FRANCISCO MORENO BARRÓN, constructor de unidad entre la sociedad

Publicado en Junio 2008 Edición 07

  • La iglesia católica está con una buena mano en el timón con Benedicto XVI.
  • Al nuevo obispo de Tlaxcala le preocupa el narcotráfico y que México no acabe de encontrar los caminos de la democracia.
  • Durante 28 días guardó celosamente el secreto de que sería el sucesor de Jacinto Guerrero Torres.

Morelia, Michoacán.- Sin ocultar la tristeza que le provoca dejar 23 años de misión sacerdotal y otros seis años como obispo auxiliar, Francisco Moreno Barrón se declara preparado para el “desprendimiento” de la diócesis de Michoacán.

“Me duele, pero es más fuerte la decisión de decir sí a Nuestro Señor, para llevar el testimonio del apóstol San Pablo a Tlaxcala, que es la cuna de la evangelización en México y de la primera piedra bautismal”.

En la “misa de envío” que encabeza el arzobispo de Michoacán, Alberto Suárez Inda, el nuevo titular de la iglesia católica en Tlaxcala vive en carne propia la experiencia del apóstol San Pablo, quien lleno de lágrimas se despidió de las comunidades que tanto amaba para cumplir con el ministerio de Jesucristo hace casi dos milenios.

Voy a una diócesis con una gran lista de obras de arte, a un estado que tiene construcciones coloniales y gente de fe que es reconocida por su laboriosidad… los amo y seguiremos unidos a diario a través de la oración que regalemos a Nuestra Señora de Santa María de la Salud, aquí en Morelia, y a la de Ocotlán, como nombran a nuestra virgen allá en Tlaxcala”, asienta Francisco Moreno Barrón en el mensaje que envía a los cientos de feligreses congregados en su misa de despedida que se lleva a cabo en la catedral de la capital michoacana.

Francisco Moreno Barrón admite que no conoce mucho del estado de Tlaxcala, pero confía plenamente que cumplirá su ministerio como “constructor de unidad” en la tierra de Xicohténcatl y conforme pase el tiempo “iré descubriendo cuáles son mis preocupaciones en ese lugar”.

El nuevo obispo de Tlaxcala recibe a Momento en la Casa San Benito, ubicada en la capital michoacana, para hablar sobre su vida personal y pastoral, justo el día en que la arquidiócesis de Michoacán le celebra su “misa de envío” y organiza una comida en su honor en el Seminario de Morelia, al que asistieron más de 500 comensales.

El obispo actualmente tiene 53 años de edad y sus expresiones reflejan que es una persona afable.
“Desde pequeño serví como acólito en la parroquia del Señor del Hospital, que es el templo principal de Salamanca. Ahí hay un Cristo Negro agonizante que me impresionaba y a pesar de que me desenvolví en ese ambiente desde niño y estaba en el colegio parroquial Vasco de Quiroga, nunca pensé en la posibilidad de ir al seminario”, continúa su relato.

– Tengo muy presente cómo un día después de la misa de siete de la mañana, de regreso a casa mi mamá de repente me preguntó: “¿oye hijo, no te gustaría ser sacerdote?”. Fue una pregunta que me sorprendió, pero también que me causó una alegría interior.

“Recuerdo que le dije que sí. En ese tiempo estaba en quinto año de primaria y me ayudó a hacer los trámites para entrar al año siguiente a la escuela apostólica Santa María de Guadalupe, que estaba allí mismo en Salamanca, donde hice el sexto año de primaria y me preparé para que al año siguiente viniera a Morelia al primer año de secundaria”. Para Francisco Moreno Barrón, “Dios sembró en mí la semilla de la vocación a través de mi mamá”.

