EL EPISODIO DE LA DECENA TRÁGICA EN EL ESCENARIO TLAXCALTECA

Publicado en febrero 2008 Edición 3

En el mes de febrero se recuerda uno de los episodios más significativos de la historia nacional: la llamada Decena Trágica. Un lapso de diez días (9-18 de febrero de 1913) al final del cual se dio la funesta noticia: “¡Ya mataron a Madero!”. Era el fin del gobierno de Francisco I. Madero y el inicio de la dictadura del general Victoriano Huerta.

Los acontecimientos centrales acaecieron en la ciudad de México, donde fueron ejecutados el presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez, siendo la misma ciudad el escenario más violento. No obstante, ello tuvo repercusiones en los estados de la República. En el caso de Tlaxcala, tocaba también su fin al ex gobernador Antonio Hidalgo.

De acuerdo con los tratados maderistas de Ciudad Juárez, en cuanto el régimen de Porfirio Díaz cayera se establecería un gobierno provisional para la elección de presidente, vicepresidente y gobernadores de los estados. En Tlaxcala el gobierno del coronel Próspero Cahuantzi fue derrocado en mayo de 1911 y como gobernador provisional fue electo Agustín Sánchez, el hombre de confianza de Juan Cuamatzi, asesinado en febrero de ese año.

El Partido Antirreeleccionista de Tlaxcala (PAT) llevó al obrero textil Antonio Hidalgo Sandoval a la gubernatura, y éste eligió como secretario particular a quien fuera su mentor en la política, el pastor protestante José Rumbia.

El gobierno de Hidalgo no fue popular entre las élites, que incluía a los grandes terratenientes y los propietarios de fábricas textiles, pues el gobernador apoyaba los movimientos de protesta por parte de los obreros. Contra Antonio Hidalgo se creó la Liga de Agricultores, para ejercer presión, a fin de contrarrestar el poder del gobernador tlaxcalteca.

Pese a ser “maderista”, el gobernador Hidalgo no obedecía órdenes de Madero. El Ejecutivo de Tlaxcala conservó su independencia de la capital siguiendo su propia visión del proceso nacional. Antonio Hidalgo recibía el apoyo de algunas organizaciones de Tlaxcala y de Puebla, pero pronto comenzó a perder fuerza, a tal grado que fue obligado a renunciar debido a las fuertes presiones de la Liga de Agricultores.

Asumió nuevamente la gubernatura Agustín Sánchez, el 15 de enero de 1913, tras ser electo por el Congreso local. Ello significaba el triunfo de la contrarrevolución en Tlaxcala, un mes antes que en la Ciudad de México. Los antirreeleccionistas se opusieron al nombramiento de Sánchez, alegando fraude en la elección del gobernador provisional impuesto por la legislatura local, por lo que fueron reprimidos violentamente, pero permanecieron en la capital del estado para mantener su postura de oposición. Pronto, Sánchez fue sustituido por un gobernador impuesto por la Liga: Agustín Maldonado.

El 9 de febrero de 1913, se recibió en Tlaxcala la noticia del levantamiento de los generales Bernardo Reyes, Ministro de Guerra durante el gobierno del general Díaz, y Félix Díaz, sobrino de Porfirio Díaz. El gobernador Maldonado dio el visto bueno a la conspiración contra Madero y apoyó a los militares sublevados.

En la Ciudad de México, Madero intentó encabezar personalmente la defensa de la revolución. En un acto de confianza dio el nombramiento de comandante militar de la plaza de la ciudad al general Victoriano Huerta, quien estaba con los conspiradores. Madero salió escoltado de Palacio Nacional por cadetes del Colegio Militar leales al régimen (Marcha de la Lealtad) con rumbo a un lugar más seguro.

Madero y Pino Suárez fueron hechos prisioneros y encarcelados el 17 de febrero, al día siguiente se les aplicó la Ley Fuga y ambos fueron asesinados. Cuando la noticia se conoció en Tlaxcala, el ex gobernador Antonio Hidalgo acompañado de un supuesto hombre de confianza, el general Rafael Tapia, huyó rumbo a Tlaxco, pero fue traicionado y entregado a las fuerzas del general Alberto Yarza, gobernador militar de Tlaxcala enviado por el nuevo gobierno nacional.

El 20 de febrero fue apresado y asesinado por la policía secreta del estado de Puebla, el incondicional de Hidalgo Sandoval, José Rumbia. El 22 de febrero de 1913, Antonio Hidalgo fue conducido a un patio interno del Palacio de Gobierno y asesinado por miembros de la Liga.

El movimiento antirreeleccionista fue perseguido, los líderes revolucionarios implantaron un gobierno propio en la Malinche, con líderes como los hermanos Arenas y Máximo Rojas, desde donde se opusieron y comandaron la fase de guerra civil de la revolución en Tlaxcala. El gobierno representativo de Tlaxcala le era leal al general Huerta.

Hoy, la historia oficial conmemora año con año los acontecimientos en honor a los caídos durante la Decena Trágica de 1913, se recuerda a Madero y Pino Suárez, y el Heroico Colegio Militar organiza una parada en memoria de aquella marcha que hicieron los cadetes escoltando al presidente (10 de febrero), pero la tragedia tlaxcalteca permanece en el olvido, aún para los mismos habitantes del estado.

Historiador: Raymundo Pérez Tapia

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