Bermuda

Marco Antonio Barba Sánchez es un diseñador industrial originario de Tlaxcala. Tienes 26 años, casi 27, relata a nuestra directora durante esta entrevista, en su casa, nos cuenta sus andanzas en el mundo del diseño y de su proyecto insignia: Bermuda, un producto que podría salvar vidas en alta mar.

Bermuda
Bermuda

Platícanos de tu infancia.

Mi infancia fue aquí en Tlaxcala. Estudiaba aquí cerca, en el Colegio Guillermo Valle. Toda mi vida he vivido aquí, en esta casa. No me había dado cuenta que por lo menos en la escuela donde estudié eran grupos muy pequeños; los amigos eran muy cercanos y pocos. Ahora que vivo en otro lado, me doy cuenta que son grupos más grandes, más gente. Después me pasé a estudiar la secundaria y la prepa en UPAEP. Terminé la prepa aquí y salí del estado.

¿Cómo inicias tu carrera?

A mí siempre me llamó la atención un poco la parte creativa. Yo quería estudiar arquitectura, cuando era niño. Y me gustaba mucho estos juegos de armar cosas, Legos y así. Y como que fue allí donde iba moviéndome. Después me llamaba mucho la atención los coches y quería estudiar diseño automotriz. Leyendo un poco más e investigando al respecto, descubrí diseño industrial. Y vi que en diseño industrial puedes estar involucrado en arquitectura, en diseño automotriz, y en otras cosas.

Dije, vamos por diseño industrial, porque ahí también puedo descubrir otras cosas, que seguramente me van a gustar y pues donde puedo desarrollarme más, porque es muy amplio.

¿Dónde cursaste la licenciatura?

Estudié en Mérida, en la Anáhuac de allá. Hace casi nueve años que me fui de aquí.

¿Porque allá está la carrera?

No, hay en otras universidades, pero realmente porque allá tengo familia. Iba con mi familia de vacaciones allá y pues para mí era eso, parte vacaciones y me gustaba mucho la ciudad. Me llamaba la atención, porque en realidad quería irme a otro lugar, como que a explorar. Está la opción de Puebla, está muy cerca y también hay la carrera y creo que en más universidades y también me llamaba mucho la atención Monterrey, porque es una ciudad muy grande, [con] mucha industria, pero pues las cosas en Monterrey estaban medio peligrosas, y mis papás dijeron no.

“Y ahí fue que dije ‘Vamos a intentarlo en Mérida’. Y hasta ahorita te puedo decir que me encanta Mérida. Me he desarrollado bien, me ha costado un poco, porque llegué conociendo a familia, pero a nadie de mi edad, y son mucho más grandes que yo. Son tíos de mi mamá y primos de mi mamá. Por ese lado sí fue un poco complicado empezar a hacer amistades y moverme ahí. Pero en todo lo demás me ha encantado”.

Bermuda
Bermuda

¿Hace cuántos años egresaste de la carrera?

Egresé hace tres años. Y desde que egresé me he dedicado al diseño industrial. Igual con esas ganas de emprender. Cuando salí puse un carrito de chilaquiles con una amiga. Ella es chef. Y yo diseñé el carrito. Desafortunadamente no era lo que esperaba y yo lo quería como un extra para poder meterle un poco más a la parte de diseño, pero me di cuenta que era muy absorbente y todo. Y dije esto no es lo mío y no es lo que quiero. Yo lo quería como algo extra.

“Cerramos el carrito y empecé a trabajar en una mueblería, una empresa de carpintería. Hicimos varios proyectos muy padres. Ahí fue donde aprendí como un poco de esto, que ahora también me dedico a eso. Terminé de trabajar ahí y me pasé a una empresa que diseña y produce cajas para puros y licores de lujo, empaques y accesorios y todo eso. Y también aprendí muchísimo ahí. Muy padre, muy interesante, no solamente de diseño, sino de los licores con los que trabajamos, de los puros y de todo ese mundo.

