Felicitas Vázquez Islas – Soy una guerrera desde que nací y me voy a morir siendo una guerrera.

Felicitas Vázquez Islas – Licenciada en derecho y Presidenta Municipal de Panotla

Nombre: Felicitas Vázquez Islas

Profesión: Licenciada en Derecho

Cargo: Presidenta Municipal de Panotla

Hijos: dos y una nieta

Edad: 44 años

A pesar de estar marcada por la violencia física y emocional que le tocó vivir, hoy afirma ser una mujer empoderada y comprometida con el cargo que la ciudadanía le otorgó.

—¿Cómo se siente como presidenta municipal?

—Me siento empoderada. Me siento con una gran responsabilidad y con una gran carga de no fallarle a quien confió en mí. Es un orgullo poder servir a un semejante. Las mujeres hemos sido relegadas muchas veces; nos han minimizado para poder participar en ciertos trabajos, ciertas gerencias y hoy en administración pública también es un reto. Cuento con la bendición de tener hoy una gobernadora, diputadas, regidoras, quienes aminoran la carga.

—¿Qué extraña de su niñez?

—Tocó un tema delicado. Extraño a mi madre.

—¿Considera que ha sido difícil ser mujer?

—Sí, estamos en mucha desventaja, a pesar de tantas leyes. Considero que hay muchos huecos que hoy nos dejan vulnerables ante muchas agresiones. A pesar de tanto esfuerzo por contener, por mediar, por legislar, todavía estamos indefensas.

—¿Cómo la ha acompañado la violencia en su vida?

—Desde la inmadurez. La primera vez que me casé lo hice muy chica y eso me llevó a un matrimonio de violencia. Sufrí violencia psicológica y física durante varios años de mi vida; hoy todavía tengo marcas en mi cuerpo de esa violencia. Como servidora pública ya no sufro violencia física, pero sí psicológica por parte de los opositores, de los expresidentes o de grupos que desafortunadamente no fueron electos. Agreden, difaman, denigran a mi persona, a mi familia. La violencia es espantosa. Yo no sé cuál sea peor, si la física que sufrí hace muchos años, o la psicológica que hoy estoy padeciendo.

—Como mujer, ¿cuál ha sido el mayor reto en su vida?

—Madurar. Es un reto madurar, ser imparcial, ser neutral; es un gran reto no dejarme llevar por las emociones y tratar de ser justa. Ese es un gran reto.

—¿Quiénes son sus aliados o aliadas en este proceso de ser mujer, mamá, esposa y funcionaria pública?

—Por mucha cercanía, la gobernadora; de hecho, fue ella la primera que me impulsó para estudiar la licenciatura en Derecho. Yo trabajaba con ella y con sus fundaciones desde hace muchos años, pero siempre me quedaba atrás y ella me decía: “Feli, estudia; Feli, estudia, estudia, estudia. Tienes que prepararte”. Me inscribí a una universidad semiescolarizada y hoy soy abogada.

—¿Cree que las cosas han cambiado para las mujeres?

—Un poco.  Creo que hemos evolucionado. Hoy ya se toma más en cuenta a las mujeres, se les respeta. Pero creo en la firme convicción que nosotras mismas como mujeres nos tenemos que dar el valor, porque de nada sirve que las instituciones, que la gobernadora, que los diputados hagan leyes a favor nuestro, si nosotras mismas desde casa no nos damos el valor. Primero es de adentro para poder salir y externarlo afuera, o gritar y pedir ayuda afuera, porque también atreverse a gritar cuesta mucho y lo digo porque lo viví.

—¿Desde su entorno como presidenta municipal qué hace para garantizar una mayor igualdad a las mujeres?

—Escuchar, abrir mis brazos, como alguna vez lo pedí y no fue hecho. Nunca encontré ese eco, nunca encontré esa mano amiga que me dijera: “Te entiendo y te voy a ayudar”. Yo intenté alguna vez acercarme a un ministerio público que era mujer; presenté una denuncia porque tenía golpes impresionantes en mi cuerpo y esta misma mujer me dijo: “Algo le hiciste a tu esposo, por eso es que te lastimó. Necesitaría escucharlo a él para poder tomar declaración. Así que vaya por su credencial y traiga a su esposo, que a lo mejor algo le hizo”. Eso hoy me da fuerzas para evitar que el juez, que las personas encargadas de apoyar a las mujeres, como es el Instituto de la Mujer o la Procuraduría de la Mujer y del Menor no cometan esos errores, que sean servidores públicos con corazón y que más allá de juzgar, su obligación es apoyar. Nosotros no somos parte para emitir un juicio de valor sobre nada, simplemente somos la vía para extender la mano y apoyarle, y yo para abrazarlas y ayudarlas, si puedo hacerlo.

—¿Se arrepiente de alguna decisión?

—Antes hubiese dicho que sí, hoy digo que no, porque inclusive esas malas decisiones me tienen donde estoy. Fueron etapas en mi vida, fueron momentos en mi vida que me hicieron la mujer que soy. Soy una mujer fuerte. Esas malas decisiones que tomé, me sirvieron para fortalecer este proyecto y para tener la madurez para  sacarlo adelante.

—¿Cuál considera que es la mayor virtud de nosotras las mujeres?

—El sexto sentido. Somos inmensamente inteligentes, sin menospreciar a los hombres. Ese sexto sentido que nos hace saber cuándo las cosas están bien o cuándo están mal y nos hace pensar dos veces antes de actuar, aparte del don de ser madre, que es otra cosa, que no tiene explicación ni cuantía.

—¿Considera que tenemos algún defecto?  

—Claro, somos muy pasionales y eso nos hace equivocarnos.

—¿Cuál sería su palabra favorita?

—Hablar de frente, siempre con la verdad.

—¿Nos puede platicar su plan como presidenta municipal?

—Seguir transformando a mi municipio. Hoy quiero dejar el precedente de una mujer, poner en alto el nombre de las mujeres. Hoy quiero que más mujeres vengan atrás de mí y digan:  “Si a Feli, que la palearon, le pegaron, la difamaron, la insultaron, pudo, yo también puedo”. No me va a alcanzar el tiempo, pero lo que quiero hacer es dejar una historia diferente y que el ciudadano se dé cuenta que no todos los políticos somos iguales. Hoy comienzo el año con obra pública y con inauguración de obras y obras, y así voy a seguir todo el año. Se incrementó el presupuesto; estoy feliz haciendo más obra pública, porque es lo que requiere el municipio. ¿Qué quiero? Que mi municipio se transforme, quiero que seamos solidarios entre ciudadanos, porque compartimos la misma casa, que es Panotla.

Comparte este artículo