MAYO 4 DE 1862: ¡DETENED A LOS TRAIDORES!

Publicado en Mayo 2008 Edición 06

El 5 de mayo México celebra la victoria de las armas nacionales sobre el primer ejército del mundo de una lejana época. Los nombres del entonces presidente de la república, Benito Juárez, y de los generales Ignacio Zaragoza, Porfirio Díaz, Miguel Negrete, Felipe Berriozábal y Santiago Tapia se recuerdan cómo los de aquellos que defendieron la patria una vez más contra las ambiciones extranjeras.

En el marco histórico que comprende la segunda intervención francesa en México y el Segundo Imperio Mexicano, la batalla y victoria del 5 de mayo parece borrar todas las victorias y derrotas, pretéritas y futuras, convirtiéndose en el símbolo de una segunda independencia nacional. Una batalla no menos importante acaeció igualmente en suelo poblano, en el valle de Atlixco un día anterior, el 4 de mayo de 1862.

Tras el triunfo del liberalismo en 1861 el gobierno liberal se encontró con grandes deudas contraídas por los gobiernos anteriores. El Congreso de la Unión decretó el 17 de julio de 1861 la suspensión del pago de deuda externa e interna, lo que incluía las deudas con España, Francia e Inglaterra. Las tres potencias llegaron a la conclusión de enviar tropas a México para presionar al gobierno de Juárez a pagar sus adeudos.

Las tropas españolas llegaron en diciembre de 1861, y las inglesas y francesas en enero de 1862. Tras dialogar con el gobierno mexicano los plenipotenciarios de España e Inglaterra llegaron a la conclusión de que la invasión no era necesaria y decidieron retirar sus fuerzas expedicionarias. Los franceses se quedaron.

Las tropas francesas (cerca de 3000 marinos franceses) habían desembarcado en Veracruz el 7 de enero de 1862, y el 5 de marzo de 1862 llegó el Mariscal Charles Fernand de La Trille, Conde de Lorencez, con refuerzos (tropas de mercenarios, de la Legión extranjera, cazadores de África (Egipto), regimientos de
Suavos (Argel)). En ese momento las negociaciones para evitar una confrontación bélica se vieron como algo lejano. Lorencez tenía orden del emperador francés Napoleón III de avanzar sobre la capital de México e imponer un nuevo gobierno auspiciado por el imperio francés y por los políticos conservadores mexicanos.

Tras el fallo en las negociaciones se iniciaron las hostilidades entre México y Francia el día 19 de abril de 1862. Sin embargo, hay que señalar que México vivía ya sumergido en una guerra civil desde hacía varios años, las secuelas de la guerra de reforma estaban latentes y algunos militares conservadores se enfrentaban todavía al ejército liberal. Los conservadores se aliaron con a los franceses, e incluso prometieron a Lorencez que la resistencia hacia la capital sería escasa.

El ejército mexicano no tenía mucho con que dar respuesta al invasor, menos de diez mil soldados estaban dispuestos a rechazar al enemigo. La División de Oriente era comandada por el general Ignacio Zaragoza, un hombre de 33 años de edad dispuesto a no ceder ante la superioridad armamentística y táctica de la fuerza expedicionaria francesa.

El general Zaragoza dispuso que el Ejército de Oriente se asentara en la entrada a la ciudad de Puebla, en una zona donde se habían levantado fuertes. Desde ese lugar defenderían la ciudad,
paso obligado para entrar a la capital del país.

El día 3 de mayo Zaragoza fue informado que el general conservador Leonardo Márquez, asentado entre Matamoros y Atlixco, planeaba unirse a las fuerzas de Lorencez para tomar Puebla. Ante esa circunstancia Zaragoza envió dos brigadas con cerca de 3000 hombres al mando del general tlaxcalteca Antonio Carvajal, con la orden de detener a los traidores a toda costa para que no pudieran juntar sus fuerzas con las francesas.

