VIVE MUJER ETAPA DE CRISIS, por el hogar y su desempeño laboral: Tere Kasuga

Publicada en marzo 2008 edición 04

“Las mujeres no deben olvidar su condición femenina y no soslayar que somos las únicas que podemos dar a luz a un hijo, por lo que a partir de eso podemos ser astronautas, doctoras en bioquímica y todo lo que queramos”

La mujer vive una etapa de crisis en el umbral del siglo XXI, porque no está dispuesta a que toda la carga del hogar sea de ella y aparte tenga que cumplir con su desempeño profesional.

El éxito de una mujer depende de su realización como tal, a partir de la toma de decisiones muy importantes como son casarse o no, tener hijos y participar de manera activa en la sociedad.

A propósito de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer este mes, es importante que los hombres entiendan que las personas del sexo femenino no están compitiendo con ellos, sino que los apoyan para mejorar el país.

“No estamos en su contra, más bien estamos añadiendo una fuerza que no estaba tan abierta y estamos dando nuestra parte para mejorar las cosas. Enfrentar al hombre no nos lleva a nada y, al contrario, tenemos que apoyarnos de manera mutua para ver cómo vamos a resolver los asuntos”, aclara María Teresa Kasuga, directora general corporativa de la empresa Kay Internacional, dedicada a la fabricación de juguetes inflables, y representante en México de la firma china Intex. Teresa Kasuga es una mujer entusiasta, emprendedora y preocupada porque cambie la vida de la mujer mexicana, a partir de un justo equilibrio en las responsabilidades, tanto en el hogar como en la familia.

“Un papel importante es no olvidarse que somos mujeres, no perder la feminidad y no soslayar que somos las únicas que podemos dar a luz a un hijo, por lo que a partir de eso las mujeres podemos ser astronautas, doctoras en bioquímica y todo lo que queramos. Entonces, no hay que perder de vista esta parte ni tampoco que tenemos la libertad de elegir con quién casarse, cuándo queremos embarazarnos y cómo queremos tener a nuestros hijos”, asienta.

Teresa Kasuga es una de las mujeres más exitosas en el mundo de los negocios del país y es la directora general de la empresa Kay Internacional, la cual está ubicada en el kilómetro 15.5 de la carretera Tlaxcala-Puebla, a la altura del municipio de Xicohtzinco.

Su empresa se distingue por priorizar la contratación de mano de obra femenina, pero apunta que esa política no tiene nada que ver con el asunto de género, sino porque la mujer de Tlaxcala tiene mucha habilidad manual para hacer productos muy delicados –en su caso juegos inflables– y porque en ellas existe la tradición de la industria textil y la elaboración de artesanías.

Entrevistada en su oficina de la ciudad de México, Teresa Kasuga platica sobre su primer contacto con las mujeres mexicanas cuando fue coordinadora del Programa de Orientación Familiar del gobierno federal, que impulsó al inicio de la década de los setenta María Esther Zuno, esposa del entonces presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez.

“En esa época tuve la oportunidad de conocer a gente tan talentosa y brillante como Beatriz Paredes Rangel –ex gobernadora de Tlaxcala y actual dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional– ella estaba participando en la Confederación Nacional Campesina, en aquel tiempo era estudiante y la veía con mucho talento”, recuerda.

Reconoce que de las mujeres del campo aprendió muchísimo y de las tlaxcaltecas también.

Como coordinadora del Programa de Orientación Familiar, emprendió acciones orientadas a la salud y nutrición de las mujeres, además de poner en marcha una campaña de parteras empíricas porque son las que atendían a las mujeres en el campo. “Fue una labor social importante y el primer paso para que se diera a las personas del sexo femenino un espacio en la sociedad mexicana”.

Incluso, destaca que en el sexenio de Luis Echeverría se estableció el Año Internacional de la Mujer en México como un llamado en todas partes del mundo para el reconocimiento de sus derechos.

“Creo que ahora en el siglo XXI el papel de la mujer ha cambiado significativamente en México, porque si bien no ha perdido su rol como fémina, ha ganado mayores espacios de participación en la sociedad. El hecho de que queramos participar política, social y económicamente es muy bueno, porque hay que tomar en cuenta que somos las forjadoras de los valores de la siguiente generación de mexicanos”.

Por ello, indica, es importante que en esta época de crisis que “vivimos las mujeres, nos detengamos a analizar hacia dónde tenemos que jalar, incluso para escoger pareja. Yo planteo la situación de que si bien es importante que nos formemos profesionalmente, también que podamos decidir qué hacer, si casarnos o no, con quién queremos casarnos y si queremos tener hijos, para erradicar las prácticas del pasado cuando los padres imponían a los maridos y el hombre decidía cuántos hijos quería tener”.

La empresaria de origen japonés, pero que se siente “más mexicana que todos los mexicanos”, asegura que el rol de la pareja ha cambiado mucho, ya que ahora las obligaciones y responsabilidades del hogar se comparten, sin considerar el trabajo que se realiza fuera de la casa.

“Las mujeres no estamos dispuestas, y lo digo por las muchas jóvenes profesionistas, que toda la carga del hogar sea para nosotras y aparte se asuma la carga profesional… hay que buscar el justo equilibrio en las responsabilidades”, enfatiza.

Teresa Kasuga tiene tres hijos –dos varones y una mujer– de 32, 30 y 27 años de edad. La maternidad alteró la vida cotidiana de nuestra entrevistada, pues al dar a luz a su primer hijo, acordó con su marido dejar de trabajar después de la actividad intensa que representó colaborar con la esposa de un presidente de México.

