Con la llegada de la primavera, al igual que se observan cambios en la naturaleza, como el incremento de horas de luz natural, también se pueden apreciar cambios en la fisiología del ser humano, como el aumento hormonal. En esta época del año sube la producción de melatonina y serotonina. Y si bien este cambio puede traer felicidad y alegría a muchas personas, también se correlaciona con el incremento de energía en otras áreas de la vida, como, por ejemplo, el ímpetu sexual. Por supuesto, en parejas estables se observa que la calidad de la relación y la gratificación del vínculo aumenta en esta época.

Sin embargo, para muchas personas puede ser un poco difícil la gestión de esta carga energética y puede traducirse en impulsividad. Estudios de redes sociales han confirmado que es durante la primavera que las parejas se disuelven, aumentan los eventos de infidelidad y de discusiones por temas menores, que al no procesarse debidamente desencadenan rupturas.

De igual manera, las dificultades y los malentendidos aumentan, y con ello el uso de la agresividad. De ahí que la recomendación a la población en este as- pecto pudiera ser el ejercicio o la práctica deportiva durante esta época del año.

En los adolescentes la actuación impulsiva suele ser más recurrente, por lo que se sugiere aumentar la guía y supervisión de los padres, así como propiciar la comunicación con ellos y estar al pendiente de sus cambios de ánimo.

Por otra parte, el adulto joven puede ser más proclive a padecer accidentes, especialmente aquellos que combinan la impulsividad con la actitud en extremo optimista. Aprovechar su energía, tal vez en una actividad emprendedora, puede resultar muy positivo.

Y para todos, entrenar nuestra mente y nuestras emociones, seguro nos prepara para cualquier época del año.

Psic. Cristina Figueroa Quirino