El trabajo por destajo, sobreexplotación disfrazada

Publicado en 2008 Edición 06

*La gente se emplea por necesidad y no porque le guste lo que hace

*La cultura laboral empieza a rendir frutos en las empresas

*La lucha por mejores condiciones ya no es en la calle, sino en los centros de producción

A sus 29 años de edad, Leticia Cuauhtle trabaja en una empresa maquiladora de Chiautempan de lunes a sábado porque sólo terminó la preparatoria. Su tarea diaria es confeccionar 30 pantalones diarios y recibe un sueldo de 60 pesos. Si desea ganar más dinero, entonces tiene que incrementar su productividad, lo que implica quedarse frente a su máquina de coser horas extras, o bien en su jornada laboral darse tiempo de aumentar el número de piezas armadas.

Por su lado, Jorge Hernández Rivera cumple sus ocho horas de trabajo de lunes a viernes en la administración pública. Por ser sindicalizado realiza su encomienda desde las 9 de la mañana y alrededor de las 11 horas termina. El resto de su tiempo lo dedica a cumplir su jornada laboral por el cual fue contratado y tiene un salario de 136 pesos por día. Su formación académica es de nivel técnico.

Ambos ejemplos reflejan la diferencia entre el trabajo que se realiza en el sector privado y público, pero también evidencian lo mal pagado que son los salarios en Tlaxcala.

“Las personas están encabronadas e inconformes en sus centros de trabajo, porque la mayoría se contrata en una empresa o en el sector público por necesidad y no porque les gusten las actividades que realizan, amén de que les da coraje que lo que ganan se les va como agua y no les rinde”, asevera el asesor jurídico de la Federación de Trabajadores de Tlaxcala (FTT), Víctor López Hernández.

A 122 años del movimiento obrero iniciado en Chicago para luchar por mejores condiciones de trabajo y reducir la jornada laboral, en Tlaxcala se ha avanzado en algunos rubros, pero hay otros que se mantienen igual que desde ese entonces.

– Los obreros de Chicago, sujetos a una exagerada explotación, iniciaron en 1886 un movimiento que tenía por objeto obtener una reducción en la jornada de trabajo.
– La reducción de las jornadas de trabajo traerían por consecuencia evitar el desgaste físico de los trabajadores y dar oportunidad a los desempleados de obtener un trabajo remunerado en las fábricas.
– El Congreso de Sindicatos y Sociedades Obreras de Estados Unidos, celebrado en Chicago, determinó iniciar una huelga general el 1 de mayo, si la parte patronal no aceptaba la jornada laboral de 8 horas.
– Este movimiento obrero contaba sólo en la ciudad de Chicago con 110 mil obreros dispuestos a lanzarse a la huelga.
– Al movimiento de Chicago se sumaron los obreros de las fábricas McCornick, quienes además de ser explotados, eran reprimidos constantemente por la policía.
– El Congreso de la Segunda Internacional celebrado en París en 1889, retomó a nivel mundial la lucha por los derechos de los trabajadores, entre los que se contaban la jornada laboral de 8 horas.
– En este mismo congreso se instituyó el 1 de Mayo, como el Día Internacional del Trabajo en el que se rinde homenaje a los obreros asesinados que encabezaron la huelga en Chicago.
– Alberto R. Parsons, Jorge Engel, Samuel Fielden y Adolfo Fisher, son algunos de los obreros asesinados en Chicago e históricamente se les recuerda como “Los mártires de Chicago”.
– El movimiento obrero en México, también fue reprimido en Cananea y Río Blanco
– La Constitución de 1917, en su título sexto, artículo 123, norma las relaciones de trabajo y la previsión social.
– En México, el Día del Trabajo se comenzó a conmemorar a partir del 1 de mayo de 1923.
– El 1 de mayo es día obligatorio de descanso de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo.
– Generalmente los obreros mexicanos desfilan los 1 de mayo por las principales calles, portando mantas y pancartas en las que hacen evidentes sus demandas laborales.
– Fuente: http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/efemerides/mayo/ conme1.htm

“El 1 de Mayo se estableció como fecha para dar la oportunidad a los trabajadores de salir a la calle a reclamar la carestía de la vida, la falta de oportunidades laborales, mejores estadios de salarios y ahora la inseguridad”, relata López Hernández.

Empero, reconoce que lamentablemente ha disminuido la combatividad de la clase obrera en esa fecha, porque ya no es en la calle ni desfilando donde hay que dar la lucha, sino en el centro del trabajo porque las condiciones han cambiado y eso implica que uno debe ser diferente.

“En México y en Tlaxcala nos encontramos con muchos diques cuando tenemos que negociar los incrementos salariales, debido a que la autoridad pone trabas y de alguna manera fija el parámetro de aumento a las percepciones y eso nos frena en las pláticas con las empresas”, apunta.

