Miguel Minor – El hip hop como una forma de vida y de redención

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Miguel Minor encontró en el hip hop una forma de expresión. Durante doce años realizó y condujo el programa Detonación vital, un referente de ese género musical en nuestro país y que se transmitió por Radio Altiplano. Luego de trabajar en la televisión pública de Tlaxcala, donde produjo varios de sus más emblemáticos programas, ha emprendido varios proyectos creativos, que lo han llevado del CERESO de Tlaxcala a los Semilleros Creativos, el programa estrella de la Secretaría de Cultura federal.

En esta conversación con Momento Miguel nos abre las puertas de la memoria, al tiempo que nos habla sobre la esperanza que representa una canción rapeada para un recluso que ha perdido su libertad; en contraste, también nos ofrece la ilusión de un niño que sueña con un mejor futuro.

Egresado de Ciencias de la Comunicación, se ha especializado en la producción audiovisual. Su tema recurrente es el hip hop, que va del documental al videoclip.

Casado y padre de dos niñas que lo acompañan en su viaje creativo, desde su residencia en San José Atoyantenco, municipio de Nativitas, al sur del estado de Tlaxcala ha emprendido varios proyectos que tienen que ver con la educación. “Básicamente es eso, la educación, el hip hop y también la reinserción social que últimamente hemos estado ahí, con talleres y con algunas cuestiones artísticas dentro del reclusorio de Tlaxcala”.

-Platícanos de tu infancia. ¿Cómo creciste en esta comunidad emblemática del estado, también muy cerca de las zonas arqueológicas? ¿Cómo fue tu infancia?

-Pues soy hijo de dos maestros rurales que salieron de su pueblo y fueron a buscar dónde los acomodaran. Eso marcó mi vida un poco, porque no nací aquí. Nací en Ciudad Neza. De muy pequeño nos venimos para acá, justo para recuperar un poco los espacios, los lugares un poco más lúdicos, como no llenarnos de tanta violencia; fue así como llegamos aquí a San José.

“Para mí fue un cambio muy drástico, porque como siempre andábamos en lugares diferentes, incluso en la primaria fui a planteles diferentes. En primero fui a una primaria, en segundo fui a otra y así hasta sexto año, que aquí terminé, en un pueblo cercano que se llama Tepetitla.

“Pero fue como aprender mucho cómo se mueve la comunidad, cómo se organiza; empezar a entender también que todos se saludan aquí, todos se respetan. Y eso se me queda como una costumbre, como una rutina, que cuando llego a la ciudad, pues es más difícil, incluso me quedo con esa costumbre y empiezo a saludar a todos y todos me ven raro. Siempre he pasado mucho tiempo en el pueblo y eso también ha hecho que aprenda muchas cosas de la comunidad”.

-Y en ese trayecto que tú has tenido por la formación de tus papás, ¿cuál fue la etapa que te marcó o que tienes grabado hasta este momento?

-Yo creo que la etapa que me marcó para producir cosas, para enamorarme de lo que hacía, fue cuando mi papá se fue a Estados Unidos y yo me quedé así como pensando que tenía yo que hacer algo, pues él regresaría. Lo que empecé a hacer fue radio, precisamente en Radio Altiplano; así empecé a generar mis propios proyectos. Y a partir de eso fue lo que me marcó mucho, como querer hacer un registro de lo que pasaba a mi alrededor. Y justo en ese momento se cruzaba en mi vida el hip hop, porque muchos primos venían de Estados Unidos y empezaban a escuchar rap en español, y el rap en español a un chico de barrio lo motiva. Para mí siempre ha sido algo que me ha sacado de muchos baches familiares, incluso de superación personal. Para nosotros el rap y el hip hop ha sido como algo de superación personal día con día. Es como un manifiesto y ese manifiesto lo sigo manteniendo.

“Entonces eso fue lo que me marcó, el hecho de tener una ausencia y también de querer cambiar mi entorno, para que no solamente siguiera pasando eso, pero también hablar un poco de mi experiencia, y eso creo que fue lo que me marcó y también me hizo aferrarme más a la carrera y querer sobresalir un poco del barrio”.

-¿Y en qué momento eliges la carrera de comunicación?

-Yo quería ser periodista porque mi papá siempre leía la revista Proceso y el periódico Unomásuno. Yo siempre veía los números atrasados, o él iba a la Ciudad de México y traía literatura. La Jornada, siempre traía cosas así y todo el tiempo se la pasaba hablando de política. Entonces para mí eso fue muy normal y parte de nuestra conversación diaria; eso también me marcó. Yo quería ser periodista, investigar cosas, crear cosas, a partir de los análisis periodísticos. Esa era un poco mi intención.

“Cuando llegué a la universidad me di cuenta que había también una posibilidad que me llenaba y que era parte de mi época, los medios audiovisuales, a partir de que hice un cortometraje como parte de un ejercicio de la materia de guion. Ese cortometraje tuvo buena aceptación, ganó un Festival en la Ciudad de México”.

-¿Cómo se llamaba? 

-Se llamaba Pasos con el aire, era como la alegoría de un niño que vivía en una comunidad rural, que a través de los silbidos expresaba lo que sentía. Ese era mi guion, lo hice con mis compañeros de universidad y a partir  de eso fue como empecé a notar que tenía la idea de empezar a hacer discursos audiovisuales. Me empecé a enfocar en la parte de producción y después retomé unos proyectos y empecé a trabajar de manera profesional en los medios audiovisuales.

-¿Dónde estudiaste?

-En la Escuela de Comunicación y Ciencias Humanas. Está en la colonia Centro, en Puebla. Es una universidad que en ese tiempo nos brindaba la oportunidad de conocer materias como semiótica, análisis fílmico, análisis discursivo. A través de las figuras retóricas hacíamos levantamiento de imágenes. Eso me gustó mucho. Cuando terminé la carrera entro a trabajar a Televisión de Tlaxcala.

