Alan Varela ganador del 1er Festival Tlaxqui Arte & Moda

El Festival Tlaxqui formó parte de las actividades por los 500 años del en­cuentro de dos culturas. A partir de una convocatoria de la Secretaría de Tu­rismo del Estado, se buscó estimular a los diseñadores de Tlaxcala para que presen­taran sus propuestas en moda, accesorios y diseño gráfico.

Luego de la pasarela efectuada el 15 de noviembre, el diseñador ganador fue Alan Hernández Varela, de 23 años y originario de Totolac. Es egresado de Escumoda, de Puebla, donde cursó la licenciatura en Em­presas de Diseño de Modas.


Fotografía: Federico Ríos Macías

Alan Varela

ganador del
1er Festival Tlaxqui Arte & Moda

Nuestra directora conversó con este jo­ven, sobre sus propuestas en torno a uno de los mundos más seductores y exigentes: la alta costura.

¿Cómo fue tu niñez?

–Puedo decir que mi niñez fue extraordi­naria. La viví al lado de mi abuela, de mi núcleo familiar. La mayoría del tiempo la viví con mi abuela, porque mi mamá tra­bajaba. Estaba yo mucho más allegado a ella. Siempre, desde pequeño, estuvo muy presente esa figura y todo lo que conlleva­ba en ella, su trabajo. Ella bordaba, cosía. De ahí empieza el arraigo a todo esto.

¿Cómo recuerdas a tu abuela?

–La recuerdo cosiendo y bordando. Ese es mi recuerdo más presente.

¿Qué hacías en ese ámbito?

–Era como sentarme todo el tiempo. Fui un niño como muy reservado. Todo el tiempo era como estar sentado al lado de ella o cosas de ese tipo. Cuando ella cosía, me fijaba qué era lo que hacía, cómo lo hacía. Llega un momento en el cual mi curiosidad llega a decirle que me enseñara. Empiezo a aprender. Empiezo a bordar desde como a los seis años. A partir de eso, después con la máquina de coser lo mismo, empiezo a agarrarle. Al principio era como jugar con ella, porque la máquina de ella es esta, que es una máquina de pedal, jugaba con el pedal y a mover la polea, más que coser. Pero después llega la curiosidad de cómo se ocupa y para qué funcionaba. Estoy aprendiendo a coser en la máquina.

¿Cuántos años tenías?

–Ocho.

¿Cómo se llama tu abuela?

–Mi abuela se llamaba Blanca.

¿Ella vive todavía?

–No, falleció hace dos años.

¿Qué hubiera pasado si hubiese visto tu trabajo?

–Creo que no podría con la emoción.

¿De verte?

–Sí. Ella decía muchas veces que ojalá le alcan­zara la vida para ver cómo sus nietos, no nada más yo, cómo sus nietos llegaban a alcanzar sus metas. Y creo que estaría muy contenta.

¿Supo que elegiste esta carrera?

–Sí. Y cuando estaba estudiando, me des­velaba noches enteras trabajando. Y ella era lo mismo. Ella no sabía lo que tenía que hacer, pero siempre me acompañaba y siempre hasta el momento que más po­día, ella estaba presente. Y si yo necesitaba algo así como de ‘Ya no sé qué hacer, cómo le hago. Ah, pues hazlo así o por qué no le haces de esta forma’. Siempre fue como una compañera en cuanto a consejos o simplemente compañía, pero siempre era como mucho el apoyar, el incentivar. Siem­pre era muy colaborativa.

Boceto, Alan Varela

¿En qué momento decides dedicarte a esto?

–Es toda una historia, por­que toda, toda mi infan­cia me la pasé como muy metido en asuntos de arte. Clases de pintura, danza, hice teatro en un momen­to. Como que el arte estuvo muy involucrado en mi vida desde el principio. Eso y conjugando un poco el que sabía coser y aprendí a ha­cerlo, me llevaron como a interesarme. No sabía en ese entonces que se podía ser diseñador, simplemen­te sabía que quería crear y que quería coser. Eso era lo que me gustaba. Coser y hacer cosas.

“Cuando entré a la se­cundaria, elijo el taller de Corte y confección, y es como mi primer acerca­miento formal a la crea­ción de indumentaria. Ahí es donde empiezo a des­tacar poquito en cuanto a mis habilidades. Es cuan­do empieza a surgir más el arraigo a querer y buscar, porque siempre me ha gus­tado, como buscar alterna­tivas, buscar cómo hacerlo.

