Gamaly Cortés Castillo – Somos nosotros y nuestras circunstancias

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Nombre: Gamaly Cortés Castillo
Cargo: Ex Regidora del ayuntamiento de Amaxac de Guerrero
Estudios: Licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública. Posgrado en Administración, Función y Políticas Públicas en la Escuela Libre de Derecho de Puebla
Estado Civil: Soltera
Edad: 30 años
Hijos: un bebé de 11 meses

Soñó con ser médica, pero ese deseo no se materializo y en su camino aparecieron las ciencias políticas, con lo que tomó la enseñan­za de que la vida te va llevando o te pone circunstancias por alguna ra­zón. Como profesionista, funcionaria pública y mujer joven considera que las mujeres deben aprender a caminar juntas, hombro con hombro, apostarle a trabajar en equipo y en beneficio de las mujeres en general. Ese es el reto que ella advierte. A Gamaly Cortés Castillo le gusta mucho el servicio pú­blico y siempre se ha preparado para desempeñar un buen papel. Anhela continuar construyendo una carrera en la política.

Cuando era niña ¿qué soñaba ser de grande?

Cuando era pequeña soñaba con ser médico. Mi abuelo enfermó cuando estaba pequeña y yo quería ser mé­dico, porque quería ayudar a la gente; quise estudiar en la Marina, pero como soy hija única no pude. Me dijeron que me quedara con mi mamá y estudié ciencias políticas; después le agarré el gusto.

¿Es difícil ser mujer?

Creo que sí. La verdad es que cuando me embaracé de mi bebé me preocu­paba mucho que fuese niña, porque creo que mi mamá —bueno, no soy hija de madre soltera— pero siempre mi mamá llevó la responsabilidad más grande. Considero que sí, para una mujer es más complicado en todos los sentidos como seguridad, condiciones sociales.

¿A lo largo de su carrera ha renunciado a algo, de acuerdo con los estándares de la sociedad, como ser mamá, tener una pareja, a su familia?

A la Marina, por ser hija única y por tener la responsabilidad de mi mamá, y creo que después (por el hecho de ser hija única) he priorizado las responsabilida­des y a veces los proyectos personales se tienen que quedar un poco a un la­dito o en espera.

¿Usted es mamá y ocupa un cargo pú­blico, ¿cómo se organiza?, ¿de quién se apoya?

Mi mamá me ayuda muchísimo, pero tengo que organizarme; me tiene que dar tiempo para todo. Las noches a ve­ces son cortas, el cansancio es mucho. A veces no da tiempo de comer bien, pero es satisfactorio saber que te desempe­ñas en varios papeles y que das todo de ti. Hay cosas que se quedan inconclusas, tenía el rol de hija, ahora, el rol de mamá, el rol de estudiante, de servidor público y este último demanda mucho tiempo. Creo que la mayor satisfacción es hacer lo que quieres y aun así crear tus condi­ciones para seguirte desarrollando.

¿Hemos avanzado en equidad?

Sí, y considero que hoy es una realidad que la legislación garantiza muchos de nuestros derechos; sin embargo, creo que el trabajo está como sociedad y también en las instituciones propiciar ese piso parejo. Mi crítica siempre ha sido que los institutos no se han encar­gado de formar cuadros de mujeres de verdad competitivas. Ahorita vemos las realidades en el Congreso, que siempre cuesta porque falta experiencia.

¿Ha vivido algún tipo de violencia?

Creo que a la que to­das estamos expuestas cuando estudias, viajas en transporte público o sola por la calle. Afortu­nadamente no ha pasa­do a mayores y creo que también mucho depen­de de la convicción de cada una de nosotras para permitir que tras­cienda. Afortunadamen­te solo ha sido el acoso que de alguna o de otra forma vivimos nosotras las mujeres en el transi­tar por las calles.

¿Desde su entorno qué se puede hacer para que las mujeres vivan en condiciones de ver­dadera equidad?

Entrarles a los temas, aunque sean temas delicados. Por ejemplo yo tenia la Comisión de Seguridad Pública. Es un tema complicado porque la sociedad piensa que como mujer no vas a en­trar bien a este tema de la seguridad y no harás un buen papel. Creo que el reto ha sido demostrar que tengo las herramien­tas y estoy preparada para afrontar cualquier reto sin importar el tema.

¿Qué aprendió de la emergencia sanitaria ocasionada por la CO­VID-19?

A valorar a la familia. Creo que a veces en el rol tan ajetreado que vivimos las mujeres y los hombres en la sociedad actual, a veces no valoramos a la familia que tenemos, a nuestros seres amados. La pande­mia nos enseñó que era lo más sagrado.

¿Tres virtudes de las mujeres?
Fortaleza, coraje y dedicación.
¿Un defecto?
El exceso de sentimiento.
¿Cuál es su pasatiempo favorito?
Me gusta mucho pasear, viajar, cuando tengo la oportunidad;
sentarme a tomar un café en la tranquilidad.
¿Cuál es su palabra favorita?
Fortaleza.

Marisol Fernández Muñoz
Lucero Ivonne Peña Jiménez
Fotografía: Federico Ríos Macías
Melisa Ortega Pérez

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