Parejas o personas sin hijos

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Autor: Psico. Cristina Figueroa Quirino

Psicoterapeuta cognitivo-conductual

Se denominó nido vacío a la etapa del ciclo vital familiar en la que la pareja vive sin hijos, una vez que estos se han marchado del hogar, ya sea para formar su propia familia o vivir en otro sitio por decisión propia.

La expresión nido vacío se la debemos al psicote­rapeuta Jay Haley, quien identificó varias etapas por las que transita una familia en su desarrollo físico, social y emocional. Cada etapa contempla retos y dificultades y, por supuesto, la etapa del nido vacío no es la excepción. El autor menciona que es proba­ble que la pareja experimente sentimientos de triste­za o incluso de depresión, siendo, al mismo tiempo, una oportunidad de reencuentro de la pareja, si es que logran ver la parte positiva de la etapa.

Sin embargo, se ha visto que va en aumento la cantidad de parejas jóvenes y no tan jóvenes, así como personas adultas, que han decidido no tener hijos.

Entonces, lo que para una pareja puede ser situa­ción de estrés (nido vacío), para otra es una situa­ción satisfactoria y un estilo de vida.

Las parejas o personas que deciden no vivir su paternidad o maternidad desgraciadamente pue­den sufrir del acoso de la sociedad y de comentarios no tan positivos respecto a su decisión. Pueden ser “vistas” con rareza, especialmente por aquellas per­sonas que no comprenden su forma de vida.

Sin embargo, diversos estudios demuestran que son personas dedicadas a su desarrollo profesional, valoran su tiempo libre y el dedicarse a actividades que les brindan felicidad y bienestar. Por lo anterior, su situación económica es más bien estable y hol­gada, lo que les permite darse a sí mismos ciertos lujos con mayor frecuencia que las parejas con hijos, como serían los viajes.

Me parece que lo importante es que ambos miembros de la pareja tengan claridad en cuanto a su decisión y por supuesto estén de acuerdo. El desacuerdo en este tema es y ha sido motivo de ruptura entre las parejas. Cuando ambos están de acuerdo en qué es lo que desean como proyecto de vida, la pareja puede crecer acompañada y con los beneficios antes mencionados.

Y así como alguna vez se denominó nido vacío al hogar que ya no tiene hijos, (un tanto abrumador el término, a mi muy personal apreciación), ahora se les denomina dinks, término popular especialmente en Europa y que es el acrónimo de “dual income no kids”, es decir, las parejas que no desean ser padres.

Por otra parte, cabe señalar que también ha au­mentado la cantidad de personas que deciden no casarse, no vivir en pareja y tampoco tener hijos. En la mayoría de los casos, estas personas también re­portan un satisfactorio nivel de felicidad y bienestar, siempre y cuando hayan tomado su decisión de vida de forma personal y consciente. De igual manera pueden enfrentarse a los comentarios de quienes no comparten dicha decisión. Ta vez como sociedad nos haga falta ser más respetuosos y empáticos.

Y me parece que lo anteriormente mencionado es la clave: decidir con consciencia vivir en pareja y tener hijos o no hacerlo. Y no dejar las decisiones de vida a la sociedad o al qué dirán.

Psic. Cristina Figueroa Quirino

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