CARNAVAL EN TLAXCALA: mezcla de tradiciones prehispánicas y evangelización

Publicado en febrero 2008 edición 3

LA GEOGRAFÍA FESTIVA DE TLAXCALA

El carnaval en el estado de Tlaxcala se celebra el domingo, lunes y martes anteriores al miércoles de ceniza en diferentes municipios, donde la riqueza en danzas, música y vestuarios reflejan la historia, costumbres y tradiciones de cada pueblo.

Las danzas de carnaval las ejecutan bailarines llamados huehues, quienes en conjunto integran una camada para realizar las más variadas coreografías, lo que aunado a su vestuario muy peculiar, ofrece una característica distintiva de las festividades que se realizan en Tlaxcala en comparación con otras que se celebran en México.

Las danzas y trajes más representativos del estado son: Los Charros de Papalotla, Mazatecochco, San Pablo del Monte, Tepeyanco y de la localidad de Acuitlapilco –municipio de Tlaxcala–; Los Chivarrudos de Zacatelco; Los Catrines de Amaxac de Guerrero, Contla de Juan Cuamatzi, Panotla y Santa Cruz Tlaxcala; Las Cuadrillas de Apetatilán, Cuaxomulco y Tzompantepec, así como de las localidades de Santa Anita Huiloac –de Apizaco-, Tizatlán –de Tlaxcala-, Santa María Atlihuetzía, San Francisco Tlacuilohcan y Ocotoxco –de Yauhquemehcan–; Las Cintas de los Cuchillos en la comunidad de Toluca de Guadalupe, de Terrenate; y la obra del Rapto de la Hija del Corregidor de Santa María Natívitas.

ORIGEN DEL CARNAVAL EN EL ESTADO

La palabra carnaval significa fiestas de la carne o despido de las fiestas de la carne, pero en Tlaxcala no se soslaya el origen indígena y por ello esta celebración se realiza de una manera muy peculiar con bailes o danzas que evocan las celebraciones prehispánicas, que con el transcurso del tiempo han sufrido una transformación.

El carnaval de Tlaxcala tiene como uno de sus orígenes la multiplicación de haciendas durante los siglos XVII y XVIII, cuyos dueños, de origen español, añoraban su vida de lujos europeos y por eso constantemente organizaban grandes fiestas a las que no tenían acceso los peones o indios que trabajan para ellos.

Como respuesta, éstos realizaban fiestas en calles y plazuelas en sus días de asueto, en las que imitaban a sus patrones satirizando su música, forma de vestir y de hablar, su vida burguesa y el refinamiento europeo.

LOS CHARROS DE PAPALOTLA

Aunque en nuestro estado hay un sinnúmero de camadas y actualmente varios municipios organizan sus fiestas de carnaval, Los Charros de Papalotla están en desacuerdo con que sus danzas y vestimenta se generalicen, pues aseguran que sus representaciones tienen cultura y tradiciones propias, a tal grado que afirman que el carnaval en Tlaxcala tiene su origen en este lugar.

El profesor Elías Muñoz Lara, coordinador del grupo, expone que las danzas de Los Charros de Papalotla tienen un origen prehispánico y que está ligado a la religión politeísta de quienes habitaron ese lugar antes de la llegada de los españoles.

“Nuestros antepasados tenían la costumbre de hacer el pedimento del agua a la Matlacueyetl, quien tenía como esposo a Tláloc. Por eso, en tiempo de sequía subían a la montaña –La Malinche– a pedir a los dioses que enviaran agua para el ciclo agrícola, lo cual ocurría terminando el invierno o a principio de la primavera”, narra Elías Muñoz. A esta temporada le denominaban Atltepehilhuitl (fiesta en el cerro por agua).

Sin embargo, con la llegada de los españoles a estas tierras, éstos desaparecen los elementos naturales y sociales del Atltepehilhuitl e imponen sus costumbres y festividades. “Por eso el inicio del carnaval es la evangelización de los pueblos”, enfatiza.

El muralista tlaxcalteca recién desaparecido, Desiderio Hernández Xochititozin, realizó un collage en el que muestra la relación de los indígenas con la Matlalcueyetl, la culebra y el agua. En esa obra aparece una muñeca que representa a la montaña y el elemento más importante es la culebra, por ser de gran relevancia en la cultura prehispánica.