“Estando ahí yo tenía como mucho tiempo libre, como de ocio. Entonces empecé a trabajar en proyectos personales y llegó un momento en que dijeron ‘Pues no hay tanto trabajo y tenemos que cortar personal. Y fue cuando me dijeron ‘Gracias’. Y fue ahí como que dije voy a echarle ganas para emprender”.

¿Cómo empezaste este proyecto, que creo es la punta de lanza de tu carrera?

Justamente, lo que les decía, que tenía como bastante tiempo de ocio, en ese trabajo. Al principio era como ‘Vamos a ver qué hay en Facebook. Vamos a ver qué hay aquí’. Ver videos en YouTube y decía esto qué. Empecé a tomar cursos en línea. Y a diseñar cosas.

“Empecé a mover un poco más lo de la carpintería, que ya había empezado a hacer. Hablando con varias personas y con un tío de algo relacionado a Bermuda, como del mundo que hay alrededor de los pescadores y como a mí me gusta mucho viajar, ya tenía el conocimiento de lo que carecen los pescadores, y de cuál es su vida. Y dije ‘Vamos a hacer algo para ello’.

“Y surgió Bermuda, que como dices, sí es como la punta de lanza de mi carrera, lo que me impulsó y lo que me hizo decir ya terminé de trabajar ahí, ya me voy a aventar a emprender y a meterle más ganas a esto. Bermuda salió dos o tres meses antes de que me corrieran de ahí. Bermuda sigue todavía parte en desarrollo y buscando inversionistas y llevándolo a varios lugares a presentar. Eso me ha hecho conocer mucha gente, hacer mucho networking. Y mover otras cosas, no solo Bermuda. Se va viendo otro tipo de trabajos y de proyectos, gracias a que Bermuda ha tenido bastante fuerza”.

¿En qué consiste Bermuda?

Bermuda surgió porque a mí me gusta mucho viajar, porque conocí la vida de los pescadores, porque conviví con ellos y me di cuenta de muchas necesidades que tienen. Una de ellas es que no transportan su chaleco salvavidas, no tienen equipos salvavidas como tal. Sus embarcaciones de tecnología. Son muy austeras y tienen mucho riesgo de naufragar. En realidad, embarcaciones grandes sí hay bastantes, pero creo que más o menos el 70% de los pescadores en México y en el mundo, son pescadores que viven en pueblos pesqueros, que tienen como una comuna. Ellos se van y lo que pesquen, lo juntan y después se lo venden a quien lo va a distribuir. Realmente no tienen jefes. Son sus propios jefes y tienen esas embarcaciones, que no son suficientes y corren mucho peligro.

“Investigando y todo me di cuenta que realmente eso pasa todos los días, pero no hay esa difusión de que ‘Oye, ya hubo un náufrago en tal lugar’, porque tal vez no hay los medios o no sé, no se cubren ese tipo de noticias. Bermuda es un purificador de agua de mar para emergencias, creado precisamente para los pescadores, que es económico, portátil y un poco con esta idea. Las embarcaciones son pequeñas, no pueden transportar muchas cosas muy grandes, y también adaptado a su economía.

¿Qué dimensiones tiene?

Ahorita es de 25 por 25 [centímetros], y crece 60 centímetros, porque es inflable. Es compacto, pero a la hora de inflarlo, a la hora de usarlo crece un poco más, pero tampoco es estorboso. Su capacidad de producción de agua es de entre mediolitro y tres litros, porque funciona a partir de destilación. El tiempo que tarde en destilarlo, todo depende del sol. Por eso también es un producto económico y viable para ellos. Por ese lado hay mucho que culturizar. Realmente no espero que ellos lo compren, sino que con apoyos podemos distribuírselo a todos ellos. Esa era la idea principal. Fue con lo que empecé a trabajar, hasta llegar a este producto.

Bermuda
Bermuda

¿Cuál es el camino?