-¿Cómo se abre la oportunidad de que empieces a trabajar en Televisión de Tlaxcala?, ¿cómo llegas?

-Llego a partir de que hago una propuesta para radio. La idea era hacer un programa de hip hop, porque tiene que ver con el movimiento de varias expresiones artísticas. Y a partir de que hice esa propuesta en la radio, estuve un año en Radio Altiplano colaborando sin que me pagaran un solo peso, pero eso para mí representaba una responsabilidad y yo presenté, hice un piloto y se lo presenté a Elia Sánchez, sobre la alfarería en Teneyécac; eso era también parte de mi tesis.

“Le llevé ese demo, que me costó bastante hacerlo, porque no tenía una cámara, no tenía un lavalier, no tenía absolutamente nada de equipo y todo me lo prestaban. Ahora le agradezco a la persona que me prestó ese equipo para poder hacer mi piloto; se lo presenté a los directivos de la Televisión de Tlaxcala y ellos me dijeron que sí, que estaba bien mi propuesta y empecé como realizador. Ni siquiera empecé como asistente ni nada, empecé muy joven.

“Empecé haciendo programas y a mi responsabilidad tenía que hacer un programa cada ocho días sobre el acontecer cultural de Tlaxcala, que era El Equilibrista. Ahí empecé a conocer, aparte de que ya conocía toda la escena cultural del pequeño estado de los 60 municipios. Conocí los 60 municipios, conocí a la mayoría de la escena artística y ahí empezó mi carrera en la televisión”.

-Durante esta experiencia que tienes en la Televisión de Tlaxcala, que es de 10 años, qué fue lo que realmente te ha permitido ir o abrirte para hacer otras cosas.

-Pues la experiencia que tengo o que tuve en los medios públicos, tomando en cuenta la radio y la televisión, creo que me deja como los procesos, porque en un medio profesional se tiene que trabajar a través de procesos y que también el hecho de tener una televisora, como Televisión de Tlaxcala, tiene que ver con que llegan muchas personas de otras televisoras que nos enseñaron a hacer programas de corte cultural y educativo.

“Eso me está sirviendo ahora, porque ahora que me dedico a la docencia, se acomodan muy bien todos los procesos que nosotros teníamos, como los manuales de producción, los objetivos, cómo incidir en las audiencias, audiencias de grupos vulnerables. Esto también me ha ayudado mucho para detectar qué es lo que se necesita en cuanto a las temáticas, a las formas a lo que tenemos que hacer para realizar contenidos y es una constante.

“Ahora tengo una página web y siempre es una constante de estar en una redacción y estar escribiendo algo o ya es como parte de una rutina que tengo que hacer normalmente, y un poco me da tiempo de hacerlo con la docencia, pero ahora es como un poquito más absorbente”.

-¿Por eso decides salirte de Televisión de Tlaxcala?

-Sí, yo renuncié, no me corrieron, no hubo nada de eso; hubo un buen arreglo con la televisora. Yo presenté mi renuncia porque de igual manera el tiempo que tenía con otros proyectos, pues ya no podía cumplir con todos. Entonces decidí cambiar un poco los contenidos que yo hacía, así hice mucho folclor, hice mucha cultura.

“Pero lo que quería hacer era dejar también como un sello personal, porque cuando estás con un comité editorial, no puedes hacer tus ideas. No es que hubiera una censura, nunca tuve una censura por parte de ellos, pero sí era como yo quería hacer mis propios contenidos, decir lo que yo quería, armar mis proyectos para mí, capitalizar que esos proyectos fueran parte para mí. Y hubo muy buenos proyectos que hicimos en la televisión.

“Incluso uno de ellos, cuando entré hice uno de migración, que se llamaba Volvieron del Norte, que se trasmitió en Canal 22 internacional; para mí fue una satisfacción que me hablara uno de mis familiares que está allá, es mi suegro. Me habla y me dice: “Oye, vi tu programa, vi al pueblo, vi a tus paisanos y aparece al final tu nombre”. Eso casi nadie lo sabe, para mí era como una retribución muy grande el hecho de poder hacer programas que reflejaran lo que yo vivía en mi pueblo, pues al pasar el tiempo de que cada año que yo recorría los 60 municipios de Tlaxcala buscando historias o tratando de darle seguimiento a otras, pues siempre me daba la espinita de querer volver a hacer más temas.

“Siempre me ha gustado la música, yo creo que el hip hop me ha gustado mucho también por eso, ahora sigo también como dedicándole más tiempo al hip hop”.

-¿Y cómo entra el hip hop en tu vida?

-Es como te decía al principio, es como un manifiesto de rebeldía, que sigue estando latente. Ese manifiesto era como un manifiesto de lo oprimido, un manifiesto de las personas que vivimos en un barrio, en un pueblo y que yo me identificaba con esas rolas, porque yo hablaba, como muchos dicen, lo que está diciendo esa canción está describiendo mi vida y creo que a partir de lo que esa rola dice puedo identificarme y puedo llevar como un himno de vida, incluso salir de la casa y decir “Hoy voy a hacer algo diferente”. Y esta canción me va a motivar a hacerlo bien o incluso lo que hacen otros amigos, que por ejemplo dicen “Pues yo voy a ir, voy a ir a saltar y voy a llevarme esta canción como un himno de querer empoderarme”, ¿no?

“Para mí no funcionaba así, para mí funcionaba como diferente, me motivaba para terminar mis proyectos, para aferrarme a terminar algo o tener la seguridad ante alguien; eso me lo dio el hip hop, que no lo encontré en ningún otro lado”.

-Pero llegaste a él por amigos, o por qué lo empezaste a escuchar.

-Ajá, por amigos; en principio fue por amigos. Algunos de los primos que tengo viven en Estados Unidos; ellos traían música, casetes y una vez mi hermano me regaló un casete en inglés y me dijo “Mira, esto es rap”. Yo lo empecé a escuchar y dije “Ah, se escucha chido”.

