SUICIDIO: problema de salud pública que aumenta cada día

Publicado en Junio 2008 Edición 07

La depresión, el odio y la falta de autoestima, algunas razones para quitarse la vida

  • Entre los años 2003 y 2007 se suicidaron 141 personas en el estado; la mayoría por ahorcamiento.
  • Los síntomas psicológicos son: tristeza, deseos de llorar, dificultad para concentrarse, desesperanza, pesimismo, apatía, irritabilidad, pensamientos relacionados con la muerte, sentimientos de culpabilidad, pérdida de interés y placer en las actividades.
  • Tlaxcala, entre las entidades que presentan las tasas más altas de mortandad por esta causa.

Entre los 13 y 16 años de edad, Gabriela N. intentó suicidarse en tres ocasiones porque sentía que no era tomada en cuenta por su familia, pero sobre todo por el odio que tenía hacia sus padres por impedirle que cumpliera su sueño de ser bailarina profesional.

Hoy, Gabriela tiene la fortuna de narrar estas tres experiencias desagradables de su etapa adolescente, pero decenas de tlaxcaltecas y miles de mexicanos no, ya que por su estado depresivo optaron por quitarse la vida y ser parte de las estadísticas que han obligado a las autoridades a reconocer que el suicidio es un problema de salud pública.

Por suicidio se entiende la acción de quitarse la vida de forma voluntaria, bien sea por un acto o una omisión de manera voluntaria.

Según Emilio Durkheim, entre las diversas muertes hay algunas que presentan la particularidad de ser obra de la propia víctima, resultante de un acto en el que el agente y el paciente son una misma persona. Por lo general, nos representamos el suicidio como una acción violenta que implica cierto despliegue de fuerza muscular o como una actitud puramente negativa, o una simple abstención con idéntica consecuencia.

Así, según Durkheim: “Suicidio es todo caso de muerte que resulte directa o indirectamente de un acto positivo o negativo ejecutado por la propia víctima, a sabiendas de que habría de producir este resultado”.

A lo largo de la historia ha variado la actitud de la sociedad hacia el acto del suicidio, sus formas y su frecuencia.

En la Europa Antigua, sobre todo en el Imperio Romano, el suicidio estaba consentido y hasta era considerado como un acto honroso; por esta razón los antiguos romanos admitían muchas razones legítimas para su práctica.

Después, varios de los primeros concilios de la Iglesia decretaron que aquellos que cometieran suicidio, no se les podría aplicar los rituales cristianos tras su muerte. En la Edad Media, la Iglesia Católica Romana consideró expresamente esta práctica y la tomó como un pecado.

En las legislaciones medievales se ordenaba la confiscación de todas las propiedades del suicida y el cadáver sufría todo tipo de humillaciones. En la actualidad, desde el punto de vista religioso el suicidio es considerado como una mala acción, debido a que el ser humano no tiene derecho a quitarse la vida que Dios le ha dado, y está condenado por el cristianismo, judaísmo e islamismo. Desde el punto de vista jurídico y de los derechos humanos hoy el suicidio es considerado por muchos como un derecho.

En 1897. Durkheim postuló que el suicidio era un fenómeno sociológico más que un puro acto de individualismo. Lo consideraba como una consecuencia de una mala adaptación social del individuo y de una falta de integración. Este autor identificó cuatro tipos de suicidio: egoísta, altruista, anómico –es un poder el que lo regula– y fatalista. Estos se sucedían como consecuencia de determinadas condiciones sociales. No obstante, la tendencia actual considera al suicidio desde el punto de vista psicológico en lugar de una perspectiva moral.

  • Freud postula que la depresión y el consiguiente suicidio son resultado de un gran impulso agresivo contra un objeto interior, que era amado y ahora es odiado.
  • Menninger habla de un instinto de muerte y postula tres elementos del suicidio: un deseo de matar, un deseo de ser matado y uno de morir.
  • Zilborg considera al suicidio como una forma de frustrar las fuerzas externas y de conseguir la inmortalidad.
  • O’Cannor dice que la sensación experimentada por la persona de alcanzar por medio del suicidio la omnipotencia, nos retrae a un narcisismo de la autoridad.
  • Gorma hace resaltar la impotencia de la pérdida de un objeto de amor: el suicidio sería el medio para recuperarlo
  • Bergler habla de suicidio introyectivo e histérico.

