Yauhquemehcan, en el corazón de Tlaxcala. María Anita Chamorro Badillo, presidenta municipal

María Anita Chamorro Badillo – Yauhquemehcan, en el corazón de Tlaxcala.

Octubre 2023. Numero 190

María Anita Chamorro Badillo es fruto del esfuerzo personal y de los valores que le inculcaron sus mayores. Forma parte de una familia numerosa, encabezada por sus padres Julián Chamorro Vázquez y Guadalupe Badillo.

Es la quinta de nueve hermanos. “Soy el justo medio, el punto de equilibrio”, afirma de manera alegre esta mujer de 58 años, contadora pública formada en la Universidad Autónoma de Tlaxcala y con una maestría en Derecho fiscal, que le ha sido de particular ayuda en su trayectoria profesional.

Presidenta municipal de Yauhquemehcan, cargo al que llegó en su segundo intento en las urnas, tiene como una de sus banderas el combate frontal a la corrupción, una práctica que lacró a administraciones anteriores y que sentó malos precedentes entre el sector productivo de la demarcación.

La suya es una historia basada en el esfuerzo, la dedicación y la perseverancia. De pequeña, ayudaba en los quehaceres del hogar, sin descuidar sus estudios. Ahora, tiene como propósito apuntalar la posición de su municipio, ubicado en el centro de la entidad tlaxcalteca.

Como filosofía de vida, entiende que las mujeres son líderes, capaces de lograr cualquiera de las empresas que se propongan.

—Pues fue feliz. Siento que fui una niña querida y protegida, pero con muchas carencias y muchas limitaciones, de alguna manera con responsabilidades, porque todos teníamos que ayudar en la casa.

Mi mamá no se podía hacer cargo de todo y con carencias en los servicios; era una vida difícil, la vida del campo siempre es difícil, pero llena de lecciones, de enseñanzas. Desde ahí comprendes que la vida no es fácil y si quieres salir adelante y después te das cuenta que si quieres trascender, tienes que superar todos esos retos y eso es parte también de la enseñanza que nos dieron nuestros padres, de buscar opciones, de buscar alternativas, de buscar crecimiento.

Ellos no tuvieron la oportunidad de ir a la escuela. Mi madre solo estuvo hasta el tercer año de primaria, mi papá sí terminó su primaria y tomó algún curso de taquimecanografía; eso de alguna manera también le ayudó. Una de sus hermanas fue maestra, y la otra fue secretaria.

Dentro del ferrocarril, donde trabajó mi abuelo, tuvo la oportunidad de que ingresara mi papá. Entonces ya se dedicó no al trabajo de oficinas, sino en el trabajo duro, pero siempre muy pendientes de nosotros.

—Ayudar en la casa con los quehaceres; lo convencional, como lavar los trastes. Tuvimos un molino que nos ayudó mucho en las cuestiones económicas. Salíamos de la primaria y entraba a la secundaria y trabajamos en el molino y a todos y todas nos tocó pasar por ese trabajo.

En la mañana había que ir a atender el molino y en las tardes teníamos que ir a la escuela.

Atendíamos a las personas que lleva­ban sus maquilas y luego ya después a limpiarlo, lavarlo; terminando el trabajo ya te podías ir a la escuela. Esa era la rutina. Nos organizábamos. A veces a una le tocaba el molino, a veces a otra le tocaba el quehacer de la casa, porque las cuatro mujeres fuimos juntas, nos fuimos siguiendo y así fue la rutina de la familia.

Conforme pasaban a la preparatoria, según las responsabilidades, se iban desligando del molino, pero todos en ese entendido: teníamos que ayudar.

Obviamente mi mamá también fue muy trabajadora, siempre, siempre buscando hacerse de algún otro recurso. Siempre había apoyo, siempre había guajolotes, siempre había el cochinito; de repente había una vaca para la leche de los hermanitos, o el borre­guito. Ese tipo de cosas que siempre mi mamá nos enseñó a ese trabajo. Insisto, un trabajo rudo y cotidiano en el campo, lleno de adversidades, pero a la postre todo eso sirve.

Yo estoy convencida que el carácter que ahora tengo me ha permitido superar los retos; todo tiene su origen ahí, en la formación que tenemos en la familia, en el ejemplo que nos dan nuestros padres.

