Leandra Xicotencatl Muñoz

Leandra Xicoténcatl Muñoz.

Cargo: presidenta municipal de Mazatecochco

Estudios: secundaria

Estado civil: casada

Edad: 49 años

Hijos: seis. Tres hombres y tres mujeres

Soy una mujer honesta, sencilla y transparente

Los cuentos de sus abuelos, narrados en náhuatl, fue­ron acompañantes de su infancia. Se trata de una mujer siempre rodeada de aliados. Anhela que la violencia política se convierta en impulso determinan­te, para que las protagonistas en puestos de liderazgo luchen por desvanecerla para sus sucesoras. En su tablero personal las decisiones se convierten en enseñanzas y la mayor virtud es la fortaleza: aquella que se extiende al perdón y donde lo negativo halla una metamorfosis para ser aprendizaje.

—¿Cómo se siente como presidenta municipal de Mazatecochco?

—Como mujer me siento orgullosa de ostentar este cargo; también siento una gran responsabilidad para sacar adelante los proyectos y beneficios para mi municipio.

—¿Qué extraña de su niñez?

—Extraño la convivencia familiar con mis abuelos. Cuando nos contaban cuentos: de la Malintzi, los brujos, sobre todo cuando los contaban en náhuatl; tener a los abuelitos era aprender de ellos. También disfrutar del momento familiar, eso es lo que más extraño.

—¿Ha sido difícil ser mujer?

—Sí ha sido difícil, pero también un orgullo, porque las mujeres sabemos de retos y salir adelante. Creo que todas las cosas son difíciles. Pero con ganas, esfuerzo y valor estamos dispuestas a luchar por todo.

—¿Cómo la ha acompañado la violencia en su vida, si es que ha habido?

—En este proceso de ser presidenta municipal me ha pegado fuerte la violencia política de género: las agresiones, las palabras. En días pasados fueron al Palacio Municipal a agredirme con frases y palabras groseras, tanto hombres como mu­jeres. Lo considero violencia porque en lugar de tratar de enderezar un municipio, las mismas personas están creando los malos conflictos, la mala información y, sobre todo, las groserías en que llegamos a caer como población. Es incómodo, pero tenemos que saber sobresalir a pesar de la incomodidad que tengamos y de todo lo que digan.

—¿Como mujer cuál ha sido el mayor reto en su vida?

—Formar una familia y exigirles a mis hijos que tengan educación y sepan respetar. Igual ha sido un reto estar al frente de la presidencia y defender sobre todo a las mujeres. El que yo sufra violencia política, espero que el día de mañana, las hijas de los que hoy me agreden, algún día ostenten un cargo y no vuelvan a sufrir las mismas agresiones.

—¿Quiénes son sus aliados o alia­das en este proceso de ser mamá, presidenta, esposa?

—Mi principal aliado es mi esposo. También mis hijos, mis hermanos y mis amigos. También las mujeres que en mi municipio me apoyaron. Espero que todos ellos me consideren también su aliada y amiga.

—¿Cree que la situación ha cambiado para las mujeres?

—Aquí en mi municipio un poco. Como mujeres algunas ostentan un cargo desde su familia o profesión. Hay mujeres empoderadas desde sus negocios, que han creado grandes empresas, a las cuales se les debe res­petar y empoderar día a día porque son mujeres que han sabido sacar adelante con orgullo a sus familias y empresas.

—¿Usted es la primera presidenta municipal mujer de Mazatecochco?

—Hubo una presidenta hace varios años, la maestra Sofía. Fue presidenta interina. Hoy soy la primera presi­denta por elección de San Cosme Mazatecochco.

—Desde su entorno como presidenta municipal, ¿qué hacer para que las mujeres puedan tener igualdad?

—Traer capacitaciones para hacer­las concientizar que somos iguales hombres y mujeres y no hay porqué creer lo que la mayoría de hombres machistas o mujeres que han criado hijos de pensamiento machista señalan: “Que las mujeres estamos nada más para el metate, los hijos o para lavar los trastes”. Las que hoy sufrimos de violencia política, tomar la determi­nación de que las que vienen detrás de nosotras no vuelvan a sufrir lo que hoy estamos sufriendo nosotras.

—¿Se arrepiente de haber tomado alguna decisión?

—No. Todas mis decisiones, para mí buenas, para otros malas, son enseñanzas del día a día. Toda decisión que he tomado, hasta el día de hoy sé que lo hago por el bien de mi familia, por el bien de mi comunidad y de mi municipio.

—¿Cuál considera que es la mayor virtud que tenemos las mujeres o bien usted en particular?

—Para mí es el ser fuerte. Tomar la determinación de decir, lo voy a hacer, lo puedo hacer y todas pode­mos. Todas tenemos esa gran virtud de ver más allá de lo que otros ven.

—¿Cuál considera usted que sería un defecto que tengamos?

—Un defecto mío, saber perdonar. A pesar de las cosas que me digan, dicen que una madre perdona todo. A pesar de los insultos y lo que digan para mí, no los considero así, es una enseñanza.

—¿Cuál es su palabra favorita?

—Fe. Siempre he dicho que Dios pone tiempo, momento y forma para todos y cada uno de nosotros.

Lucero Ivonne Peña Jiménez
Fotografía: Federico Ríos Macías
Melisa Ortega Pérez
Vanessa Quechol Mendoza

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