Elsa Cordero Martínez – Si lo crees, lo puedes

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Nombre: Elsa Cordero Martínez
Cargo: magistrada en retiro del Poder Judicial de Tlaxcala
Estudios: Licenciada en Derecho, maestría en derecho constitucional y procesal constitucional, doctorado en derecho, especializado en temas con perspectiva de género y en sistema penal acusatorio
Edad: 49 años
Familia: Casada
Hijos: Una hija.

Elsa Cordero Martínez, magistra­da en retiro del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Tlaxca­la, aseguró que su reto fue marcar un precedente en Tlaxcala en el tema de equidad de género. “La entidad es la única en el país en capacitar y pro­mover que los jueces cuenten con una perspectiva de género en la toma de decisiones”.

Su trayectoria profesional ha estado marcada por cambios de paradigma en la cuestión de género. Ocupó car­gos a los que pocas mujeres han lle­gado, como la Dirección Jurídica del Congreso local y la presidencia del Tribunal Superior de Justicia del Estado.

“Ser magistrada durante doce años ha sido un honor muy grande. Ingresé por un concurso público de oposición y luego fui ratificada a la conclusión de mi primer período. Ahora concluyó porque la ley prevé como máximo dos periodos.”

Es la tercera mujer presidenta del Tribunal Superior de Justicia, pero la única en ser ratificada como magis­trada en funciones por unanimidad de votos por el Congreso local. “Hoy es un día particularmente importante para mí. Fue mi última audiencia como magistrada unitaria en el sistema pe­nal acusatorio; ahora el sistema penal acusatorio es un lugar donde de ma­nera directa se recibe la información y los juzgadores determinamos qué hacer, escuchando a las partes pre­sentes, escuchando lo que tienen que decir de una manera rápida y efectiva”.

Cuando era niña ¿Qué soñaba ser de grande?

Estoy muy emocionada porque so­ñaba justo lo que hago ahora, quería ser licenciada en derecho, quería ser abogada, y quería tomar decisiones que cambiaran mi comunidad en ese tiempo como niña.

¿Considera que es difícil ser mujer?

Ser mujer significa retos, significa si, en algunas ocasiones dificultad, significa oportunidades. Ser mujer no es difícil, pero implica manejar y enfrentar mu­chos retos.

¿Cuáles son los retos a los que se ha enfrentado Elsa Cordero Martínez?

Bueno en mi juventud, la toma de deci­siones en su mayoría era de hombres. Me tocó formar equipos donde la toma de decisiones estaba rodeada de hom­bres, por ejemplo; en las áreas jurídicas y directivas del Congreso local era la única mujer en el Tribunal Superior de Justicia en el pleno del Poder Judicial muchos años fui la única mujer.

Me tocó un tiempo donde existía una cultura de subordinación o donde si la mujer destacaba era como algo excepcional, no normalizado.

¿A lo largo de su carrera ha renuncia­do a algo, de acuerdo con los estánda­res de la sociedad, como ser mamá, tener una pareja, a su familia?

Para tener que desarrollar mis activida­des profesionales, he tenido que com­binar mi vida personal con mi actividad laboral. Y tuve la fortuna de contar con una pareja que entendía, que éramos compañeros iguales y él se integró a las labores del hogar; ello me permitió seguir laborando y desarrollar mi rol de esposa en el hogar. En ocasiones resultó muy complicado hacer muchas cosas a la vez, de pronto me tenía muy angustiada. Estudiada, porque siempre me he seguido preparando. Es compli­cado, pero posible.

¿Hemos avanzado en equidad?

Hemos avanzado mucho, por la parte del reconocimiento norma­tivo. Hemos avanzado en sensibi­lizar, pero todavía está el reto de hacer efectiva la igualdad, ma­teria que sigue siendo un reto, un reto bastante grande que ame­rita mucho trabajo, mucha con­cientización y, sobre todo, mucho compromiso por parte de todos los actores.