En realidad es mucho la parte de investigación. Creo que es mucho más importante identificar el problema, porque es mucha investigación, mucha observación. Mucha empatía con ellos. Ya que identificas esa necesidad, comienzas a trabajar en cómo resuelvo esta necesidad o qué puedo aportar para que esto sea más fácil o para que no suceda esto. Y ya de ahí me empecé a comunicar con gente que tiene más conocimientos en todo esto. A investigar, recopilar toda la información y después el proceso creativo de diseñar el producto, hasta llegar al que es Bermuda hoy.

¿Tienes ya la patente?

Ya está en proceso. Nada más que eso es interesante, porque el registro de patentes es bastante tardado. Tú lo registras y de aquí a que te responden si el documento que hiciste está bien, son varios meses. Entre seis meses y un año. Y después de eso, en lo que te dan el registro de patente es entre tres y cinco años. Es tardadísimo. Está esperando eso. Mientras todo eso, he empezado a moverlo y darle difusión; he hablado con algunos inversionistas, he conocido a mucha gente interesada en el producto, que tampoco es fácil.

“Apenas estuve en el Heineken Green Challenge, que es un concurso, digámoslo así, que lanza Heineken, junto con el Tec de Monterrey cada año para resolver una problemática. En este año fue de agua. Fui seleccionado para ir allá. Conocí mucha gente. También hubo muchos cursos y también acercamientos con inversionistas y también un poco el cambio que a veces, ya estando en eso, das de modelo de negocios, de realidades un poco más hacia los negocios.

“Es un ejemplo, pero realmente Bermuda ya ha estado, al menos en medios, en casi todo el mundo. He tenido conversaciones con gente de Australia, de Filipinas, de Argentina. Hace un mes estuvo expuesto en China, en ferias de diseño industrial, en India, en Argentina. Estoy trabajando a que se llegue a la producción de esto, porque es bastante cara. Para conseguir un inversionista ángel, que son los que arriesgan todo su dinero.

¿Cuáles reconocimientos has obtenido?

El primero fue el James Dyson Award. Ese es un premio internacional de Inglaterra, de un señor que se llama James Dyson, dueño de la marca Dyson, que venden secadoras, rizadoras, aspiradoras, ventiladores, que traen una tecnología increíble. Es como el Apple de los electrodomésticos. Tiene una fundación, que es donde apoyan este tipo de proyectos. Gané a nivel nacional, pasé como a una sección de finalistas internacionales y no llegamos a quedar como en los primeros lugares en internacional, pero ya era un avance para mí.

“Después fue el Premio a! Diseño, que ese es nacional, de la revista a! Diseño. Luego vino el Premio CLAP, es un premio a nivel Iberoamérica, igual de diseño. Gané la categoría social. Luego… así algunos. Pero el más importante es el A’ Design Award & Competition, que es uno de los premios más importantes del mundo en diseño, en donde estuve representando a México, junto con otros creativos, bueno, eran arquitectos, y los competidores que me encontré, que dije “¡Wow!”; eran Pepsi, Ferrero, Mitsubishi, marcas grandísimas, que tienen un equipo de diseño enorme, que traen presupuesto enorme.

“Ahí fue donde pues también desde que inicié la carrera, fue como llegar algún día allá, a ganar alguno de estos premios. Te puedo decir que está como en el top 5 de premios a nivel internacional. Estar ahí fue como cumplir una meta, un sueño. Igual allá fue donde conocí a Andrés Caballero. Tuve contacto con muchos diseñadores y con gente de todo el mundo, principalmente asiáticos. Y ya. Son los premios que he ganado con Bermuda”.

¿Qué representan estos premios? ¿Te dan incentivos económicos, sólo son reconocimientos? ¿De qué tipo son?