Su interés por ser presbítero aumentó cuando conoció a un grupo de seminaristas que le hablaban mucho de las actividades que hacían, pero sobre todo porque había un campo de fútbol “precioso” y coincidentemente su vida ha estado vinculada con este deporte. “Mi primer regalo de Reyes fue un balón y un uniforme de fútbol, entonces con el comentario de que había un campito de fútbol precioso, yo confirmé que sí era mi vocación el ser sacerdote y decidí venir al seminario”, recuerda Moreno Barrón, quien apuntala: “Dios se valió de dos cosas muy fortuitas, de un comentario de mi mamá y de mi afición al fútbol, porque realmente no tenía claridad de lo que yo quería”.

– Aquí en Morelia están el Seminario Menor y Mayor juntos, precisamente divididos por el campo de fútbol. Allí hice tres años de secundaria, después dos años de humanidades –equivalente a la preparatoria–, después tres años de filosofía y luego cuatro años de teología.

El sucesor de Jacinto Guerrero Torres como jerarca de la grey católica en Tlaxcala fue ordenado como presbítero el domingo 25 de febrero de 1979 en la catedral de Morelia de manos del arzobispo Estanislao Alcaraz Figueroa, junto con otros siete de sus cerca de 150 compañeros que tuvo en el Seminario Mayor.

– Recuerdo que el arzobispo me dio mi nombramiento para estar como maestro en el Seminario; sin embargo, me atreví a decirle que toda mi vida tuve la ilusión de ir a una parroquia al terminar mi seminario y le pido que me envíe a una. Él se quedó pensativo, creo que le extrañó mi atrevimiento, entonces me dijo: bueno, vete 15 días de vacaciones y voy a reconsiderar este asunto.

“Me fui 15 días de descanso y al regresar me dice: ya lo pensé muy bien, te vas a ir de vicario cooperador a la parroquia de Santa Ana en Zacatecas. Ahí estuve casi cuatro años y medio, fueron las primicias de mi ministerio. Después de casi cinco años regreso a Morelia como el responsable diocesano de la Pastoral Juvenil y como rector del templo de Cristo Rey que con el paso del tiempo viene a ser un centro diocesano de Pastoral Juvenil”.

Paralelamente cumplí varias encomiendas; por ejemplo, coordinar la curia diocesana de pastoral y atender otros servicios hasta que le piden los obispos que colabore a nivel nacional como secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal Mexicana de Pastoral Juvenil.

Ese servicio lo presta durante dos trienios, es decir, seis años y al término de ese tiempo regresa a Morelia
como párroco de un templo “muy bonito de la periferia de la ciudad, con gente sencilla, linda, buena y de trabajo. Estuve en ese templo preparando la erección de la que sería una nueva parroquia y con el paso del tiempo fui el primer párroco de la iglesia del Señor de la Misericordia”.

Posteriormente es enviado como vicario episcopal de una zona pastoral de la arquidiócesis que se llama Nuestra Señora de la Luz. Está un año con tres meses como vicario episcopal y regresa a Morelia como obispo auxiliar, cargo que desempeña durante los últimos seis años.

La noticia de que es electo obispo auxiliar de Morelia se publica el 2 de febrero del año 2002, que es el día de la presentación del Niño Jesús en el templo. “Recuerdo que cuando el nuncio me habla de parte del Santo Padre, buscábamos una fecha para que se publicara y sugiero que me dé a conocer como obispo auxiliar el día que Jesucristo fue presentado en el templo, fue un detalle muy bonito”.

– Oficialmente lo supe desde principios de marzo de este año, fue una experiencia muy difícil, pero muy hermosa guardar el secreto durante 28 días. “El 28 de marzo se publica la noticia del Observatorio Romano a las 12 del día –5 de la mañana hora de México–, en ese momento descanso porque ya deseaba que se publicara para no tener que llevar solo este secreto en mi corazón”.

– En un principio me causa sorpresa, a veces las invitaciones o las llamadas de Dios llegan en el momento más inesperado, sin embargo, desde el principio muestro mi total disposición porque soy hombre de iglesia, porque no me busco a mí mismo, estoy para colaborar con lo que el Papa Benedicto XVI me pida en nombre del señor. Entonces manifiesto mi aceptación y se pone el 28 de marzo como la fecha en que se publica mi nombramiento.