“Pero como íbamos mucho a Puebla, en un mercado que se llama La Cuchilla, cerca del Mercado Hidalgo, porque aparte de eso seguíamos todo el fenómeno sonidero, que nos llevó a un movimiento que también es marginal, de la periferia, que también nos llevó a conocer el hip hop, porque yo buscaba cosas de sonideros, como música sonidera y entonces encontré un casete que traía cosas de rap. Vine a la casa, lo puse, porque aparte mi mamá no me dejaba escuchar rap o cosas así, porque mi mamá es cristiana.

“Yo siempre iba a contracorriente; ponía mi casete cuando ya se habían dormido. Yo decía “Esto habla en español, esto me identifica”. Hablaba de que un día iba a salir del barrio y que un día iba a empoderarse y eso como que me desahogaba un poco y para mí la música siguió manteniendo esa función.

-¿Y ahora qué dice tu mamá?

-Pues ya le gusta. Cuando empecé, cuando me escuchaba en la radio, subían en su camioneta mi papá y mi mamá, ponían la radio y escuchaban que yo estaba ahí, pero escuchaban que a veces las rolas decían groserías, entonces a veces me llamaba la atención mi mamá, me decía: “Pero ¿cómo puedes hacer eso, si al final están diciendo puras groserías?”, y pues yo trataba de justificarlo.

“Cuando ya pasó el tiempo, también alrededor del hip hop empecé a presentar proyectos que tenían que ver con el rap, y lo relacionado con lo audiovisual.

“Una vez le dije ‘Acompáñame a la presentación de un proyecto en el Centro de las Artes’, cuando recién lo abrieron. Presentamos el proyecto Esponjas de Vinagre, que eran dos videos que hablaban sobre la trata de personas con fines de explotación sexual y siempre era como nosotros dentro del rap; le llamamos rap progresista, porque tiene que ver con un cambio, con generar conciencia social.

“Me acompañó; igual mi papá me acompañó y ella se pudo dar cuenta de cómo era el movimiento, incluso se relacionó un poco con mis amigos, los amigos que venían de otros estados y vio que realmente era redituable.

“El hecho de estar en el hip hop, porque me estaban financiando un proyecto que no cualquiera accede a esos proyectos, porque hay que hacer una carpeta de producción, hay que hacer toda una planeación. A partir de eso empecé como a llevarla a los lugares dignos para que ella lo pudiera apreciar, porque si la llevaba a una cancha, con una lona, a un evento donde todos se estuvieran drogando, me iba a decir que no estaba tan chido, pero traté de dignificar un poco el hip hop y es lo que ahora trato de hacer: trato de llevar el rap a otros espacios.

“El año pasado estuvimos en el Museo Regional del INAH, donde hacíamos charlas sobre Tlaxcala. Iban raperos, pues hay muchas instancias que ahora siguen el trabajo que hago y que ven que hemos tratado de dignificar los espacios en el hip hop”.

-¿Hay audiencia?

-Sí, creo que cuando yo hacía el programa de radio, lo hice durante 12 años en Radio Altiplano.

-Cómo se llamaba.

Detonación vital. Ese programa tuvo mucho alcance, incluso cuando empezaba a conocer gente me decía “Ah, te escuchamos en la radio; te escuchamos en Detonación vital”. Teníamos mucho público de Puebla y como empezamos hace doce años, prácticamente pues era nuevo.

“Incluso hubo una publicación de una revista de la Ciudad de México que decía que había doce programas de radio a nivel nacional y a nosotros nos incluía. Nos hicieron una reseña y empezó a cobrar un sentido muy importante para mi vida y para la gente, que yo pude trabajar con ellos a partir del programa.

“Con el proyecto Esponjas de Vinagre en el 2016 hicimos una gira en algunas estaciones en el metro. La Secretaria de Cultura de la Ciudad de México nos pagó los viáticos para presentarnos en diferentes estaciones y llevamos el rap de las comunidades. Uno de mis amigos que representaba ese proyecto, que es de Tepetitla, estuvo rapeando junto con otro rapero que se llama DH7 e hicimos esta gira. Íbamos a las estaciones, proyectábamos los videos y se veía ahí el huehue con una máscara y detrás de la máscara salía una mujer golpeada; para muchos era muy agresivo ese discurso, pero al final para nosotros era bueno que el rap que hacíamos en el pueblo o en los pueblos se veía en otros lugares y que era apreciado por la gente. La gente se paraba y decía “A poco ustedes son de Tlaxcala, a poco Tlaxcala existe o ¿en Tlaxcala hay rap?”. Nosotros llevábamos en las espaldas ya muchos años trabajando.

“Luego me decían ‘Qué bueno que empiezan a hacer estos proyectos’, pero era como el resultado de muchos, muchos videoclips que había hecho y lo único que estaba yo haciendo era como tratar de profesionalizar lo que hacía y capitalizar también los lugares a donde íbamos”.

-De manera simultánea tu profesión te ha acercado a la cultura y a la cultura, incluso como lo comentabas conocer todo Tlaxcala. ¿Qué es para ti Tlaxcala a partir de conocerlo a través de sus culturas?

-Para mí Tlaxcala es como una buena calidad de vida. Yo he ido a otros estados donde no refleja una buena calidad de vida. Aquí la mayoría de los pueblos tiene agua potable.

“Lo que me llama mucho la atención es la organización que tienen en las comunidades. Siempre que iba a grabar a algún lugar nos atendían muy bien. La gente es muy hospitalaria y aparte de eso también hay algún un rasgo cultural que se defiende, porque es muy territorial.

