Los Poemas de Javier Bautista a través de la Literatura con la Naturaleza y lo Humano

Publicada Enero 2018 Edición 122

A través de los poemas, Javier Bautista Muñoz encuentra el vínculo que le permite relacionarse con la naturaleza, con el mundo y con lo humano; con la literatura se acerca mucho a aquello que no ve a simple vista.
2017 fue un año bueno para este joven escritor originario de San Bernardino Contla hace 26 años, pues ganó el primer lugar en el Premio Estatal de Poesía con Pájaro Archipiélago y logró que su trabajo sea publicado en revistas de Venezuela y Portugal. “Me siento afortunado de que los editores hayan gustado de mi trabajo”.
El padre de Javier fue Ramiro Bautista Solís, comerciante de sarapes y su mamá es Juana Muñoz Acoltzi, ama de casa y también comerciante.
Javier nació el 31 de enero de 1991 y tiene tres hermanos, aunque una falleció por problemas de insuficiencia renal.
Está concluyendo la carrera en lingüística y literatura hispánica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), ya que se atrasó por problemas económicos a causa de la enfermedad de su hermana.
“Perdí un año de estudio, trabajé en una empresa de artículos varios en Santa Ana Chiautempan durante un mes, después entré a trabajar en Nestlé poco más de dos años seis meses y en el último año estuve trabajando y estudiando, la empresa me apoyó para seguir con mis estudios”.
Era ayudante general, pero en esa época se anunció el cierre de Nestlé y le dieron contrato de planta, siguió hasta que se liquidaron a todos los trabajadores.


–¿Cómo te involucras con las letras?
–Me empecé a involucrar con las letras a partir de los 13 años de edad, en la secundaria, aunque creo que ya lo traía porque me interesaba leer la Biblia, pero no hubo un acercamiento profundo de mi niñez por lo mismo de que mis papás trabajaban. Mi papá estaba lejos, trabajando en Sonora o en Cancún porque iba a vender sarapes. Entonces no había un acercamiento profundo a la literatura. En la secundaria me empecé a acercar a lo romántico, empecé a escribir, como todo escritor que empieza, versos amorosos a las niñas, a las chicas, bastante malos por cierto, pero ahí fue el detonante para que fuera escribiendo.
“Yo me creía muy bueno, tenía falta de humildad, pero fue cortada de tajo por unas brillantes observaciones del señor Alejandro Rosete, quien en ese tiempo trabajaba en la Biblioteca Central Miguel N. Lira. Él fue quien me dijo: Javier, tienes que empezar a leer, deja de creerte tanto, se más humilde, deja de escribir vulgaridades, no porque lo que escribas sea vulgar, sino que es bastante común y tienes que empezar a formarte más. Fue ahí el cambio repentino que tuve. En ese tiempo tenía como 18 años”.
En 2015 obtuvo el primer lugar de Filosofía y Letras que otorga la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP con el poemario llamado Premoniciones y Presagios.
En ese año le fue muy bien a Javier porque si antes de 2014 había notado un cambio e incluso empezó a “tallerear” con algunos compañeros del colegio, en 2015 fue cuando “me arriesgué a empezar a mandar textos a publicaciones sencillas, a revistas, y me empezaron a publicar en internet”.
Después salió una convocatoria del Festival Interfaz, que coordina el maestro Mario Bojorquez, envió su trabajo y ganó una beca para ir al Festival Los Signos en Rotación en Acapulco, Guerrero, junto con otros dos tlaxcaltecas, Edgar Mendieta y Lucero Peña.
“En 2015 tuve mi primer premio, mi primera beca y muchas publicaciones en medios importantes como Círculo de Poesía y Río Grande Review de la Universidad de Texas en El Paso que en ese tiempo editó mi amigo Mijail Lamas”.
En 2016 no le fue también, pues solo logró algunas publicaciones en revistas y ganó el segundo lugar del concurso Reclamo Poético que organizó la Alianza Francesa de Puebla.
En 2017, considera tuvo una buena racha porque le publicaron otras revistas extranjeras como Palabra y Letralia, Tierra de Letras de Venezuela y una de Portugal, “me siento afortunado de que los editores de esas revistas hayan gustado de mi trabajo”.
El año pasado también obtuvo la beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes Tlaxcala con el proyecto Xicohténcatl & Co. y el Premio Tlaxcala de Poesía con el poemario Pájaro Archipiélago.
Los poemas de Javier Bautista parece que siempre tratan sobre una temática y debido a ello el maestro Giorgos Seferis le decía que estaba obsesionado con dos o tres temas y no hacía más que repetirlos.
“Entonces yo creo que igual, el poemario Pájaro Archipiélago trata mucho sobre el mar, los pájaros, creo que son animales muy poéticos, los dioses también son una parte importante en mi trabajo y otras divinidades, por ejemplo Xicohténcatl & Co. me detuvo mucho a trabajar poemas sobre Camaxtli y su contraparte, una especie de divinidad que es Mixcóatl, Iztacuixcóatl, La Malinche en su forma divinizada como Matlalcuéyetl y otras mitologías como la nórdica, los vikingos, la griega y la romana”.


