Marcos del Rosario Haget – Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación, delegación Tlaxcala.

Este organismo empresarial vivió un esplendor y ahora una permanencia con senti­do. Su mundo radica en la transformación, con la atención puesta en reactivar la economía, apertura de empresas y atención a las ya existentes, además de generar cadenas locales para sustituir importaciones.

—¿Cómo empieza su actividad en el mundo empresarial?

—Compré mi primera empresa cuando tenía 25 años; era textil y vendíamos pantalones de vestir. La cerramos y abrimos la empresa automotriz y en el 2008 compré la planta automotriz. Con eso comencé a hacer empresa.

—¿Qué es la Canacintra?

—La Canacintra es un grupo impor­tante a nivel nacional y en ese nivel tenemos casi 40,000 agremiados. A nivel local contamos con 100 agremiados.

En una época fue la cámara más importante de México, porque era obligatorio para todos los empresarios sumarse. Después ya no fue obligato­rio, pero quisimos dar continuidad a los agremiados para brindar sentido por pertenecer a la cámara, pues esa cuota representa un servicio que es de prestación, vinculación, servicios de autoridad, ayuda con trámites, ser puente con las autoridades, in­clusive ser puente entre los mismos empresarios de la región para que se conozcan con otros estados.

—¿Quiénes pueden formar parte de esta cámara?

—Quien se dedique a la transfor­mación. Solo que últimamente las cámaras han empezado a especiali­zarse. Nosotros tenemos a Bimbo, Coca-Cola y Kimberly como agre­miados. Tenemos a empresas muy grandes con nosotros en el consejo. Pero cualquiera puede pertenecer. Canacintra tiene todas las ramas, desde transformación hasta servicios.

—¿Qué tiene en consideración la cámara para la reactivación de la economía?

—Hoy la economía en México crecerá poco, han dicho que será de 1.7%, un crecimiento realmente muy pobre. Entonces vamos a ir atrayendo eco­nomía como las zonas exportadoras, como las partes automotrices y la parte del campo, que tiene parte de exportaciones; la parte textil, que tiene compra-venta y maquila en la frontera norte del país y es donde puede haber eventos importantes.

—¿Cuáles son los planes inmediatos de la cámara a nivel local y nacional?

—Primero, apoyar a las empresas en los tramites de apertura y cuando estén establecidas en el estado y requieran algún trámite con alguna parte de gobierno, ayudar para que sea de la forma más fácil y rápida. Y básicamente colaborar con la gobernadora para que la ciudadanía, empresas y gobierno nos cuidemos, ya que la seguridad del país está terrible, la parte de homicidios está creciendo enormemente.

—¿Qué nos puede compartir de la Canacintra en Tlaxcala?

—Tenemos empresas en el estado que van a crecer y empresas que van decreciendo. Realmente hay una especie de nexos entre estas empresas. El mercado está incierto. No están siendo fácil los crecimien­tos. La cancha es la misma, solo que a veces cambian los jugadores. Hay empresas que tenían contrato por contrato y ahora ya no lo ganaron, entonces para el siguiente esa empre­sa no tiene crecimiento, va a tener una contracción; no va a haber los crecimientos tan abismales como se pretendían.

—¿Cómo considera motivar a todos estos emprendedores?

—De hecho, hay programas de em­prendedores. La cámara está abierta para ayudar y asesorar a los empren­dedores si quieren abrir un negocio. En la parte del gobierno federal hay una parte de emprendedores que hace la banca de desarrollo NAFIN y la parte Bancomer, es cuando ya son proyectos más grandes, donde apoyan y van de la mano con el emprendedor, dándole recursos, capacitaciones y demás, para llegar a buen fin.

El problema es que mucha gente piensa que para emprender falta aterrizarlo bien. Creo que lo prime­ro que tenemos que hacer es, tanto escuelas como organismos, apoyar a esos emprendedores con su crédito y después, ¡ponlo sobre papel y vamos a trabajarlo juntos!

—A partir de la pandemia, ¿ha habido un giro en la cámara?

—Estuvimos con códigos de seguri­dad altísimos. Uso de cubrebocas, gel, batas, sana distancia, acrílico en todas las plantas. Fue un viacrucis que las empresas pudieran trabajar bajo esas normas. Había que registrarse en el Seguro Social para pasar una prueba y seguir trabajando.

Los sectores prioritarios sí pudieron seguir trabajando, los que no, debían cubrir ciertos requisitos. Tratar con costos y sobrecostos de una postura que no tenían antes. Tuvimos que abrir turnos, el transporte tenía que ser revisado, la gente tenía que moverse en grupos particulares. Básicamente fue bien complejo ese periodo.

—¿Cuál sería su mensaje como cámara a todas las personas y sus agremiados?

—Procurar sustituir las importacio­nes que aún son muy grandes de la parte de Asia y Europa. Tratar de centralizar esos insumos, hacerlos nacionales.

Creo que hoy es momento de vincularnos como empresas, consumir lo que hacemos en el país, tratar que la industria pequeña crezca y tener una cadena local, en vez de una cadena de importaciones. Ese es el mensaje. Mantenernos unidos y ser corresponsable con la ciudad, el medio ambiente y con los actores gubernamentales que están con nosotros. Trabajemos en conjunto, vaya­mos de la mano, pues el futuro es complejo y si no lo hacemos así, va a costar mucho más trabajo salir adelante

Lucero Ivonne Peña Jiménez
Fotografía: Melisa Ortega Pérez
Vanessa Quechol Mendoza

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