“Termino la secundaria y fue cuando empecé a hacer cosillas. Para mí y [para] los trabajos escolares. Ya des­pués en la prepa estudié en un bachillerato tecnológico. Ahí estudié la especialidad de turismo. En ese momen­to estoy como más cerca de pensar qué es lo que quieres a futuro, pues me concentro mucho en generar una idea ya más grande, de cómo quería plantear mi vida profesional y lo que hago es centrarme en turismo.

“Cuando salgo del ba­chillerato estudio dos se­mestres de administración turística. Al final del se­gundo semestre era como ‘¿Qué estoy haciendo? Realmente esto es lo que me gusta hacer o solamente lo estoy haciendo como por la idea de estudiar algo que te genere un empleo estable’. Pues no. Tomé la decisión, se lo comenté a mi mamá y mi mamá fue como ‘Pues ya lo sabíamos. Desde siempre lo sabíamos. Era lo tuyo’. Afortunadamente tuve el apoyo de mi mamá en ese momento y se dio la opor­tunidad de retomar mi ca­rrera universitaria entrando a estudiar diseño de moda”.

¿Consideras un fracaso que hayas estudiado primero otra cosa?

–No. Lo que me ha pasado hasta ahora en la vida lo he tomado como un aprendi­zaje. Y estar adentro de una carrera que se forja en lo administrativo a mí como persona y ahora como en mi vida profesional, ya dentro de un empleo y con mi trabajo de free lance que tengo, me lleva de­masiado de la mano, por­que ya no me pierdo en las finanzas o en administrar hasta mi tiempo. Eso como que fortaleció mi desarrollo también.

Llegas a la carrera y con qué te encuen­tras, Alan.

–Me encuentro con muchos compañeros que tienen la misma ilusión. Y te das cuenta que hay que traba­jarle mucho. Es como poner los pies en la tierra cuan­do llegas y te dicen que no nada más es pasarela.

¿Qué vas pensando en el camino?

–A partir de mi vida uni­versitaria tuve como mu­chas etapas. Afortunada­mente, en la universidad donde estudié se me dio la oportunidad de aprender a dirigir pasarelas y even­tos de moda. Se me abrió una puerta enorme, por­que conocer toda la pro­yección y todo lo que hay, desde una logística en un evento de moda, pues es un monstruo y que me diera la oportunidad la directora en su momento, después de muchísimas cosas que pasé también en la escuela.

Como cuáles.

–Hubo un momento en el cual para mí fue compli­cadísimo. Tomé la decisión personal de inscribirme en un concurso, en el concurso Creare, que es un concurso internacional. Tomo la deci­sión personal de inscribirme. La directora se entera de eso y le resulta molesto, porque me acusa de usar su nom­bre, el nombre de la escuela para inscribirme y quién me acreditaba a mí ser el mejor de la institución para repre­sentar a una escuela.

“Fue un conflicto muy grande. Porque en nin­gún momento a alguien se nos dice no lo puedes ha­cer o tienes que pedirme permiso, porque además solamente era el tener co­nocimiento de que era un estudiante. Obviamente si eres un estudiante, en dónde estás estudiando, no porque le fueran a hacer publicidad o mención a la escuela. Pero para ella fue conflictivo.

“A raíz de eso se viene para mí muchísimas situa­ciones en la escuela. En­tonces era… en mi contra, porque ya no era una rela­ción saludable para mí ha­cia con los maestros ni ellos hacia mí. Ya era de ‘Díganle a Alan, porque Alan se cree, tal cual, con las palabras que me decían, se cree el más chingón de la escuela, pues díganle a él, que él lo haga o pregúntenle’. Llega una etapa pues bastante conflictiva para mí, porque ya no iba a la universidad con ganas de ir. Iba yo a la mitad. Todo lo malo era Alan. Fue difícil.

“En algún momento te llega la idea de decir ‘Mejor que ahí se quede. Si tanto problema les causa que yo esté queriendo hacer algo por mí, pues mejor ya’… y sí pasó por mi mente como abandonar la universidad”.

¿Qué es lo que te detiene a decir está bien?

