Atención oportuna de LEUCEMIAS, mayor posibilidad de sobrevivir

Publicado en Febrero 2011 Edición 15

  • Los padres son los aliados más importantes para descubrir tumores cancerosos en los menores
  • El Hospital Infantil de Tlaxcala tiene en tratamiento a 100 menores con leucemia y a 35 con tumores sólidos
  • La recuperación del paciente lleva hasta más de 5 años

El número de casos de cáncer entre la niñez tlaxcalteca registra una mayor incidencia en los padecimientos de leucemia comparado con el desarrollo de tumores sólidos. En la identificación de este problema de salud juegan un papel muy importante los padres, pues son éstos los que de manera inmediata saben cuando las cosas no están bien entre sus hijos.

Los padecimientos oncohematológicos abarcan todo un espectro en el campo de la medicina, pues en esta especialidad se atienden tumores sólidos que se desarrollan en diferentes regiones del organismo, como el sistema nervioso central, pulmones, riñones o hígado.

Además se tratan los tumores líquidos, que se traduce como leucemia en sus diferentes variantes, aunque la más frecuente entre los niños es la linfoblástica y en la que afortunadamente los pequeños tienen más posibilidades de curación que un adulto.

Sobre este tema, el director médico del Hospital Infantil de Tlaxcala (HIT), Mario Alberto González Palafox explica que anteriormente se decía que los padecimientos oncohematológicos por naturaleza tenían un desenlace fatal, pero en la actualidad aproximadamente el 85 por ciento de las leucemias linfoblásticas son curables cuando son tratadas con oportunidad.

El director médico del HIT expone que hay variedades de tumores sólidos y se clasifican en cuatro o cinco estadíos y dependiendo del grado de desarrollo que tengan es como el paciente tiene posibilidades de curarse. Por ejemplo, si el tumor se detecta en el estadío uno, el paciente tiene hasta 90 por ciento de posibilidades de curarse, lo que es diferente si se identifica en una fase cuatro o cinco, pues las opciones disminuyen a menos de 10 por ciento.

Los tumores que se desarrollan en el sistema nerviosos central son más complejos y hay gran variabilidad, algunos que son altamente malignos y por histología tienen un comportamiento muy agresivo y hay otros que son menos agresivos.

En el caso de los niños que se atienden en el HIT con problemas de leucemia, se les hace un careotipo especial para ver de qué tipo es su padecimiento. Las muestras sanguíneas se envían al Instituto Nacional de Pediatría (INP) para su estudio correspondiente.

– Son muy factoriales los casos, algunos son de tipo hereditario, otros están relacionados con problemas de tipo inmunológico y en algunos más por factores predisponentes; por ejemplo, en los adultos el cáncer de pulmón se relaciona con el tabaquismo o por el contacto con el asbesto.

Para González Palafox, las madres son las mejores aliadas para identificar con oportunidad algún caso oncohematológico. “Ellas reconocen de manera inmediata al niño desde que nace, en el momento en que la mamá nota que al bebé se le palpa algo en su abdomen, ella es la primera en sentir una bolita en equis parte del cuerpo, una tumoración en la ingle, por decir algo, siente que respira diferente o ve que el menor desvía los ojos.

“La mamá es la mejor aliada, es la primera que empieza a detectar que algo no está bien, hay otros rasgos generales como la pérdida del apetito, el decaimiento va a depender de la edad del niño, no es lo mismo un pequeño de brazos que uno de cuatro o cinco años que ya puede expresar alguna molestia”.

También el padre, cuando está pendiente del cuidado de los niños, participa en el diagnóstico o en la sospecha. De descubrir algo anormal, se realizan ultrasonidos y pruebas especiales para conocer el tipo de tumor o enfermedad que tenga el menor y se establece un tratamiento.

Un aspecto importante en los casi dos años de operaciones del HIT, es que se ha incrementado la atención de niños con leucemia, pero eso no significa un aumento en el número de casos en el estado, sino que los niños que solían ir al Hospital Infantil de México o al Instituto Nacional de Pediatría ahora ya se tratan en la entidad.
“Esto es importante porque el diagnóstico establecido en alguna de esas instituciones en el Distrito Federal implicaba que las familias se tuvieran que desplazar hasta esa ciudad, asegurar a su hijo con la póliza de gastos catastróficos en la capital del país y entonces era prácticamente imposible atenderlos en Tlaxcala o recuperarlos”, señala González Palafox.

