RECURREN TORTILLEROS AL USO DE MAÍZ FORRAJERO

Publicada en marzo 2008 edición 04

La regulación del mercado por la oferta y la demanda ha provocado que la población de Tlaxcala consuma una diversidad de maíz a través de la tortilla. El grano utilizado en este producto de la canasta básica va “desde el mejor, hasta el forrajero”, y aunque no se asegura, tampoco se descarta el uso de los transgénicos.

“Desgraciadamente, el mercado se regula por la oferta y la demanda, pero lo cierto es que muchos industriales de la masa y la tortilla no ofrecen calidad en el producto, a pesar de que compiten con precios bajos”, denuncia la vicepresidenta de la cámara del ramo en Tlaxcala, Bertha Mora Avendaño.

“La pregunta que haría es: ¿qué conviene más a la población, comprar un producto alimenticio de calidad y a un precio más alto, o de mala calidad y más barato que pone en riesgo la salud de una familia?

A efecto de ejemplificar el comentario anterior, Mora Avendaño expone que hay establecimientos en la entidad que venden tortilla blanca, pero en su elaboración se utilizó maíz forrajero –“ése que se da a los animales”– y aditivos para blanquear y suavizar la masa.

“La gente se va con la finta de que el producto es más económico y tiene mejor presentación, pero no repara en preguntarse cuáles son las razones para adquirir la tortilla más barata, sobre todo porque el precio real de producción es de 7 pesos y en el mercado local se llega a conseguir hasta en 5 pesos”.

La puja por obtener mejores ganancias en este gremio provocó un rompimiento entre los agremiados a la Cámara Regional de la Masa y la Tortilla en Tlaxcala, pues de mil 500 socios sólo el 10 por ciento decidió apostar a la calidad de su producto y respetar el precio de 8.50 pesos el kilo.

El porcentaje restante, optó por mantener el mismo precio o bajarlo, pero a cambio de utilizar maíz forrajero y aditivos para disminuir el costo de producción y dar una “presentación buena a la tortilla”.

En el caso de los industriales que apuestan por vender un producto de calidad, aunque tengan que reducir su margen de ganancia, la dirigente de este giro comercial explica que compran el maíz en Sinaloa y el Bajío, ya que los granos que se producen en Tlaxcala son más caros y tiene muchas impurezas.

El maíz que traemos de esas zonas de la República da mayor rendimiento, calidad, resistencia y corrosidad al producto terminado, “ya que una tortilla suave es puro almidón y una correosa es fibra… la calidad se ve en el grado de resistencia al sopear”.

–La tortilla cremosa y tirándole a amarilla es buena, la que es muy blanca y suave es de baja calidad –precisa.

–Todo es posible sobre el consumo del transgénico, sobre todo con los que compiten muy por debajo del precio. No quiero acusar directamente a nadie, porque tengo que tener los pelos para decir que el burro es pardo, pero el costo real de elaboración por kilo es de 7 pesos y no podemos vender a 6 pesos.

–La autoridad podrá decir eso, pero no está en las bodegas de todos nosotros para supervisar con qué tipo de maíz elaboramos las tortillas que vendemos.

Ante esta posibilidad, Mora Avendaño exhorta a la población consumidora de tortilla a no dejarse llevar por el precio que está por debajo del costo real de producción, porque entonces sacrifican su alimentación y ponen en riesgo su salud.

“En una prueba que se hizo para utilizar el blanqueador, primero se le aplicó a una moneda y quedó de color rosa, luego con una persona se hizo un estudio y las heces fecales se ponen blancas, por eso soy enemiga de aplicar ese aditivo a mis productos”, concluye.

José Carlos Avendaño Flores
Fotografía: Zitlali González Loo

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