Ante esa traba gubernamental, los sindicatos se han visto en la necesidad de modernizarse y enfocar su combate hacia la negociación en otras esferas porque difícilmente conseguirán un incremento salarial para sus trabajadores superior al porcentaje de aumento que decreta la Comisión Nacional de Salarios Mínimos en diciembre de cada año.

Hoy día, los sindicatos firman convenios de mejoras salariales basados en la productividad. Esto es, los gremios se comprometen con los patrones a disminuir los costos de producción, que el desperdicio de la materia prima sea menor y a evitar que se dañe la maquinaría, a cambio de que otorguen un incentivo que sirva para compensar los débiles aumentos económicos.
Sin embargo, este esquema no aplica en general a todas las empresas de Tlaxcala, en virtud de que éstas se catalogan en tres grupos, según expone el asesor jurídico de la FTT.

López Hernández asegura que las empresas del grupo C están alejadas del precepto que se maneja en la conmemoración del 1 de Mayo, porque en muchas maquiladoras los patrones dicen a sus empleados que les van a otorgar un bono, “pero eso no es cierto, se da el destajo y eso es una sobreexplotación disfrazada.

“Tanto haces, tanto te pago, tu salario base es raquítico, te pago destajo y eso significa que mientras más te apures y más hagas trabajo, entonces vas a percibir más dinero, nosotros entendemos que el destajo es una sobreexplotación disfrazada”, arguye.

El tema del trabajo en los sectores público y privado también es abordado con López Hernández, quien expone que las condiciones laborales en ambos es muy dispareja.

“En el sector privado se busca eficiencia, es decir, que el negocio tenga números negros, en tanto que en la administración pública se dan las componendas políticas, en virtud de que se trata de un presupuesto público y ahí no hay que cuidar resultados ni números negros. Lo vemos claro con los burócratas y los maestros. Ellos consiguen su bienestar a través de la presión política, si se afectan sus intereses hacen una manifestación y cierran las calles y ahí dices qué hacer. En el sector privado ni modo que cierres la empresa donde generas tu salario, porque entonces cierras la puerta a obtener tus condiciones de trabajo y tu supervivencia”.

Por eso para muchas personas su gran anhelo es conseguir un empleo en el gobierno y para volverse holgazán… “¡haces como que trabajas y ya estuvo!”.

La principal prestación que gestiona el sindicato en el sector privado es el fondo de ahorro, que es un esquema en el que el patrón aporta la misma cantidad que el trabajador en un fideicomiso y que se entrega al final de año.

Otras prestaciones que se negocian con los patrones para enfrentar los salarios raquíticos son los vales de despensa, el aguinaldo, vacaciones, prima dominical, prima vacacional y el esquema de productividad.

También hay prestaciones de “adorno” como son las ayudas para matrimonio o cuando nace un hijo del trabajador, pero que se dan una sola vez.

Los salarios que pagan las empresas privadas en Tlaxcala van de 60 a 450 pesos por día, dependiendo la rama productiva de que se trate, aunque hay algunos negocios que todavía pagan 49.50 pesos que es el salario mínimo del área geográfica C y en la cual está incluida nuestro estado.

Para la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), la cultura laboral ha mejorado mucho entre las empresas de jurisdicción federal asentadas en Tlaxcala, a partir del acercamiento entre autoridades, patrones, sindicatos y empleados.

“Actualmente hay sensibilidad a lo que se ha llamado cultura laboral entre las empresas para que garanticen la integridad al trabajador, pues a los centros de trabajo que se les detectaron violaciones a las normas en materia de seguridad e higiene o en prestaciones, se han acercado a la STPS para subsanar esas omisiones”, informa Martha Elena Durán González, delegada de esta institución federal en Tlaxcala.

Con los sindicatos también se ha hecho una labor muy importante, porque se han comprometido a cumplir la parte de seguridad y salud de sus agremiados, entonces se ha fortalecido la vinculación para que se subsane cualquier irregularidad que se detecte en un centro laboral.

“La cultura laboral más que un lema es una serie de valores que se deben aplicar al interior de la empresa para lograr una mayor productividad, cuidar los empleos y reducir los riesgos en los centros de trabajo”.

Otros aspectos que se promueven con la cultura laboral, cita Durán González, tienen que ver con la parte del empleo digno, la promoción de las prestaciones, mejores salarios y la cero intolerancia al trabajo infantil y a la discriminación de grupos vulnerables como son las personas con discapacidad o los adultos mayores.

La funcionaria también da crédito en el avance de la cultura laboral a los organismos del sector privado, los cuales han apoyado para la organización de talleres y cursos de capacitación entre sus socios en este tema.

Sobre la explotación laboral, Martha Elena Durán coincide con Víctor López Hernández, en que esta práctica se da principalmente en los talleres de costura clandestinos que operan en el estado.

José Carlos Avendaño Flores
Fotografía: Zitlali González Loo

Comparte este artículo