Sandra Ixtlapale Gómez – Tener todo el empeño para que pueda tener un exitoso día

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Nombre: Sandra Ixtlapale Gómez
Cargo: Asesora y auxiliar de notario.
Estudios: Licenciatura en Derecho en el Instituto Franciscano de Oriente de Huamantla.
Se encuentra cursando una maestría en Juicios Orales
Estado Civil: Casada
Edad: 37 años
Hijos: Tres

Sandra Ixtlapale Gómez se define como una mujer con aspiraciones muy humanas desde su infancia. Se convirtió en madre siendo prácti­camente una adolescente, por ello anhela que la mujer pueda tener más apertura en todos los ámbitos, desea que su hija pueda crecer y desarrollar­se libremente sin ninguna limitación, ni social, ni personal.

Sabe que hay avances en materia de equidad, pero como algo obligatorio.

Cuando era niña ¿qué soñaba ser de grande?

Soñaba con ser veterinaria. Mi sueño era cuidar a los perritos, a los gatitos y de hecho estudié medicina veterinaria durante dos semestres, pero después mis inquietudes cambiaron y opté por el derecho.

¿Es difícil ser mujer?

Considero que es complicado ser mu­jer. He pasado por varios empleos don­de lamentablemente sientes acoso de algunos compañeros y jefes, donde si no haces cosas que te piden, lamen­tablemente no puedes crecer labo­ralmente. Vemos en la vida política lo difícil que es que la mujer participe (por una cuestión educativa que tenemos a nivel nacional). Observamos en otros países que sí hay mujeres en altos car­gos, las cuales han hecho un excelente trabajo, por ejemplo, en Estados Unidos, donde acaba de llegar una mujer a un puesto donde nunca había habido una. Todavía es difícil para la mujer incluirse en muchos ámbitos.

¿A lo largo de su carrera ha renunciado a algo, de acuerdo con los estándares de la sociedad, como ser mamá, tener una pareja, a su familia?

No, yo creo que no he tenido que renun­ciar, pero siempre en la mujer es criti­cado el actuar (si te vistes de determi­nada forma, si hablas de determinada forma, si sales a tales horas, el trabajo que elegiste); siempre hay una crítica constante a la mujer.

Es esposa mamá y ocupa un cargo pú­blico, ¿cómo se organiza?, ¿de quién se apoya?

Ese es un tema delicado. Creo que para todas las mujeres es complicado porque cuando eres mamá, tienes un trabajo, y aparte tienes que continuar con tus estudios, y eso se te dificulta mucho. Tienes que organizar tu tiem­po, administrar tu dinero, porque si no lo haces, entonces no te alcanza. Creo que la mujer tiene esa capacidad de organizarse y de administrarse en cuestión de sus gastos y de su tiempo.

¿Hemos avanzado en equidad?

Sí hay un avance, lamentablemente es muy feo decir que este avance tenga que ver con obligaciones que impone la ley.

¿Ha vivido algún tipo de violencia?

Sí. Me tocó estar en un grupo de per­sonas que están en estos temas de la política y un caballero decía que la política es para hombres, no para mu­jeres. En el aspecto laboral yo necesi­taba subir un puesto en una empresa en la que colaboré en un tiempo. Mi jefe me dijo: “Sí, sí, sí, pero me vas a tener que aceptar un café”. Todo eso es un acto de violencia contra las mujeres que queremos desarrollarnos y crecer profesionalmente.

¿Desde su entorno qué se puede hacer para que las mujeres vivan en condi­ciones de verdadera equidad?

Fíjate que en esta oficina somos alre­dedor de 33 o 34 empleados, y la mayor parte somos mujeres; si acaso hay tres o cuatro hombres. El notario titular ha sido muy inclusivo, le gusta que la mujer sea la que participe con nosotros, por­que la mujer (sin discriminar a ningún caballero) es más dedicada, atenta en su labor. A veces no se le deja crecer en las empresas por el tema de que si se embaraza y se va de incapacidad, o si se casa y deja el trabajo. Creo que hay que quitarnos todos esos estigmas de la mente y dar oportunidad a que la mujer pueda crecer, ocupar altos car­gos y sobresalir.

¿Qué aprendió de la emergencia sani­taria ocasionada por la COVID-19?

Personalmente me dejó una experiencia en creer que debemos de ser más em­páticos como sociedad; si no creemos, de todos modos cuidarnos por los de­más, y si creemos, pues tratar de pro­teger a los demás de alguna forma. Las personas están perdiendo el empleo, se están quedando sin alimento o cuestio­nes para su salud. Si en nuestras manos está poder acercarles un plato de comi­da, no necesariamente debemos tener un cargo o difundir que hicimos algo. Hay que hacerlo de corazón, tener esa empatía como sociedad.

Tres virtudes de las mujeres
Muy dedicadas, comprometidas y ser la persona que más va a cuidar a sus cercanos.
¿Un defecto?
A veces entre mujeres somos las primeras en atacarnos, ese es un defecto.
¿Cuál es su pasatiempo favorito?
A veces no me da tiempo de tener un hobby. Me gusta mucho ver películas, leer libros (la cuestión laboral así me lo exige, estar atenta a los códigos, reformas, porque si se te pasa no la implementas en tu trabajo).
¿Cuál es su palabra favorita?
La honestidad.

Marisol Fernández Muñoz
Lucero Ivonne Peña Jiménez
Fotografía: Federico Ríos Macías
Melisa Ortega Pérez

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