–Pues creo que mis sueños. Y ahí es donde sí lo sen­tí como un ataque, pero también lo sentí como un área de oportunidad. Aho­ra me considero como con un carácter suficiente para enfrentar eso y lo que ven­ga. Fue hasta por ego per­sonal (sic). Va a poder ella más que yo. Es eso. Tomar la decisión y seguirle para adelante.

¿Cómo te fue en este concurso?

–Bien. Bueno, fue mi pri­mer concurso. Considero que para ser la primera vez que concursaba y en un concurso internacional, me fue bastante bien. Llegué a semifinales. De una lista de mil 500 y tantos participan­tes, quedé en los 36 semifi­nalistas. Estaba compitien­do con gente de Venezuela, de Nicaragua, de la India, de España. Considero que para ser la primera vez, es­tuvo excelente.


Fotografía: Federico Ríos Macías

¿Qué propuesta presentaste?

–Presenté un traje de dos piezas. Un little black dress, y una chaqueta que ambos estaban confeccionados en telar de madera de Oaxa­ca. Los mandé hacer es­pecialmente para eso y en ese momento el tema de inspiración era Orígenes y naturaleza humana. Dentro de ese tema venían varias vertientes y una era Diver­sidad de etnias. Mi inspi­ración era Tlazoltéotl, que era la deidad de la Luna y también tenía como su dualidad, que era la pasión y la lujuria. Había como una imagen femenina de fem­me fatal prehispánica (sic). Eso fue lo que inspiró para crear ese look.

¿Qué te animó a participar en ese con­curso internacional, a decir, yo me voy a lo grande?

–Nosotros íbamos cada año a un congreso y eran un año Creare y un año Minerva Fashion, en Gua­dalajara. El primer año que vamos pues obviamente te emociona y preguntas y te dicen “Es que son estu­diantes” y dices bueno, si ellos pueden, yo por qué no voy a poder. Y sí lo du­das, porque también es un shock, porque dices y si no quedo, y si no les gusta y si no soy tan bueno como para estar en un concurso, pues también es la incerti­dumbre. Pero pues también es correr riesgos. El no ya lo tienes asegurado. Todo puede pasar. Aquí viene como una parte importan­te, que es salir de tu zona de confort, porque ya esta­ba muy cómodo con el de ‘Ah, pues voy haciendo las cosas bien y a lo mejor soy bueno’, pero me lo pueden decir mi mamá, mi familia, mis amigos, pero también es bueno verlo desde un ojo crítico, que sabe. Eso para mí fue una autoevaluación.

“Esto fue en septiembre. Creare es en noviembre, pero para ese mismo no­viembre, anterior, en sep­tiembre sale una convoca­toria para Minerva Fashion, para una exposición itine­rante. Para ese entonces yo no tenía tantos conflictos con la directora. Me mandó llamar junto con una com­pañera, porque se les pidió a las universidades que iban como asiduamente al congreso, generaran una propuesta de un look, ya sea de un solo estudiante o de un colectivo. Y gene­ramos un look en colectivo, que se mandó primero en propuesta y ya posterior­mente el look confeccio­nado. Fuimos acreedores a un espacio dentro de los diez mejores, para formar parte de una exposición itinerante en Jalisco. Este concurso o esta platafor­ma la generó la Cámara o el Consejo de la Moda de Jalisco. Eso también fue una súper oportunidad, porque me permitió conocer a mu­cha gente”.

¿Qué propuesta fue?

–Fue inspirado en la evo­lución humana. Fue una chaqueta de gamuza con mangas tejidas, como en la parte de cestería. Fue así como se generó las mangas de la chaqueta y un panta­lón culotte en lino rojo.

Ese es tu segundo concurso. ¿Y luego? Ya con más problemas en la escuela.

–Ya con más problemas en la escuela, porque pasa primero Creare y luego Minerva Fashion. Para Creare yo era lo malo en la escuela. Y cuando se anun­cia que habíamos quedado en Minerva, pues [a la di­rectora] no le quedaba de otra que presumir al que ya le había escupido. Fue complicado, pero apren­des a llevar las situaciones y a comportarte de manera profesional, porque si al­guien no lo hace, tú lo tie­nes que hacer. No puedes dar lo mismo que recibes y lo que estás recibiendo son insultos, pues la mejor manera de sobrellevarlo o de mostrar tu respeto o … pues sí yo debía, aunque me estaba agrediendo, era la directora y tampoco podía mostrarme agresivo de la misma forma. Tenía que respetar la imagen de la dirección.


