Un mejor lugar para trabajar

Hoy por hoy, la más grande ventaja competitiva para las empresas, hablando de per­sonal, es la de convertirse en un lugar atractivo para el colaborador. Un lugar donde este quiera permanecer, hacer carrera, aportar y desarrollarse en equipo al lado de su empresa.

Hay que tener presente que cada uno de nuestros colaboradores es el mejor (o el peor) portavoz de lo que es la empresa en el mercado laboral; sería la clave para propiciar que realmente nuestro lugar sea el mejor lugar para trabajar.

Es importante destacar aspectos que incluyen cómo atraemos el talento, cómo hacemos nuestras propuestas de vacantes en redes o en páginas especializadas de reclutamiento de personal o si decidimos sacar una lona o papel fosforescente en la entrada de la oficina o empresa. ¡Todo vende! Irremediablemente todo vende y, sobre todo, todo va generando una idea hacia afuera de cómo es nuestra empresa.

Si les llamamos en el primer contacto con un tono emotivo para saber si realmente les interesa el empleo, o si cuando van a dejar su solicitud, la recibimos con la peor actitud. Si supiéramos que todo es una propuesta para el nuevo colaborador o una invitación para quedarse con nosotros o rechazarnos como una opción de trabajo.

El decir que queremos hacer de nuestra empresa el mejor lugar para trabajar, significa flexibili­dad, escuchar las propuestas de mejora, administración de puer­tas abiertas, de confianza, por supuesto de reglas claras y de una invitación a la mejora que no solo depende del dueño o del comité directivo, depende de una cultura organizacional de compañerismo, aprendizaje, desarrollo y colabo­ración con reconocimiento y no me refiero solamente a la com­pensación económica, me refiero a esa empresa cercana, que sabe quién aporta, que sabe quién está comprometido, responsable de su operación y su resultado.

Que la esencia de la empresa, hablando de personal, sea realmen­te reconocer el buen desempeño, invitar a la capacitación y desa­rrollo, promover un liderazgo que invite al resultado, que escuche y que promueva la creatividad, que optimice los recursos y sea promotor del trabajo en equipo.

Nuestra empresa deberá fluir en comunicación oportuna y transparente, en donde al primer rumor, todos hagan oídos sordos y prefieran la aclaración en corto, con hechos y resultados reales. Sin promover la escucha desleal y sin fundamentos en cualquier dirección del organigrama y donde, dicho al margen de esta nota, firmemente creo que aquel líder que escucha o habla mal de un colaborador con los otros, está rompiendo el equipo y la comunicación, esa que siempre falta cuando surgen los problemas.

La idea es buscar generar esa empresa donde cada uno de los integrantes sepa cuál es su rol y aportación al resultado de la organización y se apasione y festeje el logro de todos, como el propio. Generar esa empresa donde nadie escatime su talento, pues sepa que está contribuyendo a la permanencia de un centro de trabajo y del trabajo propio como un motivo personal, de grupo de organización y hasta familiar.

Deberemos propiciar un lu­gar de trabajo donde a la gente le guste permanecer, porque el desarrollo es posible, donde se puedan demostrar los resultados y también se puedan compartir actividades complementarias, como deportivas, culturales y sociales. Un lugar donde todas las ideas sean puestas en la mesa de análisis y sepamos que serán observadas y las mejores toma­das en cuenta para hacer líderes de implementación de mejora al propio dueño de la idea.

Ser el mejor lugar para trabajar, no solo implica decirlo como un objetivo de un pizarrón lleno de letras, donde no hay minutas y mucho menos hay un propósito que salga del alma y nos motive a todos los integrantes del equipo. Ser el mejor lugar para trabajar implica un objetivo claro, una línea de tiempo donde los líderes sepan que no es de un día para otro, pero, sobre todo, que los primeros que deberán comprar la idea para implementarla, son ellos, nuestros líderes organizacionales, como promotores del cambio, en donde será necesaria la idea, los pasos, la conciencia del tiempo y la convicción sin desesperación, sostenida por una confianza que es crítica, que aporta y dirige hacia el gran objetivo. Donde todos damos cuenta de nuestros avances y somos escuchados y sostenidos por la experiencia de quien realmente sabe qué quiere para su organización.

Todo esto, el compromiso y la paciencia, el ritmo sostenido, nos hará ser parte de un gran centro de trabajo, donde nuestra gente será la mejor reclutadora en el mercado laboral, donde con orgullo hablará de su centro de trabajo como el mejor lugar para trabajar, promoviendo que las personas que están buscando empleo, toquen nuestra puerta y hagamos lo posible para que se queden aquellos que quieran pertenecer y aportar, asegurar un empleo y contribuir con un gran objetivo organizacional.

Todo es posible, ¡lo he vivido!

Empresas donde su gente está comprometida, empresas donde el futuro colaborador toca todos los días sus puertas solicitando una oportunidad, líderes que conocen el nombre de todos sus colaboradores y se involucran en las operaciones que requieren toda la energía del equipo, líderes que promueven la comunicación constante, la escucha y la confianza como una clave de su éxito.

Todo es posible cuando el di­rector general es cercano, todo es posible cuando el equipo de mandos medios todos los días se enfoca en solucionar aquello que detiene al equipo, que con transparencia reporta resultados a la dirección y también acompaña, capacita y desarrolla a su equipo. En donde no se permiten los rumores de “radio pasillo”, donde hay ascensos e in­crementos definidos por resultados y tabuladores autorizados. Donde el clima organizacional no solo es una estadística, es un fundamento para hacer los mejores planes de mejora en la organización, donde todos son partícipes, protagonistas y responsables. Donde el personal que opera está comprometido con el resultado, donde la actitud es de mejora y trabajo en equipo, donde no solo está cumpliendo un horario, sino que espera a que el resultado esperado suceda.

Todo esto sí es posible y no depende solo del director o de un presupuesto, depende de un trabajo constante, sostenido en estrategias reales, autorizadas e implementadas por un líder comprometido con su objetivo, pero sobre todo con hacer que su empresa sea un mejor lugar para trabajar. ¡Atrévete! El resultado es precisamente eso que buscas todos los días. Da a conocer, permea, sé congruente, comunica, confía, promueve, estructura, documenta, evalúa y reconoce. ¡Es posible!

Por: Fátima Calderón
CR. Capital Humano
Cel: 222 55 46 511

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