Escribo libros por la necesidad de contar historias: Yassir Zárate

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Publicada Diciembre 2007 Edición 1

“La gente no se cansa de escuchar y reflexionar sobre su vida cotidiana. El poder, el tiempo, y el mal, la triada de conceptos que inspiran que inspiran sus obras.

Escribir historias es su necesidad. El poder, el tiempo y el mal, una triada de conceptos que inspiran sus obras. Un nido de ratas debajo de su cama y el temor a corroborarlo: el génesis de una carrera llena de éxito, premios y reconocimientos de este destacado escritor.

– ¿Quién es Yassir Zárate?

– Yassir es escritor, pero esta profesión de repente es difícil asumirla y que el medio la entienda,

Responde mientras acaricia su barbilla y fija sus ojos en la taza de te que tiene enfrente.

Su nombre: Yassir Zárate Méndez, joven tlaxcalteca quien a sus 33 años de edad a escrito 8 libros, ha ganado 5 premios y se ha destacado en el medio periodístico y literario de nuestro país.

Nació un 7 de enero de 1975 en Santa Ana Chiautempan hijo primogénito de matrimonio entre Lucia María Méndez padilla y Eduardo Zárate, Yassir revela que contar historias es su necesidad porque la gente no se cansa de escuchar, de contemplar y reflexionar sobre su vida cotidiana y de las circunstancias que hay a su alrededor, expresa al inicio de la platica en un céntrico café de la capital tlaxcalteca.

¿hobby o trabajo? “una anécdota rápida, en una ocasión me invitaron a un encuentro de jóvenes en monterrey, llegamos a la recepción del hotel a darnos de alta y en las fichas tenias que poner tu ocupación y cité que era escritor, pero cuando la reviso la chava de recepción, me dijo: ¡no!, necesitamos tu ocupación, no tu hobby. Entonces le respondí: ¡no!, yo vivo de escribir. En ese entonces tenia como 25 o 26 años de edad, ciertamente tenía otros trabajos, pero mi profesión, mi oficio, y así lo entiendo es la escritura y, por lo tanto ¡soy un escritor!”

De los ocho libros que ha escrito Yassir, sólo tres se han publicado: Las Trampas de Cronos, El Tren que se va y Lithium.

«De repente la gente tiene la sensación de que un escritor es alguien que hace esto por placer y ciertamente tiene que ser así, como en cualquier otro oficio, pero escribir es un medio de subsistencia en México», lamenta

Históricamente en nuestro país ser escritor es muy complicado, porque muchos aspectos apuntan en contra de esta manera de vivir y aunque ha habido una transformación o un cambio en lo concerniente al papel de los escritores en los últimos años, hasta hace 50 años era muy difícil vivir de este oficio.

 »Yo ahora puedo decir que vivo de lo que escribo, quizá no necesariamente de literatura, pero sí ya vivo de lo que escribo en trabajos más o menos cercanos a este campo. Antes engañábamos a la literatura con otras profesiones; eras abogado, eras médico, eras ingeniero, ahora eres editor, das clases de literatura, te dedicas a colocar libros o trabajas en los medios»

Al egresar de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, Yassir se inserta al mercado laboral en los medios de comunicación, particularmente en la Coordinación de Radio, Cine y Televisión del gobierno estatal, donde se desempeñó como reportero y jefe de información.

«Vivo de lo que escribo, antes engañábamos a la literatura con otras profesiones, ahora eres editor, das clases de literatura, te dedicas a colocar libros o trabajas en los medios»

¿Por qué Yassir es escritor?

—Por una necesidad de contar historias, la gente no se cansa de escucharlas, no se cansa de contemplar lo que está a su alrededor, ni de reflexionar de su vida cotidiana o sobre las circunstancias que están en torno a ella. En otras palabras, la gente no se cansa de la narrativa, de la poesía ni del ensayo o de las representaciones. En términos estrictos: la vida es un relato.

Enfundado en un saco tipo sport, color café claro, que cubre una playera blanca con tonalidades negras y mientras se acomoda sus anteojos que junto con su larga cabellera ensortijada confirma su aire de intelectual, Yassir prosigue con su respuesta:

«En cualquier persona su vida se puede volver una historia, incluso la de aquellos que lleguen a hacer nada, Es decir, que tú de repente digas: me voy a encerrar en un convento y voy a dedicarme a hacer nada; bueno, eso ya una acción, aunque tú aparentemente estés en inactividad, lo cierto es que estás haciendo algo. Esa capacidad que tiene la vida de volverse relato, es lo que nos sirve a nosotros como escritores para formarla en palabra y luego volvérsela a entregar a la gente».

