Nancy Cortés Vázquez

Cargo: Presidenta Municipal
de Amaxac de Guerrero
Estudios: Lic. Ciencias Políticas
y Administración Pública
Estado civil: Madre Soltera
Edad: 44 años
Hijos: Uno

La aventura de los recorridos de infancia y la convivencia con los primos se sitúan en las cosas que extraña de ser niña. Hace cuatro años se convirtió en madre y en esta faceta está a favor de educar desde una perspectiva de género. Sabe que como mujer una de las situaciones durísimas a enfrentar es el machismo. Ha mirado de cerca distintas caras de la violencia, espe­cialmente el rostro de la violencia política. Su mayor reto a enfrentar ha sido desarrollarse profesionalmente.

El área social ha sido un aspecto predominante en su vida. En su tra­yectoria destaca su labor en PEMEX y en la CFE, espacios no carentes de retos. En algún momento visualizó convertirse en presidenta municipal, objetivo que hace poco alcanzó.

—¿Cómo se siente como presidenta municipal de Amaxac de Guerrero?

—Me siento muy satisfecha por el logro. Desde antes estaba muy involucrada en el área social. Y un día dije: “¡Voy a ser presidenta mu­nicipal!”. Es un logro, pero también es mucho el compromiso que se tiene para con los ciudadanos. Estoy comprometida con ellos y trato de hacer mi mayor esfuerzo para en­caminar a esta administración de la mejor manera, generando empatía y sensibilidad con todos ellos.

—¿Qué extraña de su niñez?

—La parte de los recorridos que hacía en los balnearios de Palo Huérfano (hoy día ya no está acti­vo), la parte de los manantiales, las pinturas rupestres, la orilla del río Zahuapan (que antes no estaba tan contaminando como hoy). Toda esa convivencia con los primos; siem­pre nos gustaba andar explorando la zona para ver si encontrábamos algún “tesoro”. Extraño la aventura que todo eso implicaba.

—¿Ha sido difícil ser mujer?

—Es difícil, porque te enfrentas a varias situaciones, sobre todo al machismo. Sin embargo, también nosotras mismas como mujeres hay que crear estos escenarios libres de eso. Es difícil ser madre, hija, her­mana y profesionista a la vez. Con el compromiso que ahorita tengo, se me complica aún más. Pero como mujer sé organizarme.

—¿Quiénes son sus aliadas o aliados en este proceso de ser mujer (madre, hija, hermana, presidenta)?

—Mi madre, mis hermanas y amigas. Ellas son las que me han apoyado y han creído en mí desde el principio.

—¿Cómo le ha acompañado la violencia en su vida?

—De niña no identificaba mucho la violencia. Comencé a identificarla cuando entré a la adolescencia, y ahorita que la estoy viviendo en carne propia. Los ataques, primero por ser mujer, mujer joven, a lo mejor por ser profesionista y, sobre todo, por parte de los hombres. He vivido violencias políticas desde la campaña. No había estado involu­crada en política, hasta este año.

—¿Podría compartirnos algún caso de esa violencia política que ha padecido?

—La parte de cómo se refieren a mí de manera despectiva, cuando me señalan sin saber la realidad. Esa es la parte que ahorita más he enfrentado.

—¿Como mujer cuál ha sido el mayor reto en su vida?

—Tengo veinte años en la parte social. Las empresas donde he trabajado son ampliamente reconocidas (PEMEX, CFE). En PEMEX fui gestor social, pero al mismo tiempo me hice cargo de negociar en un proyecto de gasoducto que viene de Texas hasta el centro del país. Y me tocó convivir con mucha gente. Otro reto que viví en PEMEX fue que de los 32 gestores solo cuatro éramos mujeres. Yo era la más joven, con menos experiencia, sin embargo, logré estar en el proyecto hasta el final. Ese fue un gran reto que pude superar.

—¿Cree que la situación ha cambiado para las mujeres?

—Sí, por supuesto. Antes éramos más sumisas y ahorita ha ido evo­lucionando esa parte. Estamos en el camino, tenemos varias mujeres que ocupan cargos importantes, en varios ámbitos. Como mujeres nos hemos desarrollado, hemos tenido bastantes sacrificios que han valido la pena.

—Justo desde el cargo que ocupa ahora, ¿qué sugiere para que las mujeres puedan tener igualdad?

—Sobre todo educar. Nosotras como madres tenemos que educar desde una perspectiva de género. El hecho de tener hijos varones, poder educar de esa forma, es la parte esencial para que haya esa igualdad. Es un poco complicado porque traemos costumbres atrás (de nuestros abue­los, padres, tíos), tal vez costumbres machistas que se han venido dando, pero hemos estado rompiendo con ese paradigma. Creo que estamos en el camino.

—¿Se arrepiente de alguna decisión?

—Sí he tomado decisiones que a lo mejor sí me arrepiento. Una de ellas sería dedicarme mucho a la parte de mi formación profesional y dejar a un lado mi vida personal. A los 40 años fui madre y quizá pude haberlo sido antes. Pero tampoco me arrepiento, he vivido cosas increíbles.

—¿Cuál considera que es la mayor virtud de nosotras las mujeres?

—Ser organizadas, comprometidas; somos más sensibles.

—¿Cuál sería un defecto?

—Sería que entre nosotras (hablan­do de mujeres) existe la rivalidad y envidia.

—¿Cuál es su palabra favorita?

—Sencillez; nobleza, tal vez.

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