“Puedes ir, por ejemplo, a San Juan Huatzinco, que es un lugar muy pequeño y es un municipio, y puedes ir a Nopalucan, que también es un pueblito muy pequeño y también es un municipio. Eso quiere decir que hay una identidad propia para cada lugar, aunque sean territorios muy pequeños. Siempre van a marcar ese legado que tenemos como ancestral, porque siempre hay lugares específicos donde representamos el pan de fiesta, donde representamos los petates, donde representamos el labrado de piedra o representamos el tallado de madera. Eso creo que no lo hemos perdido, porque nos lo dejaron los ancestros y creo que los seguimos cultivando, ya con nuestras formas, nuestras maneras de pensar, pero creo que para mí Tlaxcala es eso, la organización territorial y representar siempre orgulloso el lugar de donde se es”.

-Después de que dejas Televisión de Tlaxcala, en qué proyectos empezaste a trabajar.

-Dejo la Televisión de Tlaxcala y me involucro en la docencia. Empiezo a trabajar en la escuela de cinematografía y medios audiovisuales Cinema, que es una escuela que ya lleva 10 años en el ramo, y se dedica a hacer cine. Yo estoy en la parte de producción audiovisual, imparto el taller de realización televisiva; empiezo a incursionar en la docencia, aunque ya había dado algunos otros talleres de radio en esa misma Universidad.

“También empiezo a aplicar a muchas convocatorias, como la de PACMYC, donde sale ganador el proyecto que tenía con los chavos de San Pablo del Monte, porque ahí hay un boom de producción. Empiezo a producir de manera independiente; también empiezo a hacer videoclips, cuando recién que salí de la Televisión de Tlaxcala no tenía la certeza de lo que iba a hacer, pero sí tenía un background de muchos proyectos que tenía que terminar. Empecé a viajar a la Ciudad de México a seguir haciendo videoclips. En Guerrero surgió un proyecto muy interesante de hacer rap en náhuatl, en Tlapa; hice una serie de como seis videos, en Acapulco, en Tlapa, en esa zona.

“Creo que fue muy fructífera esa parte, porque me dediqué completamente a los proyectos. Ya no era con el tiempo que me sobraba. Me voy varios días a grabar, a hacer un seguimiento y eso me dio muy buen resultado.

“Después apliqué a la convocatoria que salió en Semilleros Creativos en Cultura Comunitaria aprovechando esa coyuntura. Pensé que no me iba a quedar, porque no tenía mucha experiencia en la docencia, pero sí me quedé por los proyectos que tenía en colaboración con los chavos, para generar cultura en los lugares donde no se imaginan que hay cultura y ejercer los derechos culturales.

“Me quedé en la convocatoria de Semilleros Creativos y se acomoda muy bien con lo que yo tengo, porque la idea de cultura comunitaria es que cerca de tu comunidad, ya con una trayectoria, puedas enseñarle algo a los niños y a los jóvenes. Eso para mí es muy satisfactorio, porque puedo ver que cerca de mi pueblo no me tengo que ir a trabajar a una productora a la Ciudad de México.

“Quizá  ese sería el siguiente paso o es lo que a lo mejor yo hubiera querido, pero no, estoy trabajando en mi comunidad, me están pagando bien por ir a dar clases, dar talleres y no puedo quejarme, porque aparte es muy noble trabajar con los niños y también puedo hacer proyectos que tengo en mente, que creo que les van a beneficiar, pensando un poco en el desarrollo artístico, en los medios audiovisuales, tanto con el audio como con el video.

“Empecé como en esa parta y ahorita me mantengo entre Puebla y aquí en la comunidad enseñando. Divido mi tiempo en eso; el tiempo que tengo pensado para vacaciones hago proyectos con videoclips.

“Acabo de regresar del Estado de México, de Chalco, donde hice un videoclip con un chavo que va a hacer una historia sobre Xico, un pueblo que está como entre urbano y rural, y lo de la cárcel igual”.

-A ver, platícanos.

-Ah, bueno a partir de que también me salgo de la Televisión de Tlaxcala, como te decía que a veces la propia banda, yo le digo la banda a mis amigos de rap, la propia banda una vez hablaron a la radio y dijeron “Quiero hablar con Miguel Minor”, y la locutora que estaba en ese momento le dio mis datos.

“Pero estaban hablando desde la cárcel y un día yo estaba en Puebla, andaba justo por el Mercado Hidalgo caminando y me hablan. “Oye, te hablamos de la cárcel”. Y yo así de “Qué”. Dicen: “No te espantes; yo soy el Ervi”, era un chavo que rapea, incluso ya salió de la cárcel y dice: “Queremos que vengas a la cárcel a hacer un cypher porque a nosotros no nos has tomado en cuenta y aquí te escuchamos cada ocho días”.

“Entonces la radio sirvió un poco para llevar el mensaje con el cypher a lugares que no te imaginas, por ejemplo, la cárcel, donde no tienen acceso a otros servicios o a otro entretenimiento, más que a la radio; podíamos llegar ahí.  Me habla y yo, pues muy sorprendido. Me dijo “Te voy a sacar una cita para que vengas”. Yo le dije que sí. Pero en ese momento estábamos pasando por una coyuntura, porque nos querían censurar unos videos; tuvimos una problemática con una senadora y pues había una persecución política en mi contra y contra varios de mis compañeros. Yo estaba muy frikeado, muy espantado.

“Entonces me dijo ‘Ven, ven al reclusorio; aquí te recibimos’, y yo así no voy a ir. Hasta que me insistió muchas veces y yo dije “Es neta. Bueno, voy”. Fui con uno de mis amigos, me esperó y le dije “Si no salgo, vas y avisas a mi familia y ya”. Yo en mi onda espantado. Entré y me metieron como visita. Toda la banda de ahí que rapea me dijo “Vente, te vamos a mostrar lo que hacemos. Estuve escuchando como dos horas todo lo que rapeaban, libretas llenas de rap y pusieron unos bits que les bajaban de internet o que les pasaban sus familiares por internet y estaban rapeando adentro de la cárcel de cosas que les habían pasado, sus historias, cómo veían su vida al pasar varios años en la cárcel y eso para mí fue como acabo de descubrir algo que está en Tlaxcala y no se está registrando”.

