El performance de Myryam Larios; DEL CANTO GREGORIANO A LA BALADA Y LA CUMBIA

Publicado en Febrero 2011 Edición 15

  • La música la ha ayudado a descubrirse como mujer
  • Sueña con integrar su propia orquesta para realizar presentaciones en forma
  • En el medio artístico prevalecen las actitudes machistas
  • “Mis primeras interpretaciones de salsa sonaban un poco a ópera, pero ya he mejorado”

La música y el canto le han permitido encontrarse como mujer, superar problemas personales y emprender retos profesionales como es su sueño de contar con una orquesta propia para acompañar sus presentaciones como intérprete.

Nace y crece en un ambiente lleno de música, su abuela materna la induce en este campo, sobre todo en
el género clásico y de los boleros, aunque en el fondo las canciones populares son de su gusto, al grado que se atreve a interpretar ese tipo de composiciones, sin reparar que eso va en contra de su formación “en un nivel más selectivo”.

Ella es Myryam Guadalupe Larios Huerta, una mujer de 46 años de edad, quien ha dejado atrás sus interpretaciones de canto sacro y la música clásica, con la intención de ganarse un lugar como una artista a la que le gusta poner su voz a las baladas de Daniela Romo, Yuri, Emmanuelle y Manuel Mijares, entre otros, así como a los boleros y hasta alguna que otra cumbia y salsa.

Si bien no compone canciones, “porque básicamente soy intérprete”, Myryam Larios –su nombre artístico– comenta que hace algunos años se salió de un grupo porque se desilusionó de las actitudes machistas que hay en el mundo de la música.

Originaria de Ocotlán, Tlaxcala, y fiel admiradora del compositor y pianista polaco Federico Chopin, Myryam Larios también revela que su formación profesional fue como maestra de preescolar y ahora está en el proceso de jubilación.

– Myryam Larios es una mujer que ha venido creciendo con todos los tropiezos y desaciertos que en la vida se le han presentado. Que ha encontrado una gran satisfacción y realización en la música como cantante, una mujer que ha batallado como cualquier otra, en un primer momento como esposa, después como madre y ahora como profesionista. Soy una mujer sencilla, sensible, pero determinada a que todo lo que venga debe salir adelante.

– Nací y crecí en un ambiente lleno de música, mi abuela materna –Guadalupe– fue una mujer que me llevó mucho a este proceso tan bello. Ella leía mucho por las noches y cantaba todo el día, tocaba la guitarra, el piano, el acordeón; ella me indujo a lo que era cantar y tocar el piano desde los cuatro años de edad. Gracias a ella desarrollé una sensibilidad extrema para lo que es la música clásica y popular, con lo cual me puedo adaptar a distintos géneros.

De manera formal, Myryam empieza a tomar clases de piano hasta los 14 años de edad con el maestro Roberto Pérez Ortiz y con él ofrece recitales en diferentes escenarios de Tlaxcala.

La abuela materna de Myryam fallece cuando ella tenía 10 años de edad, circunstancia que enfría “un poco” su gusto por la música, pues deja el piano y luego estudia canto de los 13 a los 16 años de edad en el Instituto de Música Paccelli. Después ingresa a la Normal para formarse como docente de preescolar.

– Cuando termino la carrera, me puse a trabajar, eso a los 21 años de edad y me caso. Tengo dos hijos, Rodrigo y María Fernanda, de 22 y 14 años de edad, respectivamente, quienes son mis grandes tesoros.

Sin embargo, la vida de Myryam da un vuelco de 180 grados a los 12 años de casada, decide divorciarse de su pareja.

“Después de ser una mujer muy obediente en mi familia y lo mismo cuando me casé, me enfrenté a un divorcio de más de cuatro años, muy difícil, sentí que me iba a quedar devastada en ese proceso tan desgastante económico, social y emocionalmente tanto para mis hijos como para mí. Afortunadamente tenía un as bajo la manga, que era mi música y cuando me divorcié, empecé a estudiar canto sacro de 15 a 21 horas durante tres años, los sábados era por la mañana y los domingos iba a cantar en misas”.

– Posteriormente empecé a incursionar en lo que eran conciertos, en lo que era la trova, en recitales poéticos y musicales, ahí estuve acompañada y asesorada por un gran amigo que se llama Víctor Manuel Ávila García, quien me invitó a hacer juntos algunos duetos y fuimos al concurso Ricardo Flores Mangón, donde obtuvimos el tercer lugar, pero la gente nos daba el primero.

– Surgió mientras trabajaba como maestra de preescolar, luchaba para la manutención de mis hijos después de la devastadora etapa del divorcio; un compañero me invitó a entrar a su grupo denominado Aztatzi, para mí era difícil porque no incursionaba en la música popular, porque mi formación básicamente era en la sacra, la clásica y la trova. La música popular era ajena para mí; sin embargo,
por la cuna de mi familia siempre estuve muy apegada al bolero, que es un género exquisito y que los disfruto mucho porque con él empecé, lo cantaba mucho en casa.

– Era angustiante entrar a la música popular, porque uno de los grandes retos era cómo decirle a mi familia que iba a cantar ese género, en mi familia no era aceptado que entrara a lo popular, pues siempre se me inculcó que podría ejercer la música en un nivel más selectivo, pero a mí me gustaba la música popular (risas) y no me dejaban, hasta que un día dije: por Dios, tengo 32 años de edad y ¿a poco toda la vida voy a pedir permiso a mi mamá para hacer algo?