En el caso del James Dyson Award me dieron 50 mil pesos, aproximadamente. El premio es en libras. Ese fue el único en el que he ganado dinero. Pero si llegas a ganar internacional, creo que te dan un millón de libras o setecientas y tantas mil libras. Algo así. Una lanísima. Para impulsar el proyecto y darle mucha fuerza. Ese es el único que ha sido con dinero. Los demás han sido reconocimientos para el diseño del producto. Tienen alcance mediático y tienen esa parte de que llegan esas noticias a inversionistas. Pero de ahí en fuera nada más. Todos ellos los he pagado. He pagado para entrar a esos concursos. Lo veo como una inversión. Son bastante caros, pero a veces no nos atrevemos a decir, bueno, pues va.

¿Hacia dónde va Bermuda? ¿Qué esperas?

El gobierno de Yucatán me apoya. Eso es algo que veo muy bueno de ellos, que me han apoyado con la parte de incubación, un poco con el viaje a Milán. Me apoyaron un poco. Sí me han ayudado bastante. Y también el acercamiento con inversionistas y a moverme por allá. Pero ahorita Bermuda está en un momento en que estoy trabajando en un producto mínimo viable, para poder lograr de forma más económica una producción y poder sacarla al mercado para que la inversión sea menos y un inversionista invierta (sic), porque es de alto riesgo. Estoy trabajando en ello. En Enero ya empiezo a tener mentoría de inversionistas de allá, que puede que estén interesados en invertir en el producto. Me he reunido con inversionistas de Estados Unidos, de aquí de México. No es fácil.

¿Por qué Bermuda?

Surgió en parte por el Triángulo de las Bermudas. El diseño primero había sido triangular. Y dije creo que se relaciona mucho, y en el Triángulo de las Bermudas todos se pierden y hay naufragios y todo esto. Fue como que relacioné ahí, vamos, como a hacer un juego de palabras o de conceptos, y fue por eso que quedó como Bermuda. Es una historia que prácticamente todo mundo conoce. Siempre hay historias de eso.

¿Qué haces para moverte?

En general diseño industrial, que es diseño de empaques, de producto, de mobiliario, interiores. Y así. En lo que más muevo ahora es de mobiliario. Diseño y producción de muebles. También ahorita estoy a punto de lanzar un producto que se llama Cucu. Cucu es una casa para pájaros que es un poco pensada en pájaros silvestres, porque realmente con el crecimiento de las ciudades y el crecimiento de la agricultura, se están acabando las aves. De hecho, aproximadamente el 12% de todas las aves del mundo están en peligro de extinción. Y en las ciudades, como hemos visto, tenemos palomas y esos pájaros negros, y en realidad son una plaga. Y son una plaga porque transmiten enfermedades al humano y a otras aves. Además, se apropian de los nidos de las aves más pequeñas y se comen los huevos de esas aves.

“Y lo único que vemos es ese tipo de aves. Y empieza a haber todo ese desequilibrio. Cucu está desarrollada para esas aves pequeñas y evitar que las otras aves, que son depredadoras y otros depredadores, como ardillas y otros roedores, acaben con ellas. Estoy buscando hacer otros proyectos que son un poco más viables, por lo menos a mi economía, para lanzarlos y también no solamente tiene esta parte Cucu, sino que otra parte es la social, que está producida o será producida por artesanos. Todo va en torno al desarrollo sostenible de las ciudades. Tiene que ver con lo social, lo económico y lo ecológico. Es por eso que se desarrolló Cucu. No solamente en eso.

“Estoy trabajando con otras personas, que son químicos, biólogos y así, en el desarrollo de biomateriales. Hay bastantes cosas en lo que ya me empecé a meter, pero por lo mismo, todo fue una punta de lanza y han salido muchas oportunidades y estoy trabajando en ello. Relacionándome bastante, conociendo mucha gente.

Creo que es eso. Aprovechar la oportunidad y trabajar en todo ello”.

¿Quién estaría interesado en este tipo de casas?