-¿Eso cuándo fue?

-Fue hace como dos años el cypher. Después de eso me aventuro a pedir permiso a los directivos, a ellos les late lo que voy a hacer y también empiezo a colaborar con ellos, porque me empiezan a pedir cosas, yo colaboro con ellos, y empezamos a hacer La Voz Penitenciaria.

“Colaboro con ellos para hacer videos, me gano su confianza y empezamos a partir de ello. Gestionan con el ITC para hacer otro proyecto que se llama PAPE, que es para públicos específicos, atención para públicos específicos. Pero para eso ya nos iban a dar un financiamiento, pero yo había trabajado todo el tiempo, toda la colaboración que hice con ellos casi durante un año informalmente, pues no me pagaron nada, yo lo hacía porque me gustaba. Me dije: “Voy a tratar que esto tenga un futuro”.

“Al final sí llego un financiamiento, nos pagaron la producción de un disco que va a salir en estos meses. Vamos a hacer una maquila. Yo sé que la maquila ya no se usa, porque ya todo es digital, pero lo vamos a hacer por las cuestiones de los chavos que están adentro, darles sus discos y que ellos los repartan a sus familiares, como en la vieja escuela, que vas al evento y te dan un disco y tú lo guardabas muy celosamente y podías hacer eso a partir de conocer la música.

“Eso es lo que me pasó ahí en la cana, como le dicen los internos, y creo que ha sido muy satisfactorio el hecho de encontrarme con gente que sí se ha equivocado en su vida, pero que también no debemos dejar de lado que también tienen derechos culturales que tienen que ejercer, porque son personas y a partir de la música, a partir del propio rap, de conocer el rap, de grabar, de encerrarse a escribir la música.

“Hay uno de los internos que justo hace artesanías. Me dice ‘Yo no estoy preso, porque yo escribo, yo me hago a mí, y yo me hago a mí para que la gente no me olvide y me pueda conocer como soy yo, y justo así como está la figura, así es el, es rapado, tiene su bigotito y todo. Me dice ‘Yo hago estas artesanías para que la gente no me olvide, pero sabes que yo no estoy preso, porque preso es el que está pagando la tarjeta, preso es el que está pensando en cómo le va hacer para pagar su hipoteca o para pagar el vicio o para pagar otra cosa, esa es la persona que está presa. Yo no estoy preso porque escribo rap, porque hago mis artesanías. Yo me siento libre aun estando adentro de la cárcel’.

“Eso para mí ha sido como una filosofía de vida y cada personaje que está ahí en la cana tiene una filosofía similar, porque te encuentras que han estado por trata la mayoría. Hay muchos tratantes, violadores, secuestradores. Pero cuando los conoces tienen una camaradería muy buena, quieren participar y pues yo también estoy convencido de que el arte transforma; en el lugar donde estés el arte te va a transformar y te va a hacer mejor persona, y en eso coinciden los directivos también. Están arriesgando que si los mantenemos ocupados, pues ellos se van a portar bien y no van a tener un mal comportamiento. Y sí, ha resultado un poco el hecho de que vamos, ellos rapean lo que hacen y presentan la música que están haciendo”.

– ¿Cuántos son los participan?

-En este disco son como seis y son diez rolas. También quise meter un poco de corridos, porque ellos adentro hacen corridos, incluso contratan a un interno de ellos para que toquen en sus fiestas. Por ejemplo, yo en mi celda voy a tener una fiestecita, entonces contrato a la Estrella, así le dicen, pues vente, Estrella, échate unos corridos. Entonces él está con su guitarrita mientras ellos están conviviendo, se les están echando unos corriditos.

“Es parte de la cotidianidad y mucho de lo que ahora se está viendo con el hip hop a nivel nacional es hacer fusiones con muchos géneros musicales, es algo de lo que también me llama mucho la atención con el hip hop, porque se puede mezclar con muchos géneros musicales y ahora están haciendo la combinación entre el trap, hasta con el reguetón. Lo que hicimos en este disco es mezclar temas de corridos con temas de hip hop, porque el corrido es el antecedente del primer rap que se hacía en México. Y eso quizá no lo tenemos muy claro, a veces porque decimos no, pues ahora como los corridos tumbados, como les dicen, eso es para nacos, eso es para gente que no sabe de música. Pero si nos ponemos a pensar, el rap antes de que era el rap ya era corrido, porque era una narración oral y aparte eran lo que hacían los Tigres del Norte, que era el corrido yámbico, incluso a ellos les han entregado reconocimientos en otros lugares, pero no en México, por el corrido, porque hacen apología del crimen, pues si hacen apología del crimen porque es lo que viven, pero quisimos hacer esa fusión entre el corrido y el rap.

“Algunos rapean más rápido, otros más lento, diferentes estilos, pero entre cada rola, como en los discos de rap de los Estados Unidos tratamos de meter interludios, donde participan los corridos y eso para nosotros es más distintivo, porque puedes decir a fuerza, porque yo escucho ese disco e identifico que estás en la cana, porque aparte yo grabo testimoniales como pequeñitos, porque decían, ah porque de seguro aquí vas a estar 20 años más, dice pórtate bien y así como fragmentos cuando cierran las rejas, cuando están pidiendo comida, cuando están en una rabieta, tratamos de juntar esos sonidos con una grabadora y eso también le da un discurso sonoro diferente y que te transporta en unos minutos a la cana de Tlaxcala. Eso es lo que estamos haciendo.

-Pero cuando yo te decía que cuántos participan estamos hablando de que esos son que les interesa el hip hop.

-Sí, son seis que participaron en el disco, aparte de eso en el taller juntamos como 15 que no rapean, pero les gusta.

-En qué consistía tu taller.

