Érika Periañez Rodríguez, Consejera Electoral y Presidenta de la Comisión de Igualdad de Genero

Érika Periañez Rodríguez, Consejera Electoral y Presidenta de la Comisión de Igualdad de Genero.

¿Cómo te sientes en esta etapa de tu vida?

–Plena, realizada, satisfecha y, desde luego, con sueños y metas por cumplir.

–¿La niña que fuiste se imaginó ver a la mujer que hoy eres?

–Sí, soñaba trabajar en una oficina, porque tenía la idea que desde ahí se hacían cosas importantes; no tenía tanta claridad de lo que haría, pero sí lo soñé.

–¿Ha sido difícil ser mujer?

–Fíjate que yo no lo veía así, sin embargo, ahora veo los retos a los que nos enfrentamos. Por ejemplo, desde los trece años comencé a laborar; mi primer empleo formal fue como encuestadora de INEGI, pues en el censo de 1990 yo estudiaba la secundaria y no había personal suficiente que quisiera trabajar. Fueron a la secundaria a solicitar estudiantes para colaborar en esa labor. La condición de mujer siempre implica otros retos.

–¿La violencia se ha presentado en algún momento de tu vida?

–Me considero una persona privilegiada, pues no viví violencia en el ámbito familiar. Cuando sí pude sentir la violencia fue a los dieciséis años, cuando comencé a vivir sola, pues eso me hizo comenzar a preocuparme por mi seguridad. Actualmente me encuentro laborando en una institución paritaria en donde no he vivido situaciones violentas.

–¿Qué te sostiene en los días turbulentos?

–Hace poco escuché una conferencia de Nuria Varela; ella tiene un libro que se llama Cansa­das, en donde dice que las mujeres nos acostamos cansadas y nos despertamos cansadas, pero todos los días luchamos. Justo en esos momentos de cansancio o adversidad me sostiene mi familia.

–¿Como mujer cuál ha sido tu mayor reto en la vida?

–Creer en mí. Me parece que debo darme más crédito por mis logros, creérmela, saber que han sido pro­ducto de mi esfuerzo, constancia y disciplina. Recuerdo que la primera vez que participé en política, que quería ser candidata a la presidencia municipal, tenía 23 años y me decían: “Eres muy joven”. Afortunadamente ya había referentes de otras presidentas municipales en Terrenate y eso me alentaba. No me cuestionaban por mi género, sino por mi juventud y para poder continuar, tuve que creérmela.

–¿Crees que las cosas han cam­biado para las mujeres?

–Existe una encuesta que mide la violencia en los hogares llamada ENDIREH y en los últimos diez años no ha registrado una disminución, por el contrario, se ha recrudecido. Por lo mismo, puedo decir que la situación para las mujeres es difícil. Dice Mar­cela Lagarde: “No queremos menos violencia, queremos erradicarla porque se puede y es necesario”.

–Desde tu entorno qué haces para que las mujeres puedan tener mayor igualdad.

–En mi espacio de trabajo estamos organizados como un colegiado y debo reconocer en mis compañeras y compa­ñeros mucha voluntad y compromiso genuino por generar cambios. Ahora bien, yo de manera directa tengo la maravillosa oportunidad de presidir la Comisión de Igualdad de Género y No Discriminación. Desde ahí hemos generado acciones colectivas en conjunto con los partidos, para que las mujeres tengan una mayor participación política reduciendo temas de discriminación y violencia por medio de acciones afirmativas.

–¿Te arrepientes de alguna decisión?

–No. Al final somos resultado de todo lo vivido.

Recuerdo que la decisión más difícil que tuve que tomar fue decidir si estudiaría la preparatoria lejos de mi hogar, pues en Terrenate no había escuelas de nivel medio superior, por lo mismo, tenía que salir de mi lugar de origen, para así estudiar en Xalóztoc. Al no existir las facilidades económicas ni el transporte necesario para viajar todos los días, tuve que decidir a los trece años separarme de mi familia para ir a estudiar. A pesar de ser una decisión difícil, no me arrepiento de haberla tomado.

–¿Cuál consideras que es la mayor virtud de nosotras las mujeres?

–La paciencia, perseverancia, constancia y un trabajo incansable.

–¿Algún defecto?

–Pues no necesariamente como defecto, sin embargo, estos este­reotipos de género nos imponen el darnos a los demás olvidándonos de nosotras mismas.

–¿Cuál sería tu próxima meta?

–Ahora que nos encontramos en pleno proceso electoral, mi meta es que se viva un relevo de autoridades pacífico, así como que haya una alta participación ciudadana. En eso están concentrados los esfuerzos de todas mis compañeras y compañeros. Mi meta es que haya un proceso electoral exitoso, participativo y, sobre todo, que las mujeres estén presentes en este tipo de espacios.

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