Se pueden hallar motivaciones para el suicidio entre personas de todas las sociedades, aunque predominan en personas jóvenes y de mediana edad. Su estado emocional es de dependencia, falta de madurez, impulsividad, etc. Con su conducta suicida expresan rabia o sus sentimientos de repulsión para forzar un cambio en la persona que los rechaza o le provoca sentimientos de culpa. Este comportamiento es de características verbales. Es menos frecuente la explicación o la necesidad de expresar el remordimiento que la persona siente por haber hecho algo en sus relaciones con otros, y con respecto a la muerte, no obstante su comportamiento suicida por lo general la persona no quiere morir.

La acción suicida del individuo quiere dar a entender las presiones y tensiones interiores y satisfacer necesidades internas (lo típico es que esto ocurra después de haber sufrido la pérdida de un ser querido o que se sienta incapaz de hacer trabajo alguno). Su estado anímico de depresión, retraimiento, agotamiento físico y emocional, puede presentarse como necesidad de explicación y penitencia por su sentimiento de culpa.

Hay casos de suicidas que es difícil distinguir si predominan motivaciones interpersonales o intrapersonales.

Parece ser que ambas actúan de igual forma, pero no con la misma fuerza en los diferentes momentos. Muchas veces se observan síntomas de dependencia frustrada, hostilidad y agresividad; tal vez por la repulsión sentida o masoquismo, así como el elemento de ordalía que es visible en gran ambivalencia, en cuanto a morir y en la fuerte tendencia a entregar la propia fuerza al destino.

En la mayoría de los casos el suicidio es como una larga cadena de acontecimientos, acompañada de muchas comunicaciones a lo largo de este proceso. Son formas de comunicación el retraimiento, la donación de objetos estimados, las alusiones a cosas que no necesitan, fantasías de muerte, sepultura o rescate de situaciones peligrosas.

Puede contener expresiones de culpabilidad, explicaciones del acto suicida o instrucciones para las demás personas, por ejemplo testamentos o cartas de los suicidas.

A veces se trata de un pedido de auxilio, un deseo de que lo contengan y lo rescaten, un medio para manifestar la hostilidad y el odio, una imputación final de culpa, un modo de humillar a otros o hacerlos sentir culpables, o una forma de echarse a sí mismos culpas de absorber a otros y de expiar los delitos propios.

El comportamiento de la actividad suicida, comprende la autodestrucción total (muerte), la autodestrucción (no muerte), la mutilación y otras acciones dolorosas y no dolorosas, las amenazas, indicaciones verbales de las intenciones de destruirse, depresión e infidelidad y pensamientos
de separación, partida, ausencia, consuelo y alivio.

Clínicamente una vez que se han roto las defensas psicológicas, es mayor la posibilidad de que la persona se deje vencer por la tensión emocional cuando ésta aparece. El suicida típico presenta un deseo de morir y vivir a la vez; desesperación, impotencia e imposibilidad de hacer frente a los problemas, agotamiento físico o psicológico, ansiedad, tensión, depresión, rabia, culpa, caos y desorganización, estados de ánimo cambiantes, reducción del poder cognitivo, pérdida del interés por actividades normales, malestar físico, etc. En el comportamiento suicida, se observa una pérdida de la libido, trastornos de sueño, pérdida del apetito y molestias psicosomáticas.

La Secretaría de Salud (Sesa) local registró 141 suicidios en el estado entre el año 2003 y 2007, mientras la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) ha tomado conocimiento de cuatro casos en lo que va de 2008, la mayoría de ellos por ahorcamiento, específicamente en los municipios de Apizaco, Calpulalpan, Chiautempan y Tlaxco.

Las víctimas del suicidio son mayores de edad y sólo un caso fue de un menor. El año pasado, la PGJE registró 14 expedientes de esta índole en los municipios de Tlaxcala, Apizaco, Huamantla, San Pablo del Monte, Quilehtla y Hueyotlipan, la mayoría por ahorcamiento.

