Antonio Cigarroa Toledo – Abogado penalista.

31 años.

Licenciatura en derecho. Maestría en ciencias penales.

Buffet de abogados Cigarroa y Asociados.

Para el abogado Antonio Cigarroa la bús­queda por garantizar la honestidad fue un motor que lo impulso a emprender, pero que hoy día proporciona prestigio a su firma de abogados. Su lema es “Yo no ven­do libertades, lo que vendo son estrategias de defensa”. Aquella frase de la jerga jurídica “Un buen abogado conoce la ley; un gran abogado conoce al juez”, se refleja en una de las respuestas del joven abogado a esta entrevista.

Cigarroa Toledo apoya su trabajo en la sensibilización. En su trayectoria ha adver­tido que el reto más grande ha sido que los otros confíen en su experiencia. Este joven líder está consciente que un abogado jamás deja de estudiar, pues si lo hace cada día será menos abogado.

–¿Cómo decides tener tu propia empresa?

–Lo decido considerando que hay muchas personas que necesitan la honestidad de un abogado. Sin embargo, cuando eres empleado, por llamarlo de una forma, o colaboras en otros despachos, no tienes la decisión sobre cómo atender ese asunto. Entonces considero que una de las intenciones es hablar con la verdad con las personas y que así lo comprendan, que no tengamos que mentirles y les digamos “No se preocupe, esto va bien”, cuando no es así.

–¿Cómo hacer para que puedan confiar en tu empresa?

–Yo no vendo libertades, vendo las estrategias de defensa. Eso es lo que marca la diferencia de mi empresa.

–¿Qué hace un abogado penalista?

–Un abogado penalista atiende asuntos como son delitos de robo, secuestro, homicidio, violación, ex­torsión, fraude; también detenciones ante Ministerio Público, puesta a disposición de un juez cuando existe la probabilidad de internamiento en un Cereso. Atendemos prelibe­raciones, es decir, cuando ya están condenados se busca una libertad anticipada o una libertad bajo el monitoreo electrónico, que es tam­bién con brazalete. Esto se obtiene cuando ya se lleva una pena mayor al cincuenta por ciento y es cuando se puede optar por un beneficio de salida anticipada.

–¿Qué servicios ofreces como abo­gado penalista?

–Soy especializado en materia pe­nal. Con el apoyo de firmas fuertes que tienen conocimiento y mucha experiencia en derecho mercantil se afilian conmigo en materia pe­nal, realizo alianzas estratégicas, es decir, apoyo a otras firmas en asuntos penales.

En el buffet de abogados ofrece­mos diversos tipos de representación como un despacho integral en asun­tos familiares, civiles, mercantiles, laborales, penales. Nuestro fuerte incluso es mercantil.

–¿Consideras que es difícil ser joven?

–El ser joven como tal a lo mejor no. Porque pienso que incluso es tener un beneficio como la inten­ción de salir adelante, de crecer; te preparas constantemente a cuando ya estás hecho por llamarlo de una forma: “Ya tengo mis clientes, ya no me preocupo”. Yo sigo como un abogado preparándome para poder dar un servicio.

–¿Cuáles fueron los retos que te encontraste como joven al decidir poner tu firma?

–La confianza, ese es el reto más grande, porque las personas o los clientes asimilan “Como es joven, es inexperto”. Yo empiezo a litigar en 2016, que es cuando nace el nuevo sistema de justicia penal; no traía vicios del otro sistema. Había incluso despachos penalistas que llevaban asuntos del sistema anterior y se apoyaron en mí en cierto momento.

–¿Cómo consideras a un buen abogado?

–Un buen abogado estudia, porque es importante conocer la ley. Las audiencias son orales, si la parte contraria tiene conocimiento y menciona un artículo o criterio de la Suprema Corte y tú no sabes, no puedes responder o argumentar; no puedes resolver ese asunto de manera eficiente.

Otro punto que considero fun­damental es hablar con la verdad a los clientes. Lo que pasa bastante es que a los clientes no les gusta mucho la verdad. Si yo les digo, por ejemplo, “Ese asunto se va a resolver en no menos de un año”, pero van con otro abogado y ese abogado dice “Yo se los entrego en un mes”, entonces se van con ese abogado y lo que ignoran es que no sabe lo que hace, lo único que está haciendo es acaparar el asunto.

Lo que considero que un buen abogado hace es hablar con la verdad. Si les gusta, bien, y si no, ni modo, pero esa es la verdad y de esa forma considero también que podemos ir recuperando la confianza, la credibilidad como abogados. No podemos hablar mal de nuestros colegas abogados, porque es como escupir hacia arriba.

–¿Cuál sería la diferencia entre tú y los demás abogados?

–Considero honestamente es la experiencia. Estuve en un despacho penal que fue donde empiezo a liti­gar, además, aprendí de un abogado que era muy estudioso y atendía los casos con una actitud enérgica, que buscaba las formas de sacar adelante las cosas. Continué con diferentes abogados, vi esa forma de atender las cosas. Hay abogados que sí tienen el conocimiento de cómo se atiende una audiencia, pero no la experiencia.

–¿Cómo ves a tu empresa en cinco años?

–Veo un despacho acreditado con la confianza plena de los clientes. Por la misma circunstancia de que se les explica, se les advierte y no se les miente para únicamente tomar un asunto.

–¿Cuál es el lema de la empresa?

–En el buffet de abogados Cigarroa y asociados el lema es “Yo no vendo libertades, lo que vendo son estra­tegias de defensa”.

Antonio Cigarroa en Facebook, Mi número telefónico es 5518112884, por ser penalista me toca atenderlos veinticuatro horas.

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