A pesar de que Pájaro Archipiélago, en su primera parte menciona a los dioses como parte fundamental de esa ideología del mar, solamente nombró a la diosa Hécate, quizás muchos no la conozcan y digan que Zeus o Júpiter son más importantes que Hécate, pero según la teogonía, Hécate es más importante que Zeus, porque Zeus incluso le teme a Hécate, es una diosa bondadosa, pero al mismo tiempo representa la oscuridad, por eso es la diosa de las hechiceras, de la brujería, la asocian con los elementos oscuros, expone Javier.
Recuerda que al inicio se enfocaba mucho a escribir temas de amor hacia las chicas y la familia, pero fue más por el amor hacia una muchachita que escribió sobre ella.
“Utilizas frases y lugares comunes como sus ojos, sus cabellos, sus muslos, ya después te das cuenta que no es por ahí el camino a menos que traten de hacer un libro como El Tigre en la Casa de Eduardo Elizalde y eches por la ventana el concepto del amor y eso fue lo que me pasó, encontré al maestro Elizalde y empecé a leer otras cosas y me di cuenta que ese amor que sentía era diferente, que el amor tiene que ser diferente”.
–¿Por qué escribir poesía y no cuento, novela u otros géneros literarios?
–No sé, me considero una persona muy torpe y he intentado incursionar en otros géneros, por ejemplo la narrativa, el cuento, pero siento que ahí no puedo explotar la imaginación o los recursos que yo poseo, siempre me ha parecido sencilla la poesía porque encuentro más facilidad para expresarme, es mi forma de expresión, me gusta lo que hago, lo he intentado con la narrativa, he escrito algunos cuentos, pero no me convencen.
“También he intentado con el teatro, parece que tengo una voz, pero por el tiempo que tengo y la dedicación que le he puesto a la poesía, no he concluido ese proyecto”.
–¿Qué buscas en la literatura?
–Busco una liberación como persona, una trascendencia como persona, que es una función de la poesía, ayudar a trascender a la persona por medio de la palabra. Hoy vivimos una época en la que la gente está cada vez más deshumanizada, creo que la literatura es un escape, el vínculo que permite relacionarnos con la naturaleza, con el mundo y con lo humano. Es igual un espejo que nos permite, desde hace muchos siglos, vernos a través del otro, el contacto con el otro es indispensable y creo que la literatura nos acerca mucho a aquello que no vemos a simple vista.
–¿A qué aspiras cuando termines la carrera?
–Aspiro a terminar mi carrera, tengo todos los créditos al 100 por ciento, me falta la tesis y acreditar el idioma, una maestría, a trabajar, extraño el trabajo, me gusta sentirme útil para mi familia, porque soy soltero, entonces me gusta sentirme útil para mí y mi familia, que mi familia esté conforme, satisfecha con lo que estoy haciendo. Aspiro a ser feliz, a tener trabajo, salud, viajar, conocer otras ciudades, otras comidas, bebidas y culturas, hablar otras lenguas, me interesa mucho el francés, voy a acreditar la lengua francesa en Puebla y me interesa la cultura, profundizar sobre los griegos, la cultura náhuatl, aspiro a un conocimiento más amplio.
–¿Cómo lograste publicar tu trabajo en revistas?
–Siempre he dicho que todo lo que tengo hasta ahora es porque lo he buscado, algo en mí me dijo que estaba mejorando y que intentara publicar mi trabajo, busqué convocatorias, siempre he sido una persona que busca lo que quiere y más que nada intentar, intentar, buscar y si no se puede, pues intentar otra vez y si no se puede, pues ya lo dejo. Así fue como me relacioné con ese tipo de revistas.
Recuerda en esta parte de la entrevista que también lo invitó Alejandro Arras a escribir en un blog porque le gusta su trabajo.
–¿Las letras son un área castigada en cuestión económica, has pensado esta situación?
–Sí, es como en todo, ejercer las artes en este país es complicado, nadie piensa mucho en los artistas, tal vez los artistas seguimos siendo como vacas sagradas, como gente rara, como personas peligrosas, pero siempre hay una manera de que el artista pueda sobrevivir de otra manera. Decía el maestro Elizalde y Víctor Toledo que el joven poeta no puede vivir siempre de publicaciones o de poesía, tiene que buscar un trabajo aparte para sobrevivir, yo coincido mucho en eso.
“A mí me gusta la docencia, quisiera combinar las letras con la docencia o con otro tipo de trabajo, como la promoción cultural”.
En el terreno familiar, Javier Bautista relata que hace tiempo padeció bronquitis esofagitis y el día que se realiza la entrevista tiene gripe, por lo que el cuidado para él es fundamental.
Su hermana que falleció se llamaba María de Jesús, su hermana mayor es Adriana y su hermano menor se llama Ramiro, como su papá. Su padre falleció de una complicación de diabetes.


