Verenice García Zaldívar – Estoy en la edad y momento justo de vida.

Verenice García Zaldívar – Licenciada en Derecho.

Nombre: Verenice García Zaldívar

Profesión: Licenciada en Derecho

Cargo: Presidenta municipal de Sanctórum de Lázaro Cárdenas

Estado civil: Casada

Edad: 39 años

Hijos: dos

Como presidenta municipal encuentra su mayor reto en garantizar el acceso a oportunidades a las mujeres, mientras que como madre, su reto es la crianza de dos varones. Es la cuarta presidenta municipal de Sanctorum de Lázaro Cárdenas y la más joven de ellas. Ha procurado en su administración materializar la paridad y el impulso a la mujer.  

—¿Cómo se siente ahora como presidenta de su municipio?

—Yo me siento feliz, plenamente realizada en cada rol de mi vida como mamá, como hija, como presidenta; es un honor serlo.

—¿Qué extraña de su niñez?

—Jugar con mi hermano, los momentos que pasábamos viendo tele o que llegábamos de la escuela y mi mamá siempre tenía la comida dispuesta; extraño esos momentos. Después de que comíamos nos dejaba salir a jugar con nuestros vecinos a las carreras, con nuestros juguetes, algo que ahora ya no vemos.

—¿Ha sido difícil ser mujer?

—No, no es difícil; es un reto, porque nos encontramos siempre en un camino lleno de adversidades, sobre todo en el desarrollo de nuestra profesión, en el desarrollo de la vida política cuando incursionamos en este medio, que tradicionalmente ha sido para los hombres.

—¿Cómo la ha acompañado la violencia en su vida?

—En mi vida personal o familiar no. Yo vine a encontrarme con la violencia a raíz del cargo que estoy ostentando; violencia política, desde insultos, descalificaciones, generalmente a través de las redes sociales, con perfiles falsos, gente que se esconde tras ese perfil y que te descalifica porque no les gusta lo que haces o porque se sienten frustrados. Yo no puedo definir otra palabra para que haya ataques que denuesten a una mujer que simplemente está haciendo su trabajo.

—¿Como mujer cuál ha sido el mayor reto en su vida?

—El mayor reto en mi vida es ser madre de familia y tener que criar a dos hombres, para forjarlos como buenos ciudadanos, como caballeros y respetuosos de las mujeres; ese es el principal reto que tengo como madre.

Como servidora pública el reto es garantizar el acceso de las mujeres a las que gobierno y a las que son mis amigas, y todas las mujeres que conozco que tienen que llegar a ostentar cargos públicos, a desarrollarse plenamente en cada rol, pero sin encontrarse con esa violencia; no debemos verla como normal, y no estoy hablando solo de los golpes. Va desde la psicológica, que te dicen: “Te tienes que callar”, “Aquí sí, aquí no”.

—¿Quiénes son sus aliados o aliadas en este proceso de ser esposa, mamá, funcionaria?

—Mi familia, en primer lugar; ellos son mis aliados. Mis hijos, mis padres, mi hermano, mis compañeras de trabajo en quienes he encontrado refugio porque de verdad que no es fácil gobernar; en esta elección las mujeres fueron mis aliadas, junto con las personas de la tercera edad, con quien siempre he tenido muchísimo trato. Ellos me impulsaron y me llevaron al triunfo.

—¿Cree que las cosas han cambiado para las mujeres?

—Sí han cambiado. Hemos ganado más espacios, pero no porque nos los hayan querido dar, sino porque han sido el resultado de una exigencia y una transformación; porque decimos: “Yo soy ciudadana y también tengo derecho a incursionar por el simple hecho de ser ciudadano en cada aspecto de la vida social”. No han cambiado, simplemente se nos han otorgado derechos que hemos ganado a raíz de un caminar muy grande. Mujeres que están antes que nosotras y que vinieron abriendo la brecha y siendo faro para que nosotras podamos acceder a esos derechos.

Hace falta mucho, porque si bien la ley obliga a los partidos políticos a que debe haber esta equidad de 50 y 50, y que deben participar las mujeres, a pesar de eso todavía hay una gran discrepancia entre los cargos públicos que ostentan los hombres y las mujeres. Te puedo decir que en el estado, de 60 presidentes municipales solo hay nueve presidentas; ni siquiera cumplimos con la equidad, en el ejercicio de los cargos no llegamos ni a la mitad.

—¿Desde su entorno y como presidenta municipal qué hace para que las mujeres puedan tener mayor igualdad?

En mi administración los cargos de mayor importancia están presididos por mujeres: la tesorería, la Dirección de Obras Públicas, el juzgado municipal, la Dirección Jurídica. Yo sí tengo la paridad 50-50. A través del Instituto Municipal de la Mujer traemos capacitaciones constantemente, como talleres y pláticas, para que conozcan qué es la violencia. Sanctorum es un municipio altamente violento; tan solo el año pasado tuvimos 987 casos de violencia, algunos muy graves, y que se han canalizado a las instancias correspondientes. Es delicado lo que pasa aquí; diario se acerca conmigo por lo menos una persona, quizá porque soy mujer y sienten esa confianza. Yo también les brindó la confianza y les digo: “Acércate y te ayudamos”.

—¿Se arrepiente de alguna decisión?

—No, de ninguna; arrepentirme de una sería como negar mi existencia, no me arrepiento de nada.

—¿Cuál considera que es la mayor virtud de nosotras las mujeres?

—Que somos sensibles a las causas de los demás. A nosotras nos llega al corazón lo que le pasa a los demás. Tenemos la sensibilidad, la empatía y somos estrictamente responsables. Nos gusta que las cosas se hagan bien, sobre todo creo que le ponemos corazón a todo lo que hacemos.

—¿Un defecto?

—El mío es ser demasiado confiada; confío de más en la gente y no toda la gente es tan buena persona. Hay quien abusa.

—¿Cuál es su palabra favorita?

—Esperanza, porque la esperanza es lo único que nos mantiene de pie. Te duermes con la esperanza de despertar al día siguiente y hacer muchas cosas.

—¿Cuáles son los proyectos que tiene para este ayuntamiento? —Seguir con los trabajos de la gestión. Mi municipio tiene muchas carencias,  resultado del abandono de hace mucho tiempo. Estoy consciente que no es fácil, que no voy a lograr todas las metas que me he trazado, porque no tengo una varita mágica para resolver los problemas de toda la gente, pero sí las cuestiones principales, como drenaje, alumbrado, un lugar seguro para todos y que tengamos agua; padecemos mucho por la ubicación geográfica que tenemos, y no es un tema de esta administración. Venimos arrastrándolo desde que tengo uso de razón. Necesitamos obras de infraestructura importantes, pero sobre todo creo que debemos rescatar el tejido social que se está perdiendo. La migración es buena, porque se llenan de recursos las familias, pero también afecta la ausencia de papá o de mamá.

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