Rubén Castillo Ortiz-Gerente General de Tecnomotriz Arcotlax

“A 30 años de iniciar operaciones, ahora somos una franquicia orgullosamente tlaxcalteca”

El eslogan “Una idea nueva en cali­dad y servicio” tuvo su chispazo en la mente de Rubén Castillo Ortiz, quien a treinta años evoca su inicio en 1992. “Tecnomotriz Arcotlax” ve la luz en la cuna de la nación y ahora busca dejar un legado a través de franquicias.

–¿Qué te motivó a iniciar la historia de “Tecnomotriz Arcotlax?

–Desde niño tuve pasión por todo lo que fueran vehículos, cualquier cosa que tuviera ruedas. Al trabajar en talleres mecánicos encontré talleres sucios, llenos de grasa, aceite, sin uniformes, sin ética, falta de profesionalismo. Sin embargo, todo eso fue muy formativo y me dejó ver que eso era lo que yo quería, pero de una manera totalmente distinta.

Nuestro actual eslogan “Una idea nueva en calidad y servicio” es algo en lo que creí desde el principio; por esa razón decidí estudiar la carrera técnica y, al mismo tiempo, me puse a trabajar en las cinco marcas que había. Trabajé primero en General Motors, después en Chrysler, Ford, Volkswagen y en Nissan. Luego de ese periodo de capacitación dentro de las mismas agencias, más los estudios que cursé, el 14 de diciembre de 1992 pudimos inaugurar esto que fue el inicio de un sueño que ha sido padrísimo.

A la par de este crecimiento con tu em­presa, ¿qué has visto en estos 30 años?

El poder conservar después de treinta años la misma pasión y las ganas por llegar cada día a trabajar; eso es algo que comúnmente no se ve, pero creo que soy privilegiado, porque la vida, Dios me puso exactamente donde tenía que estar. Puedo decir que conozco a muy pocas personas que disfrutan tanto su trabajo como lo hago yo. Cada vez que reci­bo una llamada telefónica y me preguntan cómo estoy, respondo: “¡Aquí jugando a mis cochecitos, como todos los días!”.

–¿Cuál fue la diferencia que empezaste a brindar a tus clientes a partir de abrir al público tu taller?

–Me apoyé muchísimo en lo que aprendí en las agencias y en los talleres mecánicos a los que fui a hacer mis veranos. En las agencias me di cuenta de sus fortalezas y debilidades; en los talleres tradicionales todo era desorden. Traté de filtrar esas ideas y así pensé: “Vamos a hacer algo diferente, una idea nueva en calidad y servicio”. Remontarnos a 1992 y ver nacer un taller mecánico que es honesto, que es limpio, que tiene calidad y que es puntual, era de verdad una idea nueva en calidad y servicio, y eso fue lo que marcó de manera inmediata la diferencia con cualquier competencia.

–En este momento tu empresa evoluciona. Pla­tícanos sobre esta etapa, en qué consiste.

–En 1992 empezamos tres amigos con este proyecto, los conocí trabajando en las agencias. Hoy en día somos dieciocho trabajadores, empezamos con 270 metros cuadrados, ahora tenemos 750 metros cuadrados, totalmente techados y operables. Empezamos con uno o dos clientes, que eran mi familia, hoy tenemos una cartera de aproximadamente 1,500 clientes.

–¿Cómo surge esta idea de seguir creciendo como marca?

–Un día mis hijas me preguntaron qué pensaba hacer con mi jubilación. Ahí fue cuando me dijeron: “Creemos que después de treinta años, que todo termine en que rentes el negocio, se nos hace mucho desperdicio de experien­cia. ¿Por qué no lo haces franquicia?”. Mi primera reacción fue: “¡No, muchas gracias! ¡Quiero retirarme y descansar!”. Entonces me dijeron: “¿Sabías que no hay franquicias mexicanas de talleres? ¿Sabías que existe Power Service, Eps, Meineke, Midas,Spee­Dee?”. Me sorprendieron al empezar a nombrar diferentes franquicias que están en el país. Otras de sus palabras fueron: “¡Papá, te queremos ayudar a que la empresa familiar no termine en una renta, sino que se convierta en un legado! Podemos hacer que esta empresa que tú y mamá han construido se vuelva una red de franquicias”. Escuchar que tus hijos te quieren impulsar es algo muy difícil de resistir.

–¿El nombre sigue siendo el mismo?

–Cuando contratamos los servi­cios de un profesional para que nos ayudara con esto nos dijo que necesitábamos conservar el ADN de “Tecnomotriz Arcotlax”, aunque tenemos que hacer un nombre que sea fácil de pronunciar en cualquier región del país o del mundo. La nueva marca se llamará “Tecno A servicio automotriz”.

–¿Qué diferencia habrá ahora como franquicia?

–Recordar que una franquicia se trata de replicar un producto o servicio en diferentes lugares. El compromiso de tener una firma que pueda estar en diferentes lugares del país o del mundo es un compromiso muy alto; en temas de servicios es un tanto complicado, porque está el factor humano. La mano de obra siempre lleva un proceso que es complicado. Si fuera un producto sería probablemente más fácil, pero al ser servicio va a haber un gran compromiso por no permitir que ninguna de las franquicias que se establezcan baje la calidad o el nivel de servicio al que la gente de Tlaxcala está acostumbrada.

–¿Quiénes pueden adquirir una franquicia de “Tecno A servicio automotriz”?

–Cualquier persona con ganas de hacer una inversión interesante de dinero en un negocio redituable y, sobre todo, muy divertido. ¿Quién es el candidato ideal? Cualquier enfermo de coches como yo, alguien apasionado por el mundo automotriz es el candidato ideal. Evidentemente hay que hacer una inversión y como todo debes de entender que te van a poner un negocio; una franquicia es adquirir los derechos para poder replicar un producto o servicio, pero finalmente será tu negocio. Cuando compras una franquicia ese negocio es tuyo y debes de cuidarlo como tal.

–¿Cuál sería tu meta inmediata?

–Sería empezar de manera regional. Que este objetivo a corto plazo sea instalarnos probablemente en Api­zaco, Huamantla, Calpulalpan; creo que ese va a ser el primer objetivo: tratar de cubrir a nivel estatal.

–¿De manera personal qué es lo que más te gusta de un auto?

–¡Eso es muy divertido! Yo era de esos niños que en la primaria salían al recreo y corrían en el patio haciendo ruido de coche con la boca; podría decir que me gusta todo de un vehículo. ¡Todo lo que puede transmitir! Si pones un poco de atención cuando te subes a un vehículo y empiezas a manejar puedes sentir a través de la espalda, las piernas, las manos, los oídos, el olfato, la vista, todo lo que le pasa a un vehículo.

–¿Qué representa para ti que la marca sea tlaxcalteca y la primera a nivel nacional?

–Representa mucho orgullo. Soy de Matamoros, Tamaulipas, pero llegué aquí en segundo de secundaria. Mi vida se forjó en Tlaxcala; en Tlaxcala conocí a mi esposa; en Tlaxcala tengo a mi familia; en Tlaxcala se pudo desarrollar este negocio que ha sido tan bondadoso y divertido. Tlaxcala significa tanto a nivel personal que estoy seguro de que vamos a entregar lo mejor de nosotros como equipo, para poner a Tlaxcala en alto en cualquier lugar de la república o del mundo a través de esta franquicia.

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