-Era entre un productor musical y yo. Yo no soy productor musical, yo soy productor audiovisual, yo lo que les daba eran las herramientas del hip hop, les decía de dónde salió el hip hop, porque el hip hop es importante en la calle, el slam, lo que ellos ya reconocían, los discos importantes, ese era como el taller que yo les daba.

“Sensibilizar para tratar de entender que el rap es un arma muy importante, porque utilizamos la palabra. La palabra puede ofenderte, puede hacerte sentir bien, no sé, muchas cosas; a partir de la palabra yo daba talleres de rap, porque yo tampoco rapeo. Eso era interesante.

“Me acompañaba un productor musical que es el que hacía los bits. Por ejemplo, escuchaba rapear a alguien, mi amigo Henry Kits y entonces él ponía la pista y decía tú tienes este estilo y hacíamos ese trabajo multidisciplinario.

“Yo aportaba la parte de producción musical, también producía y decía ‘No, aquí te equivocaste, vuelve a grabar’. Y él hacía la parte musical y entre los dos hicimos el disco. No fue así de que fui y ahora los voy a grabar como salga, si no que trabajé con alguien que supiera la parte musical, la parte medular.

“Pero como ya había un presupuesto le pude decir a mi amigo ‘Vamos a hacerlo porque realmente queremos representar un proyecto’, y porque tú sabes que pagándole a alguien puedes involucrarte más en el proyecto; por eso lo hicimos así”.

-Oye y hay un líder, ¿fue el que te llamó?

-Si, un líder como entre comillas, y qué bueno que lo dices, porque sí es un líder, porque trataba de sacar sus discos, grabarse; él es de Papalotla, ya salió de la cárcel hace unos meses, justo cuando empieza la pandemia, él sale. Y hasta mi productor musical Henry le decía sale de una cárcel y ahora se va a meter a otra cárcel, pero él trataba de liderear.

“A veces es muy desesperado. Te voy a pasar el link del video que ahí sale, sale censurado, pero es él y se desesperaba mucho, porque como él ya rapea bien, los demás apenas empezaban, pues entonces llegaba y como que pues siempre tiene ese perfil como de hiperactividad, hay algunos que no lo pierden, entonces como que siempre llegaba y se burlaba de los demás, nosotros poníamos orden. Porque él las grababa a la primera, entonces siempre trataba de…  yo lo traje a él, siempre me decía que él me llevó.

“Sí, yo le agradezco que él haya escuchado los programas y que él haya servido también de medio para poder llegar a la cana y poder conocer otros amigos, pero siempre trataba de manipularte, porque siempre quieren manipularte, no pierden el perfil criminal, pero ahora hay que encausarlo de una manera diferente, incluso él podría ser un buen productor porque te está dice y dice, hasta que lo hace y eso está bien”.

-Entonces los que siguen adentro continúan o ahorita hay una pausa por la contingencia.

-Hay un break por la contingencia, pero algunos de ellos siguen escribiendo. A veces lo que hacemos es mandarles bits por alguna USB, y ellos escriben. La idea también es que sean talleres permanentes, porque también tienen talleres de teatro, de madera, de globoflexia; tienen infinidad de talleres.

“Incluso ellos mismos dicen que estando en la cárcel son mejores personas que estando fuera, que adentro tienen cosas que hacer, tienen atención, tienen comida, tienen cómo superarse, pueden acabar la secundaria, la prepa, pueden especializarse en algún idioma, incluso pueden cobrar hasta como maestros del INEA; ahí su calidad de vida mejora mucho y creo que los mismos directivos dicen que algunos tienen esa calidad de vida, porque están en la cárcel, si estuvieran afuera serían otra persona. Ahí tienen la atención que deberían tener y creo que ahí es donde entran el hip hop y el rap, porque lo que hacemos nosotros, les llevamos películas, les llevamos música, les llevamos muchas cosas”.

-¿Cada cuánto los visitaban?

-Cada ocho días; dos veces por semana íbamos. Estuvimos como medio año yendo, y por pausas a veces íbamos cinco meses completos, y a veces nada íbamos una vez por semana, dependiendo de los cursos que tuviéramos, porque fueron dos talleres que ya dimos; de uno ya entregamos resultados y de este otro apenas vamos a entregar el resultado, que es el disco. Ya nada más estamos viendo lo de la maquila, que nos den luz verde los directivos, porque a veces ellos mismos se sacan de onda, porque hay unos raperos que sacan toda la furia y empiezan a hablar de más. Tú sabes que hablar de más en una cárcel es como complicado, no puedes dar claves, no puedes decir cosas que pasan adentro. Entonces a veces en esas mismas rolas nos metemos en broncas; hay que hacer una depuración. Yo le llamo que hay que hacer una curaduría un tanto así, porque no puedo censurar, ni tampoco nos podemos autocensurar, tampoco podemos dar claves como tal y pues yo se los planteo desde el principio. No podemos decir todo, no podemos estar tratando de, como ellos le dicen, no puedes ser chivatón; necesitas mantenerte ecuánime para sacar un buen contenido, pero ese es un poco lo que ha detenido esto.

“Ya quitamos rolas, porque había una que decía “Yo salgo fumando en mi porro y me la pasa el pinche custodio”, y cosas así, para que más o menos me entiendas de lo que hablo, y eso lo tratamos de quitar y la tratamos de hacer, si no educativa, porque no va a llegar a ser educativa en ningún modo, pero sí descriptiva, qué es lo que vives, cómo te sientes.

“Hay uno que dice que después de la cárcel quiere irse al Caribe a pasársela bien, ya no acordarse de nada y así hay otros. Por ejemplo, los temas que hay, la Santa Muerte, que la Santa Muerte los ha salvado de muchas cosas, cuando entran ahí en la cana la mayoría se vuelven seguidores de la Santa Muerte, porque es la única que los cuida, es la que cuida al desprotegido, es la que cuida al delincuente, a la prostituta; hay un sincretismo muy especial cuando hablamos de simbolismos”.