—Yo soy contadora pública de profesión e hice una maestría en Derecho fiscal. Lo necesario para obtener el grado. Terminé toda la carga académica, pero créeme que de gran utilidad me ha sido haber estudiado materias del derecho que son tan importantes, no solo para la cuestión laboral, sino para la vida misma. Es muy importante el derecho; me ha ayudado mucho ese tramo de mi vida en que pude hacer mi maestría.

—Recién egresada tuve la oportunidad de trabajar en el ramo de gasolineras, pero en el control interno, no en cuestiones fiscales o de contabilidad, más bien de apoyo a los dueños de estas empresas, que eran varias.

Ahí estuve algún tiempo desarro­llándome. Tuve y tengo la fortuna de haberme ganado la confianza de esas personas, porque, aunque yo no manejaba directamente el dinero, si estuve muy vinculada en conseguir créditos; ellos trabajaban con muchos créditos con los bancos y mi tarea era elaborar y presentar la información, las proyecciones financieras para de­mostrar la viabilidad de los créditos. Esa fue mi tarea por algunos años. La verdad es que solo tengo agrade­cimiento para las personas, porque siempre me han tratado muy bien.

A la par empecé a incursionar de manera independiente, en los servi­cios profesionales independientes, cuando era por honorarios, llevando las dos cosas. Más tarde formé mi familia y tuve la necesidad también de ir deslindándome de algunas actividades; en algún momento di clases en la Universidad del Valle de Tlaxcala, en alguna escuela técnica, y en el Conalep; como que todo un poquito. He ido haciendo experiencia en mi vida y yo me siento contenta, me siento muy satisfecha de que a pesar de que no he logrado obtener espacios de mucha mayor responsa­bilidad, creo que lo que la vida me ha puesto en el camino lo he sabido afrontar. Estoy convencida que debo seguir trabajando

—Me acerco a la política. En una primera oportunidad, decido a par­ticipar; lo vinculó ahora a esto que vivo en esta responsabilidad, donde escucha uno muchos criterios, muchos reclamos, muchos señalamientos, pero entendí en esos años que si bien es bueno analizar y reflexionar, criticar y proponer, pero si nos quedamos en esa parte de ser espectadores, nunca va a pasar nada.

Entendí que somos ciudadanos y que somos corresponsables, como les digo a mis vecinos, somos corres­ponsables de lo que sucede y de lo que deja de suceder. Me dije: ”Estoy viendo esto, veo aquello”, pero es muy cómodo estar de este lado, por qué no participar.

Yo soy una convencida de como dice el presidente López Obrador, no nacemos para ser presidentes ni nacemos para ser gobernadores; to­dos tenemos esa posibilidad. Yo no creo que haya estirpes, es más, puedo decir que estoy en contra de eso. Yo creo que todos como ciudadanos, cuando somos responsables y si nos hacemos de herramientas, tenemos esa capacidad y ese derecho a dirigir los destinos de las comunidades, de los municipios, del estado, de las naciones. ¿Por qué no?

Fue por eso que me dije que era el momento de levantar la mano; yo me acerqué, porque mi manera de pensar es un tanto más afín como de rebeldía; en ese momento el PRI reinaba y de los partidos opositores el que tenía fuerza era el PRD; vengo de una familia con esa manera de pensar.

Me acerqué al PRD municipal, aunque no tuve la oportunidad de que me dieran la candidatura después de un proceso interno; desafortunada­mente también con muchas mañas. No me dieron la candidatura, pero de todas maneras seguí.

Transité al PT y ahí me dieron la oportunidad de participar, pero no logré ganar; me quedé con unos cuantos votos, menos de 1,000, pero con mucha satisfacción, porque fue una campaña completamente limpia, como tengo la idea de que se deben ganar las campañas, sin comprar votos, sin manipular a la gente, tra­tando de ser lo más ecuánime, lo más transparente, porque yo creo que la gente no merece ser engañada.

Obviamente a veces hay situaciones en las que aunque tú quieras hacer, de repente no puedes, pero en su momento creo que fue un trabajo muy bonito, muy limpio; logré atraerme la confianza de 1,000 personas, de ser una desconocida absoluta, a cambio de nada.

También tengo que decir que fue una campaña que financié com­pletamente con los recursos que yo tenía, con los recursos que salen de la familia, de modo que cuando ter­mina la campaña y no se da, al menos logramos ingresar un regidor.

No se dieron las cosas, yo regreso a mi vida de familia, a un negocio familiar que ya teníamos y me meto de lleno a levantarlo, porque lo había dejado abandonado y también enfo­carme a mis hijos, a mi proyecto más grande, que son mis hijos.

