María de la Paz Flores Martínez – Las mujeres marcamos la diferencia en un espacio.

María de la Paz Flores Martínez-Gerente Administrativo de Tecnomotriz Arcotlax S.A de C.V.

Nombre: María de la Paz Flores Martínez

Profesión: Licenciatura en Ciencias de la Comunicación

Cargo: Gerente Administrativo de Tecnomotriz Arcotlax S.A. de C.V., actualmente Tecno A

Edad: 52 años

Estado civil: Casada

Hijos: Dos hijas

Su llegada a Tecnomotriz Arcotlax le mostraría la dificultad de ser mujer en un espacio considerado para varones; sin embargo, su reto fue mirar en di­rección a despertar el respeto hacia la mujer; Tecnomotriz Arcotlax ha sido la mixtura perfecta para ella y también para sus hijas.

—¿Cómo se siente en este momento?

—Feliz y muy orgullosa de tener 28 años trabajando en Tecnomotriz Arcotlax. La em­presa tiene 30 años, soy pionera de la empresa. Me siento muy orgullosa porque ha sido una empresa que se ha colocado como líder en el sector automotriz a nivel regional y a nivel nacional.

—¿Qué extraña de su niñez?

—Extraño esa libertad con la que crecí. Soy la cuarta de cinco hermanos; estuve muy cerca de la familia materna toda la vida, de mis tíos y primos. Nunca me faltó con quien jugar y con quien disfrutar esta libertad de correr, de subir a los árboles, andar en bicicleta, patinar.

—¿Ha sido difícil ser mujer?

—En algunas partes. Sobre todo cuando llego a trabajar a Tecnomotriz Arcotlax, que se consideraba como un sector específico para hombres. Enfrenté que los clientes y algunos proveedores no quisieran hablar conmigo, mucho menos hacer tratos o negociaciones; querían que estuviera presente un hombre, el dueño, Rubén Castillo. Él tenía que hablarles por teléfono para decirles: “La que está aten­diendo es mi esposa”. Fue un reto.

—¿Es un tipo de violencia su experiencia en este sector donde no esperaban a una mujer?

—Finalmente no importa si eres hombre o mujer; eres capaz de hacer cualquier tipo de negociación en cuanto a refacciones, maquina­ria, equipo y todo lo que este sector conlleva; Sí, por supuesto que es un tipo de violencia.

—¿Como mujer cuál ha sido el mayor reto en su vida?

—Estar dentro de esta empresa que la gente considera una empresa propia para varones. Ha sido un reto y ha sido querer demostrar a la gente lo importante que es que una mujer esté dentro de una empresa de este tipo, porque no solamente es imagen publicitaria, es una imagen corporativa, una imagen de qué es lo que quieres proyectar de tu negocio.

—¿Desde su entorno qué se puede hacer para que las mujeres tengan mayor igualdad?

—En una empresa que todo mundo relaciona a taller mecánico: sucio, varones que te pueden faltar al respeto, fue todo un reto para mí cambiar esta imagen, demostrar a las mujeres que pueden sentirse con toda libertad y seguridad de ir a la empresa y que nadie les faltará al respeto, que no necesitan ser varones para que se les preste atención y se les explique lo propio. Anteriormen­te en estadísticas teníamos muchos clientes varones; hoy hay muchas mujeres que nos visitan y se sienten muy cómo­das, incluso piden que mandemos por ellas a sus casas o trabajos. Se sienten con la confianza de que el empleado que va por ellas las va a respetar.

—En este proceso de ser esposa, mamá, formar parte de esta gran empresa, ¿quiénes han sido sus aliados o aliadas?

—Para empezar, mi esposo, Rubén. Desde que por cuestiones de salud él se tuvo que retirar un par de meses del negocio en plena crisis del 94, me dijo: “Por favor, apóyame”. Yo trabajaba en radio y televisión, porque estudié la licenciatura en Ciencias de la comunicación.

Mi familia es mi mejor equipo, mi mejor aliado.

—¿Cree que los límites y opor­tunidades han cambiado para las mujeres?

—Sí, al menos en este sector en el que me estoy desenvolviendo.

Mis hijas no estudiaron nada que ver con el negocio. Vieron desde niñas la pasión con la que el papá se despertaba todos los días porque es un apasionado del automovilismo, de los carros. Ver que yo también empecé a enamorarme de nuestra empresa. Ellas crecieron viendo esa pasión, esa entrega total, ese trabajo diario. Tenemos un eslogan en la empresa que dice: “Una idea nueva en calidad y servicio”.

—¿Se arrepiente de alguna decisión?

—No. Creo que soy una mujer muy bendecida y afortunada, porque Dios me fue presentando en el camino cada paso que tenía que dar y he ido con mucha seguridad y con mucha fortaleza. Hoy por hoy puedo decir orgullosa que, si pudiera repetir mi historia, la repetiría igualita. Estoy muy orgullosa y feliz.

—¿Cuál considera que es la mejor virtud de las mujeres?

—Somos enamoradas, apasionadas, entregadas, luchadoras incansables de nuestros objetivos. Nos caracteriza el estar todo el tiempo insistiendo por lograr nuestras metas. Nos encanta la constancia.

—¿Algún defecto que considere en nosotras las mujeres?

—Como seres humanos sí tenemos defectos, pero el éxito es trabajar sobre el defecto y hacerlo virtud.

—¿Cuál es su palabra favorita?

—Amor.

—Platíquenos qué ofrece la empresa Tecno A.

Tiene como giro comercial servicios mecánicos automotrices. Es una alternativa a las agencias. Reali­zamos trabajos como afinación, frenos, alineación, balanceo, venta de llantas. Hacemos prácticamente todo lo que un vehículo requiera.

—¿Cuál es el valor agregado que ofrece Tecnomotriz Arcotlax, ac­tualmente ‘Tecno A’?

—En primer lugar, honradez. En se­gundo lugar, servicios de calidad.

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