-Es lo que te iba a decir, que justamente qué lees tú a partir de su entorno o de su encierro, cuáles son las lecturas que tienes de lo que ellos escriben.

-Sí hay un simbolismo muy marcado que tiene que ver con la mamá y también en el rap chicano; en el rap cholo siempre hay una fijación, porque hay una frase muy famosa que dice “Perdóname, jefita, por esta vida loca”. Se puede ir el papá, se puede morir cualquier otra persona, pero la jefita siempre va a ser la jefita, en el barrio como mexicanos la tenemos en un altar, entonces esa es una constante en la cárcel y casi la mayoría tiene una rola que le dedica a su mamá, esa es una.

“La otra es su Niña Blanca, que es la Santa Muerte, que ese también fue un tema controversial, porque los propios directivos no aceptan que haya una, porque ellos se basan mucho en el catolicismo, el cristianismo y les meten religión para que se porten bien, pero si te fijas eso también es un control social, porque es “Cree en esto, no creas en la Santa Muerte, no creas en algo alternativo”.

“Y yo cuando veo esa lectura es como también entrar en una dinámica de creer en algo distinto, no todo tiene que ser como te tienen que decir las instituciones. También hay que dar oportunidad a que ellos crean en lo que se sienten seguros, y si la Santa Muerte se ha relacionado con los criminales, pues es por algo y ese es un indicador de algo. Si se sienten identificados con la Santa Muerte, es porque quizás siempre están al borde de la muerte, siempre están jugando con ella. Y entonces yo le doy esa lectura, la del matriarcado, como que siempre debemos tener presente a la mamá, amor por la Santa Muerte, es seguir a la Santa Muerte.

“Una fijación también por los amigos como el carnalismo. Si no eres mi carnal y no me hablas, bien pues te la pierdes conmigo; siempre debe haber un carnalismo, lealtad con los amigos. Si no eres leal con la gente con la que convives, pues te puede ir muy mal, puedes tener una mala experiencia. Siempre debes tener esa relación buena con los homies, ellos le dicen así, en el hip hop así se dice. Por eso mis hijas me hicieron esa onda de homie, porque siempre digo homie y es una constante siempre”.

-Sin duda esta experiencia de convivir con penitenciarios ha sido de gran aprendizaje. Quiero ponerte en una disyuntiva de pensar dónde aprendes más, con ellos, que están encerrados, o con los niños que pueden tener una súper creatividad con lo de Semilleros. ¿De qué lado encuentras qué?

-Si, por ejemplo, te puedo decir un día normal, en la mañana voy a la cárcel y a lo mejor encuentro que hay muchas problemáticas y se relaciona mucho con lo que hago. Llego y a lo mejor veo que los chavos están preocupados porque su familia no les ha hablado, porque su pareja ya no le contesta y a lo mejor piensa que está con otra persona, o porque no ha visto a su familia durante mucho tiempo y entonces veo que los propios directivos dicen que si en tu casa nunca te dieron atención, si en tu casa nunca tuviste alguien que te dijera “Ah, estuvo chido lo que hiciste”, eso así tiene que ser, si nunca tuviste esa motivación, es difícil que llegues a un centro de reinserción social, porque por eso nos equivocamos, ese es la mayor causa de los problemas sociales que tenemos.

Cuando llego al Semillero trato de darles esa seguridad de decirles “Tú puedes crear eso, tú puedes crear un mundo alterno y puedes generar cosas distintas a lo que vivimos diario”. A lo mejor vivimos en un lugar que es violento, que tenemos muchas enfermedades, pero aquí nos vamos a liberar un poco de esa tensión social y podemos ser mejores personas. Podemos expresarnos de una manera diferente, con lo que sentimos a través de lo que hacemos con la cámara o lo que hacemos con la grabadora o cuando escribimos un guion y nos imaginamos un mundo que no existe.

“Tratamos de concientizar un poco que vivimos en un lugar segregado durante mucho tiempo y que eso también, si nosotros no ponemos atención en los más pequeños, podemos llegar al reclusorio. Porque no nos dieron esa atención; lo que trato de hacer es replicar eso. Veo qué es lo que pasa en la cárcel, veo cuál es la carencia, pero también veo cómo puedo apoyarlo a partir de la niñez y de los jóvenes, encauzarlos, decirles cuál puede ser la carrera que pueden tomar, cosas así como que me pasan constantemente.

“Es como la dicotomía. A veces salgo de un lugar donde hay puro delincuente, salgo donde a veces hay puras personas inocentes tratando de aprender algo; es una responsabilidad muy grande, tanto allá con ellos,  porque ellos también te ven como un ejemplo, te ven como el profe, aunque me ven así rapero, pero te ven como el profe. Entonces hay un respeto y ese respeto también creo que debe permanecer, yo les voy a enseñar algo.

“A partir de lo que he conocido en la calle, porque también la calle te forma, enseñarles esa parte de los códigos, si están aquí es porque también hicieron algo, violaron algún código de lealtad en la calle. Y ellos mismos lo dicen, estoy aquí por pendejo, porque no me di cuenta de lo que estaba haciendo y hay muchos que siguen accionando, siguen trabajando en lo ilegal y que no van a caer nunca porque no violan esos códigos de ética, pero, bueno, al final trato de mantener ese equilibrio entre el resultado social de lo que ya pasó y lo que no me gustaría que pasara. Estoy en las dos partes, en la prevención, ya no lo hagas, pero a partir de ejercicios y cosas que podamos hacer.

-Con qué trabajas en los Semilleros con los niños.

-Empecé trabajando con producción audiovisual, con registro documental; después hicimos cursos de animación cuadro por cuadro. En el verano, justo hace un año, hicimos taller de radio comunitaria y uno que me ha dado mucho resultado, que es con poco presupuesto y es hacer anticomerciales, crear una marca, ponerle un nombre ficticio y darle propiedades que no existen y a los niños les gusta imaginar muchas cosas, la bicicleta que vuela, las papas mágicas.