Fotografía: Federico Ríos Macías

¿Y luego? Ya pasaron los concursos.

–Pasan los concursos y yo sigo en la escuela. Termino la carrera y presento mi pri­mera colección en el culmen de la licenciatura. La univer­sidad nos ofrece que cada año presentemos una colec­ción. Los primeros tres se­mestres son en colectivo y el último es tu colección como lanzamiento de marca.

¿Cómo se llama tu marca?

–Mi marca es Alan Varela y presenté mi primera co­lección en Enero de 2019. Se presentó en San Pedro Muso de Arte, en Puebla. Ahí es donde ya realmen­te empieza a salir como la estética o el ADN de mi marca, porque en colectivo es pensar en equipo, y pen­sar en qué le gusta y qué me gusta y cómo podemos compaginar toda la idea y el concepto.

Llegan a un acuerdo.

–Ajá.

¿Cuál es la línea de tu propuesta, por ejemplo, de esta colección?

–En esta colección, que se denominó Vesta, está ins­pirada en las sacerdotisas romanas, las vestales, que eran dentro del imperio romano la única figura fe­menina que gozaba de pri­vilegios (sic). Son prendas que forman parte de una estética o un diseño mu­cho más elaborado. Y que puede usarse en conjunto con una pieza de la mis­ma colección o que puede extraerse y ocuparse con distintas cosas. Pero siem­pre buscando algo que la defina, que la reconozcas por el ADN de la marca, que se identifica por ser extre­madamente femenina.

Presentas tu colección y luego se viene la oportunidad del Festival Tlaxqui.

–Antes, salgo en Enero, y para marzo empiezo a trabajar.

¿Dónde trabajas?

–Estoy trabajando en Gru­po Ávila, que es una empre­sa que tiene varias tiendas. Se dedica al alquiler y renta de trajes de etiqueta, y a su vez tienen dos tiendas más, que es Festival, que se de­dica a hacer disfraces, y Piu Bella, que hacen vestidos de noche y XV años. Todo lo que son las tres tiendas llegan al mismo taller. En ese taller se hacen las pie­zas, ya sean los chalecos, los pantalones, los sacos, los vestidos y los disfraces. Todos tienen como tempo­radas y hay veces en las que se enciman las tempo­radas y se tiene que estar trabajando las dos cosas al mismo tiempo.

¿Y tú qué haces?

–Me dieron la oportunidad de tener mi primer empleo ahí y de dirigir el taller. Soy el diseñador y jefe de taller. Es una súper oportunidad. Digo, mi primer empleo y que te den la confianza para dirigir un taller, que dependen tres tiendas, y que esas tres tiendas tie­nen sucursales. No nada más es una tienda. Tienen sucursales.

¿Cuánta gente depende de ti?

–Tengo cuatro costureras y seis bordadoras. Tengo dos áreas, no solamente está el taller, que se dedica a la confección y al corte, sino fuera tengo un área donde verifico los bordados de los vestidos y posterior, de todo lo que sale, hacer control de calidad.

A la par de tu trabajo, sigues traba­jando tu marca.

–La marca de hecho la em­pecé a trabajar desde que estaba estudiando. He te­nido oportunidad de llevar­las a la par y de poderla ir creciendo poco a poco. De empezar a generar un nom­bre para mi marca, basado en mi trabajo y conseguir clientas que regresan, que es lo más importante. A lo mejor no tengo una cartera de clientas enorme, pero de las poquitas que tengo, regresan y eso a mí me hace creer que les gusta mi trabajo.

¿Para quién diseñas?

–Tengo algunas amigas y también dentro del círculo dentro (sic) del cual he empezado a generar conocidos; dentro del gobierno tengo a gente que es asidua.

De aquí de Tlaxcala.

–Sí, y del municipio [de Totolac].

Tu mercado son las mujeres.

–Sí, está enfocado totalmente al pú­blico femenino.

¿Por qué?

–Creo que la silueta femenina tiene mucho de dónde explotarla. Y explo­tarla me refiero a proponer… poder proponer y poder generar una idea mucho más elaborada de diseño. Creo que aparte es un mercado en el cual hay muchas cosas de por medio. Está el estatus social, el económico y dentro de los círculos en los que se mueven estas mujeres. Porque a lo mejor el círculo en el cual quiero o estoy intentando acomodar a Alan Varela como marca es un círculo muy cerrado, pero va por buen camino hasta ahorita.