Marco distancia de la actividad política, pero sigo trabajando con­vencida de que el país necesitaba un cambio. Ya venía siguiendo al ahora presidente López Obrador en su tra­yectoria, desde lo del desafuero y eso me permite de alguna manera seguir moldeando mi manera de pensar y mis acciones, en una oportunidad de diálogo constante con los clientes, con maestros, con estudiantes, porque mi giro está en ese ámbito, siempre trabajando en esa idea de aspirar a tener otra forma de administrar, siempre empujando en esa idea de un cambio, de que viéramos las cosas como estaban y que nuestro país no tenía ninguna posibilidad de cambiar si seguíamos por esa misma ruta.

Me considero parte de esta re­dirección que tomó nuestra nación. Más adelante, ajena a los procesos electorales, apoyando, pero desde mi lugar, desde mi trinchera, como decimos, llega el momento de este proceso electoral, en el que resulté ganadora, por una invitación de al­gunas personas que conocí en aquel momento, en 2006, 2007, y que vieron en mí una posibilidad, una oportu­nidad de ganar la elección.

La verdad es que me toman por sorpresa, porque no estaba en mis planes, yo me había descartado total­mente del tema político, pero bueno, insisten e insisten y finalmente me convencen, también un poco por mis hijos, que me dijeron: “Anímate, mamá, si te están insistiendo, pues ya diles que sí”. Terminé diciéndoles que sí, que buscaría la candidatura. Tengo la fortuna de haberla conseguido; no sé eso de qué dependió, pero de quién haya sido, lo agradezco mucho que hayan visto en mí alguna virtud, alguna característica positiva para que me dieran esa responsabilidad.

A la postre conseguimos el triunfo por un trabajo muy rápido, realmente fue cuestión de unos meses, y se dieron las cosas, ahora ya con el apoyo de mis hijos, porque en su momento eran pequeños, pero ya en esta ocasión, con mis hijos, con el manejo de la tecnología de la que tienen mucha habilidad. Recuerdo que mi hija estaba exámenes, todavía a distancia por la pandemia y andaba respondiendo con la computadora en la mano y al mismo tiempo estaba editando los videos y los subía a la página que habíamos creado para la campaña, así como las fotografías. Por fortuna se le dan esos temas y así fue como hicimos la campaña, con muy pocos recursos, sin comprometer nada para un puesto, sin comprometer obra, sin comprometer esa autonomía de la que hablo, que por fortuna puedo decir que todavía tengo.

—Mi hija tiene 26 años y mi hijo va a cumplir 28 años.

—Yo creo que hay varios. Uno, que yo creo que es sustancialmente im­portante, es el tema de la corrupción. Yo sé que hay gente que no cree, que hay gente que señala muchas cosas, pero créeme que hemos generado muchos cambios en ese sentido. Aquí era otro mueble, pero en este mismo lugar, los primeros días de la administración llegaban empre­sarios, comerciantes importantes a ver lo de sus permisos. Se les explicó dónde estaba el área para hacer los trámites, pero decían: “Yo aquí vengo con alguien que estaba aquí y a mí me decían: ‘Aquí están tus permisos’. El recibo verás que nunca me importó. A mí me interesan mis documentos, quiero estar en orden”.

Y así como eso el tema de los permisos, por ejemplo, para construir los fraccionamientos no hemos dado un solo permiso en ese sentido, pero tampoco ha sido una negativa como tal. Te quiero decir que siempre les he dicho: “Cumplan con las reglas”. Si cumples con las reglas, yo no tendré ninguna objeción en darte tus per­misos, porque esa es mi obligación.

Nuestra obligación es ayudarles, pero no a evitar que cumplan con las reglas, porque el estado que se dio en el municipio, consideramos que fue por eso, porque prevalecía el tema económico, al tema de un desarrollo ordenado, al tema de dar permisos sin que tuvieran los servicios.

Acabamos de resolver un problema en una unidad habitacional que está cerca del Seminario, y que no tenía drenaje, solo construyeron una fosa séptica, que llevaba años sin ser útil, sin darle el funcionamiento que se requería. Nos tocó resolver ese pro­blema, obviamente con el apoyo del Seminario, de la propiedad que tienen ahí, para poder sacar ese drenaje.