Los niños enfermos de leucemia son los que más se han recuperado para su atención en el HIT. A la fecha, se atienden cinco infantes en diferente fase de la enfermedad y otros 100 están bajo control y tratamiento en distintas etapas.

En tanto, los niños con problemas tumorales que son atendidos en el HIT son aproximadamente 35, de los cuales un pequeño tiene un tumor renal, otra menor tiene una histiositosis y recién llegó otro infante con un tumor de sistema nervioso central.

El crecimiento o la captación de los pequeños con tumores sólidos ha sido más lento que el caso de las leucemias. Un aspecto importante es el hecho de que puede haber más casos de niños tlaxcaltecas con cáncer y que se atienden en el Distrito Federal, pero no pueden captarse en Tlaxcala por la simple razón de que la familia ya tiene el seguro catastrófico en el INP o en el Hospital Infantil de México.

Lo que sí es un hecho, asienta el directivo del HIT, es que en el INP cada vez son menos los niños tlaxcaltecas que llegan a sus instalaciones; “digamos que si tenían 50 ingresos al año, por decir una cifra, se ha reducido prácticamente a la quinta parte o menos”.

En tanto, el 15 por ciento de los menores que llegan al HIT son de otras entidades del país, sobre todo de los vecinos estados de Puebla e Hidalgo. “El único requisito es que cuenten con un seguro de gasto catastrófico de nueva generación, Seguro Popular o cualquiera de las pólizas institucionales, con la intención de no menoscabar el patrimonio de la institución”.

Para la atención a menores con cáncer es necesario contar con todo un equipo médico especializado, como son oncólogos, hematólogos y enfermeras oncológicas en lo que respecta a recursos humanos.

En infraestructura, es imperativo tener la unidad de oncohematología, que consiste en un consultorio dedicado exclusivamente a la atención de niños con problemas de cáncer, un área de medicamentos y de quimioterapia y una sala de estancia.

Asimismo, es necesario un quirófano con su equipo de anestesia, monitores, mesa para la atención y
diagnóstico del padecimiento. En estos espacios se hacen las cirugías de médula ósea, se toman las biopsias o se colocan los catéteres que cada paciente requiere.

El servicio de oncología además se apoya con un laboratorio de patología, que incluye un médico y un técnico patólogo, así como personal administrativo del laboratorio. Otro servicio indispensable es contar con un equipo de cirujanos pediatras, quienes son los oncólogos que van a sacar un tumor hepático, renal, en vía respiratoria o cualquier parte del organismo.

La terapia intensiva es otra área importante, pues si un niño tiene un tumor pulmonar, requiere el soporte vital para sacarlo adelante, porque son niños que llegan muriendo.

Con base en las estadísticas del HIT, a pesar de manejar padecimientos graves como traumatismos craneoencefálicos, insuficiencia renal, tumores de todo tipo, niños recién nacidos con malformaciones congénitas, menores con alto riesgo y alternaciones neurológicas, el porcentaje de “éxito” de los menores atendidos es de 96 por ciento.

Los costos para los padres dependen del grado de avance y el tipo de cáncer que tenga el niño.

El tiempo de recuperación de un pequeño con leucemia depende de la estirpe histológica, de sus condiciones de edad y sexo porque son factores de mayor o menor riesgo, y su curación puede llevar meses o años. Los especialistas en general dicen que pueden declarar curada a una persona o libre de enfermedad después de cinco años, pero estas personas deben tener una vigilancia por lógica.

Un caso contrario es el de un niño que nace sin esófago, pero puede estar en la unidad de terapia intensiva neonatal desde 20 días hasta dos meses, pero cuando se vaya a casa se va comiendo.

En la prestación del servicio de tercer nivel a los menores con cáncer en el HIT es indispensable que la familia contrate una póliza de seguro al paciente, ya sea el de nueva generación o Seguro Popular, con el objetivo de que el gasto económico sea menor.

“Muchas veces se dice que atender a un niño con leucemia de manera directa cuesta 300 mil pesos, pero el gasto indirecto de quién va cuidar a los demás hijos y el desplazamiento a la ciudad de México con los riesgos en una ciudad tan hostil como es el Distrito Federal, son muchos factores de impacto social y lógicamente no hay bolsillo que alcance porque al final se terminaría desembolsando por esta enfermedad cerca de medio millón de pesos que a ninguna familia de clase media es factible
sostenerla”, concluye González Palafox.

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