos como si fueran fotografías. Los adolescentes esperan los días libres, las mañanas plácidas en las que no hay escuela, apurando sus quehaceres para lanzarse a la incógnita del día con los amigos y lasamigas y sentir a flor de piel la juventud en la sangre.

También es la adolescencia una etapa de descubrimiento, de ejercicio del criterio y los sentidos, incluyendo la sexualidad.

Cada día, los medios de comunicación trasmiten en ciertos horarios, publicidad respecto al uso de métodos anticonceptivos y al mismo tiempo, sustancias para potenciar el desempeño sexual. Este panorama de acciones aparentemente opuestas, se complementa con todo tipo de programas, películas, páginas web, incluso música, cuyo alto contenido sexual induce a los adolescentes y los adultos jóvenes a asumir el ejercicio de la sexualidad como parte de un estilo de vida.

La adolescencia es también una etapa en la que se cometen muchos errores, y algunos marcan de por vida el destino de los jóvenes. Por ejemplo, el ser padre antes de los 20.

Todos conocemos a alguien a quien esto le ha pasado. Seguramente en muchos de los casos el ambiente en el que el futuro bebé nacerá es poco prometedor. De aquí en adelante arrancan las responsabilidades ineludibles: la crianza del niño, el aporte económico, el tiempo necesario para dedicarlo a ellos (la pareja, el bebé) y planear un futuro para todos.

Aunque existen los casos en los que el padre desaparece en la vida del bebé y la madre, los que deciden quedarse enfrentan un sinuoso panorama de carencias.

De una situación no esperada, surge el enojo y la frustración de una aparente vida perdida.

Los padres jóvenes se enfrentan a un mundo cada día más difícil. Entre el desempleo, la falta de estudios y el alza de precios, la posibilidad de una vida decorosa se vuelve casi una utopía. En el terreno de lo interno, las frustraciones por no poder vivir lo que otros sí viven como son el divertirse, el poder comprar la ropa o el disco de moda o bien el simplemente asistir a la universidad, pueden terminar una relación antes de lo esperado y con ello, negarle al bebé el derecho que tiene de estar con sus padres biológicos.

Ante ello, la sociedad apenas despierta ante un panorama que hace veinte años era inconcebible. Muchos han sido los debates en cuanto a la moralidad de abortar, las circunstancias en las cuales se lleva a cabo (el aborto es ilegal en casi todos los estados de la República). Algunos padres optan por la adopción consentida, en vista que son tan jóvenes y tan pobres que pocas veces pueden mantener al bebé. En este sentido, el papel de la familia, particularmente de los abuelos es crucial para los jóvenes padres, pues muchas veces resultan ser ellos los encargados de la crianza de los nietos.

Sin embargo, existen parejas que toman la responsabilidad total. Se van a vivir solos, resuelven sus propios problemas, incluso tienen dos trabajos para solventar todos los gastos y aun así consiguen soñar. ¿Cómo es esto posible?

Pese a que el primer problema mundial de discusión en una pareja ya establecida como tal, suela ser el dinero, existen también las discusiones sobre las metas de ambos y la manera en cómo educarán al niño. Esto resulta particularmente difícil, porque ambos están influenciados por la perspectiva cultural y social de su entorno familiar, y a Padres, antes de los 20 veces esto pesa. Pero cuando una pareja verdaderamente se quiere, es capaz de superar todos los problemas. El primer indicio de una relación sólida es una comunicación especial. La pareja que se lleva de pelos es aquella que permite el diálogo, que entiende los gestos del otro y que sabe decir las cosas en el momento oportuno. Una pareja joven debe permitirse un tiempo de respiro para que la comunicación se amplíe en otros contextos como los familiares, los laborales y los sociales.

El caso de Andrés resulta un claro ejemplo: “Mi novia y yo vivimos toda la vida en la misma colonia, jugábamos juntos desde chiquitos y cuando llegamos a la adolescencia, nos hicimos novios. Duramos un año y medio y ella resultó embarazada. Mis papás no me apoyaron, pero su mamá sí. Tuvimos que dejar la escuela hasta que Diana, mi hija, cumplió un año. Ella está estudiando contaduría y yo trabajo para mantener el gasto. Lo decidimos así porque ella siempre tuvo esos deseos de superación. Si no fuera
por mi suegra, tal vez no podríamos darnos un momento para estar juntos. Hemos vuelto a salir, y es muy padre ver como tu hija crece y el que tú seas responsable de ello te motiva a seguir”.

En los padres jóvenes, muchos de los roles reservados a la madre como es el de cuidar y educar a los hijos, se van disipando. Los padres jóvenes adquieren una madurez importante y permite hacerles crecer, debido a que deben pensar en un futuro para sus hijos antes que para ellos mismos. Además de la comunicación, la planeación es un factor que equilibra las carencias.

Paulina nos cuenta su historia: “Él siempre fue muy impulsivo y de carácter fuerte, yo era mucho más tranquila. Cuando nos hicimos novios él ya había dejado la escuela y comenzado a trabajar con un carpintero de la colonia. Cuando le dije que estaba embarazada se enojó mucho, nos dejamos de ver un
tiempo hasta que el bebé nació. Yo no quería depender de nadie, así que me puse a vender cosméticos y ropa los fines de semana. Poco a poco él fue adquiriendo la responsabilidad. Hace dos años que estamos juntos y aunque su carácter no ha desaparecido, nos llevamos bien. Terminó la preparatoria y está por entrar a estudiar ingenieria”.

Aun cuando los problemas rebasen a los jóvenes padres, una relación puede tener éxito cuando la planeación permite a uno de los dos realizar una carrera profesional.

Debe recordarse que la relación es trabajo en equipo, planificación y comunicación.

Juan Leonardo Escutia Medrano

Comparte este artículo