Edna Fabiola Medellín Figueroa – Maestra de flamenco

Publicado Marzo 2018 Edición 124

El baile enamoró su mente y corazón desde que era una niña, Edna Fabiola Medellín Figueroa, imprime fuerza y pasión en cada uno de sus pasos, firme y segura de su vocación por la danza y el flamenco, aún recuerda cuando iba con sus padres al teatro y vio en el escenario a Pilar Rioja, bailarina española, supo desde entonces que su pasión sería el baile.

“Del flamenco me enamoró su fuerza, la fuerza que tiene este baile y su raíz, me parece que tiene que ver con el carácter, me identifico mucho y lo disfruto. Llevo bailando el flamenco trece años y de bailarina profesional veintidós años”.

La oriunda de Calpulalpan es egresada de la Escuela Nacional de Danza “Nellie y Gloria ampobello” del INBA, ha viajado en giras artísticas por México, Latinoamérica, Europa y Asía, asegura que conocer ciudades y culturas es su gran hobby.

Casada con un japonés, madre de un pequeño de tres años, imparte clases de flamenco en Tlaxcala desde hace unos meses, luego de regresar de Japón. Una mujer que en el escenario se trasforma con las notas del flamenco y el olé del baile español. Busca trascender con la enseñanza, con el ejemplo y su pasión por la danza. Momento charla con ella, y nos abre la puerta para entrar a la función de gala más importante: su vida y su trayectoria por más de dos décadas en el baile y, desde hace tres años, su hijo.

— ¿Es difícil ser mujer?

— Ya con el paso del tiempo te das cuenta de que sí, cuando eres pequeña no lo notas tanto, me parece que entre más cosas quieres hacer y a más lugares quieres llegar se va complicando. Hay cosas que como mujer se facilitan, hablando de la vida laboral y social sí me parece más difícil que para un hombre.

— ¿Cómo te organizas en tu vida?

— ¡Híjole! se necesita mucha disciplina y fuerza de voluntad, de pronto uno quiere descansar, relajarse, hay cosas que hacer, sobre todo con un hijo es un poco complicado. Ahora mismo estoy sola con mi hijo y tengo que hacer la labor de mamá y papá, tengo que salir a trabajar, hacer comida, etc. Es cansado. Al final del día, cuándo logro mis objetivos me siento satisfecha, porque lo logré hacer prácticamente sola. Mi familia me apoya muchísimo, mi mamá, mi papá, a veces mis hermanos, cuando tienen tiempo, me ayudan con mi hijo, con algún favor.

— ¿Consideras que hemos avanzado en equidad?

— Desde 1953 se aprobó la ley para que votaran las mujeres en este país, hasta 1955 lo pudimos ejercer, pero no sé cuál era en ese momento la tirada, por qué invitarnos, obviamente porque somos ciudadanas, siempre he tenido la duda que hay algo de trasfondo. Aun teniendo puestos importantes, tengo experiencias con compañeras, conocidas, que han tenido puestos en el gobierno y tienen a cargo a hombres, ha sido difícil, han sufrido muchas cosas, acoso, algo que tal vez no le sucede a un hombre. No le pasaría. Yo me preguntó, salimos a trabajar, porque supuestamente el trabajo dignifica, pero, ¿qué pasa cuando tu dignidad ya no está segura en ese lugar? ¿está valiendo la pena el esfuerzo? ¿estamos siendo iguales? Las leyes dicen muchas cosas, pero creo que todavía en México estamos muy lejos de cumplirlas al pie de la letra, me parece que no estamos en un punto de equidad, hemos picado piedra, pero va muy lento.

— ¿Cómo empoderas a las mujeres?

— Cada una lo puede hacer sin tanto problema, aquí es cosa de querer y de saber qué es eso, si le preguntas a alguien qué te empodera, primero tiene que saber qué es empoderar, tienen que haberlo sentido o vivido. Para ayudarles a empoderarse hay que mostrarles qué es el empoderamiento con un poco de ejemplos, yo veía a Pilar Rioja bailando, yo la veía poderosa, segura, no la conocí personalmente, quizá sea tímida. Y se me antojaba ser esa persona.

— Desde tu entorno y la profesión que ejerces, ¿Qué haces para que las mujeres tengan mayor equidad?

— En dónde más puedo ayudar es como profesora con mis alumnas.

Normalmente les subrayo que estamos aquí porque es un hobby, nos gusta, porque queremos un algo más, queremos un plus, si no, estaríamos en casa viendo la tele, siempre les digo a mis alumnos en este sentido que lo que tengan que hacer, lo hagan bien. Empiezo haciéndoles hincapié en hacer más cosas, más de lo que ellas piensan, más de lo que en su familia se ha acostumbrado, no con el afán de que se revelen, sino con el afán de que hagan más cosas.

— ¿Qué opinas de los feminicidios?

— Es muy triste, doloroso, yo siento mucha impotencia, además soy mujer y me pienso en una situación, no sé, no tengo palabras, las leyes pueden poner una ley nueva. El cambio de verdad está en las personas, en los hombres, sobre todo, las leyes están escritas por hombres, incluso la Biblia está escrita por hombres, en beneficio de ellos, nos han tratado de involucrar en un papel. Es muy triste y doloroso que pasen todas estas cosas y no haya nada qué hacer.

— ¿Qué te hace feliz y qué te pone triste?

— Mi danza me hace feliz, mi hijo, platicar con mis amigas. Me pone triste escuchar las noticias, evito escuchar las noticias, últimamente feminicidios, cosas feas. Cambias de estación y es lo mismo en Puebla, en Hidalgo. Me pone muy triste lo que estamos haciendo los seres humanos.

— ¿Con qué finalizaría esta plática?

— Exhortaría a las mujeres a abrir los ojos, hay que estar atentas. Ahora que es temporada de elecciones vienen y nos dicen tantas cosas. Hay que saber qué queremos. ¡Mujeres, hay que abrir los ojos y el corazón!, ni con violencia, ni con nada vamos a llegar a ningún lado, lo tenemos que lograr con paciencia y amor.

— ¿Qué piensas de?

— Política: Mentira.

— Cocina: Rico.

— Belleza: Subjetiva.

— Machismo: Opresor.

— Violencia: Genera violencia.

— Celular: Tecnología.

— Familia: Apoyo.

— Baile: Mi vida.

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