Es así que un 15 de septiembre, en la Plaza de la Constitución de la capital tlaxcalteca, Myryam hace su
presentación en un grupo de música popular. “Me decía, a ver quién me ve y se lo dice a mi mamá. Me va a matar. En ese tiempo ya tenía 36 años de edad. Estaba asustadísima, casi me mareaba de la angustia de que alguien de mi familia me viera”.

Ese temor obedecía al matriarcado que generó su madre en casa, pues desde joven se separó de su esposo sin que se llegaran a divorciar. “Sí me dio un miedo tremendo, pero con todo y miedo, pudo más mi ilusión y mi afán de hacer algo por mí y entré al grupo”.

Myryam recuerda que sus compañeros se mofaban de que las cumbias todavía le salían como ópera, “pero algo va cambiando”, sonríe.

– Primero eran baladas las que interpretaba, porque no me involucraba tanto con la cumbia y la salsa. Con el primer género empecé a encontrarme como mujer, conmigo misma, descubrí lo que quería porque tenía que luchar, darme el respeto que merecía, porque siempre había hecho lo que me decían.

– Me separé en 1997, tuve una cirugía en la que casi me muero, estuve un año entubada. En 1997 decidí separarme y el reto fue tremendo, porque además de estar débil, empezaba la devastación emocional, pero era algo inevitable. “Mi elección de matrimonio fue muy mala, porque me casé con una persona con muchos vicios que en el trayecto se fueron destapando”.

– Mucho, sufrí carencias económicas severas, a la fecha aún tengo deudas que voy solventando, enfrenté problemas de violencia intrafamiliar, psicológica, física y verbal para mis hijos y para mi persona. La sociedad sataniza mucho el divorcio y eso es injusto, pero decidí salir de eso y no me arrepiento.

El inicio del siglo XXI trajo para Myryam un nuevo halo de luz, pues en el año 2000 incursiona en conciertos privados y culturales de canto sacro en templos religiosos. “Fue un reto porque el canto gregoriano es algo bellísimo, pero al mismo tiempo complejo”.

En 2002, ingresa como vocalista al Grupo de Sánchez, el cual se desintegra tres años después y a raíz de esta situación uno de sus ex compañeros la invita a integrarse e una agrupación musical de salsa que denominaron Ixtlalli.

“Ahí fue mi debut con la cumbia, los compañeros se dieron a la tarea de enseñarme a interpretar este género. Incluso grabamos un disco en el que interpreté dos canciones, se veía que estaba muy angustiada”.

– La cumbia que se titula Eso quisiera y una salsa de nombre Aventura. Durante los últimos años ha sido apoyada por el maestro Cesáreo Victorino Flores Juárez, originario del municipio de Xaloztoc, lo cual es importante “porque en el estado hay talentos que deben salir a otros lugares para crecer porque no les dan el impulso a los artistas en lo local”.

– Como mujer no coincides con los demás compañeros, aún hay mucho machismo en este medio, si ven a una mujer al frente de los hombres, la tratan de hacer a un lado, no hay esa apertura de criterio y eso me desilusionó y finalmente abandoné el Grupo Ixtlalli.

Esta mujer de edad madura considera que Dios le regaló el don del canto, porque puede dominar todos los géneros musicales… “lo único que no he cantando es tango y reggaeton, pero para mí este último es una ofensa, una arbitrariedad y grosería, pero finalmente es publicidad”.

– Mis interpretaciones son alegres, aun cuando las canciones sean melancólicas. Quizá no pierdo de vista cuidar tanto la voz, es algo con lo que estoy fusionada, hay veces que mi estilo como la cumbia y la salsa tiene matices medio clásicos, pero no lo hago tan marcado, no es algo que suene mal, he tenido enfrente la aceptación de la gente y me doy cuenta que es una cosa peculiar que le gusta a la gente.

– Quizá mi imagen es tímida, pero me gusta involucrarme con la gente y cuando logro entrar en comunicación con ella, concebimos una sola idea, no es algo sencillo, todavía me cuesta poquito arrancar esos espacios en las personas, pero ya es menos, no es fácil estar en un escenario y captar la atención de la gente.

El 27 de marzo del año pasado, Myryam realizó un concierto “con todos los miedos del mundo” en el Teatro Xicohténcatl de la capital. En esa velada grabó un disco en vivo, el cual “tiene sus errores”, pero también le permitió demostrarse a sí misma de que puede cumplir grandes retos.

El disco lo tituló de Mujer a Mujer, por considerar que este material le permitió rescatarse como mujer y porque a través de ese concierto quiso compartir con sus amigos el proceso de morir casi en el divorcio por sus problemas de salud y emocionales que vivió en ese momento.

– La Myryam de hoy ya salió del magisterio, me jubilé recientemente y estoy de tiempo completo con lo que es mi música. Myryam ya tiene un promotor y esperamos que trabajemos con toda la disposición del mundo, estoy preparando material para seguir dando conciertos, la meta es tener una orquesta para dar la presencia correcta en cada una de mis presentaciones.

– La Myryam que canta balada y cumbia ya es respetada por su familia y apoyada al 100 por ciento por sus hijos. La Myryam de ahora se va a enfocar al bolero, retomaré ese género que creció conmigo y la salsa.

José Carlos Avendaño Flores
Fotografía: Juan Pablo Sánchez Nava

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