– Ya estamos en la cuenta regresiva, verdad, sonríe el obispo y de inmediato retoma la compostura para explicar que se otorgan dos meses de plazo porque es el tiempo límite máximo para que un obispo que ya está ordenado, como en su caso, tome posesión, porque de lo contrario tiene que pedir permiso especial a Roma.

En este caso se agota hasta el último día del plazo, primero porque Francisco Moreno Barrón desempeña la coordinación general del Cuarto Congreso Eucarístico Nacional que termina el primer domingo de mayo y segundo porque el arzobispo de Morelia sale a Roma del 10 al 24 de mayo. “No había alternativas y el 28 de mayo coincide con la agenda del nuncio apostólico Christophe Pierre para que asista a Tlaxcala”, celebra.

– Generalmente, siempre que se elige un obispo nuevo o uno que ya lo es para una nueva diócesis, el encargado de hacer el trámite es el nuncio apostólico, en este caso don Christophe Pierre. Él naturalmente tiene candidatos y hace todas las consultas a obispos, sacerdotes, religiosas y laicos, todo esto es con un secreto pontificio y después de todo él presenta al Santo Padre una terna y si en Roma el
Papa acepta uno de estos tres, adelante, y si no sigue haciendo el estudio y presenta una siguiente terna. En mi caso, no me doy cuenta y lo único que sé es que se presenta una terna al Santo Padre y de esos tres Benedicto XVI escoge mi pobreza.

– Asimismo es difícil, nadie es buen juez de sí mismo, pero me defino como un hombre de iglesia, como una persona que ha ido aprendiendo en el camino de la vida, sobre todo de la gente maravillosa que Dios ha puesto a mi alrededor, me parece que soy un hombre de servicio, quiero ser un constructor de unidad, ahí está la clave de mi ministerio, construir puentes, crear comunión, buscar la religión con las personas, por eso he cambiado mi lema episcopal que era muy hermoso y lo llevo en mi corazón.

Mi primer lema es: “Tu misericordia es eterna”, porque estoy convencido de que Dios es misericordioso, es padre bueno, yo quiero revelar ese rostro a todos, pero cambio mi lema y mi escudo episcopal
ahora que voy a Tlaxcala por la frase: “Que todos sean uno”, refiriéndome a la oración sacerdotal de Cristo antes de su pasión y muerte, que le dijo al “Padre Dios: Padre, que todos los que van a creer en mí sean uno, como tú y yo somos uno, para que el mundo crea que tú me has enviado”. Yo quiero
hacer esa tarea de ser constructor de unidad en medio de ustedes.

– El fútbol lo practiqué, me gustó, pero ahora realmente ni lo practico, ni lo veo en televisión porque no tengo tiempo. Cuando tengo tiempo de ver un buen partido, realmente lo disfruto, pero realmente hoy vivo del recuerdo, el fútbol quedó atrás.

– Le voy a dos equipos: al América y al Guadalajara. Mi corazón ahí se desgarra entre esos dos equipos. Luego, Moreno Barrón retoma la pregunta previa y señala que el tiempo que tiene lo dedica para el evangelio, para la gente, para descansar en el anuncio de la buena nueva.

– Reconozco que me gusta mucho la lectura y escuchar todo tipo de música, en especial la clásica, también me gusta caminar en la mañana, por la tarde o la noche. Ya no corro porque no tengo condición física, pero al menos camino reposadamente y eso me agrada mucho.

– Cuando tengo un buen libro a la mano, lo hojeo y lo reviso. Lo que leo frecuentemente son documentos de la iglesia, los mensajes del Papa y el material abundante que me llega por correo.