¿Ha vivido algún tipo de violen­cia?

¡Sí, claro! Lo más relevante es que yo no me daba cuenta y lo empecé a hacer consciente hasta que empecé a estudiar y conocer sobre los te­mas de género. He recibido violencia institucional. Una vez me solicitaron una carta de no gravidez para inte­grarme a laborar; violencia mediá­tica, de un medio de comunicación que no es objetivo, ni profesional; recibí violencia política por razón de género, ahora ya reconocida, pero que en ese tiempo no estaba como tal, denigrando mi persona y mi condición de mujer. No fue lindo y esto ocurrió cuando tenía el puesto más importante en la presidencia del Poder Judicial de Tlaxcala.

¿Desde su entorno qué hacer para que las mujeres vivan en condi­ciones de verdadera equidad?

Me gustaría ser inspiración, pero no en el plan protagónico, sino en el plan de decir “Si esa mujer pudo, yo también puedo”. He contribui­do con la igualdad de las muje­res, primero, preparándome para conocer y poder capacitarme y sociabilizar el tema y trato desde los enfoques y áreas que he pisa­do, difundir, preparar y capacitar sobre la violencia de género.

Cuando tuve la oportunidad de dirigir los trabajos del Poder Judicial, incorporé una unidad de género en la institución que no tie­ne precedentes y está reconocida por la ley, porque era necesario que la política pública del Poder Judicial se tomara con perspec­tiva de género, capacité por pri­mera vez a todos los operadores que toman decisiones en primera instancia para que en sus respec­tivas resoluciones incorporaran la perspectiva de género. Somos un estado donde las juezas y jueces tienen esta capacitación.

En el tema de perspectiva de género aún hay mucha resis­tencia, y el problema es que esa resistencia es cultural, porque estamos construidos como una sociedad patriarcal. Hubo re­sistencia, sí, pero una mujer que toma decisiones tiene esta capa­citación e información y lo puede hacer posible.

¿Qué aprendió de la emergencia sanitaria ocasionada por la CO­VID-19?

La pandemia, aparte de mucho dolor y tristeza, me ha dejado una enorme enseñanza. Estuve enfer­ma en junio del año pasado, no fue una experiencia linda y de las cosas que aprendí fue el compro­miso de cuidarme y cuidar a los demás. Esta corresponsabilidad, entender que cuando me cuido y cumplo con mi parte, también apoyo a mi sociedad, comunidad y familia, y viceversa, cuando to­dos nos cuidamos en lo particular.

¿Se va satisfecha con su trabajo en el Tribunal Superior de Justicia del Estado?

Si, tuve el honor de participar en la implementación del siste­ma penal acusatorio hace once años. Fue mucho esfuerzo, todos pensaban que era una reforma constitucional que iba a quedar a la deriva. Me tocó informar, capa­citar para participar en la toma de decisiones, desde la actividad pe­nal y luego como titular del Poder Judicial. Ver el sistema tal y como es, participar en él y tener la emo­ción de cuando sales de esa puer­ta, para llegar y presidir una au­diencia es muy significativa para mí. Y hoy cierro esta etapa en la que la vida me permitió participar desde el principio y por eso festejo.

Quiero finalizar diciendo que en este momento las mujeres nos tenemos que creer lo poderosas que somos; tenemos que par­ticipar y comprometernos para hacer efectiva la igualdad, para hacer efectivo que los hombres y mujeres podemos convivir en esta armonía sin competencia, pero participando activamente todas las mujeres del estado.

Tres virtudes de las mujeres.
Las mujeres somos comprometidas, tenemos talento y somos perseverantes.
¿Un defecto?
Que no confiamos en nosotras mismas. No creemos lo poderosas que somos.
¿Cuál es su pasatiempo favorito?
Nadar y leer.
¿Cuál es su palabra favorita?
Dignidad.

Marisol Fernández Muñoz
Fotografía: Federico Ríos Macías
Melisa Ortega Pérez

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