María Anita Chamorro Vargas

Cargo: presidenta municipal
de Yauhquemehcan.
Estudios: licenciatura en Contaduría
Pública y maestra en
Derecho Fiscal.
Estado civil: soltera.
Edad: 56 años.
Hijos: dos.

Su madre inspiró su anhelo de convertirse en una mujer fuertemente trabajadora. A sus 56 años dota de plenitud cada aspecto que como mujer la conforma. En ella no cabe el dominio de la di­ficultad; es una mujer con fortaleza que sabe hacer frente a las dificultades con elementos y herramientas.

Su mayor reto estriba en “ser todas las facetas de una mujer”. Es bendecida al contar con diversos aliados y ello la ha impulsado a cumplir los objetivos de cada rol en su nada sencillo tránsito por la vida. Mujer leal, orgullosa de su crecimiento en los planos espiritual, emocional y material. Su amor propio ha sido el combustible inagotable para su espíritu.

La vida hoy la coloca como lí­der siendo titular del ejecutivo del ayuntamiento de Yauhquemehcan, un municipio de los veinte más im­portantes del Estado de Tlaxcala..

—¿Cómo se siente ahora como presidenta municipal de Yauhque­mehcan?

—Feliz. Es una fortuna tener la oportu­nidad de servir a la gente con la que he convivido y crecí. Hoy día Yauhquemehcan se desarrolla rápidamente alcanzando los cuarenta y cinco mil habitantes. Todos los días es una emoción llegar a la presidencia, encontrar y recibir a las personas que me saludan con gusto y me transmiten su confianza

—¿Qué extraña de su niñez?

—Vivir sin preocupaciones, sin ataduras y complejos, aun cuando desde muy pequeña fui consciente del contexto en donde estaba. Eso me ayudó a forjar mi carácter. Veía a mi madre, muy trabajadora y quería ser como ella. Tuve una niñez plena, con el amor de mis padres siempre presente.

—¿Ha sido difícil ser mujer?

—No. Vivo a plenitud lo que soy como mujer, mi sexualidad, mi vida en pareja, como madre, estudiante y ahora como política. No es difícil, el entorno es el que a veces pare­ciera ser que se encarga de que la gente que tenemos alrededor quiera obstaculizarnos. Pero cuando tienes elementos y herramientas, nada de lo que esté a tu alrededor te perjudica.

—¿Cómo la ha acompañado la vio­lencia, si es que ha estado presente?

—Ha habido violencia, sí. Por fortuna, he sabido salir adelante. Como presidenta municipal escucho señalamientos, palabras fuertes, alti­sonantes, que no estaba acostumbrada a escuchar, porque no estaba en la esfera política. Por el contrario, crecí en un hogar donde los principios y valores son fundamentales.

—¿Como mujer cuál ha sido su mayor reto en la vida?

—Ser todas esas facetas que las mujeres tenemos que asumir: el rol de mujer, el rol de madre, el rol de esposa, el papel de profesionista. Son tantas cargas, nos sentimos casi super héroes y con frecuencia nos olvidamos de nosotras mismas.

—¿Quiénes son sus aliadas o alia­dos justo en este rol de ser mamá, profesionista y ahora presidenta?

—El padre de mis hijos, mis padres, mis maestros, mis hermanos y mis hijos y ahora los ciudadanos que están con ánimo de contribuir al engran­decimiento fe nuestro municipio. Por supuesto, también la gobernadora en el tema político y, a su vez, toda la estructura de gobierno.

—¿Cree que la situación ha cambiado para las mujeres?

—¡Claro que ha cambiado! Ha habido quienes se han empeñado en ello desde hace muchos años. Ha sido a fuerza de sufrimiento e insistencia. Como resultado de esa lucha es que ahora tengo la oportunidad de ser presidenta.

—Justo ahora como presidenta municipal, ¿qué hacer para que las mujeres puedan tener mayor igualdad?

—Dónde quiera que voy, les sugiero a aquellas mujeres emprendedoras por naturaleza que necesiten ayuda y no esté dentro de sus posibili­dades resolverlo, que se acerquen a la presidencia. Que sientan esa confianza de que ahí habrá una mujer que las comprende y que sin duda las ayudará.

—¿Se arrepiente de haber tomado alguna decisión en su vida?

—No. He tenido la capacidad de asumir las consecuencias de mis actos. No me arrepiento, son aprendizajes. Este carácter que ahora tengo se formó a consecuencia de prueba y error. Si nos arrepentimos es como querer quedar en el sufrimiento o en una situación de autoflagelarse y eso no nos permitirá avanzar. Los seres humanos debemos estar siempre en un constante crecimiento, espiritual, emocional y en todos los aspectos. Y creo que yo he podido hacerlo por eso es que me siento tan contenta.

—¿Cuál considera que es la mayor virtud de nosotras las mujeres?

—Una de las mayores virtudes es que somos emprendedoras de naturaleza. Siempre estamos buscando qué más podemos hacer. No nos conformamos. Quizás también la búsqueda de nues­tra realización nos hace ser inquietas

—¿Algún defecto que considere que tengamos las mujeres?

—Cada mujer tendrá sus propios defectos y se auto-valorará. En lo particular sería el amor propio que me tengo, a veces suele ser una vir­tud, pero algunas otras un defecto.

A veces puedo rayar en la sober­bia; yo misma me he cuestionado. Después regreso a mi esencia y pienso que en mi vida ha habido episodios realmente dolorosos, pero no me he quedado estancada ahí. Ese amor propio es el que me hace levantarme y renacer.

—¿Cuál es su palabra favorita?

—Lealtad, me ha acompañado toda mi vida. Soy leal en principio con­migo misma, con mis sueños, mis convicciones y después con la gente que me rodea y los compromisos que asumo.

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