María Mercedes Concepción T. Presidenta del Colegio de Arquitectos del Estado de Tlaxcala

12° Edición Especial Mujeres – Conoce a María Mercedes Concepción T. Presidenta del C.A.E.T.

¿Cómo se siente en esta etapa de su vida?

–Muy contenta y satisfecha, viviendo la vida sin prisa, haciendo lo que me gusta sin presiones.

–¿La niña que fue se imaginó ver a la mujer que es ahora?

–No. La verdad es que la vida da muchas vueltas, las circunstancias cambian y eso hace difícil pensar cómo seré dentro de veinte años. Sí me imaginé alguna vez con hijos y teniendo nietos, pero a lo largo de los años hubo momentos en los que pensé que no podría ser. Gracias a Dios mis hijos terminaron su carrera, son padres de familia y gente correcta.

–¿Ha sido difícil ser mujer?

–Yo entré a la universidad en 1968 y éramos 20 mujeres y mil compañeros; por lo mismo, el trato que vivimos fue de apoyo, protección e incluso de consentirnos; en la universidad nunca hubo esa situación. Lo difícil comenzó por cuestiones de trabajo con los albañiles y la gente de la obra, porque al principio no atendían las instrucciones de una mujer. Sin embargo, con compañeros de trabajo siempre he podido formar excelentes equipos.

–¿Se ha llegado a presentar algún tipo de violencia en su vida?

–De manera indirecta, sí. Yo vi estas situaciones con gente mayor, incluso con familiares, pero aunque sí nos afectó, no fue directamente a mí.

–Presenciar ese tipo de violencia qué representó para usted.

–Todas las situaciones en la vida nos enseñan algo, aportan a nuestros procesos de maduración; con el tiempo, esas experiencias nos aportan sensatez al forjarnos presencia y espíritu para afrontar esas circunstancias.

–Como mujer, ¿Cuál ha sido el mayor reto de su vida?

–Cuando mi esposo se fue de la casa. El hecho de quedarme con mis tres hijos y toda la responsabilidad que eso implica fue el reto. Los saqué adelante con lo que yo tenía a la mano y con mi trabajo.

–¿Qué la sostuvo en esos días de turbulencia?

–Siempre me he sentido muy fortalecida por mi familia, que son mi madre y mis hermanos. Ellos son mi apoyo moral y, por supuesto, mi confianza en Dios.

–¿Cree que las cosas han cambiado para las mujeres?

–Yo creo que sí. Le voy a contar una anécdota: empecé a trabajar en 1971. Entré al Departamento del Distrito Federal y me encargaron revisar algu­nas obras de poblados rurales. En ese tiempo eran Xochimilco y Milpa Alta.

Me entregaron un vehículo oficial para acudir a mi trabajo, pero cuando salí con el auto me detuvo un agente de Tránsito diciéndome que el reglamento del Distrito Federal marcaba que una mujer no podía manejar un vehículo oficial. Ahora las cosas ya no son así; creo que sí han cambiado.

–Desde su entorno, ¿Qué acciones emprende para que las mujeres tengan mayor igualdad?

–Yo creo que no deberíamos pe­lear por tener igualdad, finalmente somos más. Además, no solamente hacemos lo mismo que ellos, sino que también nos encargamos de nuestra casa y desempeñamos muchos roles al cuidar de nuestras familias. En la cuestión laboral, hay muchas cosas que equilibrar, por ejemplo, los salarios.

–¿Se arrepiente de alguna decisión que haya tomado en su vida?

–Creo que no. Hasta ahora no he tenido un resultado negativo en mi toma de decisiones.

–¿Cuál considera que es la mayor virtud de las mujeres?

–La perseverancia, voluntad y persistencia. A mí, por ejemplo, me tocó vivir la huelga de 1968 y no se resolvían, por lo cual decidí suspender mis estudios un año, pero los retomé y concluí mi carrera. En ese sentido, puedo decir que una mujer cumple con determinación.

–¿Y algún defecto?

–Muchas veces nos dejamos llevar más por la emoción que por el razo­namiento. Es algo que necesitamos equilibrar.

–¿Cuál sería su próxima meta?

–Preparar una memoria de todos los trabajos que he realizado. Tuve durante diez años un despacho e hicimos muchas cosas. También estuve muchos años en el estado de Tabasco; me tocó trabajar en la primera cartografía del estado, en el primer mapa de la ciudad, así como en los primeros programas de desa­rrollo urbano. Nos tocó escribirlos, por mencionar algunos.

—¿Qué representa para usted ser la primera presidenta del Colegio de Arquitectos de Tlaxcala?

–Es algo que agradezco mucho a la vida, porque este cargo significa un reconocimiento de los colegas; es pensar que estamos en el mismo plano.

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