¿Cómo llega a ti la convocatoria del Festival?

–A Andrés [Caballero] lo sigo desde antes de entrar a la carrera. Empecé a ver su trabajo y sabía que era de Tlaxcala. Obviamente era una inspi­ración. Él sube el flyer del concurso y ya fue como lo busqué y después lo vi como en las noticias y así. Surge la inquietud de yo tengo el antecedente de haber concursado en algún lugar y pude llegar al menos a semifinal ahí y por qué no intentarlo.

¿Era claro para ti que tenías que participar o lo dudaste?

–A partir de ya el haber concursado antes, entiendo que los concursos te abren puertas enormes, y que si bien no ganas o si no eres (sic) dentro de los finalistas o de los tres primeros lugares, eso no quiere decir que no hayas ganado o no hayas adquirido algún conocimiento. El simple hecho de concursar también te hace una autoevaluación. Para mí es impor­tante esa parte. El conocer mis capa­cidades y hasta dónde puedo llegar y a dónde son las áreas donde pue­do fortalecer. Los concursos para mí me han ayudado de esa manera. Era como pintarle una rayita más al tigre. Y sí fue más por eso. Obviamente to­dos queríamos ganar en ese momen­to, pero siempre sabemos o vas con la idea de que solo uno ganará.

¿Cómo empiezas a trabajar en tu propuesta?

–Elijo participar y empiezo a inves­tigar. Siempre mi diseño es basado en conceptos y en investigación y en documentación. Todo siempre trato de sustentarlo y trato de generar una idea completa y compleja. Empiezo a investigar. Al saber que el tema inspi­racional era el encuentro de dos cul­turas, pues es algo demasiado amplio y demasiado grande. Empiezo a inda­gar y a mí en particular la fiesta bra­va me encanta. Es algo que me gusta muchísimo. Si una tradición españo­la se arraigó a Tlaxcala de manera inequívoca, fue los toros. Además de que Tlaxcala posee las ganaderías de las más importantes en México. Creo que al hablar de Tlaxcala, hablas de toros y hablas de fiesta brava.

“El generar un encuentro de dos culturas, españoles y tlaxcaltecas, representados en una sola fiesta o en una tradición. También es como conocida que en la festividad de la Virgen de La Caridad, en Huamant­la, se hace la Corrida de las Luces, es otra parte que a mí me inspira para generar la propuesta que pongo en Festival Tlaxqui. Es la Corrida de las Luces y el textil tlaxcalteca.

“La propuesta está confeccionada en paño de lana y el paño y la lana es un textil que se produce también en Tlaxcala y que el paño juega como un rol importante dentro de la imagen indígena de Tlaxcala. Y es el enredo, el enredo de Ixtenco el que me hace a mí también generar como el concepto e ir jalando cosas, es la lana, es el en­redo, es la fiesta brava, es Tlaxcala, son 500 años, es España. Eso es lo que a mí me empieza a formar la idea y en el momento en que yo ya sé por dónde va la situación. Fue sentarme y dibujar y dibujar y dibujar, hasta que sale”.

¿Cuáles fueron las experiencias que recuerdas del Festival?

–Son muchísimas cosas, porque a pe­sar de que éramos muchos, la mayo­ría se conocían. El ser de Tlaxcala a lo mejor y no eran de la misma escuela, y si sí, la mayoría eran compañeros o ya se conocían de tiempo y el estu­diar fuera de Tlaxcala pues también es distinto. Es Puebla y estamos más cerquita, pero no es lo mismo, no tie­nes como un círculo más cercano.

“Fue como llegar el día del fitting y sentarme así como en un rincón mien­tras los demás platicaban y decían y veían sus diseños. Llegué en algún momento como a sentirme ser relega­do del grupo, pero a final de cuentas no es que no me guste como ser muy social y me cuesta ser una persona muy social, de hecho, soy como muy reservado y si me hablan, es muy di­fícil que empatice con la gente.