De acuerdo con las estadísticas de la Procuraduría, este fenómeno se presenta con mayor frecuencia entre hombres con el 64.8 por ciento, en tanto que las mujeres ocupan el 35.2 por ciento. En Tlaxcala son variadas las formas en que se consuman los suicidios, pero las más comunes se relacionan con el ahorcamiento, en 67 por ciento de los casos, y el resto es por veneno como raticida y arma de fuego.

El estudio de la PGJE revela que sólo el 8.8 por ciento de los suicidas deja recados póstumos, en los cuales piden perdón a sus familiares por la decisión tomada.

Los suicidas piden no responsabilizar a nadie de su muerte, argumentado que su vida no tenía ningún sentido tras la separación de su pareja o porque no eran comprendidos por sus familiares.

La bibliografía de este problema social destaca que la depresión, el alcoholismo, la esquizofrenia, el disturbio emocional, problemas amorosos y familiares, son la constante del suicidio.

Según peritos de la PGJE, hay gente que es más vulnerable debido a su personalidad, en virtud de que enfrentan un disturbio emocional como la esquizofrenia o locura, las personas con estas características son blanco del suicidio.

Por su lado, la Sesa dio a conocer que tomó conocimiento de 29 defunciones por suicidio en 2003, 20 en
2004, 39 en 2005, 33 en 2006 y 20 en 2007. De este año no dio a conocer ningún dato.

Esta dependencia cuenta con 11 módulos de salud mental para brindar tratamiento psicológico y psiquiátrico a las personas que han intentado suicidarse o se encuentran en un estado grave de depresión.

La atención que se brinda a los pacientes es de prevención, promoción, detección y tratamiento en los hospitales de Tlaxcala, Tzompantépec, de Gineco-Obstetricia, Huamantla, Villa Vicente Guerrero, Calpulalpan, Zacatelco y El Carmen Tequexquitla, al igual que en los centros de salud urbano de Tlaxcala y en el Integral de Salud Mental y Atención de Adicciones.

La coordinadora estatal de salud mental de la Sesa, la psicóloga Teresa Hernández Quintero, señala que a través de la depresión es como se llega al suicidio, ya que esta enfermedad silenciosa caracterizada por síntomas físicos y psicológicos disminuyen la vitalidad y es derivación de un cansancio exagerado.

Agrega que se presenta con mayor frecuencia en mujeres; sin embargo, en niveles altos tiene desenlaces consumados en varones.

Algunos síntomas que caracterizan al suicidio están relacionados con trastornos del sueño y de alimentación, cansancio, dolores físicos (dolor de cabeza, estómago, de espalda), y en ocasiones se acompañan de ansiedad.

Los síntomas psicológicos son: tristeza, deseos de llorar, dificultad para concentrarse, desesperanza, pesimismo, apatía, irritabilidad, pensamientos relacionados con la muerte, pérdida de interés y placer en las actividades, y sentimientos de culpa.

Teresa Quintero detalla que el tratamiento de la depresión es a través de la psicoterapia y psiquiatría para la evaluación y prescripción médica.

Por otra parte, el Centro Nacional de Atención a la Salud Mental señala que a pesar de que diariamente se pierden 9.6 vidas por suicidio en el país, lo que significa una muerte cada 2.5 horas, México presenta la tasa más baja de mortalidad por esta causa, en comparación con los índices de otras naciones como Rusia.

De acuerdo con estadísticas, entre 3.4 y 3.5 mexicanos se quitan la vida por cada 100 mil habitantes, mientras que en Rusia lo hacen 34 personas. El 70 por ciento de las personas que concretan un acto de esta naturaleza tienen un problema severo de depresión, la cual es considerada la enfermedad mental número uno a nivel nacional y afecta a más de 4 millones de mexicanos.

El número de intentos suicidas es 20 veces mayor que los consumados, siendo los estados de Tlaxcala, Campeche, Baja California Sur y Chihuahua los que presentan las tasas más altas de mortandad por esta causa, en contraste con entidades como el Distrito Federal y el Estado de México, donde se registran las cifras más bajas.

Precisó que a nivel internacional los principales métodos que utiliza la gente para matarse son las armas de fuego, ahorcamiento, intoxicación y precipitación, mientras en México, son la estrangulación, armas de fuego, veneno tomado y otros.

José Carlos Avendaño Flores

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