Aldo Castillo

EDAD: 29 años.

FORMACIÓN ACADÉMICA: Licenciatura en Comunicación.

EMPRESA: Escenario Tlaxcala/Ingenios Lab.

CARGO: Director general.

Aldo Castillo es un joven artista con alma emprendedora. Es fundador de Escenario Tlaxcala, lugar en el que la juventud ha demostrado el talento y la inteligencia que hay en el estado. Es hoy una propuesta informativa, independiente, sensible, empática y de libre pensamiento.

—Siendo más joven me invitaban a hacer cualquier proyecto y decía que sí. En uno de esos procesos un amigo me invita a un proyecto que se llamaba Enlace Tlaxcala. Era un proyecto juvenil con un apartado de columnas de opinión digital y querían añadirle radio por internet. Me llamaron porque estudiaba comunicación para apoyarles poniendo la cabina.

En ese proyecto fui director de radio; coordiné una convocatoria donde participaron más de 120 jóvenes. Fue un proyecto sin ningún ingreso para nadie, pero me permitió entrar en contacto con muchas juventudes. Me dieron carta abierta de proponer. Se abrían micrófonos para juventudes que pudieran compartir sus intereses y generar una pequeña comunidad al conocimiento. Al fracturarse Enlace Tlaxcala, la gente que participaba en esa radio, como hicimos una amistad muy bonita, me dijeron: “No lo cierres; vamos a seguir haciéndolo”. Así nace Escenario Tlaxcala.

Escenario Tlaxcala empezó en 2015. En 2016 intentamos hacer unas cápsulas en YouTube, pero no era funcional, porque esos jóvenes que tenían perfil para expresarse frente al micrófono, no lo tenían para estar frente a cámara; no es un talento que yo sienta que tenga y no sabía cómo enseñarles. Por eso, poco a poco el proyecto con mucha gente se fue haciendo más pequeño. En mi cabeza siempre rondó tener un apartado de noticias, porque participé en el movimiento #YoSoy132. Esa experiencia de politización de las juventudes en un marco muy ciudadano, alejado de instituciones y desde el apartidismo me dejó muy marcado.

El apartado de noticias se logra en 2017. Inicio con dos grandes amigos, aún sin pies ni cabeza (sic). Yo apenas entendiendo de periodismo, porque estaba brincando de producción radiofónica. Había tenido un par de experiencias como prácticas de estudiante en un medio de Puebla y en un medio local, entonces no tenía tanto conocimiento. Solo sabía que el periodismo era un mecanismo de activación social, un mecanismo ciudadano para la toma de decisiones. En la universidad tomé la clase de derecho a la información y es una clase que tengo muy presente. Entendí que el derecho a la información tenía que ser mi bandera profesional en el periodismo.

Ganamos en 2017 el Premio Estatal de Periodismo por la categoría de transparencia. En el año 2020 Escenario gana una subvención internacional. Eso nos dio solvencia económica suficiente para hacer exploraciones en el ramo periodístico, sin preocuparnos por pagar, porque en 2017 yo trabajaba dando clases, talleres y tenía otros ingresos. Sigo trabajando para solventar el equipo de trabajo.

Luego vino una búsqueda de entender qué estábamos haciendo. Empezaron a llegar muchas propuestas para acercarnos a funcionarios públicos. Siempre supe que ese no era el camino, por un tema energético incluso, más allá del tema profesional, nunca han sido mis espacios. Para 2020 contamos con más gente y ahí empezó mi exploración creativa de ver qué podemos hacer cuando somos más manos.

De allí para acá ha sido un proceso complicado el entender cómo solventar un medio independiente en Tlaxcala, formado por un hombre que no está construido desde masculinidades tradicionales, sino desde otras formas de ser hombre y entender sus relaciones con los demás.

—La oferta informativa de Escenario son las agendas invisibilizadas; agendas que tradicionalmente no se han mirado; las agendas de personas desaparecidas; jóvenes; violencia contra las mujeres. Ofrecemos géneros como el periodismo de datos o el periodismo de soluciones. Exploramos mucho en formatos, esa es una gran carencia en Tlaxcala. El contar historias desde narrativas audiovisuales, desde narrativas sonoras, desde propuestas multiformato.

—Me encanta trabajar con empresas que piensan en la disrupción, que proponen, que tienen ideas. Clientes que tienen claro qué quieren vender, que tienen claro aspirar a crecer y nosotros les ayudamos a eso. Mi cliente ideal tiene la solvencia económica para pagar lo que implica su crecimiento

—Creo que no, aunque no me tocó una juventud fácil. En mis periodos educativos me sentía muy solo, incomprendido. Nadie te enseña a lidiar con tu soledad y uno se puede encerrar en una coraza donde uno crece y descubre que pudo haber hecho de más para no pasar por esos sentimientos.

Ahora pienso que hubiera tomado mejores decisiones hacia otra forma de vivir mi juventud y hubiera sido más divertido. Pero también creo que vivir así me hizo ser muy observador, muy calculador respecto a pasos que daba. No repetiría mi juventud, pero me siento muy satisfecho.  

—Que disfruten su etapa, pero también que sean muy conscientes que el mundo está cambiando. Que un año de no explorar su pasión es un año en el que otras personas están un poco más adelante. Este mundo es muy competitivo, pero no es hermético, es muy fluido, hay que aprender a ser fluidos olvidándonos de los imperativos adultos que nos tratan de marcar una forma del mundo. Cuando vives de tu pasión y empiezas a explorar y no pierdes el tiempo, pasan los años y puedes voltear y dices: “Wow. Estoy cerrando mis veintes. Fue una muy buena década”.

—Tengo un plan muy claro a nivel personal. Me veo un poco más distante de lo que estoy ahora ya del medio, más enfocado en dirigir las dos estructuras de trabajo que habitan en este mismo espacio, tanto la agencia como el medio. En cinco años definitivamente me veo haciendo música.

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