El antropólogo Óscar Montiel explica, a su vez, que el traje de los huehues de Papalotla es de un charro que en su capa representa a la madre naturaleza, a través del bordado de rosas y la costura de lentejuelas y chaquira que simbolizan las gotas de la lluvia y los manantiales, mientras que el látigo representa una culebra (coatl o cuarta). “Los Charros son guerreros tlaxcaltecas transformados a la modernidad, al carnaval, porque el carnaval es una burla a los españoles”, retoma el uso de la palabra el profesor Elías Muñoz.

Por su lado, Víctor Antonio Pérez Lima, apunta que las plumas del penacho o plumerón simbolizan las nubes y las danzas de las camadas representan los valses del siglo XVIII de los franceses. “Es una sátira a su forma de bailar y de vestirse por la represión de la que fueron objeto los peones de aquellos tiempos”.

EL CARNAVAL UNE AL PUEBLO

La camada de huehues de Tlacuilohcan utiliza un traje de corte español, basado en un pantaloncillo corto, chaqueta, dos pecheras y, lo más impresionante, un enorme penacho con plumas de faisán, avestruz, guacamaya y gallo, así como una máscara de jaguar incrustada en la parte más baja.

Eligio Hernández, quien cada año arma su penacho con gran entusiasmo, explica que la fiesta de carnaval en esta comunidad perteneciente al municipio de Yauhquemehcan, tiene como objetivo mofarse de los hacendados españoles y franceses y de las majestuosas reuniones que organizaban en sus haciendas.

“Aquí en Tlacuilohcan el carnaval es armonía, es una fiesta que une al pueblo”, asegura Eligio, quien orgulloso presume que la camada de su comunidad lo mismo se presenta en el Tianguis Turístico de Acapulco que en el Festival Cervantino, en Guanajuato, o en otras ciudades importantes del país.

La camada se integra como máximo de 60 parejas y como mínimo de 45 o 50. Los trajes que portan los huehues tienen un valor de aproximadamente 15 mil pesos, si es que la persona interesada lo confecciona personalmente, de lo contrario el costo sube considerablemente.

Eligio apunta que los trajes de esta camada son de tela de terciopelo, con aplicaciones de chaquira, perlas, lentejuela, piedras brillantes, arroz y cascabeles, estos últimos simbolizan el dinero de los hacendados europeos con el ruido que hacen durante su baile.

Las fiestas de carnaval en esta comunidad se realizarán el 3, 4 y 5 de febrero, y estiman los tres integrantes de la comisión organizadora –denominados cabecillas– que asistirán alrededor de 2 mil o 3 mil personas en cada uno de esos días.

El carnaval en Papalotla se realizará el 3, 4, 5 y 10 de febrero y participarán doce camadas o cuadrillas de los once barrios de este municipio ubicado en la zona sur del estado, y al que acuden miles de visitantes para disfrutar las danzas de Los Charros.

Del 1 al 5 de febrero habrá camadas de huehues en el centro histórico de la ciudad capital y del 3 al 5 de este mes habrá representaciones en Amaxac de Guerrero, Tlatempan, Tlaxco, Texcalac, Apetatitlán, Apizaco, Tetla, Cuaxomulco, Tetlanohcan, Yauhquemehcan, Xalostoc, Xicohtzinco, Terrenate y Zacatelco.

El 3, 4, 5 y 10 de febrero en Contla de Juan Cuamatzi, Acuamanala, Lázaro Cárdenas, Santa Cruz Tlaxcala, Santa Ana Chiautempan y Totolac.

En tanto que el 3, 4, 5, 10 y 11 de este mes, en Mazatecochco y San Pablo del Monte.

UN GUSTO BASTANTE CARO

  • El traje de un Charro de Papalotla tiene un costo promedio de 20 mil pesos
  • El paño o capa lleva rosas bordadas a mano y terminado con lentejuelas y chaquira. Su costo es de 13 mil pesos promedio.
  • El penacho o plumerón: 3 mil 500 pesos.
  • La máscara de cedro: 2 mil 500 pesos.
  • La cuarta o látigo: 200 o 300 pesos.
  • Chaleco, pantalón y camisa: 600 pesos.
  • Botas: mil 300 pesos.

*Además se incluye un gasto de entre 80 mil y 100 mil pesos para pagar la música durante cinco días.

José Carlos Avendaño Flores
Fotografía: Zitlali González Loo

Comparte este artículo