Tips de pólizas de seguros en educación

Publicado Enero 2018 Edición 122

Garantizar la educación requiere recursos, sobre todo para hacer frente a un futuro que incluya licenciatura o posgrados en insti­tuciones privadas.

Mediante la figura de seguros o fidei­comisos educativos, los padres de familia pueden comenzar a administrar recursos para ese fin. Ambas figuras son muy si­milares, aunque una póliza es mucho más accesible, pues no se tienen que destinar muchos recursos.

En un fideicomiso se puede dejar un bien para que lo administre una institución fiduciaria y que de los rendimientos de un inmueble, pueda en un momento dado cubrir las colegiaturas o las demandas de material didáctico para los estudiantes.

La Comisión Nacional para la Protec­ción y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros señala que mediante una pó­liza educativa, la institución otorgante se compromete a seguir pagando el seguro hasta que el menor alcance los 18 o 22 años, dependiendo del plan de los padres.

La mayoría de este tipo de productos cuenta con exención de pago de primas y tienen como finalidad que en caso de fa­llecimiento o invalidez total y permanente de los padres o tutor, automáticamente quede pagado el seguro y el hijo reciba la suma asegurada al cumplir la edad pac­tada en el contrato. Ante esta situación, es recomendable verificar que en la póliza educativa se especifique la edad.

Un fideicomiso es la disposición de re­cursos a una entidad financiera como fidu­ciaria, a fin que administre los recursos y cumpla con la voluntad del autor del fidei­comiso al que se denomina fideicomitente. Este contrato de fideicomiso puede plas­marse en el testamento de una persona. Además de los rendimientos, se pretende asegurar que la administración de los re­cursos o bienes puedan ser manejados adecuadamente.

También es posible crear figuras inmo­biliarias donde se destinen recursos para la construcción de viviendas o renta, y que las operaciones puedan servir para asegurar el futuro educativo. Para hacer uso de esta figura es importante acercarse a la insti­tución bancaria de su preferencia, amigo lector, a fin de conocer cuáles son los re­quisitos mínimos en cuanto a los recursos.

Por lo general, los requerimientos mí­nimos suelen ser un bien inmueble o más de 100 mil pesos.

Debe verificarse cuál es la cantidad de la que dispone y su capacidad de ahorro para invertir en los planes.

Si sus hijos son pequeños, se recomien­da adquirir primero un seguro y posterior­mente evaluar si se traslada el recurso a un fideicomiso.

Se recomienda acudir directamente. Varias instituciones educativas ofrecen planes a futuro. Esto se sugiere para hijos mayores o que tengan un plan de estudios más definido.

Se recomienda que el pago de una pri­ma educativa se realice de forma anual; asimismo, que se revisen los rendimientos otorgados en el contrato.

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