“Sin embargo, yo misma me sentí poco realizada, es decir, me daban las 11 de la mañana y andaba en bata en casa, entonces me dije: ¡qué barbaridad!, yo a estas horas ya hubiera ido a muchos lugares y hecho miles de cosas. A partir de esa reflexión decido no quedarme en casa, porque de otra forma no voy a desarrollar mi potencial”.

En la década de los ochenta, Teresa Kasuga se incorpora a la empresa familiar que es de juguetes.

La fábrica la fundó su padre y cuando faltaba un gerente de producción, Teresa Kasuga considera oportuno integrarse en ese puesto.

“Al ingresar a la fábrica, estaba pendiente de todo y al inicio sentí un rechazo de los hombres por tener una jefa. Decían: ¿a poco esta mujer nos va a venir a enseñar?” Ante esa circunstancia, asume un comportamiento “como la humedad”, es decir, “estar allí, que no se den cuenta que estoy allí y poco a poco me voy metiendo en todo el sistema de la empresa y, de repente, estoy bien plantada y así fue”.

Explica que primero empieza a preguntar por qué se hace esto, cómo se hace esto y a cuestionar todo lo que veía que no fuera muy bueno. Una vez que considera que ya podía dominar todo su trabajo, empieza a hacer cambios en la empresa.

Esa “sensibilidad” como mujer la lleva a ocupar otros puestos en la empresa familiar, primero como gerente de producción, después como gerente de crédito y cobranza, y luego como directora general en la época en que tenía la planta entre 500 y 600 trabajadores.

Posteriormente nombran a su marido consejero comercial de México en Washington y se va a esa ciudad, junto con sus tres hijos, para “dedicarme a estar de esposa de un diplomático durante cuatro años y medio”

Al regresar a México, su familia abre la planta en Tlaxcala. “Me gustaba mucho ir porque era salirse de la ciudad de México, encontrar otro medio diferente, gente distinta, de más calidez humana de lo que es la frialdad de la capital del país y tener más vinculación con la gente.

“En Tlaxcala, empiezo a vivir las broncas que implica una empresa desde su organización misma. La recibí empantanada porque la había manejado un gerente que se despachó con la cuchara grande. Cuando llegué encontré con que debíamos hasta la cuenta de los tornillos de la ferretería. ¡Qué horror!”.

Esta situación compleja puso a prueba su capacidad en los negocios y de inmediato se da a la tarea de sanear todas las deudas de Key Internacional, pero encuentra otro obstáculo: la vinculación con el sindicato.

“Ahí me doy cuenta de que el líder sindical no estaba acostumbrado a negociar absolutamente nada con una

mujer. Recuerdo que me dijo: con usted no hablo porque usted es mujer. Hablaría con su hermano, porque también estaba en la empresa, pero con usted no tengo nada que negociar ni hablar”, relata esa vivencia que refleja el machismo que se vivía en el medio tlaxcalteca.

Ante esa actitud, Teresa Kasuga saca a relucir su carácter y sensibilidad como mujer y sentencia al líder sindical: “si no habla conmigo, entonces no negociara con nadie. Poco a poco me lo fui granjeando con trabajo y entendí su posición de ver a una mujer chamaca, pero con el transcurso de los años nos hemos llegado a respetar y a entender que la empresa está inmersa en una competencia y si no sumamos esfuerzos, entonces tendríamos que cerrar“.

–¿Cómo ha logrado destacar en el mundo de los negocios en un medio machista como el mexicano?

–Primero que los hombres entiendan que una no está compitiendo contra ellos, sino que una está con ellos tratando de mejorar el país, no estamos en contra, más bien añadiendo una fuerza que no estaba tan abierta y estamos dando nuestra parte para mejorar las cosas. Enfrentar al hombre no nos lleva a nada, sino ver cómo vamos a resolver los asuntos, esto es, tú ayúdame y yo te ayudo, vamos haciéndolo juntos, que no nos encuentren como un enemigo a vencer, sino como aliadas y creo que es la misma relación que debe existir entre pareja.

“Creo que las mujeres por tener que administrar una casa, educar a los hijos y estar pendientes de lo que les

pasa, desarrollamos una mayor sensibilidad en los negocios y por ello nos damos cuenta cuando algo no está funcionado bien y en qué está fallando una persona. Creo que con los hombres es una relación más tajante, es una relación tú a tú y ¡ya! Las mujeres percibimos un poquito más, vemos cuando una mujer se embaraza, se enamora o le pasa algo más”.

–¿La mentalidad influye mucho?

–Para mí la participación siempre ha sido clave y eso me ha llevado a ocupar diferentes cargos en la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra). He sido secretaria, tesorera y presidenta de la Sección 43 de este organismo, que tiene que ver con la rama de los juguetes. Más adelante participé en el Consejo Metalmecánico y luego fui vicepresidenta para asuntos internacionales –estudió la Licenciatura en Relaciones Internacionales–.

Teresa Kasuga concluye que un papel importante de las mujeres es no olvidarse de su condición femenina y no hacer de lado el papel de que son las únicas que pueden procrear hijos y a partir de eso “podemos ser astronautas, doctoras en bioquímica o lo que queramos. No hay que perder de vista esta parte y es una decisión nuestra elegir con quien casarse, embarazarse en el momento que quiera, decidir cuántos hijos quiere tener y cómo los quiere tener”

El éxito de una mujer depende de su realización como tal.

José Carlos Avendaño Flores
Foto: Archivo Revista Momento

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