–¿La muerte de tu padre y de tu hermana te han hecho reflexionar para escribir algo sobre este tema?
–Es un poco difícil escribir sobre la muerte, creo que todos tenemos que morir, incluso en la familia decimos que cuando alguien muere se va de minero, es la forma de exorcizar esa tristeza, pues en términos de la poesía, a pesar de que es difícil, he tratado de escribir algunos textos.
Por ejemplo, “he escrito algunos poemas a mi padre en un mini poemario que se llama Enseña la madrugada qué es la maldad, que si bien considero no están bien trabajados los poemas, hay uno que se salva».
A la fecha no ha publicado libros, por lo que sería el primero el de Pájaro Archipiélago.
–¿De qué son los poemas de Pájaro Archipiélago?
–Intenté hacer un homenaje a los poetas griegos contemporáneos y clásicos, estaba leyendo al maestro Hugo Gutiérrez Vega y encontré un epígrafe de Seferis, soy muy curioso, empecé a buscar a Seferis y me llevó a Yannis Ritsos y éste a Elýtis.
“No conocía la gran riqueza que había alrededor de ellos, al leerlos en varias antologías y varios libros, me di cuenta de que su temperamento, su aliento, sus temáticas me eran afines y empecé a internarme, a escribir con otra voz que no era la mía, a manera de un heterónimo, como en el caso de Fernando Pessoa que tuvo muchos heterónimos. Yo intenté hacer un heterónimo al estilo griego cuyo nombre era Miguel Sátrapa Cousumis, intenté hacer el poemario con ese heterónimo, pero al final me di cuenta que la figura de Cousumis no era suficiente para explorar toda la gama de temáticas que quería abordar y terminé por adueñarme del proyecto. Deseché a Cousumis y me apropié del proyecto, fue como una exploración de la temática griega, del aliento griego, de ese estilo griego que tiene primero para hablar desde Grecia y después para hablar desde Grecia como una actitud hacia el mundo. No olvidemos que Grecia es más que un país, es una actitud que la cultura occidental ha animado porque es parte de su tradición y yo quise rescatar esta tradición”.
–¿Eres enamoradizo?
–Soy bastante enamoradizo, pero descreo mucho del amor, soy muy desconfiado y soy una persona bastante escéptica en términos del amor, creo y no creo, y en ese tema sencillamente no me interesa, prefiero estar bien, leer, viajar, conocer gente, estar con mi familia y andar con mis amigos. Simplemente me alejo de pasar malos ratos.
–¿Qué otras cosas te gustan?
–Dormir, viajar, las mujeres, soy una persona bastante simple, soy rockero de corazón, me gusta la trova, la música regional mexicana como Pedro Infante, Jorge Negrete y Javier Solís.