Lo que ordenaba aquí era el dinero: te doy tus permisos, pero a mí me vas a dar tanto, y ese tipo de cosas. Lo he podido constatar de muchas maneras. Los primeros días, todavía no rendía protesta, a un constructor lo encontré aparentemente de manera imprevista en un lugar. “Yo tengo unos permisos por ahí atorados. Yo sé que usted va a ser la presidenta, necesito que me apoye. Sé que está muy gastada ahorita con la campaña, de que ganó ha de tener muchos gastos. Dígame cuánto necesita, en este momento yo se lo doy, pero yo quiero mis permisos”, y me puso la cartera enfrente.

Eso era lo que había mucho aquí, eso es lo que había. Te puedo decir que, y cualquier empresario lo puede confirmar, han venido de agencias, del Hotel Holiday Inn, en algún momento me dice: “Qué cree, me pedían… —no voy a decir la cantidad—, pero bastante. Nos pedían esta cantidad, nada más para favorecernos con los permisos, no con los permisos. Aparte tiene que pagar los permisos. Y dijimos: Nos esperamos. Que llegue la nueva administración y a ver si no nos va peor”, me dijo el señor.

Yo les dije: “Nosotros venimos aquí a favorecer a que se desarrollen empresas, a que se genere empleo, a conservar los lugares, pero cum­pliendo las reglas. Siempre les digo: las reglas que sean parejas para todos. Las mismas reglas para todos y nos evitamos problemas. Que sí apoyamos cuando vienen personas mayores, con discapacidad, con apoyo para su predial, algún derecho que tienen que pagar, vemos las condiciones de las personas y procuramos apoyarlas, pero para ese tipo de situaciones de ir generando desorden en el crecimiento desordenado del municipio, nada absolutamente.

También la gente ha estado muy pendiente, cuando nos venían a reclamar: “Es que ya dio usted permiso para…”. Yo les contesté: “A ver, las pruebas”. No me pueden señalar, porque dicen que dijeron. Que aporten pruebas. Cuando les demostré que no era así, al final de cuentas comprendieron que sí venimos con otra idea para hacer las cosas. Yo creo que sí es un tema fundamental.

Empezamos dando el comprobante fiscal digital por internet por todo recurso que traigamos, todo el recurso que ingrese aquí, queda registrado en el SAT, con los comprobantes fiscales digitales. Ese es un ataque directo a la corrupción. Ahora tene­mos también como servicio el cobro de las contribuciones por medio de tarjetas o de transferencias. Recien­temente incorporamos el sistema de pago a distancia para el predial; ya se pueden conectar a la plataforma de nuestra página. Se conecta directo a la plataforma del banco y la gente puede pagar su predial a la distancia, consultar su saldo. De ahí mismo pueden imprimir su comprobante fiscal por internet.

Fundamentalmente eso es lo que hemos traído como una propuesta, como un compromiso, y también acercar los servicios, hacerlos más eficientes, más rápidos, que le ayude a la gente a vivir con bienestar, como es nuestro lema. Conseguimos traer el cajero de un banco; me decían: “Traigan sus cuentas con nosotros y les vamos a dar 300 mil pesos”. Un banco menor, un banco más pequeño.

A mí me interesa tener aquí a la brevedad un cajero automático. No puede ser que Yauhquemehcan esté al margen de los servicios, Que ahora ya son indispensables para todo. Y me decían: “Ya lo voy a tener”. Yo quiero una institución que garantice una cobertura mayor. Mucha gente tiene cuenta en este banco, y yo dije: “Pues no, renunciamos a los 300,000 pesos. En el otro banco no me llevo nada, pero me dieron el compromiso de instalar pronto nuestro cajero automático para esta cobertura que tiene. Se hicieron las modificaciones aquí en el edificio y nos instalaron nuestro primer cajero automático de esta institución bancaria.

Ahora ya tenemos el Banco del Bienestar, con todo lo que eso im­plicó también, porque fue todo un reto, superar la gente que tiene otra idea, de permanecer en lo mismo, de no detonar en un desarrollo de crecimiento, pero lo conseguimos finalmente. Tenemos ya nuestro Banco del Bienestar. Habrá gente que tenga otra visión de las cosas, eso es respetable, pero por lo pronto hay gente que ya se está beneficiando con ese servicio. Son de las cosas que te puedo decir que hemos innovado, que hemos acercado aquí para beneficio de los yauhquemehquenses.