 «Esa capacidad que tiene la vida de volverse relato, es lo que nos sirve a nosotros como escritores para formarla en palabra y luego volvérsela a entregar a la gente «

Además de su necesidad de contar historias sobre lo que ocurre alrededor de la gente, el también editor de la revista de circulación nacional Complot y colaborador de La Jornada de Oriente comenta que una ficción aparentemente es una mentira, pero la verdad es que está sentada en la realidad.

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS

En el año 2000, Yassir obtuvo el Premio Nacional de Cuento «Efraín Huerta» que convoca el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el ayuntamiento de Tampico.

Ese mismo año ganó los Juegos Florales de la Revolución Mexicana que convoca el Instituto Michoacano de Cultura y en 2001 recibe el Premio Nacional de Narrativa Joven «Gerardo Cornejo» que también otorga el Conaculta y el Instituto Sonorense de Cultura.

En 2001, mención honorífica en el Premio Nacional de Narradores Jóvenes de Aguascalientes. En 1999, es Premio Estatal de Cuento Beatriz Espejo y en 2004 recibe el Premio Estatal de Poesía Dolores Castro.

«Un cuento, así sea de ciencia ficción o de género fantástico, forzosamente hace referencia a los valores, a los sentimientos, a las sensaciones y a los sentidos humanos. Es decir, cuando uno escribe una historia, aparte de que se refleja a sí mismo, refleja la realidad circundante, la ve, la procesa y la regresa el escritor, así sea un cuento de ciencia ficción, uno de corte fantástico o uno de terror; es lo que se conoce como subgéneros, pero lo cierto es que siempre estamos reflejando la realidad, criticándola, rechazándola, proponiendo nuevas formas de asumir y de hacerla, pero siempre en contacto con ella»

«Mi obsesión es el flujo del tiempo, la simultaneidad, lo que ocurre con otras personas en este mismo momento»

-¿Cuándo te nace la inquietud de ser escritor?

—Como hecho, en un momento muy puntual. Estaba en el tercer grado de preparatoria y una noche mientras estaba durmiendo, en el período de Semana Santa, de repente escuché ruido debajo de mi cama… era un rasgueo constante: ras, ras, ras. Y me dije: rata no puede ser, y así estuve casi toda la noche, pero fui tan valiente -ironiza- que no me atreví a ver que caraxo estaba ahí debajo y no pude.

 Lo que pasó en realidad es que su afición por leer la sección cultural de El Búho, que dirigía René Avilés Fabila en el periódico Excélsior, provocó que durante años arrojara debajo de su cama el resto del diario «y tenía hecho un nido de ratas literalmente»

«Ese fue el disparador, la anécdota para escribir mi primer cuento, que justamente se llama La Pesadilla. Un texto que quiero mucho, pero que realmente tenía muchísimas fallas estructurales…, literarias propiamente dicho”

El autor de Las Trampas de Cronos considera que todo escritor antes que nada es un buen lector y él considera que lo es desde que aprendió a leer.

 «El único libro que terminaba en la primaria, y con mucho gusto, era justamente el de lectura En una semana lo leía todo por esa fascinación que de repente hay. Mi bisabuelo materno fue seminarista y cuando salió del seminario después fue maestro de primaria; estamos hablando de principios del siglo XX, por 1910, entonces tenía muchos libros y yo conservo esos libros que él utilizó para dar sus clases. Uno de los que recuerdo mucho es una edición francesa de Los Miserables de Víctor Hugo, una edición de 1898 que se imprimió en París, aunque ya traducida al español. Es uno de los tesoros que tengo en mi biblioteca»

-¿Cuáles son los temas que te gusta abordar en tus obras?

—Tengo una triada muy clara: uno es el poder, el otro el tiempo y el otro es el mal.

«El poder por la relación que hay entre hombres y mujeres por tratar de subordinar al otro. Tengo una tesis: no hay mayor placer que el poden Es la capacidad que tienes para influir en los demás y considero que no hay mayor placer que el poder decidir, influir y mandar a las personas.

