MARÍA ESTELA HERNÁNDEZ GRANDE

MARÍA ESTELA HERNÁNDEZ GRANDE

CARGO: SÍNDICA DEL AYUNTAMIENTO DE CHIAUTEMPAN

ESTUDIOS: LICENCIATURA EN CONTADURÍA PÚBLICA Y MAESTRÍA EN IMPUESTOS

ESTADO CIVIL: CASADA

EDAD: 46 AÑOS

hijos: DOS

“¡La vida es solo una y hay que vivirla al máximo!”

Está consciente de la im­portancia del papel que se le ha conferido como funcionaria pública; ha recibido tal encargo con la visión de tratarse del mayor reto en su vida.

Conoce el significado de tener aliadas, siente la responsabilidad de ayudar a las mujeres que padecen violencia. En sus decisiones no hay espacio para arrepentimientos; sí para aprendizajes.

—¿Cómo se siente en su papel de síndica?

—Me siento muy contenta. Sé que es un cargo muy importante, y de mucha responsabilidad.

Mi intención es llevarlo a cabo lo mejor posible, aportando los conocimientos que tengo.

Soy contadora pública, y mi experiencia profesional ayuda, porque muchas de las actividades están relacionadas con las funciones a mi cargo como síndica.

—¿Qué extraña de su niñez?

—El ser libre, feliz, jugar, no tener problemas y responsabilidades que resolver. Cuando uno es niño lo que te preocupa es ser feliz.

—¿Ha sido difícil ser mujer?

—Es difícil para todas en algún momento. Como profesionales muchas mujeres nos vemos en la problemática de que no somos valoradas y es por eso que hemos estado luchando por la paridad de género, por la igualdad.

—¿Cómo le ha acompañado la violencia en su vida, si es que ha estado presente?

—Me siento afortunada, porque no he sido víctima de violencia. Sin embargo, sí me preocupa lo que sucede alrededor, en las familias, en los vecinos, en la población. Me preocupa mucho y me siento con la responsabilidad de ayudar a las mujeres que padecen violencia.

Hay que trabajar con las mujeres, tenemos que empoderarnos; entre más unidas, vamos a poder salir adelante y vivir como se debe.

—¿Como mujer cuál ha sido el mayor reto en su vida?

—El puesto que tengo actualmente como síndica es el mayor reto que he tenido en mi vida. Para mí es un reto muy importante el salir adelante y poder brindar todo lo que tengo a la población.

—¿Quiénes son sus aliados o aliadas en este proceso de ser mujer?

—Mis principales aliadas son mi mamá, mi hija, mi hermana, mis amigas, mis colaboradoras. Gente muy cercana a mí.

—¿Cree que la situación ha cam­biado para las mujeres?

—Sí, creo que ha cambiado, porque esto ha sido una lucha constante de las mujeres. Muchas mujeres en la historia han ido paso a paso para lograr esta transformación. Todavía falta mucho por trabajar, pero creo que hemos salido adelante y podido avanzar. Mientras haya mujeres con esta visión de querer ayudar, creo que va a ser muy bien logrado este movimiento.

—¿Qué hacer para que las mujeres podamos tener mayor igualdad?

—En mi entorno es apoyar. Creo que en este momento me encuentro en un lugar privilegiado que me permite ayudar a abrir puertas y espacios, para salir adelante.

—¿Se arrepiente de alguna decisión en su vida?

—No me arrepiento, sobre todo porque estoy consciente que cada decisión que he tomado, obvio no todas son las mejores, pero creo que cada decisión deja un apren­dizaje, entonces no considero que tenga alguna decisión de la cual arrepentirme.

—¿Cuál considera que es la mayor virtud de las mujeres?

—Todas tenemos muchas virtudes. Desde el hecho de ser mujeres, madres, hijas, esposas, funcionarias. Estoy convencida que las mujeres tenemos esa virtud de ser multi­facéticas.

—¿Cuál es su palabra favorita?

—Me gusta mucho hablar de lo excelente, decir: “¡Excelente día!”, “¡Lindo día!”. Es una palabra que tengo muy arraigada.

Comparte este artículo