En otro tema, te puedo decir que en esta administración los presiden­tes de comunidad son los que han decidido qué hacer con el recurso que por ley les corresponde, que se dirija a sus comunidades. Yo he in­tervenido lo menos en esas mesas de trabajo, porque también entendí en el momento que mi presencia deto­naba mayor diferencia de criterios, y por esa razón prefiero que lo haga el director de obra o el tesorero en su caso. Ellos han decidido qué obra hacer, y en ese sentido hemos sido muy respetuosos con ellos. Hemos trabajado de esa manera; se les ha dado recurso adicional, por ejemplo, para sus festividades. Ellos tienen su sueldo y su administración, y aparte se les da recurso para sus festividades, como el Día del Niño o el Día de la Madre. Ellos saben cómo lo van manejando.

—Son ocho comunidades.

-Somos 42,242, según el último censo. Hemos andado cercano ya a los 45,000 habitantes. Yauhquemehcan es el séptimo municipio por la cantidad de habitantes a nivel estatal; somos un municipio importante. Y es lo que yo también he querido promover entre los vecinos, que entendamos que Yauhquemehcan no es un mu­nicipio que está olvidado allá, en el último rincón. Yauhquemehcan está en el corazón de Tlaxcala, y así también nosotros nos tenemos que sentir. Todos somos valiosos, pero Yauhquemehcan tiene un lugar que se ha ido ganando,

Está en el centro de Tlaxcala, tiene un nudo carretero más importante, tiene las agencias automotrices más importantes del estado. Se han instalado agencias y te pueden co­rroborar esto que te digo, no se les ha pedido jamás un peso, nada, no tenemos por qué. Siempre le digo a los compañeros, ayudemos para que abran sus negocios.

Para mí sí es muy importante la seguridad. Que vayan a Protección Civil y si garantiza que es un espacio seguro, que abran sin problema; les damos unos días para que se regula­ricen y no pasa nada. Eso para mí es muy importante, que se garantice la seguridad de las personas, las que están al interior, los trabajadores, que además es el patrimonio de los inversionistas. Hay gente que piensa de otra manera, algún día decía que son los que querían estar y no están, y que quizá nunca van a estar aquí.

Creo que estamos entregando buenas cuentas; veo que la gente está contenta, que estamos trabajando aquí en la cabecera municipal. Siempre tratando de escuchar las propuestas bien intencionadas de las personas.

—Yo creo que el principal reto ha sido el de revertir las intenciones de desestabilizar al municipio, porque antes de que yo rindiera protesta, hubo mucho de ello y luego siguie­ron por allí también. Desafortuna­damente, puedo decirlo, casi con absoluta certeza, que compañeros del ayuntamiento estaban tratando de mover ese tipo de situaciones. Pidieron en el Congreso que me removieran.

Es la idea que tienen algunos de ser los que disponen, los que deciden, Y si uno no encaja en ese concepto, entonces no eres bienvenido. Creo que ese ha sido el principal reto, pero por fortuna lo he superado, no sola, por supuesto. Siempre me he sentido acompañada de la gobernadora, del secretario de Gobierno; siempre han estado pendientes de lo que pasa en Yauhquemehcan, y eso me ha sido de fundamental apoyo.

—Yo no lo veo tan de esa manera, y probablemente sea así, pero yo no lo quiero definir de esa manera, porque creo que la experiencia, la vida te ha puesto en el camino, y esos retos que has superado, a final de cuentas te hacen dimensionar y darle como el justo valor a las cosas.

—El tema de las obras. Ahorita estamos en la primera etapa de la restauración del parque central de la cabecera municipal. Estamos por iniciar la perforación de un pozo, del que también hubo dudas, porque necesitamos otro pozo, pero también necesitamos cambiar la infraestruc­tura hidráulica, pero como ya había el compromiso de perforar el pozo, pues vamos a perforar el pozo, si no, la gente va a crear ahí algunas cuestiones. Tenemos que perforar ese pozo, porque va a resolver pro­blemas en la cabecera municipal.

Hay necesidad de una techumbre en San José Tetel, pero no sé si la va­mos a terminar, pero sí quiero dejar al menos adelantado algo. Se requiere otra techumbre en una escuela de San Francisco y la construcción de nuestra Sala de Cabildos, eso es algo que sí o sí tenemos que hacer, que sería en este espacio que tenemos aquí en el estacionamiento, porque en el interior de las oficinas de la presidencia ya no hay más oportunidad de ocuparla para esa tarea; de momento se están haciendo en la Casa de Piedra, que también se rehabilitó.