La columna de Carvajal quedó integrada de la siguiente forma, según relata Gabriel Cuevas en su folleto “La gloria de Atlixco, 4 de mayo de 1862”, retomado por Crisanto Cuéllar Abaroa en su libro Antonio Carbajal. Caudillo liberal tlaxcalteca:

  • General en Jefe: General Antonio Carbajal
  • Cuartel Maestre: General Tomás O’Horan
  • Mayor General: General Cosme Varela
  • Tropas de infantería: las irregulares al mando del General Varela
  • Artillería: tres o cuatro piezas de montaña.
  • Caballería regular: “Lanceros de Iturbide” a las ordenes del Coronel Porfirio García de León, “Lanceros de Morelia” a las ordenes del Coronel Antonio Ruiz Carrillo. Ambos cuerpos con trescientos hombres cada uno.
  • Caballería irregular: fuerzas del General Ignacio Cuéllar.

El general Carvajal dispuso que sus fuerzas ocuparan el casco de la hacienda “La Trapera” y un molino aledaño, a los alrededores de Atlixco en la margen derecha del Río San Baltazar. Al poniente situó tropas en las inmediaciones de la fábrica “La Carolina” y al oriente lo hizo en el poblado de Axocopan, ocupando
las casas.

Las fuerzas de conservadores al mando de los generales Leonardo Márquez y José María Cobos hicieron su aparición aproximadamente a las 3:00 a.m., del 4 de mayo. El combate se intensificó hasta el amanecer, y su punto más crítico ocurrió hacia las 8:00 a.m., cuando la superioridad numérica de los hombres de Márquez superaba a las de Carvajal. Los conservadores empujaron a los liberales hasta los cañaverales donde se hallaba oculta la infantería irregular del general Varela, lo que hizo que los conservadores perdieran el control de la batalla, pues la infantería y la caballería rodearon los flancos del enemigo y los emboscaron a lo largo de la cañada, una verdadera matanza.

Al medio día Márquez ordenó a sus hombres la retirada, la caballería liberal dio persecución a los desmoralizados conservadores provocando muchas bajas al enemigo. El ejército de Márquez estaba derrotado y se dirigía nuevamente a Matamoros en lugar de continuar hacia Puebla.

La noticia de la victoria sobre los conservadores llegó a Zaragoza el 4 de mayo mismo, lo que le dio un respiro ante lo que se avecinaba. La fuerza de Carvajal se reagrupó, y con prisioneros y armas quitadas al enemigo emprendió la marcha rumbo a la ciudad de Puebla el día 5 de mayo por la mañana. El 5 de
mayo, Zaragoza vio con sorpresa el avance sobre los cerros de las fuerzas francesas. Zaragoza disponía de 5462 hombres para enfrentar a una cantidad de 5730 enemigos. La batalla inició aproximadamente al medio día, y después de tres intentos de asalto por parte del enemigo la retirada de los franceses se hizo
inminente a las 4:00 p.m., cuando se ordenó a la caballería al mando del teniente coronel Feliz Díaz, darles persecución y hostigamiento, orden suspendida a las 7:00 p.m., por temor a un revés de la situación.

Las tropas de Carvajal llegaron a Puebla el día 6 de mayo de 1862, recibiendo la noticia de la derrota del enemigo.

Algunos sostienen que la actuación militar de las fuerzas de Antonio Carvajal en el Valle de Atlixco hizo posible la derrota de los franceses el 5 de mayo en Puebla. La historia crítica no puede hacer tal afirmación, y menos aún cuando la victoria del 5 de mayo no hizo más que retrasar un año la toma de la capital y el triunfo de los franceses.

En el año de 1863 Puebla fue sitiada por un ejército francés de más de 30000 hombres al mando del mariscal Forey, el general Jesús Gonzáles Ortega rindió la ciudad y fue hecho prisionero junto con los demás comandantes. El “héroe” del 4 de mayo, Antonio Carvajal se retiró a la sierra con sus “blusas rojas” para hacer la guerra de guerrillas.

La derrota de los conservadores sólo ocurrió cuando Napoleón III ordenó la retirada de las tropas francesas de México en el año 1867.

Comparte este artículo