Hay muchísima gente a la que les gusta las aves, y la ecología y todo esto. Por un lado, es particular para los jardines y así. Pero por otro lado, he hablado con algunas empresas y también les ha interesado, que están en el desarrollo inmobiliario y así. Aquí a ver si hay alguien interesado, que también estoy platicando acerca del proyecto y hay una amiga que me dijo “Me interesa mucho para poder meterlo en un municipio”.

¿Cómo te ha ido en el acercamiento para Tlaxcala?

Con autoridades, con el gobierno hablé con ellos, porque así como decías de lo de Andrés, yo también quiero aportar algo aquí. Y de hecho, si hay algún emprendedor de Tlaxcala que yo les pueda dar recomendaciones en cuanto a diseño y a trabajar en algo que requieran, estoy abierto. Hablé con Secretaría de Economía (sic), a ver si se puede dar esta relación de trabajo. El diseño es parte del éxito de muchas empresas, pero no está muy medido. No nos damos cuenta, pero es muy importante. Es algo que veo en Mérida.

“En Mérida casi todo está diseñado. Los lugares, algún diseñador, arquitecto, lo hizo. Los productos, lo mismo. Todo. Hay muchas cosas muy exitosas. Como que no hay ese valor y nos damos cuenta que también podemos competir con empresas enormes, con productos que se hacen localmente, pero no lo toman en cuenta porque a lo mejor creen que es muy caro o a lo mejor pues no está en sus posibilidades, pero eso es lo que yo quiero dar al estado de donde soy, poder aportar un poco de lo que sé y lo que pueda dar, de que esos emprendedores puedan tener productos que compitan con gente o con productos que tienen muchísimo mayor capital y no se vea como la diferencia, así como de pues este es el chafa. No, si no de que se vea como de “Oye, pues es lo mismo”. Y te atrevas a comprar ese producto que no trae todo el respaldo que trae, no sé, un producto de Coca Cola, Pepsi, o lo que quieras. Que sí sea competitivo.

Bermuda
Bermuda

¿Y qué puede marcar la diferencia? ¿Cuánto tiempo llevas con Bermuda?


Desde que empezó a sonar, desde septiembre de 2018, un poquito más de un año.

¿Cuál es la diferencia de no bajar la guardia, de no claudicar?


Por un lado, la pasión, pero también creo que mucho del fracaso es de la gente que nos rodea. Y te digo que lo he enfrentado. He enfrentado que gente cercana ha cambiado de actitud conmigo. Yo no he hecho nada malo. No te he hecho nada. Por qué la gente cambia de actitud o por qué la gente te da comentarios negativos o hay gente que te da comentarios positivos. Y también creo que eso es algo que desanima, que dices ‘Pues qué estoy haciendo mal’, como lo que dicen de la cubeta y los cangrejos, y me doy cuenta un poco de ese aspecto, que cada comentario negativo, o cada comentario de ‘No, pues yo lo haría así’, pues hazlo. Hazlo, a ver si es cierto. Enfréntate a lo que yo me he enfrentado y lo que muchos se han enfrentado, que no es fácil.

“Cada comentario negativo es como… pero creo que es algo que he hablado con varios emprendedores y siempre dicen ‘No, sí es cierto eso. Pasa’. Pero ahí también está la perseverancia de que digas “Qué importa”. Siempre hay algo más. Tienes que seguirle y que no te bajonee ese tipo de cosas, porque no valen la pena. Es por ti y es por la ambición que tienes como emprendedor. Es echarle ganas y creo que vale la pena. Y si no es completamente exitoso, créeme que ya aprendí mucho de esto. He conocido mucha gente. Me ha llevado a otras cosas y mi vida ha cambiado. ¿Vale la pena? Sí, totalmente. Pero rendirme, no. Por lo menos para mí no es una opción ahora.

Bermuda
Bermuda
Yassir Zárate Méndez
Fotografía: Federíco Ríos Macías
Fotografía: Archivo Marco Antonio Barba