Incluso hicimos un intercambio en Semilleros de Chiautempan con Nopalucan y me llevaron a Chiautempan y en la comunidad de Muñoztla me encontré con un grupo nutrido de niños donde hicimos como 12 o 13 anticomerciales en tres días y a partir de su imaginación, les puse algunos ejemplos y algunos pues se imaginaron productos que para ellos utilizarían, que no existen pero que a ellos les gustarían, como un tipo Radioactivo, como pasaba antes, que generaban como marcas que no existían como el guajolote que vuela o no sé, cosas así. Trato de ponerle ese parámetro y ya ellos empiezan a crear. Les digo que debe llevar tanto, hay que registrar tal sonido o hay que hacer tal voz; los organizo y les gusta. Hacemos un megáfono de cartón, empiezan a hablar, hacemos una lluvia de ideas, les ponemos nombres creativos a sus anticomerciales.

“En Nopalucan, que es donde estoy, hicimos una radio que se llama La Chancla Radio, porque según los niños dicen que la chancla es la que te educa, porque es la que tu mamá te da, porque si te da un chanclazo es porque te está tratando de corregir, es lo que hacemos nosotros.

“Últimamente hemos hecho campañas del medio ambiente porque vivimos junto al Atoyac; por eso se llama Atoyatenco. Para mí sí es una preocupación muy grande. Las autoridades municipales lo han visto con reserva, pero yo he tratado de implantar esa parte, de hacer concientización del medio ambiente que a nadie le interesa y nadie nos ve. Hice uno de los mototaxis, pero ahí empezaron a brincar, no, por qué hacen eso. Con lo del medio ambiente he tenido buena respuesta. Los padres de familia están conscientes de que hay un grado de problema. Hay un problema renal muy grande de las personas mayores por la contaminación del agua y creo que es un tema que tenemos que trabajar desde chiquitos y que ellos puedan concientizar.

“Ahora en las actividades a distancia han hecho cuentos de ficción sobre que Nopalucan ya es una Isla en el 2050; es una isla llena de basura y que llegó una nave y rescató a todos los pobladores. Utilizan su imaginación para tratar de cambiar un poco la situación que vivimos, que nos puede llevar a ese colapso”.

-Hacia dónde vas con todo esto que haces

-Sí lo tengo muy claro, que es hacer producción audiovisual. Mi idea es hacer proyectos más grandes, buscar financiamientos más grandes. Quiero hacer mi primer largometraje. Ya he hecho varios cortos, series documentales he hecho varias, pero sí me gustaría hacer de la manera más formal un largometraje que tenga que ver con lo que yo he hecho durante este tiempo, registrar lo que he hecho.

“Tengo varias propuestas que me han rechazado de canales grandes, que no han quedado, que he invertido mucho tiempo en hacerlas y no han quedado, ese es mi objetivo. Hacer series televisivas para televisoras grandes, pero también hacer un largometraje que hable sobre esta realidad que yo hago, sobre lo que yo hago, en ese largometraje quiero incluir a todas las personas con las que he trabajado, que han sido varias.

“Durante varios años me he dedicado a hacer videoclips y he conocido varias partes de la república. Algunos de ellos, que es lo chido, ya están en una posición, se volvieron famosos.

“Unos viven en New York, otros viven en Ecatepec, ahora ya salen en MTV o ya tienen un seguimiento muy grande. Apenas hice una entrevista a distancia con un chavo que es de Naucalpan, que igual le hice un video y que ahora vive en Alemania.

“Quiero rescatar esas historias y hacer un largometraje y también coincidentemente donde hay hip hop hay violencia, donde hay hip hop hay carencia, entonces, recopilar todos los lugares donde he ido, por ejemplo, Naucalpan, Ecatepec, Tlapa, Ciudad Acuña, Tijuana, lugares siempre hay carencias. Sacar esas historias y potenciar esa idea de concientización”.

-Y qué te gusta aparte de la música.

-Soy mucho como de hacer senderismo y me he dado cuenta que lo he hecho mucho con mis hijas, porque vamos al cerro; aquí no hay otra cosa. Ahora en Semillas en Casa mandamos un cortometraje de un minuto, un cineminuto y ganamos la selección para el IMCINE. Salió su cortometraje, que se llama “Fuera de mi casa”. Salió seleccionado y lo hicimos aquí en la casa.

-¿Algo más que nos quieras compartir?

-Pues gracias. Yo sigo tu trabajo. Creo que es un buen registro, muy digno, es muy decorosa tu publicación; la verdad no hay una publicación como tú lo haces. He visto Rostros y las otras, pero no tienen el nivel de contenido que tú tienes; cuando me dijiste que venías, pues dije “¡Ay, ¡qué chido!”, porque he puesto atención en eso. Una vez entrevistaste a Héctor Parker, entonces a mí y a todos los compañeros nos dijeron “Tienen que leer la entrevista de Parker”. Yo así de “¿Neta?”. Pues ahí están, nos dieron las revistas y todos leyendo religiosamente la revista del Parker, porque hablaba cosas de la televisión. Ya ves que es bien clavado el viejito (risas) pero de él he aprendido muchísimo; para mí es uno de mis mejores maestros, pues es de los precursores de la televisión en México. Cuando vi tu publicación empecé a seguirla y ya después de eso, analizando, a ningún otro medio le dio una entrevista. Y dije “Ah, el viejo sabe” (risas)

-Muy bien.

-Eso es lo que te quería decir.

-Muchas gracias Miguel.

-Y bueno el trabajo de ellos es muy bueno; se ganaron el Premio Estatal de Periodismo. Es una generación que va como en avanzada porque tienes al Vaca, ¿no?

-Sí.

-Pues mucho gusto.

Yassir Zárate Méndez
Marisol Fernández Muñoz
Fotografía: Federico Ríos Macías

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