Hemos rehabilitado muchos espa­cios, como la presidencia municipal, la propia Casa de Piedra, porque las oficinas ya estaban en condiciones lamentables. También se rehabilitó el espacio de la presidencia de Santa Úrsula, para la Universidad Politécni­ca, que ahorita está en una pausa, ahí fue una inversión que se hizo desde aquí; igualmente, se realizó el espacio que era del gimnasio de box, ahora le llamamos el Auditorio Bicentenario. Hemos reacondicionado una serie de plantas de tratamiento de aguas. Son obras que no se ven, pero que ya están dando un beneficio en la responsabilidad que tenemos en el aspecto ecológico.

En obras eso es lo que tenemos ahora por hacer. Son retos, porque ya no llega recurso extraordinario; todavía la pasada administración tuvo recurso extraordinario. De repente aquí me exigían lo mismo y yo les dije: “Espérenme. Los que se fueron estuvieron casi cinco años. Yo todavía no he terminado un año”.

—Estamos emocionados con nuestra feria. Queremos continuar con lo que hicimos el año pasado y no dar un paso atrás, sino ir mejorando la calidad de los eventos. Yauhqueme­hcan es un municipio que merece ese tipo de acercamiento. Todos los eventos van a ser gratuitos. Vamos a tener nuevamente la presencia de la Calenda, de la Guelaguetza, derivado del convenio de hermanamiento que tenemos con el municipio de Oaxaca. Te puedo decir que nadie en el estado había traído antes a la Calenda oaxaqueña ni a la Guela­guetza. La feria va a realizarse del 9 al 16 de octubre.

Empezamos con un desfile y un baile de inauguración; tenemos em­presas que están muy interesadas en venir a desfilar, porque saben que les puede servir escaparate también. Me interesa que se vea la fortaleza económica que hay en el municipio, con todo este tipo de empresas.

Después se hará la inauguración y un baile con el Grupo Quintana, que ha tenido mucho éxito en toda la región. El baile va a ser gratuito, por supuesto; durante la semana va a haber una serie de eventos de carácter cultural. Vamos a dedicar una tarde a los niños y también a las personas mayores. Por ahí tendremos alguna mención a los yauhquemehquenses que migraron en algún momento, y que también han sido una fuente de ingresos para el municipio.

Para el fin de semana tenemos el rodeo el viernes en la noche. Ese día también vienen las calendas, en un recorrido que se hace por las calles, con música muy alegre de esa región de nuestro país. El sábado es la Gue­laguetza y en la tarde es el baile con Los Socios del Ritmo. Todos esos eventos serán gratuitos. El domingo habrá una corrida y una charreada. Ese día también va a haber un festival de sabores en la Plaza del Huehue. El lunes cerramos con lucha libre y con un espectáculo pirotécnico en la noche, independientemente de la cuestión de la Iglesia y las actividades que organice.

Estamos muy contentos. Pensamos que va a ser una feria bonita, que no pierda el nivel, porque tenemos que ir para adelante. Ahora que hacemos el recuento de la incorporación de los elementos de tecnología a la adminis­tración municipal parecía de verdad que Yauhquehmecan estuviera en el último rincón del mundo, cuando estamos en el corazón de Tlaxcala. No se habían incorporado todos estos esquemas de modernidad, de facilitarles la vida a los ciudadanos. Eso es lo que queremos hacer con nuestra feria. Vienen juegos mecánicos de primera calidad y seguros. Ya se está instalando la plaza de toros, que es muy grande, con un aforo de 2,000 personas cómodamente sentadas. Vamos a ocupar ese lugar para otros de nuestros eventos.

—Que nunca se den por descontadas. Muchas veces tenemos habilidades, y cuando te das la oportunidad te sorprendes gratamente.

Decirle a las mujeres que es nuestro tiempo y no solo ahora: siempre ha sido nuestro tiempo, pero nos ha faltado reconocernos, nos ha faltado vernos al espejo y reconocer lo valiosas, talentosas, inteligentes y audaces que podemos ser, y que cuando nos decidimos y damos un paso adelante, de verdad que nos sorprendemos. Pensemos que somos mujeres, y ya por ser mujeres somos líderes, porque atrás de nosotros están nuestros hijos, está nuestra familia y ellos están viendo lo que estamos haciendo nosotros, y seguramente en esa medida ellos nos van a superar. Ese es mi último mensaje: ir siempre adelante. El mundo tiene tantas sorpresas que están guardadas para nosotras.

—Como una mujer valiente, como una mujer fuerte, como una mujer inteligente, autónoma e indepen­diente.

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