PICCOLA PATRIA
Vivo en un país pequeño:
sus mares son desiertos;
sus ríos a cerros se asemejan;
su único volcán se yergue en torre.
Vivo en un país pequeño:
su nación es mestizaje de palabras;
su capital es madre del pan de la tierra;
su raza es rebelde contra la alta sombra.
Es un país pequeño que cabe en el periódico.
*
Del vértigo que produce la poesía
al joven ciego que, allende la mañana
que sin oírse expresa mudos brillos
de no fuego feroz pero milagro,
sentado en la cama de su celda,
diré que ha abrigado la quietud
–jamás concebida por un ciego–,
de no ver amanecer sino en palabras
salidas de su mente y de su boca
al leer un libro impreso en braille.
No amanecerá si antes no ha leído.
El sol será su sueño en el poema:
paliativo de sus ojos ciegos.
Mentira nada más pero milagro.
MUJER HECHA OVILLO
(Es la muchacha talluda a cada paso
bañando la noche con un escalofrío de cabellera)
Aimé Césaire
Mujer hecha un ovillo:
bañada de la noche de su cuerpo,
dormida de la luz que no la asió;
a esperar ansiosa va
la madrugada asirse a su cintura
y a suturar sus pies.
Mujer hecha un ovillo:
duerme atada de la noche metálica
que aprisiona su tina
y sutura su piel vuelta calambre
por los huesos erectos
quebrados por la lluvia
que traspasó al vestido.
Está casi despierta:
su cabello recoge las migajas
que ha dejado la luz
al asirla del dorso
e impregnarse a su cuerpo
para enlazar sus poros congelados
al calor de su savia refulgente.
Brilla la luz despierta de sí misma.
La madrugada deja sus abrazos,
libera a la mujer.
Brilla la habitación: es de mañana.
La mujer amanece.
MIGUEL EN LA PARROQUIA DE SAN BERNARDINO DE SIENA
Nos tormentos do mundo fui
multiplicado.
Lêdo Ivo
Este soy yo, sentado
en una banca del templo,
cabizbajo. Pienso, me imagino
a Dios sentado en una esfera
con los pies colgando.
También a San Miguel
observo. En esa esquina
de la cúpula, se asoma.
San Miguel sonríe,
blande su lanza,
y me mira desde arriba.
En las esquinas restantes
están San Gabriel y Rafael
y el Ángel custodio,
aquel que debería ser arcángel
y enmarcarse con un nombre
individual a su importancia.
San Miguel es tan guapo y varonil,
he escuchado algunas veces
en boca de mi hermana y mis amigas.
Lo imagino salirse del muro de argamasa
y bajar hasta al altar
para luchar el viento
que estropea sus alas
cuando cosecha la lluvia.
Multiplicado en las nubes,
observo las alas de los ángeles
con San Miguel al frente,
y los caballos de los santos,
y los caballos de las vírgenes
llenando el atardecer,
vencedores del viento.
Yo los oigo galopar
los altos cielos de la tarde.
Llueve sobre mí, empapado.

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