Blanca Gutiérrez Salazar – Presidenta del grupo de mujeres rurales las lobas

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Publicada Marzo 2018 Edición 122

“Premio Nacional al Mérito Forestal 2017 en la categoría de mujeres forestales”

Nombre: Blanca Gutiérrez Salazar

Cargo: Presidenta de Mujeres Rurales de Acxotla del Monte

Estudios: Primaria

Estado civil: Casada

Edad: 58 años

Familia: 3 Hijos

Un grupo de dieciséis mujeres indígenas hablantes de náhuatl, coordinan desde hace años la labor de reforestación en el Ejido de Santa María Acxotla del Monte en San Luis Teolocholco. Su trabajo comienza desde las seis de la mañana cuándo doña Blanca Gutiérrez Salazar, líder se reúne con su equipo que lleva a cuestas palas, picos y herramientas, para dar mantenimiento a brechas y caminos ubicado a las faldas del Parque Nacional La Malinche.

El equipo de mujeres autonombradas lobas; cuidan, protegen y conservan el bosque ubicado bajo la guía de Blanca Gutiérrez Salazar, quién desde niña conoce las labores del monte gracias a las enseñanzas de su padre. Ahora representa a las mujeres que están comprometidas por cuidar del pulmón más importante que tenemos en Tlaxcala La Malinche.

La labor incansable de este grupo de mujeres generó que en 2017 obtuviera el “Premio Nacional al Mérito Forestal”, en la categoría de reforestación, recibieron un estímulo económico por cien mil pesos y un reconocimiento simbólico de parte de la Comisión Nacional Forestal.

Doña Blanca se describe como una mujer trabajadora y de campo, a la que no le gusta estar sentada. Disfruta de las labores del campo durante su jornada-día, para después llegar a su casa a realizar sus quehaceres. La hace feliz mantener unida a su familia, reprueba hablar mal de otras personas, en especial de las mujeres. Exhorta a los visitantes del Parque de La Malinche para que mantengan limpio el bosque y reco­jan su basura en sus días de campo.

Con el escenario del bosque y su in­mensidad, Momento entrevista a doña Blanca, una mujer líder nata, segura de sus identidades y sus valores, de cin­cuenta y ocho años de edad, con apenas estudios de primer año de educación básica, se siente orgullosa y agradecida de cuidar del monte, como lo llaman los oriundos de Acxotla en Teolocholco.

— ¿Es difícil ser mujer?

— La verdad sí, cuando no tene­mos recursos, tenemos que apoyar a nuestros maridos, trabajar para ayudar en la economía de la casa, no alcanza el sueldo de mi esposo para vivir. Mi marido es campesino, no tiene estudios, cuando crecieron mis hijos me tuve que poner a tra­bajar de empleada doméstica para apoyar su economía, estudiaron has­ta la secundaria.

— ¿Cómo se organiza usted?

— ¿Cómo nos organizamos? nuestro comisariado Magdaleno Texis Sala­zar nos dice “subiremos a la montaña a tal hora”, nos reunimos a las seis de la mañana con nuestras herramien­tas, venimos al bosque a desempe­ñar nuestro trabajo.

— ¿Qué hacen?

— Recolectamos basura, limpiamos brechas, arreglamos el camino, cor­tamos jarillas, arreglamos los baches, le echamos el ocoxal (arena de oco­te), y vamos arreglando las cunetas.

— ¿A qué hora empieza su trabajo?

— La jornada es de seis de la maña­na a dos de la tarde, aquí comemos, a las tres de la tarde llegamos a la casa, llegamos a los quehaceres.

— ¿Cuánto les pagan?

— Setecientos cincuenta pesos a la semana.

— ¿Considera que hemos avanzado en la equi­dad entre hombres y mujeres?

— No hay que discriminar, ni al hombre ni a la mujer, porque tenemos derecho.

Tenemos igualdad, a veces los hom­bres dicen que ya los discriminamos porque las mujeres ya son más traba­jadoras. La mujer tiene más autoridad, piensa más. La mujer ve que no le al­canza el dinero que le da su marido y le busca. Lavando ropa ajena, o como empleada doméstica, o en un taller, hay que buscarle. Yo trabajé en casas desde los once años como empleada doméstica, cuándo me casé con mi esposo empecé a trabajar en un taller realizando manualidades, pero paga­ban poco y entré a una fábrica.

— ¿Cómo motivan a las mujeres a que se inte­gren al grupo de trabajo en el bosque?

— Platicándoles cómo se trabaja y ellas se motivan, para ver si ellas pue­den hacer las actividades en el bos­que, en verdad podemos hacer mu­cho, no cuesta, para mí no cuesta, Yo crecí en el campo, venía con mi papá al campo, a leñar, a juntar el carbón, cargar el carbón de aquí al pueblo. Entonces, para mí no es pesado, yo estoy acostumbrar a trabajar en el campo, en la casa, en lo que sea, he trabajado en diferentes cosas.

— ¿Cuáles considera que son las virtudes de las mujeres y cuáles sus defectos?

— Mi virtud es que mi familia esté unida, que nunca se desintegre, soy amorosa, me considero amiga de mis nueras, les comento, si les pasa algo platíquenme­lo, no tengo estudio, pero tengo expe­riencia y puedo guiarlas, platicarles. Y yo les digo “siempre adelante”. Si uno de mis hijos no piensa, ustedes háganlo pensar, si no quiere salir adelante, motí­venlo a que salga adelante, si se siente opacado, reálcenle el ánimo. Los defec­tos pues que sean flojas, que critiquen a las demás y que discrimen a las que no tienen. A mí me gusta ser alegre, bor­dar, tejer, ser activa, no me gusta estar sentada, me inquieta estar sentada. Me gusta trabajar.

— ¿Qué es para usted el bosque?

— Ahora lo consideramos Parque Nacional, porque ahora vienen per­sonas a visitar el bosque, anterior­mente era monte, porque veníamos a leñar, hacían el carbón, ahora nos visitan turistas, ahora es Parque Nacional.

Es una diver­sión para los niños, para distraerse, es un rato de oxígeno que vienen a tomar en sus días de descanso.

— El premio ¿cómo es que participan y ganan?

— La verdad, no es­taba consiente que podíamos llegar a ese premio, a lo mejor es suerte o destino. Yo estoy muy agrade­cida a Conafor, con el comisariado ejidal Magdaleno Texis Sa­lazar, yo nunca en mi vida había recibido un reconocimiento, estoy muy agradecida. A la mejor Dios se compa­deció de nosotras, so­mos dieciséis mujeres de entre 40 y 60 años. Nos pusimos muy contentas, dije “¡has­ta que Dios se acordó de nosotras!”

— Tener este reconocimiento ¿a qué las motiva?

— Nos sigue motivando a tener nuestro bosque en buen estado, que los turistas que vengan se sientan contentos, porque es un bosque bien conservado, limpio, que se sientan en confianza.

— ¿Qué les dirían a quienes visitan el bosque?

— Les recomiendo que, si llegan al bosque, que recojan su basura, que no la dejen tirada, que traigan sus bolsas de basura y la dejen en las jarillas, nosotras las recogemos. Cuando nosotras recolectamos, nos damos cuenta que traen basura de sus casas, escombros, eso no está nada bien, si vienen a día de campo tiran basura orgánica, no deben traer cosas que perjudican a nuestro bos­que, yo les recomiendo que lo con­serven limpio, así se ve bonito.

— ¿Alguna otra cosa para finalizar?

— Gracias a Conafor, al comisariado ejidal, a mis compañeras, porque sin su trabajo no seríamos nada.

Fotografía: Federico Ríos Macías

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