– Conozco lo que me han platicado ustedes, lo que me dicen los padres y la gente que me ha visitado y lo que leo en Internet. He ido en dos ocasiones a Tlaxcala y en ambas estuve en la Casa de la Cristiandad que está detrás del Seminario de la Y Griega, pero no entré al Seminario. Por algún problema técnico del agua, nos llevan al anexo de la Basílica de Ocotlán, de manera que lo único que conozco de Tlaxcala es la Casa de la Cristiandad y el anexo de Nuestra Señora de Ocotlán y nada más. De Tlaxcala tengo un vago recuerdo de que pasé por una calle y nada más. No tengo mayor conocimiento.

Sé que es un estado pequeño, 4 mil 60 kilómetros cuadrados, 1 millón 100 mil habitantes, que la gran mayoría son católicos y quizá unos 60 mil no católicos. Sé que voy a ser obispo con la ayuda de 165 sacerdotes y que hay un seminario, es todo lo que sé.

Previo a su arribo a Tlaxcala, Francisco Moreno Barrón se ha reunido con algunos sacerdotes de nuestro estado, ya sea en la ciudad de México o en Morelia, con el objetivo de conocer sus inquietudes y para preparar la toma de posesión.

– La iglesia es una comunidad, es una familia, es la gente, todos los que hemos sido bautizados y dentro de ella cada quien ocupa el lugar que le corresponde, yo no voy a hacer lo que les corresponde a los laicos, ni los laicos van a querer hacer un estilo de vida como lo llevan los religiosos o las religiosas. Cada quien hace lo que le toca en esta comunidad. Para mí la iglesia no es un qué, la iglesia es un quién. La iglesia es la gente, son las personas.

– Me parece que tenemos un gran Papa, tenemos que darle ya la vuelta a la página, no olvidarnos de Juan Pablo II, más bien encomendarnos a él, y empezar a conocer y amar al nuevo Papa. Benedicto XVI es un hombre no sólo de una gran capacidad intelectual y un gran teólogo, sino también es un hombre de relación, sencillo y de Dios para los hombres. La iglesia está con una buena mano en el timón con Benedicto XVI.

La iglesia está en búsqueda de una renovación constante para responder a las expectativas del hombre de hoy. Hay muchos cambios en la vida de la sociedad y la iglesia tiene que actualizarse y renovarse, me parece que se está haciendo un esfuerzo sincero en ese sentido.

– La renovación profunda de la iglesia comienza en el corazón sacerdotal, en el corazón del obispo y de sus sacerdotes, si ahí se hace una verdadera conversión, un verdadero cambio profundo, ahí hay esperanzas para la iglesia y luego también tiene que haber una respuesta de todas las demás estructuras, de todos los agentes y de todos los laicos.

– Verdaderamente me preocupa que México no acabe de encontrar los verdaderos caminos de la democracia y de la paz, todos los días escuchamos noticias alarmantes de secuestros, de atentados a la libertad, de injusticias y me parece que todavía vamos a recorrer un camino largo para cambiar el rostro a nuestra patria y esto lo tenemos que hacer todos, no sólo las autoridades civiles y las grandes instituciones, sino cada uno de nosotros con su aporte y granito de arena desde su realidad cotidiana.

– También me preocupan muchas otras situaciones; por ejemplo, en Michoacán me preocupa el problema del narcotráfico que va permeando en la vida de los jóvenes, adolescentes y aun de los niños; me preocupa el problema de la migración que desintegra los hogares, me aflije mucho que a veces los jóvenes no sean valorados y acogidos en las instancias de gobierno y en la iglesia también. En Tlaxcala no sé cuáles serán mis mayores preocupaciones, las voy ir descubriendo cuando conozca esa realidad, pero voy a dar también mi pequeño aporte para dar respuesta a esa realidad.

La entrevista con el nuevo obispo concluye, porque en la catedral de Morelia centenares de feligreses lo esperan para celebrar la misa de despedida.

Marisol Fernández Muñoz
José Carlos Avendaño Flores
Fotografía: Narciso Palma

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