“Después estuvimos todo un día en el fitting, hice como un poquito de con­tacto con algunos de los compañeros y empezar a platicar, y platicar sobre nuestros procesos, que era como el nervio de todos, de qué está pasan­do, qué va a pasar, porque aparte llegamos y todos como súper hermé­ticos con nuestro diseño. Y es como platicar y en qué te inspiraste y qué fue lo que hiciste, pero en ningún momento me sentí como criticado o algo así, más allá de eso cada quien estaba como enfocado en que sus cosas salieran bien”.

Cuéntame, porque yo sé que cuando te tocó la mo­delo, tu diseño como que no estabas tan convencido.

–Sí, no estaba tan convencido, pero fui el último en pasar al fitting. En­tonces lo comentaba con Andrés en algún momento, no soy como de irme y meterme primero. Sabía que me iba a tocar una modelo. Y la que me tocara si mi trabajo estaba bien hecho, pues mi trabajo iba a hablar por mí. Me toca entrar y me dicen que me toca Alexis, esta modelo de piel negra (sic), no es que no me guste la piel negra, simplemente cuando ge­neras una idea de un diseño, generas hasta quién se lo va a poner o ya lo imaginas dónde va a estar puesto.

“Pensaba en una mujer igual y no híper blanca, pero sí una mujer de pelo lacio y con una piel no blanca, sino a lo mejor más de tez media, que también me diera esa parte como que fuera mestiza. Era cabello negro, piel apiñonada y cuando la veo, es todo lo contrario, es de piel negra, es un cabello afro y pues sí fue de pri­mera impresión me impactó y ya no, ya fracasé en esto. Fue complicado. Ya la visto y… pero ella súper emocio­nada. Ella está increíble, ‘Tu diseño es lo mejor. Yo sabía que aquí me iba a tocar algo súper padre’, y también te contagia de su energía. Y bueno, dije, trae buena actitud, a ver qué pasa.

“Se lo pone y camina para que lo checara la coordinadora, pero pasa algo súper gracioso, porque ya no me di cuenta, me lo dijeron hasta después, cuando empieza a cami­nar, todas las miradas fueron hacia ella. Llamaba la atención. Terminamos, le tomaron la foto, la empiezo a cambiar y llega Andrés y me pregun­ta si estoy conforme con mi modelo y le digo que no”.


Fotografía: Federico Ríos Macías

¿Algún otro momento que recuerdes durante el desfile?

–Una chica que me acom­pañó durante todo el pro­ceso del Festival, que fue parte del staff y ella siem­pre era como el ánimo de­trás de mí. Estaba súper nerviosa, así de ‘Qué va a pasar, o sea, de si está bien’. Aparte, la competencia es­tuvo impresionante. Había cosas increíbles y la verdad es que hay que saber reco­nocer cuando hay cosas bien hechas y que tengan mucha propuesta y lo ha­bía. Era complicado.

“A partir de ver que la competencia era fuerte y estaba complicado todo, fue como empezar a asimi­lar ‘Si no ganas, ya cumplis­te el objetivo, ya estás aquí’. Era ‘No te preocupes, todo va a salir bien, vas a ver, vas a ganar’. Y aparte ‘Yo ya aposté. Tengo que salir de aquí cobrando mis apues­tas’. Lo mismo, yo a Antonio Gutiérrez lo conozco, ya tiene un poco de tiempo y él también me decía ‘No te preocupes, todo va a salir bien’. Desde que lo vi, dije ‘Ese’. Y esas cosas a ti te van llenando, sintiéndote menos nervioso. Ya no tan seguro, pero menos nervioso.

“Llega el momento en el cual están anunciando quién es el ganador y pues te quedas en blanco. Y lite­ral mi mamá me preguntó, así como de ‘Qué sentías’. Nada. No… o sea, después de que escucho mi nombre, después de aquel error al pronunciar mi apellido y era como si no, sí o no, y ya lo vuelven a repetir (sic) y di­cen “Alan Varela”, es como ¡guau, ya! En ese momento pues solté todo. Ya el estrés, todo, los meses de trabajo que ya llevaba, porque en la tarde y en la mañana tengo mi trabajo y era llegar aquí a la casa y desvelarme no­ches enteras por trabajar en mi diseño. Era lo único que me pasa en ese momento, como todas las noches de desvelo y de trabajo. En dos segundos. Cuando me dicen ‘Tienes que salir con tu modelo y ya’. Ahí es como la explosión de emoción y de alegría, porque pues ya había ganado.

La modelo súper feliz.