«El tiempo, básicamente por el asunto de la simultaneidad en cuanto a pensar qué es lo que está haciendo en este momento nuestra hija o la persona que amamos; es decir, el tiempo fluye hacia todas partes, es un continuo no espacial, porque no lo ves, no ocupa un lugar en el espacio, es más bien un desplazamiento, un ir hacia adelante aparentemente. Además, el tiempo tiene que ver con la idea de muerte, porque al final de cuentas todos vamos hacia allá. Todo ser por muy longevo que sea, por mucho que trate de evadir la muerte, está condenado a padecer [1:00 p. m., 2/12/2021] Vane: la. Toda entidad orgánica, desde la más elemental de las bacterias hasta nosotros, pasando por plantas, animales, hongos o lo que quieras, estamos condenados a morir. Ese es el flujo del tiempo, a mí me obsesiona y es justamente lo que trabajo: la simultaneidad, lo que ocurre con otras personas en este mismo momento.

«El concepto del mal lo manejo por la relación que tiene con la muerte y el poder. El mal es la nada absoluta, es la negación del ser. De Io que están llenas las historias que escribo es de la necesidad de dominar a los demás, de esta simultaneidad del tiempo y de este camino hacia el vacío. No hay mayor nada que la muerte, después de ella tenemos el vacío, por más religiones que tengamos, por más esperanza que queramos apostar a un futuro más allá de la muerte, lo cierto es que nadie ha regresado para decirnos si hay algo, ¡nadie!, ¡nadie! ¡absolutamente nadie!, entonces no hay mayor mal que el de la muerte. Espero haber sido claro que hay una relación entre estos tres temas sobre los que yo trabajo. Todo lo demás viene a ser como subordinado a esta idea, hay una triada superior que implica tiempo, poder y mal.

 «Yassír Zárate es editor de la revista de circulación nacional Complot y colaborador de La Jomada de Oriente»

 El trabajo literario de Yassir Zárate es de ocho libros escritos, de los cuales tres han sido publicados en el género de cuento, pero aparte tiene una novela inédita que es producto de una beca nacional que le dieron en la modalidad de Jóvenes Creadores del Fonca hace tres años, tiene dos poemarios y otros dos de cuentos. Además, tiene la novela titulada zapping… «El premio Efraín Huerta es uno de los que tienen mayor prestigio en el país. Cuando lo gané tenía 25 años de edad y he sido el escritor más joven que ha obtenido ese premio. De hecho, hace un par de meses se presentó una antología de todos los ganadores porque cumple 30 años de estarse convocando»

Los tres libros publicados por Yassir están agotados -el tiraje de cada uno fue de mil-. «No podemos compararnos con los niveles de tiraje y ventas de otros países desarrollados como España, Estados Unidos, Francia o Italia, o naciones de América Latina como Colombia o Argentina, hay que reconocer esta situación y por eso la necesidad de ganarse la vida como dice Gabriel García Márquez»

 SOY PARTE DE UNA NUEVA GENERACIÓN DE ESCRITORES

En la trayectoria profesional de Yassir hay dos personajes que marcaron de manera significativa su manera de escribir: Juan Rulfo y James Joyce.

Y así como en cada época de la humanidad ha habido escritores que dejaron huella con sus obras, en Tlaxcala en los últimos años ha surgido una nueva generación de jóvenes talentosos, por lo que Yassir siente que no va solo en el camino de las letras.

«Formo parte de una nueva generación de escritores que está haciendo libros muy interesantes. Desde hace siete años cuando fue el premio de Tampico, siempre he considerado que no voy solo, estamos varios, Gente como

 «No me detengo en reflexiones y trato que mis personajes se muevan constantemente»

Alan Cervantes, Jair Cortés, Iván Farías, o más jóvenes como Gabriela Conde, Karen Alvarez, Minerva Aguilar, Alejandro Ipatzi e Yvonn Márquez, están aglutinándose como una generación y tarde o temprano van a ser una referencia no nada más local, sino de mayor trascendencia’

Incluso, considera que algunos ya lo están logrando, como el caso de Jair Cortés quien es un sólido poeta, o Alan Cervantes como narrador, quienes tarde o temprano van a tener un reconocimiento de carácter nacional, «y en ese sentido vamos como una generación, aunque a lo mejor no compartimos los mismos puntos de vista estéticos, pero sí hay una cierta cercanía’

El estilo de escribir de Yassir en sus libros es «más kinético», esto es, «no me detengo en reflexiones y trato que mis personajes se muevan constantemente. siempre estoy contrastando; la poesía que hago apuesta más por la imagen, en tanto que Jair apuesta más por el desgarro emocional, Alan por cuentos que están llenos de mucha reflexión y meditación; sin embargo, con la autora con la que me siento más identificado es con Gabriela Conde por la manera rápida que tiene de contar las historias, es con quien siento mayor identidad».

José Carlos Avendaño Flores
Foto: Archivo Revista Momento

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