Marina Aguilar López – Valiente sí, sumisa no.

Marina Aguilar López – Representante legal de Pastelería Segovia.

Nombre: Marina Aguilar López.

Profesión: Profesora de educación primaria.

Cargo: Representante legal de Pastelería Segovia, síndica municipal del ayuntamiento de Apizaco, Presidenta de la Asociación de Síndicas y Síndicos de Tlaxcala y vicepresidenta de la Conferencia Nacional de Síndicos de México

Estado civil: casada

Hijos: dos

La enseñanza-aprendizaje de saber trabajar se la heredaron sus padres. En su juventud, la firmeza probó la persistencia de Marina Aguilar, al sostener ante la figura paterna una decisión personal e importante. Es una mujer poderosa para quien su familia y amigos son acompañantes y guías.

—Pensando en su presente, ¿Cómo se siente?

—Me siento una mujer de verdad realizada. Todas las cosas que me he propuesto hacer las he hecho. Tengo mi empresa, estoy en la presidencia, tengo mi asociación, pertenezco al Club Rotario. Me desarrollo como ama de casa, como madre, esposa, amiga y me siento plena gracias a Dios. Me siento muy contenta en este momento.

—¿Qué extraña de su niñez?

-Extraño a mis papás, la convivencia con mis ocho hermanos. Ahorita desafortunadamente quedamos cinco; era una convivencia bonita. Había carencias, pero había mucho amor dentro del hogar de mi mamá y de mi papá. Mi niñez fue una infancia bonita; la dis­fruté. Trabajamos mucho, mis padres eran muy trabajadores, nos enseñaron a trabajar. Para mi forma de ver es la mejor herencia que nos dejaron.

—¿Para usted ha sido difícil ser mujer?

—No, para nada, al contrario, es una bendición ser mujer. Las mujeres podemos desempeñar puestos y también andar guapetonas, pode­mos guisar, podemos hacer muchas cosas que a veces a los caballeros se les dificulta. ¡Me encanta ser mujer!

—¿Con qué rostros se ha hecho presente la violencia en su vida?

—A veces dentro del desempeño en la adminis­tración pública no somos muy bien vistas las mujeres, aunque también somos capaces, pero todo se ha ido superando. A veces la gente lo ve, entiende y comprende o ya que nos ven trabajar, ven que sí podemos y ya nos aceptan.

—¿Cómo mujer cuál ha sido el mayor reto en su vida?

—Creo que no ha sido difícil para mí lograr mis objetivos. En algún tiem­po pensé en ser maestra. Recuerdo a mi papá cuando le dije: “Quiero ser profesora de educación prima­ria”. – Me dijo: – “¡No, quiero una licenciatura!”. Le sostuve: “¡Quiero ser profesora”! Entré a la Escuela Normal y después pensé en poner una pastelería. Bendito Dios, lo logré. Estoy dentro de la administración pública, que también era una de las cosas que quería hacer en mi vida. Creo que todo lo que he buscado, lo he realizado; no me he quedado con ganas de hacer nada, gracias a Dios.

—¿Quiénes son sus aliados o aliadas en este proceso de ser mamá, esposa, empresaria?

—Desde luego mi familia. Son quienes siempre me acompañan y aconsejan. También tengo amigos y amigas muy valiosas; todas estas personas son las que siempre me están acompañando y me guían.

—¿Cree que la realidad social ha cambiado para las mujeres?

—Sí, ha evolucionado bastante. Ahorita ya hay más oportunidades y eso me da mucho gusto, porque de verdad hay muchas mujeres con ímpetu de trabajo, de realización de cosas y podemos hacerlas. Creo que sí vamos a lograr en un momento tener de verdad igualdad en todos los ámbitos.

—Desde el entorno en que se desen­vuelve como funcionaria pública y al frente de la Asociación de Síndicas y Síndicos, ¿Qué hace?

— Estamos realizando platicas infor­mativas con titulares de dependencias de los distintos niveles de gobierno, así como conferencias y actividades de capacitación. Además, estamos trabajando en una iniciativa que vamos a presentar al congreso, con el objetivo de optimizar el trabajo de las síndicas y síndicos del estado, por lo que es importante actualizar el marco jurídico para fortalecer las facultades y atribuciones de esta figura pública.

—¿Se arrepiente de alguna decisión?

—No. Gracias a Dios lo que he hecho me ha gustado, estoy contenta.

—¿Cuál considera que es la mayor virtud de las mujeres?

—Para mí la mayor virtud es leal, honesta y agradecida. Ser leal creo que es algo que debería tener todo mundo.

—¿Algún defecto?

—¡Ninguno, por favor, las mujeres no tenemos defectos!

—¿Puede compartir su palabra favorita?

—¡Éxito!

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