–Sí, ella estaba la más feliz (sic) y creo que eso también a mí me ayudó. Ella en todo momento estuvo con mu­chísima actitud y con mu­chísima presencia. Y eso pues también te ayuda, te genera una seguridad. Y la verdad es que sí me sentí muy acompañado por ella.

Decides inscribirte ganas un viaje a Milán. Pero además de ir allá, qué em­pieza en tu carrera.

–La oportunidad de haber ganado el Festival Tlaxqui, a mí me saca del anonima­to. El salir del anonimato es algo… bueno, no complica­do, pero sí es como un cam­bio drástico. La verdad es que sí me cambió la vida completamente. De que solamente te conozca tu círculo cercano, que en la calle te encuentres gente y hasta te pidan una foto, es como pues súper padre, porque empiezas a ver el resultado de tu trabajo también. Y no me lo espe­raba. No pensaba que fue­ra a pasar de esa manera, pero la verdad es que lo agradezco y lo que viene es seguir trabajando y seguirle danto tiempo y espacio a mi marca, para poder en al­gún momento consolidarla.

¿Qué dice tu familia?

–Está emocionadísima. Está muy contenta. Tengo una familia muy unida, no solo mi núcleo. El resto de mi familia es muy unida. Agradezco también mu­chísimo el apoyo de toda mi familia y me siento cobijado por ella. Este logro pues es para todos también. Siem­pre me han acompañado y pues lo comparto con ellos.

¿Siempre has vivido aquí en Totolac?

–Sí, aquí siempre he estado y aquí vive la mayor parte de mi familia.

¿Para dónde va la marca Alan Varela?

–De inicio, sí pretendo como forjarme más tablas como diseñador, el seguir apren­diendo y el aprendizaje constante creo que te hace generar un trabajo más só­lido, más aterrizado. Y la experiencia de ir a Milán creo que va a fortalecer todo esto, que para mí me va a dar más herramientas, más conocimiento, y sobre todo me va a abrir la men­te a un horizonte enorme. Si después de eso se me sigue dando como la oportuni­dad de trabajar mi marca, espero poderla consolidar y darla a conocer mucho más.

“En algún momento es­tás en la carrera y poste­rior, con las cosas que vas conociendo y obviamente te deslumbras o te idealizas en algún lugar siendo pues a lo mejor no famoso, pero que reconozcan tu trabajo, sí lo imaginas, pero nunca me imaginé que fuera a pasar tan rápido. El Festival Tlaxqui me abrió una puerta dema­siado grande. Me cambió la vida de un día para otro. En segundos. Nunca me ima­giné que me fuera a pasar tan rápido. Yo tengo nada de haber salido de la carrera, y que tenga esta oportunidad, pues es increíble.

¿Qué más te gusta aparte del diseño?

–Ahorita ya no hago mu­cho, porque mi trabajo y lo que a veces tengo de mi marca, pero antes hacía teatro, hacía teatro musi­cal y todo lo que tenga que ver relacionado a arte me gusta. En algún momento practiqué deporte, que no es mi fuerte, pero también dirigido mucho al arte. Hice gimnasia olímpica durante un tiempo, pero de eso ya hace bastante.

¿Estudiaste teatro?

–Sí, estuve tomando diplo­mados, pero fue mientras estuve en la primaria y la secundaria. Ya posterior (sic) las responsabilidades escolares ya no me lo per­mitían tanto. Eso es a lo que más le he invertido tiempo antes de mi carrera.

“Estoy profundamente agradecido por la inicia­tiva que haya generado un cambio para los nue­vos talentos en Tlaxcala. No nada más para mí. Afortunadamente esta vez me tocó ganar, pero creo a todos, sin excepción de nadie, en backstage escu­ché algunas oportunidades para los chicos, entonces es tanto para ellos, como para nosotros como di­señadores en la pasarela del concurso, pues se nos abrieron puertas increí­bles, y eso está padre.

“Está padre que Tlax­cala empiece a sonar por otras cosas, y que el diseño en Tlaxcala y lo que está hecho en México también está bien hecho y que tie­ne mucha fuerza y que tiene propuesta. Eso es de agradecerse a ti, a Andrés, que haya confiado en no­sotros también para seguir haciendo esta plataforma, y que así como pasó este año, que siga pasando mu­chos años”.

Yassir Zárate Méndez